Capítulo 22
I zak se acercó a la mesa, sonriendo mientras saludaba a su mejor amigo.—Eh, tío. Llegas tarde. He prometido traerla aquí esta noche a las nueve porque me lo has pedido tú.
Resoplé, alzando mi vaso.—Gracias, Izak. Siempre reconforta saber que velas por mis mejores intereses.
—Él es tu mejor interés, Mer —dijo Izak, lanzándole a Landry una mirada dura—. Phil, ¿Mer ya te ha presentado a Landry?
Fue el turno de Phillip de tensarse.—He, eh, oído mucho hablar de ti, Landry. A mi primo le encanta contarme lo bien que tú y Meredith os lleváis.
—Hablando de primos —intervine—. ¿Dónde está Jer?
—He hecho una falsa llamada de un incendio —dijo Izak con calma—.
Era la única manera de asegurarme de que no empezaría una pelea cuando llegara Phil.
Samson ha tenido que responder a la llamada también, ya que es el sheriff y todo eso.
Ha sido lo único que se me ha ocurrido. Son como dos perros de ataque cuando se trata de ti y de Phil.
Phillip soltó una risita y luego clavó la mirada en la mía.—¿Te importa que me una a vosotros?
—Sí —dijo Landry, intentando quitarse a Mary Sue de encima. No funcionó.
Me encogí de hombros.—Como quieras.
Izak hizo señas a la camarera y pidió otra ronda de bebidas. La detuve, cambiando mi petición por una botella de whisky.
—Merezco una botella, ¿eh? —preguntó Phillip, girando la silla y montándola a horcajadas.
—Y algo más —le lancé una mirada asesina a Izak.
Parecía inmune al hecho de que me había cabreado.
—¿Vas a hablar conmigo, o al menos mirarme? —preguntó Phillip.
—Estoy esperando a estar bien borracha. Así no me molestaré en filtrar nada de lo que llevo tiempo queriendo decirte —una ligera sonrisa tironeó de mis labios.
—He oído que has encontrado un uso para tu anillo de compromiso.
Eso hizo que lo mirara.—Sí. Si ahora lo quieres de vuelta, vas a tener que conseguirlo tú mismo. Ya te lo ofrecí antes. No aceptaste.
—No lo quiero de vuelta, Mer —dijo en voz baja.
—¿Quieres mi alianza? Si es así, vas a tener que dragar el lago. La lancé allí después de firmar los papeles de la anulación. Cinco meses de mi vida desperdiciados, supongo que es apropiado que, al final, en realidad no contaran.
—Meredith —dijo Phillip con tono neutro—. Hemos estado juntos seis años. Ocho, si cuentas que hicimos todo aquello de ir de la mano, sin besarnos, pero llamándonos novios desde que tenías trece años. Ocho años es mucho tiempo. No lo des por perdido.
—¿Y por qué no? —sonreí—. Tú lo hiciste.
Me miró directamente a los ojos.—Y no hay un solo día que pase sin que me arrepienta de esa decisión. Te hice daño. Nos hice daño.
—No quiero seguir hablando de esto —llegaron nuestras bebidas—.
Ya me has dicho una vez que lo sientes. Si a ti te parece bien, me gustaría intentar salvar lo que queda de este día de mierda —resoplé—.
¿Ha salido esta mañana una circular animando a los hombres que me importan a convertirse de repente en unos gilipollas?
Phillip dio unos golpecitos en la mesa, centrando su atención en Landry.—¿Quién es tu novia?
Mary Sue se irguió, con los ojos muy abiertos.—Oh Dios mío, estoy sentada en una mesa con Phillip Macy. Oh, yo soy Mary Sue.
Phillip compuso el gesto, y supe que se moría de ganas de reírse de la mujer.—Encantado de conocerte, Mary Sue. ¿Tú y Landry lleváis mucho juntos?
Landry apretó la mano en torno a su cerveza, la mirada encendida.—No estamos juntos.
—¿Y ella se te sienta prácticamente en la falda porque faltan sillas?
—asintió con la cabeza hacia los asientos vacíos a cada lado de Landry—.
Entendido. Tengo que decir que, cuando Jer e Izak me hablaron de ti, lo hicieron ver como si tú y Meredith estuvierais convirtiéndoos rápidamente en algo serio.
Me alegra saber que solo era chismorreo de pueblo y no la verdad.
Izak repartió las bebidas y tomó asiento a mi lado. Phillip se sentó enfrente de mí y nos sirvió whisky a los dos. Me deslizó el vaso, sus dedos rozando los míos cuando lo cogí. Me sujetó la mano allí.—¿Estás bien con que esté aquí?
—Es tu pueblo también. No puedo negarte eso.
—Meredith, sabes a qué me refiero.
Sí sabía a qué se refería.—Sí y no. Sabía que mudarme de nuevo aquí significaría que, tarde o temprano, nos cruzaríamos. Solo que no esperaba que fuera esta noche.
Guiñó un ojo.—Ah, querías prepararte. Afilar los cuchillos, cargar la pistola, contratar matones.
Solté una risita y asentí.—Sí, algo así.
Izak señaló a Landry.—Curioso, habría jurado que tú y Mer estabais saliendo, aunque no le pusierais nombre.
Mary Sue me miró.
Hice un gesto con la mano.—Oh, no te preocupes, cariño. Él y yo solo somos amigos. Él se encargó de que fuera así.
Phillip parecía estar disfrutando del intercambio entre Landry y yo.
A Landry no le hacía tanta gracia. Una expresión suplicante se apoderó de él.—Meredith.
—¿Hmm?
No dijo nada, solo me miró.
Empezó una canción lenta y Phillip se levantó, rodeó la mesa y se acercó a mí. Me tomó la mano y me tiró de la silla.
