Capítulo 22 #3
—Mer —dijo él, tocándome la barbilla—. Vámonos a casa. Lo único que hacemos aquí es hacernos daño los unos a los otros sin motivo.
No estaba segura de si le seguía el hilo. —¿A qué te refieres?
—Piénsalo, Mer —dijo él—. Izak ha tenido un problema con que tú y yo estuviéramos juntos desde el primer día. No puedo culparle, pero traer a Phillip es demasiado.
Le empujé suavemente en el pecho. —No hay un nosotros, Landry. Somos amigos. Nada más. —Miré en dirección a Mary Sue—. Tú te encargaste de eso.
Phillip se acercó. —Mer.
Landry se giró parcialmente, encarando a Phillip. —Vete. Aquí ni haces falta, ni se te quiere.
Phillip ignoró olímpicamente a Landry y vino a por mí. Alargó la mano hacia mí y, lo siguiente que supe, fue que Landry le estaba dando un puñetazo en la cara. Atónita, agarré a Landry, tirando de él hacia atrás.
Phillip contraatacó, yendo directo a por Landry.
Chocaron contra la pared y empezaron a intercambiar golpes.
Izak, Samson y Jeremiah aparecieron allí de repente.
Supuse que la pelea iría a más ahora que había incluso más hombres contra Phillip.
Pero no fue así. Los separaron, tirando de Landry y Phillip en direcciones opuestas.
Estaban jadeantes y se miraban con odio.
Samson y Jeremiah sujetaban con fuerza a Landry. Mi hermano sonrió al ver el labio partido de Phillip.
Izak y un tipo al que yo no conocía tenían sujeto a Phillip. Izak negó con la cabeza. —¿Qué demonios os pasa a todos?
Phillip le lanzó a Landry una mirada de «tú has empezado».
Yo también.
Landry parpadeó sorprendido. —Oh, no me digas que estás cabreada conmigo por haberle pegado.
—Landry ha soltado el primer golpe —dijo Samson con orgullo—. Ahora me caes todavía mejor.
Jeremiah soltó un largo suspiro. —Chicos.
La sangre goteaba por la barbilla de Phillip. Se la limpió, pareciendo indiferente. No dejaba de mirar a Landry. Esbozó una sonrisa.
—¿Tiene gracia, gilipollas? —escupió Landry.
—Sí. —Phillip puso una mirada de suficiencia—. Te está matando saber que he estado con ella. Que yo he hecho lo que tú no. Me la he follado.
Ahogué un grito.
Mi hermano rugió y soltó a Landry. Los dos se lanzaron contra Phillip, dejando al pobre Jeremiah intentando contenerlos a ambos. Más hombres se metieron en medio, ayudando a separar a todo el mundo.
Natasha entró en escena, tirando de Samson para apartarlo.
Jeremiah arrastró a Landry hacia mí y señaló a Izak. —Lleva a Phil a tu casa ahora mismo o, la próxima vez, dejaré que Landry y Samson maten al cabrón.
Izak asintió y tiró de Phillip.
Landry intentó lanzarse contra él de nuevo. Yo intervine, interponiendo mi cuerpo ante el suyo. —No más. Por favor. Déjalo.
—Es un pedazo de mierda —dijo Landry, con las manos buscando mis caderas—. ¿Has oído cómo ha hablado de ti? ¿Como si fueras carne?
Suspirando, asentí. —También me he fijado en que no te has molestado en intentar defender tu honor varonil informándole de que tú también has estado conmigo. ¿Sigues avergonzado?
Él se inclinó y sus labios se deslizaron sobre los míos. El beso estuvo lleno de pasión y me dejó gimiendo y apoyada contra él.
Me atrajo hacia sí. —Cariño, vámonos a casa.
Asintiendo, dejé que me guiara fuera del bar.
Me subió a su todoterreno y, antes de cerrar la puerta, presionó sus labios contra los míos.
Cediendo, le devolví el beso, necesitando el consuelo que me proporcionaba.
Su lengua se entrelazó con la mía y dejó escapar un gemido antes de apartarse lentamente. —A casa.
Asentí. —A casa.
El trayecto fue corto, lo cual agradecí. Salí del coche y troté hacia mi casa, queriendo estar sola. Landry me alcanzó y me giró para que le mirara. Me besó otra vez.
Le empujé el pecho. —Landry, para.
Landry gruñó, presionando su boca contra la mía.
No tenía sentido luchar contra él. No quería hacerlo.
Abrí la boca y su lengua se deslizó sobre mis labios.
El beso fue electrizante y me produjo un hormigueo en los pies.
Nuestras lenguas se entrelazaron y mis manos acariciaron sus poderosos hombros.
Sus dedos arrugaron mi camiseta, buscando mi piel desnuda.
La fuerte presión de su erección me hizo recobrar el sentido.
—Landry —dije jadeando.
Él se controló, con la mirada hambrienta. —Dime que me vaya.
—Vete.
Él no se movió.
Exhalé lentamente. —Vete a buscar a Mary Sue para que te alivie el picor que tienes. A mí no. He terminado. No puedo seguir con esto contigo.
—No —dijo él, y esa única palabra me mantuvo en el sitio—. Estuve con ella una noche cuando me mudé aquí. Eso es todo, Mer. Fue hace más de un año y, siempre que ella está en el pueblo, se comporta así. No me he acostado con ella de nuevo. Te lo juro.
Torcí el gesto. —Landry, el hecho de que te acostaras con ella no ayuda en absoluto. Ella es...
—¿Una mujer boba y pechugona cuya belleza se está marchitando rápido? —propuso él.
Asentí.
Él bajó la cabeza avergonzado y yo no hice nada para impedirlo. —No es el tipo de mujer con la que quiero despertarme cada mañana. En ese sentido, ella no era una amenaza.
No estaba segura de si aquella era una buena confesión o no.
—No podemos echarme toda la culpa a mí —dijo suavemente—. Uno de tus ex también se ha dejado ver esta noche.
—No uno de mis ex, Landry. Mi único ex. A menos que tú cuentes como ex. —Admitirlo me hizo sentir muy insignificante. Evitando su mirada, sentí que mis mejillas se teñían de rosa—. Cuando me entrego a alguien, asumo que es para siempre.
Lo que fuera que dije hizo que diera un respingo y se apartara de mí como si fuera contagiosa. Se recompuso, pero no se me había pasado por alto su reacción. —Mer, no quiero que estés sola esta noche.
La camioneta de Jeremiah entró. Él y Natasha bajaron.
—Ellos se quedarán. No tienes que preocuparte.
Prometo no volver a salpicarte con mi aura de para siempre.
—Le di un pequeño empujón—. Vete, Landry.
Vete y no vuelvas a jugar conmigo de esta puñetera manera.
He dicho en serio lo de antes. No saldrá nada de esto, de nosotros.
Llegué a ti como mercancía dañada, y aun así te las has apañado para hacerme más moratones por dentro.
No sabía que eso fuera siquiera posible. Estaba equivocada.
—Meredith.
Jeremiah se cruzó de brazos sobre el pecho. —Creo que deberías irte.
—Jer.
—Me aseguraré de que esté bien esta noche. No la dejaré sola. Natasha tampoco. Ahora, vete. Solo la estás alterando más.