70Luca
Luca
No hay cambios. No hay puntos de partida. He vivido en una indefinida pausa.
El humo del cigarrillo y el arrullo de las olas de esta mañana han descrito, fragmento por fragmento, la naturaleza del gran agujero que llevo en el pecho y que ha ido creciendo con el paso de los años.
Algo dentro de mí se ha abierto de par en par y es irrefrenable.
Lo que le dije a Lizzy en la playa, al alba, no fue mentira.
Yo mismo me he roto el corazón, y continúo haciéndolo.
Especialmente ahora que oculto la intensidad de mis sentimientos e infiero que pienso en alguien más, en otros ojos y otra sonrisa.
Cuando siempre ha sido Elizabeth Hall, desde que la vi sentada en El Sabor del Mar aquel primer día, con su gesto inteligente y distraído; cuando dijo aquella palabra rimbombante y se me hizo una chiquilla chocante; cuando sus ojos grises me fascinaron porque a pesar de ser idénticos a los del viejo amigo de mi padre, en ella relucían distintos. Más misteriosos, sensibles y profundos.
Cuando me pareció la niña más bonita de todas.
Cuando supe su nombre.
Incluso ahora que tengo miedo del futuro y soy casi incapaz de visualizarlo, su rostro níveo es el único que puedo imaginar en cualquier para siempre . Jamás ningún otro. Lizzy es la personificación de mi sueño y de cualquier punto de partida.
Tengo el amor en mis manos. Siempre lo he tenido.
Pero continúo sin poder dárselo.