Loca por ti Capítulo 6
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Capítulo 6

— M eredith, para. Estoy bien —dijo Landry, apartando mi pelo de la cara con la mano.

Me quedé de pie a su lado, apoyada en la camilla mientras el médico terminaba de coser la mano de Landry. Miraba por encima del hombro del doctor, inhalando su aroma fresco—. Joder, Izak, ¿cuándo has empezado a oler tan bien?

Se rió, su melena rubia y arenosa golpeándole los hombros—. ¿Qué? Cuando pasaba el rato en tu casa de críos, ¿olía tan mal?

—No, pero no recuerdo que olieras así.

Sonrió, lanzándome una mirada—. Todos crecemos, Mer. Yo recuerdo que tú eras un palillo, todo piernas y labios.

Le lancé una mirada asesina—. Creo que el término que usaste fue desgarbada.

Anudó la última puntada en la mano de Landry y le dio una palmada en el hombro—. Tengo que reconocértelo, porque te espera un camino pedregoso saliendo con esta de aquí.

—¿Saliendo? —pregunté—. Eh, no somos pareja, Izak.

Alzó una ceja mientras una sonrisa lenta se dibujaba en su cara—. Por cómo os habéis comportado los dos desde que habéis entrado en mi consulta, he supuesto que no solo erais pareja, sino que llevabais siéndolo un tiempo.

Puse los ojos en blanco—. Sabes de sobra que Landry no ha estado saliendo conmigo.

—Sí, pero también sé cómo sacarte de tus casillas, y los viejos hábitos cuestan de romper.

—No pienses que por ser colega de mi hermano no voy a retorcerte el pescuezo.

Se echó a reír—. Pero si huelo tan bien. ¿Cómo podrías hacerme daño? De todas formas, por quien me daría pena sería por Landry, si de verdad estuvierais saliendo.

—¿Por qué? —preguntó Landry, desviando la mirada hacia mí. Me guiñó un ojo—. Tengo la sensación de que yo saldría ganando en el trato. ¿Sabes algo que yo no sepa?

Izak soltó una carcajada—. Sí. Está loca, pero en el mejor sentido posible.

—Ya me he dado cuenta.

Izak terminó de vendar y sonrió satisfecho con su trabajo—. Estará como nuevo en un par de semanas.

Landry le ignoró y vino hacia mí—. He cedido y te he dejado obligarme a pasar yo primero. Ahora deja que te mire a ti.

Abrí la boca para protestar, pero me encontré de pronto girada y empujada sobre la camilla. Landry se encajó contra mí, su entrepierna pegada a la mía. Se inclinó y me puso los labios en la oreja—. Recuérdame cómo he jurado mantenerme alejado de las mujeres.

Su gruesa y larga erección se frotó contra mi pubis y yo deslicé las manos por su torso hasta sus hombros—. Sí.

No tenía ni idea de si estaba diciendo que sí a que jurara mantenerse alejado de las mujeres o a aceptar su polla dentro de mí.

Pensar con claridad no estaba precisamente en mi lista de prioridades.

Tenía una forma de confundirme, pero de la buena.

Me aparté de él y encontré su mirada—. Has jurado mantenerte alejado de las mujeres.

Izak carraspeó y Landry se apartó. Izak me levantó primero la manga y se mordió el labio inferior—. Tienes gravilla incrustada, cielo. Va a escocer cuando te lo limpie.

Asentí—. Lo sé. ¿Te acuerdas del incidente del kart? La misma maldita curva. Creo que esa curva me quiere muerta.

Izak se rió—. Me acuerdo de que te convencimos para que dieras una vuelta en un kart.

En realidad no te apetecía, pero Phillip no paraba de decirte que sería divertido.

Jeremiah no estaba ese día o estoy casi seguro de que habría montado en cólera.

Phil y yo te ayudamos a subirte y pensábamos que te pondrías nerviosa, girarías a la izquierda y te meterías en la hierba.

Tendríamos que haber sabido que eras de nervios de acero.

Esbocé una amplia sonrisa—. Aun así, habría estado bien que a alguno de vosotros le hubiera dado por explicarme cómo se manejaba aquello antes de soltarme.

Izak miró a Landry—. Conoces la casa de los Macy, ¿verdad?

¿Conocerla? ¿Quién podría pasársela por alto? Era una mansión en el acantilado, en lo alto de la misma carretera en la que terminaba la dichosa curva.

Landry asintió.

—Sí, Phil y yo la lanzamos desde arriba de todo. Nuestra única defensa es que éramos jóvenes y estúpidos, y como Meredith iba donde fuera que fuese Samson… pues…

Resoplé—. Dilo. Cuéntale cómo os molestaba a todos con solo existir. Yo estaba tan tranquila sentada bajo un árbol, mirándoos, pero no, os cansasteis de mí y tú y Phil decidisteis intentar matarme.