—No quiero bailar —dije.
—No te he preguntado si quieres —me pegó bruscamente a su cuerpo fuerte y me miró desde arriba—. No has cambiado nada. Sigues igual de guapa que antes.
Bufé.—¿Esperabas que me saliera una joroba o algo así?
—No —dijo con una ligera sonrisa—. Estaba preocupado por ti. Jeremiah me cuenta bien cómo estás, pero aun así, me preocupo.
—Gracias por la preocupación. Ahora, déjame sentarme, porque no quiero bailar contigo.
—Antes te encantaba bailar conmigo —me tocó la punta de la nariz y empezó a cantarme la letra de la canción.
Sabía que siempre había sido algo que me encantaba que hiciera.
Fiel a la costumbre, empezó a balancearse conmigo, sin preocuparse de que no estuviéramos en la pista de baile, sino pegados a la mesa.
Me moví con él y él siguió, siguió cantándome.
Sus manos recorrieron la longitud de mi torso y sus labios se acercaron más y más a los míos.
—Te echo de menos, cariño —susurró—. Echo de menos esto. Tú y yo, lo bien que encajamos.
Deslicé la mano hacia arriba, por detrás de su nuca.
Él inclinó más la cabeza, sus labios buscando los míos.
Moví el pie, colocándolo detrás del suyo y esperé.
Justo antes de que sus labios alcanzaran los míos, giré, barriendo su pie bajo él, sujetándole por la nuca y guiando su caída para que acabara tumbado de espaldas sobre la mesa.
Me moví encima de él, sin importarme lo más mínimo estar a horcajadas sobre un hombre sobre una mesa en medio de un bar abarrotado.
Phillip respiraba con fuerza, y la excitación brilló en sus ojos.—¿Mer?
No me permití enfadarme mientras le agarraba las muñecas, impidiendo que sus manos se fueran a mi culo como solían hacer cuando lo montaba. Lo miré desde arriba.—¿Qué tal si no damos por hecho que voy a recaer en viejas costumbres contigo?
—Esto es nuevo —replicó—. Y, cariño, podría acostumbrarme muy rápido.
Puse los ojos en blanco.
Landry gruñó, apartando a Mary Sue de su regazo y poniéndose en pie, fulminando con la mirada a Phillip, que seguía tumbado de espaldas.
Le lancé a Landry una mirada desagradable.—Oh, como si te importara que me acueste con él. Por favor. Creo que los dos sabemos que no significaba nada para ti. Aprovechaste el tiempo para encontrar, ejem, follarte a alguien nueva.
Los ojos de Phillip se agrandaron.—¿Has estado con él?
Me aparté de encima, y él me siguió, agarrándome de la cintura y tirando de mí hacia él.
—Respóndeme, Mer.
—Ya no es asunto tuyo, ¿no?
Suspiró, besándome el hombro.—Odio haberte hecho daño.
—Qué coincidencia —dije con sorna—. Yo también odio que lo hicieras.
—Meredith —dijo Landry, cogiéndome del brazo—. Estás borracha, cariño, y no necesitas esto con él esta noche. Déjame llevarte a casa.
—¿Y arruinarte la velada con Mary Sue? —resoplé—. No. Estoy bien. Y no puedo estar borracha. Esta noche solo he bebido refresco. Él ha interrumpido de mala manera mi maratón de whisky. Pero gracias.
Phillip cogió nuestros vasos de chupito, alargándome el mío. Lo sostuve mientras él se bebía el suyo de un trago. No pude evitar reírme. Me dedicó una sonrisa lobuna y gruñó.—Unos cuantos más y será como en los viejos tiempos.
Parpadeé con inocencia.—O sea, que lo que dices es que nos iremos a follar en tu coche, acabaremos con el sheriff aporreando la ventanilla y mandándonos a casa, amenazando con contárselo a nuestros padres.
Izak se echó a reír.
Phillip sonrió.—Sí, solo que ahora estoy pensando que el sheriff actual me pegaría un tiro.
Samson lo haría. Tenía razón.—Tienes un buen punto —dije, riéndome un poco.
Phillip me rodeó con los brazos y balanceó nuestros cuerpos lentamente.—Un baile, Mer. Es todo lo que te pido. Sé que no me lo merezco. Sé que tiré lo nuestro a la mierda, pero…
Asentí y dejé mi vaso, aún lleno, sobre la mesa.
Natasha dio un paso adelante.—Meredith, deja que Landry y yo te llevemos a casa.
Me giré hacia Phillip y puse mi mano en la suya.
Me alejó de la mesa y me atrajo hacia sí.
Era exactamente como siempre lo habíamos hecho.
Conocíamos bien el cuerpo del otro. Por mucho que me fastidiara reconocerlo, se sentía bien que me abrazaran otra vez.
Apoyé la cabeza en su hombro, y él me estrechó con fuerza mientras bailábamos despacio.
Pasaron varias canciones y, de pronto, alguien tiró de Phillip, alejándolo de mí.
Samson estaba allí, mirándolo con odio.
Phillip se puso delante de mí.
—¿Qué coño haces aquí? —espetó mi hermano.
Cogí la mano de Phillip y tiré de él. Samson observó el gesto y entornó los ojos hacia mí.—Aléjate de él, Mer. Es un montón de problemas y de dolor que no necesitas volver a pasar.
—No he venido a hacerle daño, Samson —dijo Phillip con firmeza.
—Entonces, ¿para qué coño estás aquí, Phil ?
Apareció Jeremiah, furioso, colocándose al lado de mi hermano.—Yo también quiero una respuesta a eso.
—Meredith y yo tenemos que hablar. Llevamos mucho retraso.
Samson resopló.—Ella no tiene por qué escuchar ni una sola palabra que salga de tu boca mentirosa.