Logan (Agencia Pipen 5) Capítulo 21 #3
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Capítulo 21 #3

—No. Un hombre dijo río. Otro dijo que habría mucha niebla en valle. Viaje de tres horas, quizá cuatro. Les dieron medicinas para dormir.

Valle. Río. Alder House. Un ciervo platead o. Era suficiente para empezar, tenía que serlo. Louie era un genio, podía encontrarlos. Podía.

Sorina estaba pálida y su voz se debilitaba. Los párpados comenzaron a cerrársele. Nadia comprendió que habían llegado al límite.

—Ya está. No necesitas decir más.

—Mi comprador…

—No puede alcanzarte.

—Marek dijo que volvería cuando fiebre bajara.

—Marek no regresará aquí.

—¿Cómo sabes?

Nadia miró a Logan, que continuaba al otro lado de la puerta. Después miró a Sergei, sentado con las manos cerradas y el dolor expuesto en el rostro.

—Porque los hombres que te encontraron no van a permitirlo.

Sorina apoyó la cabeza sobre su hombro.

—No quiero dormir.

—Yo me quedo hasta que duermas.

—Cuando cierro ojos, vuelvo allí.

Nadia se acomodó en la cama y la atrajo con cuidado. Sorina se hizo un ovillo contra ella, protegiéndose el vientre con las manos.

—Mira la habitación —le pidió Nadia—. Hay una lámpara. Flores amarillas. Una ventana. Sábanas blancas. Yo estoy aquí.

Sorina respiró.

—Flores amarillas.

—Sí.

—Ventana.

—Sí.

—Tú.

—Estoy aquí.

Los dedos de Sorina se aflojaron alrededor de su ropa.

—Dile al tío de Elena…

Sergei se inclinó, pero no se levantó.

—¿Qué quieres que le diga?

—Elena no lloraba. Cuidaba a la pequeña de Moldavia. Le daba su agua. Marek la golpeó porque discutió. Dile que fue valiente.

Nadia se lo dijo y Sergei bajó la cabeza. Cuando volvió a levantarla, sus ojos estaban húmedos, pero sus puños estaban blancos de tan apretados.

Sorina se apagó como una vela, drenada de energía, pero más calmada. La médica entró sin hacer ruido. Comprobó el suero y la respiración de la joven. Después le indicó a Nadia que podía separarse.

Salió de la habitación con las piernas débiles. Logan la esperaba en el corredor. No preguntó nada. La tomó de la cintura y la acercó a su cuerpo. Nadia apoyó la frente sobre su pecho durante unos segundos, tomando la fuerza que necesitaba.

—Amina está viva —dijo.

—Lo escuché.

—Elena también. Mañana las van a mostrar como animales.

La mano de Logan ascendió por su espalda.

—No ocurrirá.

Sergei salió detrás de ellos. Ya no parecía desesperado. La furia continuaba allí, pero había encontrado una dirección. Ivan se acercó con el teléfono en la mano.

—Louie identificó a Marek Varga —informó—. Múltiples antecedentes. Húngaro. Cuarenta y tres años. Trabajó para una compañía militar privada en los Balcanes. Perdió dos dedos en una explosión.

—Es él —dijo Nadia.

—Hay tres propiedades llamadas Alder House en un radio compatible con el tiempo de viaje —dijo Nathan, que salió de una de las habitaciones—. Una tiene un ciervo plateado en el emblema. Antigua finca ecuestre en el valle del Hudson. Ahora pertenece a una sociedad registrada en Delaware.

Sergei avanzó.

—Vamos.

—Todavía no —respondió Scott.

La expresión del búlgaro se volvió peligrosa.

—El evento es mañana.

—Precisamente. Si vamos ahora, será sin la preparación debida, y la vamos a cagar.

—No esperaré mientras las preparan para ser vendidas.

—No vas a esperar. Vas a ayudarnos para planificar el golpe magistral que los encerrará a todos y dejará a muchas mujeres libres.

Ivan se situó junto a Sergei.

—Necesitamos planos, vigilancia, más hombres.

—Tenemos pocas horas —dijo Logan.

—Entonces no desperdiciemos ninguna. Debemos involucrar a los federales —respondió Scott.

—Eso…

—Debe discutirse.

Los hombres comenzaron a moverse. Ivan comenzó un llamado con su hombre de la tecnología, Ronan. Scott dio instrucciones para trasladar el centro de operaciones a la agencia. Logan y Nathan comenzaron a intercambiar ideas tácticas.

—Yo ir con ustedes.

Logan la miró y de inmediato negó.

—No.

—Las mujeres… Necesitar calmar

—Nadia…

Scott intervino antes de que Logan respondiera.

—Tiene razón.

Logan le dirigió una mirada hostil. Nadia dio un paso hacia Logan.

—Yo no entrar hasta que haber paz.

—Definitivamente, vas a estar lejos y protegida.

La voz de Logan denotaba su tensión y el deseo de tenerla al margen de lo que se venía. Nada quería más, pero… Nadia sentía que era la que podía mediar para calmar a las mujeres atrapadas y enloquecidas de miedo.

Él apretó la mandíbula.

—No te separarás de mí.

—Tú tendrás que ir a operación.

—Hasta entonces.

Nadia sostuvo su mirada.

—Bien.

Logan pareció sorprendido por la facilidad con que había aceptado, pero asintió. Estaba intranquilo, no le gustaba, pero aceptó. Nadia lo haría aunque él no quisiera. Se sentía en deuda, quería hacer lo que otro hizo por ella. Lo que Logan hizo.

Nadia volvió la mirada hacia la habitación de Sorina. La mujer que dormía detrás de aquella puerta había sobrevivido, se negó a morir, como ella. Lo mismo harían las otras. Las ayudarían, tenían que lograr que volvieran a vivir libres.

Miró a todos funcionar con eficiencia. Eran una maquinaria aceitada y letal, protectores y decididos. Hombres buenos. Rogó que todo saliera bien, tenía que ser así.