Logan (Agencia Pipen 5) Capítulo 14 #2
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Capítulo 14 #2

Ivan recitó una sucesión de letras y números sin consultar sus papeles. Los dedos de Louie se movieron sobre el teclado. Varias ventanas aparecieron en la pantalla.

—Sí, está dentro de uno de los archivos de Furtado.

—Ese mensaje… —dijo Piotr, señalando el chat de Furtado.

U: La búlgara culta queda fuera del lote. Entrega privada. Pago triple si llega intacta.

—¿La búlgara culta? —preguntó Ivan.

—Nadia —respondió Darius—. Estudió Filología y habla varios idiomas.

Sergei leyó el mensaje otra vez.

—Alguien la pidió específicamente, por eso la separaron.

—Antes de que saliera de Bulgaria —dijo Louie—. La fotografía encontrada en el teléfono de Furtado había sido tomada días antes del secuestro.

—¿Quién es el comprador? —preguntó Sergei—. Debe ser parte de la operación.

—Todavía no tenemos un nombre —dijo Louie

—¡Encuéntralo! —ladró Sergei—. Haz tu trabajo.

Elijah levantó una ceja y se hizo adelante, sus ojos brillantes de rabia.

—Escucha, hijo de puta, y pon mucha atención.

Estás… —se corrigió, elevándose un poco en su asiento, su vista clavada en Sergei—.

Están aquí por cortesía y por empatía, sabemos lo que es que un miembro de nuestra familia sea capturado, pero les juro por mi vida que si siguen hostigando los colgaré de las pelotas al sol.

Y eso va también para ti, imbécil —sentenció mirando a Piotr de hito en hito.

Este enarcó las cejas y luego de tres segundos rio y asintió.

—No podrías cumplir tu amenaza, pero eso es secundario. Tienes razón, nos hemos extralimitado.

—No crean que van a poder hacer esto con Nadia. Estoy pensando seriamente evitar que la vean. Están fuera de control —intervino Logan.

Ivan negó con seriedad.

—Su molestia es justa, tienen razón. Estamos preocupados, agotados de correr detrás de pistas incompletas. Pero te doy mi palabra de que no habrá violencia ni exabruptos con la dama.

—¿Crees que puedes explorar las conexiones con esos datos nuevos de la agencia rumana y la otra…? —preguntó Scott a Louie.

Este asintió.

—Ya lo estoy haciendo —murmuró—. He solicitado ayuda a algunos contactos.

—Bien, bien. Llamemos a Nadia. ¿Logan?

Se incorporó con rapidez y en tres zancadas estuvo afuera.

Estaba tenso y su rostro lo denotaba. Esos cabrones eran duros y no daban tregua.

Louie se había metido en su caparazón y si Elijah no inició la pelea que una frase como la de Piotr ameritaba, era por pura disciplina y seguridad propia.

Malditos catetos, fastidiando cuando deberían estar agradecidos por el dato sobre la pobre muchacha, Elena.

Abrió la puerta y sonrió a Nadia.

—Estamos listos.

Ella se incorporó rápido y apuró el paso sin decir nada. Cuando ingresaron a la sala, la llevó a sentarse a su lado, clavando sus ojos como dardos en Sergei. La amenaza era evidente. Nadia se retrajo un poco al ver las miradas de los tres extraños sobre ella.

Después comenzó a hablar en búlgaro. Logan no comprendió las palabras, pero observó la forma en que el rostro de Sergei cambiaba.

Toda la agresividad que había llevado hasta allí desapareció.

Frente a Nadia no parecía un hombre dispuesto a atravesar una pared.

Era un hombre acostumbrado a tratar con personas agobiadas y, probablemente, un tío aterrorizado por lo que podía escuchar.

—Gracias por aceptar conversar conmigo, Nadia.

La aplicación de traducción comenzó a funcionar.

—Por supuesto. Es lo menos que puedo hacer. Estaba un poco nerviosa.

La expresión de Sergei cambió.

—¿Por qué?

Ella bajó la mirada hacia sus manos.

—Pensé que estaría enfadado conmigo. Porque yo escapé y Elena no.

La traducción produjo un silencio absoluto. Sergei se inclinó hacia delante, pero se detuvo al ver cómo Nadia se retraía. Apoyó los antebrazos sobre sus piernas y mantuvo la distancia.

—Mírame, Nadia.

Ella levantó lentamente la cabeza.

—Jamás podría culparte por estar viva —dijo él—. Tú no abandonaste a Elena. Furtado te separó de las demás y Logan te sacó de allí. Gracias a que sobreviviste, ahora sé que mi sobrina llegó a Estados Unidos y que estaba viva.

La boca de Nadia tembló. Logan relajó la mandíbula. Había esperado tener que detener al búlgaro, pero Sergei estaba diciendo lo que ella necesitaba escuchar.

—¿Cómo estaba? —preguntó Sergei—. No me refiero a sus heridas. Quiero saber cómo estaba ella.

Nadia comprendió la diferencia.

—Tenía miedo. Todas teníamos. Nos hicimos camaradas, intentábamos animarnos. Cuando alguna lloraba, hablamos de lo que haríamos al volver a casa.

Un sonido áspero escapó del pecho de Sergei. Ivan palmeó su hombro. El silencio se prolongó. Logan sintió que Nadia buscaba su cercanía y deslizó la mano sobre el respaldo de su silla hasta apoyarla en su espalda alta. Ella se inclinó hacia él.