Jadeó—. No queríamos que te murieras, Mer. Solo queríamos un día sin ninguna chica cerca.

Solté una risita.

Abrió los ojos de par en par—. Cogiste más velocidad que cualquiera de nosotros jamás.

Recuerdo verte, luego verte llegar al final de la curva.

Saliste volando. El kart salió disparado en una dirección y tú eras una masa de pelo negro volando en la otra.

Cristo, Phil y yo no corrimos lo bastante deprisa para llegar hasta ti.

Y no bastaba con que no te movieras, es que estabas en plena curva ciega de la carretera. Cualquiera podría haberte atropellado.

Los ojos de Landry se abrieron de golpe.

Le toqué la mano—. Está claro que he sobrevivido.

Izak gruñó—. Llegamos hasta ti y lo único que quería hacer Phil era cogerte en brazos. Yo no paraba de decirle que no te tocara.

—¿Ves? Un médico en ciernes —apunté.

Sonrió—. ¿Qué tendrías entonces? ¿Once, quizá? Phil y yo teníamos catorce.

Asentí—. Once.

—Tim Macy, el tío de Phil, apareció por esa curva, pisó el freno a fondo y en un abrir y cerrar de ojos estaba fuera del coche.

Nos llevó al hospital, detrás de la ambulancia, y nos sentamos allí pensando que estabas muerta.

Él sabía que no, pero quería hacernos sudar —dijo Izak—.

Fue el primer día que vi llorar a Phil. Recuerdo oírte gritar cuando te recolocaron el brazo.

A Phil se le revolvió el estómago al oírlo y Tim tuvo que sujetarle para que no intentara llegar hasta ti.

Se creía que podría aliviarte el dolor de alguna manera.

—Me pusieron una escayola rosa fosforito. Fue la cosa más guay del mundo —dije, deseando cambiar de tema y alejarme de Phillip.

—No puedo asegurarlo, pero creo que ese pudo ser el día en que Phillip dejó de verte como la hermanita de Samson y empezó a verte como a ti.

Lo último que quería era que me recordaran mi historia con Phillip.

Izak me dio la espalda mientras reunía material para empezar a limpiarme—.

He hablado con Phil esta mañana. Ha salido tu nombre.

Me ha dicho que habías dejado tu puesto en esa casa de subastas de la ciudad y que ibas a abrir una tienda de antigüedades aquí en el pueblo.

Se me cayó la mandíbula—. ¿Quién se lo ha dicho?

Izak se quedó quieto—. Mi apuesta es Jeremiah. Sé que Samson no le da información a Phil cuando viene a visitar a sus padres. De hecho, yo hago lo posible por mantenerlos separados porque sé que Samson está deseando encontrar una excusa para darle una paliza de muerte a Phil.

—¿Y eso por qué? —preguntó Landry, tomando vivo interés en nuestra conversación.

Izak resopló—. ¿Qué? ¿No lo sabe?

—¿Por qué iba a saberlo? —pregunté.

—No sé. Parecéis muy unidos, sobre todo teniendo en cuenta que solo llevas una semana en casa. Años tardaste en entrar en calor con Phil.

Se me tensó la mandíbula—. Izak, entiendo que tengas una especie de lealtad rara de mejor amigo hacia Phillip, pero esto no es el instituto. Para.

—¿Parar qué?

—Parar de esforzarte tanto por sacar el tema de Phillip porque está Landry. Como si intentaras ponerle celoso. No va a funcionar. No le gusto.

—Solo me parece todo muy repentino. Sea lo que sea que esté pasando entre tú y Landry, quiero decir.

Miré a Landry y puse los ojos en blanco—. Hola, Izak, ¿demasiado repentino para ser amigos?

—Phil viene este fin de semana. Podría estar bien que intentáramos vernos, como en los viejos tiempos. Vosotros dos no habéis coincidido en el pueblo desde… bueno… desde…

Me arranqué la camiseta por la cabeza—. Límpiame esto y así me puedo ir.

Landry e Izak jadearon.

Alzando una ceja, miré hacia mi costado—. Es solo un poco de carne raspada por el asfalto. ¿Qué pasa?

—Mer —dijo Izak—. Llevas un sujetador que casi ni existe.

—Eres médico. Ves tías desnudas todo el tiempo.

No tuvo respuesta para eso.

Miré a Landry—. Y tú has jurado mantenerte alejado de las mujeres. Además, ya hice un concurso privado de camiseta mojada solo para ti. Ves. Asunto zanjado. Ahora, ocúpate de mí, doc.