Logan (Agencia Pipen 5) Capítulo 5 #2
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Capítulo 5 #2

—… que estaba demacrada, pero se la ve bastante bien. Y tiene unos ojazos. Ahora entiendo…

Logan, apoyado contra la encimera con una camiseta negra, levantó la mirada.

—Louie.

El tono bastó. Louie carraspeó y bajó la taza.

—Buenos días.

Nadia no respondió. Reconocía la voz. Este hombre era quien le había hablado al teléfono. Ella lo miró, luego a Logan, después a los maletines. Logan se apartó de la encimera.

—Nadia.

Ella parpadeó y lo miró. Vaya. Logan ya no se veía tan letal en su ropa de casa. Sus jeans lavados, su camisa clara, sus pies descalzos lo hacían parecer un hombre común. Un hombre devastadoramente guapo, no tan común. Tragó saliva y un poco de calor se le extendió por el rostro.

Bajó la cara y dejó que su cabello se convirtiera en cortina. Se acercó a una de las sillas altas que Logan había señalado, pero no se sentó todavía. Observó en silencio como el joven, Lóuie , abría uno de los maletines.

Dentro había otra tableta. La sacó, la encendió y la deslizó hacia Nadia.

—Es para ti. Esa otra era de emergencia, mientras te preparaba esta—explicó en inglés, hablando más despacio de lo necesario—. Interfaz en búlgaro e inglés. Traducción de voz en tiempo real. Teclado cirílico.

Todo eso se tradujo con fluidez perfecta y una voz más humanizada.

Nadia miró la pantalla. Después tocó el cristal y eligió su idioma.

Un menú apareció ante ella. Diccionarios.

Herramientas lingüísticas. Conversión de voz.

Traducción. Acceso a la red local. Su interés y entusiasmo creció.

Esto era más que un puente. Era la manera de funcionar, era autonomía.

Louie lo vio.

—Oh, no.

Nadia levantó la vista, sobresaltada.

—¿Qué?

Louie la señaló.

—Esa cara. Conozco esa cara. Es la que ponen los hackers cuando rompen una brecha en un sistema.

Ella sonrió levemente y empezó a escribir, primero lento, luego sus dedos se movieron con rapidez. La tableta tradujo su pregunta al inglés:

—¿Eres el que habló conmigo antes?

—Sí. Louie.

Ella asintió mientras continuaba escribiendo otra cosa.

—¿Pueden ayudarme a volver a casa? Varna.

Hubo una pausa.

—No es tan sencillo. Estás sin papeles…

—Me quitaron todo, mi familia no sabe… No sé qué les dijeron.

La angustia la ganó y lágrimas frustradas se le escaparon y mojaron la pantalla. La voz de Logan sonó muy cerca, y cuando giró, vio su rostro tenso fijo en ella.

—No llores, ptichka.

La traducción sonó como una caricia en su oído. La voz era grave, baja, como una vibración de calma, y Nadia sorbió sus lágrimas mientras miraba a Louie con vergüenza por su emocionalidad. Tenía que ser fuerte, tenía que calmarse.

—Ey, Nadia… Tienes derecho a estar mal—le dijo Louie. Su mirada era gentil, comprensiva—. Mira, lo vamos a solucionar, pero tomará tiempo, ¿entiendes?

Asintió.

—Debemos ser cautos. Si nos apresuramos, podría ser contraproducente —agregó Logan, y ella lo miró sin entender.

El se mesó su barbilla y pareció pensar sus siguientes palabras.

El retraso de la traducción era poco, las frases eran más claras—.

Debemos entender quiénes te raptaron. Si solo te llevamos de vuelta, y lo podemos hacer con tiempo y precauciones…

Volvería a pasar lo mismo, probablemente.

Nadia bajó su cabeza, desolada. Claro. Claro que sería así. Era un tonta. Quería correr de vuelta y sin pensar al lugar del que la robaron. Los suyos… Tanto como quería volver con ellos, eso debería esperar. Estos hombres eran su única esperanza.

—Ustedes… ¿Quiénes son?

—Nuestro trabajo es proteger. La agencia en la que trabajamos brinda seguridad privada.

Frunció el ceño. ¿Seguridad?

—Pero…

La imagen de Furtado impactado por una bala flotó en el espacio entre ambos.

—Eso fue distinto —dijo Logan y la miró con calma. Nadia parpadeó y al aspirar la fragancia masculina amaderada y a bergamota la invadió—. Ese hombre raptó a alguien de nuestra familia. Era peligroso para ella. No podía seguir vivo.

Alguien que él quería, pensó. Tanto como para matar. Una sensación algo amarga le subió hasta la garganta, pero solo asintió.

—Tenemos los recursos para investigar y vamos a ayudarte, no te preocupes, Nadia.

Louie era un hombre amable y dispuesto y la quitó del mal momento. Lo siguiente que supo era que tenía café delante, huevos, tostada, miel… Era un exceso.

Bebió un poco de café, mordisqueó el pan, pero se abocó a entender las instrucciones que el hacker le daba para manejar las aplicaciones.

En tanto, le contó sobre sus estudios y datos básicos de su vida en Varna, y escuchó sobre el jefe de la agencia, Scott.

Este era el que debía dar el aval para que pudieran destinar recursos a su caso.

Caso . Ella no tenía como pagar. Estar aquí ya era un desliz.

—Yo… podría pagar su ayuda con servicios. Soy filóloga. Conozco ruso, además de búlgaro, y otras lenguas de Europa del Este. Tal vez necesiten… O puedan contactarme con alguien que pueda usar mis servicios.

—Nadia. Tu tarea es recuperarte —respondió Logan. Su mirada era intensa sobre ella, pero no lastimaba, no molestaba—. No te inquietes. Vas a volver a ver a los tuyos, me aseguraré de ello.

En esas palabras, en esa expresión tajante y en esas pupilas había determinación y promesa. Nadia quería confiar en él, necesitaba confiar, y él le estaba dando las condiciones para hacerlo. El peso de su corazón se alivió un poco.

—Y las otras… Elena… —susurró—. ¿Qué habrá sido de ellas?

Su labio inferior tembló de pesar.

—¿Había otras? —inquirió Louie, palideciendo.

Ella asintió.

—Las separaron de mi cuando ese hombre vino, el muerto.

—Las encontraremos —dijo Logan—. Ahora, come más. Nada se hará hasta que no estés recuperada.

Ella se mordió el labio y se llevó la taza a los labios. Poco a poco. Tenía que hacer entender a su cabeza y a su corazón que esto llevaría tiempo.