Capítulo 17 #2
Sergei volvió a preguntar. La mujer intentó incorporarse, pero no tuvo fuerzas.
—Se la llevaron —tradujo Sergei—. Hace dos días.
El rostro del búlgaro se transformó. Esperanza y furia. Dos sentimientos capaces de destruir a un hombre si no conseguía dominarlos.
—¿Estaba viva?
La mujer respondió. Sergei cerró los ojos.
—Sí.
Piotr apoyó una mano sobre su hombro. No dijo nada. El equipo sanitario llegó al sótano. Eran dos personas de confianza de Pipen, vestidas de civil. Colocaron oxígeno a la mujer y comenzaron a examinarla.
—¿Cómo se llama? —preguntó Nathan.
Sergei volvió a hablar con ella.
—Sorina. Se llama Sorina.
Logan recordó a Nadia describiéndola durante la reunión.
Una rumana que rezaba. La habían encontrado.
No era Elena, pero una mujer saldría viva de aquel lugar.
Una familia recibiría la llamada que llevaba semanas esperando.
Al menos esta noche otra vida se había salvado. No bastaba, pero no dejarían de buscar.
El hombre capturado se llamaba Javier Salcedo, aunque Louie todavía no podía determinar si la documentación era auténtica.
Nathan y Darius lo interrogarían fuera de la propiedad.
Scott decidiría después qué parte de la operación entregarían a las autoridades y qué información conservarían, aunque cómo se haría eso, estaba por verse.
Por ahora trabajan en las sombras y contra el tiempo.
Logan regresó a la planta principal mientras los médicos sacaban a Sorina. Sergei caminaba junto a la camilla. No intentaba interrogarla, pero no apartaba los ojos de ella. Acababa de obtener la primera confirmación independiente de que Elena seguía viva. Ivan lo dejó ir.
—Necesitaba eso —dijo.
—Todos lo necesitábamos —respondió Logan.
Piotr se encontraba frente al ordenador recuperado. Louie había conseguido acceder de manera remota y los archivos pasaban a los servidores de Pipen.
—Hay listas —dijo el hacker por el altavoz—. Nombres, fotografías, características, precios.
El ambiente se volvió denso.
—¿Puedes identificar a las mujeres? —preguntó Nathan.
—Algunas. Otras aparecen con números. Necesitaré tiempo.
Logan se acercó.
—Busca a Nadia.
El tecleo se detuvo.
—Logan…
—Hazlo.
Louie guardó silencio durante varios segundos.
Después abrió una carpeta. La fotografía que ya conocía apareció en la pantalla.
Debajo había información en tres idiomas.
Edad. Altura. Estudios. Idiomas. Estado de salud.
Familia. Y la palabra Vendida . Logan sintió deseos de arrancar el ordenador de la mesa y destruirlo con las manos.
—¿Está la lista de compradores? —preguntó Logan—. Necesito el nombre…
—No todavía. Pero lo encontraré… Ah, mierda —dijo Louie muy bajito. El sonido del tecleo se detuvo—. Logan… La respuesta a aquella pregunta sobre si Nadia vivía o no… Contestaron desde aquí que sí, pero que fue rescatada. Y esto es lo que respondieron.
Su móvil sonó y Logan se fijó en el mensaje.
¿Tengo que encargarme de todo yo, hijos de la chingada?
La respuesta hizo que un frío espeso se asentara en el estómago de Logan. Sus instintos no se calmaban. Una persona allá afuera había querido a Nadia, pagando demasiado, y sus palabras denotaban que no se contentaba u olvidaba.
Otra vez lo acució la necesidad de ir con ella, a pesar de que estaba con Scott y Elijah. Nadie podía acercarse sin atravesar sistemas de seguridad, puertas reforzadas y hombres capaces de defenderla.
Darius apareció a su lado y fijó sus ojos en la pantalla del móvil.
—Joder… Bastardos…
—Louie… Tienes que encontrar su ubicación.
—Lo haré —prometió el hacker.
—Vete, Logan —le dijo Darius, muy serio.
—Todavía no terminamos —murmuró, mesando su cabello, mirando alrededor, pero solo veía el rostro de Nadia y su ansiedad crecía.
—Nathan, Piotr y yo nos encargaremos del prisionero. Ivan se quedará con las pruebas y Sergei acompañará a Sorina. No haces nada aquí mirando esa fotografía como si pudieras matar al comprador a través de la pantalla.
—No voy a abandonar una operación activa.
—La operación terminó. Encontramos una superviviente, un detenido y una pista. Ahora mismo solo estás estorbando. Ve con ella —repitió—. Yo haría justo eso.
Logan tomó el equipo y se dirigió hacia la salida. Antes de cruzar la puerta miró a Sergei, que permanecía junto a la ambulancia.
—Sorina dijo que Elena estaba viva.
—Hace dos días —respondió Sergei.
Era esperanza, pero también una nueva medida del tiempo. Cuarenta y ocho horas de ventaja.
—La encontraremos.
Sergei sostuvo su mirada. Esta vez no discutió.
—Tu protege a Nadia del hombre que la busca —dijo—. Nosotros encontraremos a Elena.
Logan miró una última vez el galpón, los colchones y las cajas llenas de pertenencias. Después pensó en la luz de su cocina, en la manta que Nadia dejaba siempre sobre el sillón y en sus ojos observando la puerta cada vez que esperaba que él regresara.
No sabía si el comprador conocía su ubicación. No sabía qué estaba dispuesto a hacer para recuperarla. Solo sabía que alguien no se resignaba y Logan pensaba encontrarlo antes de que obtuviera una respuesta.