—La encontraré —dijo Sergei.

No levantó la voz ni intentó convencer a nadie. Fue una afirmación grave, cargada con el peso de una promesa anterior. Nadia asintió.

—Eso deber hacer. Elena y las otras necesitar a todos.

—Tenemos que ubicar a los compinches de Furtado —dijo Ivan.

Louie habló entonces.

—Hay una empresa, Sierra Azul Logística… Triangulé datos usando lo que dijeron sobre empresas rumanas y belgas. Aparecen asociadas, son subsidiarias de un conglomerado mayor.

—Esa tiene que ser la receptora mexicana que estábamos buscando.

—Ese debe ser el circuito —dijo Nathan—. Horizont Europa seleccionaba. Una empresa rumana transportaba. La sociedad belga pagaba el cruce marítimo. Sierra Azul recibía en México y entregaba a Furtado y otros intermediarios…

—Como Furtado perdió a las mujeres y la cagó, debía plata. Consiguió un cliente dispuesto a pagar extra —dijo Darius—. Por eso sacó a Nadia del grupo.

—La red descubrió la maniobra y movió a las demás, Elena incluida —añadió Scott.

Sergei se endureció.

—¿Adónde?

—Eso es lo que hay que averiguar —respondió Louie, todavía sin levantar la vista ni dirigir su mirada al grupo de recién llegados, tecleando.

La información fluía ahora que habían tirado de la madeja—.

Encontré algo más. Una sociedad que recibe los pagos en este país: Northstar Agricultural Imports.

Piotr miró la planilla y el nombre en pantalla

—¿Qué importan?

—Frutas y verduras exóticas. Pero sus asuntos no parecen ir bien. Poseen varios almacenes y fincas. Algunas de las propiedades están abandonadas y declaran cero empleados, pero consumen electricidad, agua y combustible.

Nathan se acercó al mapa.

—¿Dónde?

Louie amplió la costa este. Un punto rojo apareció en el oeste de Pensilvania.

—Aquí. Ahí, otra.

—Necesitaremos inteligencia allí —dijo Ivan.

—Esto tomará algunas horas. Recopilar datos de cámaras de tráfico, imágenes satelitales…

—Necesitaremos más manos y ojos —gruñó Elijah.

—Podemos ayudar —dijo Piotr—. Suelo asistir a nuestro colega Ronan con este trabajo.

Louie carraspeó y apretó los labios.

—No será ...—comenzó a decir Elijah.

—Piotr es bueno con las cámaras y es una manera de redimirse con ustedes —interrumpió Ivan, y el grandulón asintió con vehemencia.

Sergei puso ambas manos sobre la mesa.

—Mientras lo hacen, los demás vamos a esas locaciones.

—No —dijeron Scott e Ivan al mismo tiempo.

Los dos jefes se miraron. Piotr soltó un bufido.

—Al fin algo en lo que están de acuerdo.

—Elena puede estar allí —insistió Sergei.

—Y si entramos a ciegas, también puede morir allí —respondió Ivan—. Necesitamos planos, accesos, vigilancia y saber cuántos hombres hay dentro.

—Cada hora que esperamos…

—La buscamos durante siete semanas. No la perderemos por precipitarnos durante tres horas.

Scott señaló los puntos rojos.

—Nathan y Darius prepararán el equipo para ir al más cercano primero. Louie, Elijah y Piotr obtendrán imágenes y movimientos de la propiedad. Tendremos vigilancia antes de medianoche.

—Yo me quedo con Nadia —dijo Logan.

Una parte de él ya estaba en Pensilvania, observando el edificio a través de la mira y calculando cómo entrar. Pero alguien había elegido a Nadia antes de que saliera de Bulgaria. ¿Y si ese comprador continuaba interesado y contaba con recursos para ubicarla? ¿O si el cártel venía por ella?

Nathan señaló el edificio que los rodeaba.

—Dentro de esta agencia está más protegida que en cualquier otro lugar. Puede quedarse con Bianca y Scott por la noche. Te necesitamos allá.

—Yo…

Se resistía a irse, algo que jamás le pasó. Vio la ceja levantada de Piotr, la mirada evaluadora de Ivan sobre él, pero poco le importó. Nadia tocó su brazo.

—Deber ir.

Logan la miró.

—No.

—Elena poder estar ahí. Yo… no sola. Tu trabajo ser buscar.

—Mi trabajo también es protegerte —murmuró solo para sus oídos.

—Entonces encontrar al que hacer esto. Prometer ayudar a encontrar a ellas. No quedar conmigo cuando aparecer pista.

Joder, le costaba despegarse. Temía no estar para ella si lo necesitaba, si… Debes hacer tu labor, ella estará bien. Cubrió la mano que Nadia mantenía sobre su brazo.

—No saldrás sola ni de este edificio ni de mi casa.

—No ser tonta.

Claro que no. Era hermosa, resiliente y tenía que ser cuidada.

Logan lamentaba que su corazón y cuerpo le gritaran que él era el indicado para proveer ese cuidado, porque su cabeza le decía que ella volaría de su lado cuando todo acabara.

Y esa idea provocaba dolor en su estómago y un pinchazo en su pecho.