55Genevieve
Genevieve
Ha pasado toda la mañana en casa de Emily Nguyen, pues celebraron el cumpleaños de su hermano menor.
Durante el trayecto de vuelta a casa, sentada en los asientos traseros con las ventanillas cerradas, su madre conduce mientras va tarareando una canción de los Beatles.
En tanto, simulando que estudia algo relacionado con la escuela, abre el diario de Lizzy para seguir leyendo:
Querida Holly:
Ya tengo dieciséis años. Cada día me hago más adulta y ya empiezo a extrañar los días de mi infancia.
Es un poco extraño. Apenas ayer no me gustaba mi cuerpo delgaducho frente al espejo.
Quería parecerme a las chicas más desarrolladas del colegio y me sentía mal conmigo misma.
Pero ahora empiezo a echar de menos esa apariencia. Nunca volveré a ser esa niña.
01 de junio de 2015
Querida Holly:
No soy la mejor del salón ni la más sobresaliente, porque todavía me cuesta prestar atención durante mucho tiempo sin divagar en mi mundo interior, pero me he esforzado.
Mamá y Elliot me han felicitado por mis buenas calificaciones, incluso me han recompensado con un celular de última generación.
Por eso mismo debería estar contenta. Pero no.
Escuché los comentarios positivos de mamá sobre mi desempeño en una conversación con los abuelos.
Fui al baño y estaba a punto de volver al comedor, pero me oculté detrás de un muro cuando mamá siguió diciendo que sueña con verme convertida en una gran especialista.
Me lo ha sugerido varias veces. Al parecer cree que me gusta la idea de estudiar medicina.
No voy a negarlo. Quise salir y decir que en realidad no estoy tan segura.
No al menos como ella piensa. Y ahora mismo mientras escribo esto, me pregunto si realmente quiero ser eso o solo estoy siguiendo la corriente a falta de no saber qué es lo que realmente anhelo.
Me gusta leer y escribir y eso es todo. Pero el mundo real no es un pasatiempo.
05 de junio de 2015
Querida Holly:
Grace y Aiden han terminado, pero ella no parece muy triste.
Ayer nos vimos para ir al cine a ver una película de terror.
Me contó que este verano lo pasará con unos tíos en Nueva York.
Está emocionada porque podrá visitar las instalaciones de Juilliard, una de las instituciones de artes escénicas más prestigiosas del mundo.
Grace ha empezado a forjar un sueño con la música y parece muy ilusionada, así que no creo que sea algo temporal.
Creo que finalmente ha encontrado lo que le gusta. Me alegro mucho por ella.
18 de junio de 2015
Querida Holly:
Aquí en Paia todo sigue casi igual, pero el ambiente se siente triste.
La salud de la señora Fisher ha empeorado en el último año.
En las convivencias se percibe la tristeza y la preocupación, sobre todo en los rostros de los Fisher.
De hecho, por esto mismo, Luca ha estado mucho más cerca de Oliver que nunca.
En cambio, Dylan y Cameron han preferido apartarse un poco y están pasando más tiempo con otros amigos del pueblo.
La respuesta es fácil: hay amistades para todo y amistades para poco.
En fin, por las circunstancias no me ha molestado en absoluto que en estos días Luca y yo apenas hayamos pasado tiempo juntos.
Por lo general, no suele ser así. Cada reencuentro es como una recarga para ambos tras meses de ausencia.
Pero bueno. Entre otras cosas, sigo escribiendo mi novela actual, la tercera.
Ya casi estoy por terminarla y no puedo estar más satisfecha.
Siento que estoy conectada con lo que escribo.
Estoy conectada con mi propio corazón. No voy a mentir: cada vez que imagino al protagonista de mi historia, veo el rostro de Luca.
Todo lo que podría soñar con respecto al amor, lo sueño con mi mejor amigo.
Como si se tratara de una brújula, mis propios sentimientos son una inspiración. Creo que por eso ya no duele tanto.
24 de junio de 2015
Querida Holly:
Luca sigue con Rachel. Ya llevan dos años juntos.
Pero creo que las cosas no han ido demasiado bien entre ellos en los últimos meses.
No se lo he preguntado directamente a Luca porque no quiero evidenciar que ese tema me interesa más de lo que debería, pero es casi evidente.
Hoy los vi despedirse de manera un poco fría en El Sabor del Mar, después de la comida.
Quizá no debería sentirlo así, pero me dio gusto. ¿Soy una terrible persona?
29 de junio de 2015
Querida Holly:
Hoy poco antes del atardecer Luca me pidió que lo acompañara a caminar a nuestra playa favorita.
Por primera vez en este verano compartimos realmente todo lo que teníamos para contarnos.
Por su parte, dejó de participar en competiciones de surf, pero sigue siendo uno de sus pasatiempos favoritos.
También continúa llevando su cámara a todas partes y dibujando a lápiz sus fotografías de paisajes.
Ha aprendido nuevas técnicas y se siente orgulloso de ello.
Y ya sabes, sigue duchándose con las canciones de Michael Jackson, pero últimamente también se ha hecho adicto a la música de U2 y a las películas de acción.
Las de Liam Neeson son sus favoritas. Además, no ha dejado atrás su gusto por Batman, aunque eso sí, ya retiró los pósters de su habitación. Ya tiene dieciocho.
No tocó el tema de Rachel —y qué bueno, porque me resulta incómodo—, pero sí habló de la nueva y crucial etapa que está por venir en su vida al término de este verano: la universidad.
Me confesó que sus padres —en especial Martha— le han dado dos semanas más para decidir qué estudiar, por los plazos de inscripción.
Todo esto lo ha estado orbitando desde el verano pasado y ahora que la fecha se acerca está más ansioso.
La verdad es que lo compadezco. En dos años yo estaré igual.
—Realmente no estoy seguro de lo que quiero y lo lamento, porque desde siempre he estado buscando ese algo que me llene; como por ejemplo a ti te llenan las letras o a Oliver lo llena la música —dijo mientras andábamos descalzos a la orilla del mar.
No fuimos a surfear, así que estábamos vestidos con ropa casual—.
Si ya lo hubiera encontrado, todo sería más sencillo, pero ni siquiera sé si ese día llegará alguna vez.
—A veces no es tan sencillo como parece.
Lo escuché soltar un bufido.
—¿Y por qué no sería sencillo? Es tan fácil como saber qué es lo que harías todos los días de tu vida. No tienes que pensar ni buscar más. No tienes que hacer otra cosa más que hacerlo y dejar que eso te lleve a tu destino.
Metí las manos en los bolsillos de mi pantalón corto de lino y me encogí de hombros. La brisa del mar despeinó nuestros cabellos y ondeó mi kimono, pero eso apenas nos distrajo. Me quedé callada.
—¿Lizzy? —Volteé hacia él. Luca se detuvo y yo también—. ¿Me prometes que nunca dejarás de escribir? Porque eso es parte de lo que eres.
Me limité a asentir. Luego reanudé el paso.
01 de julio de 2015
Querida Holly:
Algunas orquídeas enfermaron. Murieron en el jardín de mi casa.
Nunca me he detenido a pensar en cuál es mi flor favorita, pero creo que son las orquídeas.
Lo supe esta mañana cuando encontré podridas las raíces y las hojas con manchas marrones.
Henry y yo nos dimos cuenta demasiado tarde y ya no hay nada que hacer.
Mientras las acariciaba, supongo que con un gesto triste en el rostro que ni yo misma advertí, Luca apareció a mi lado.
—Te gustaban mucho, ¿verdad?
—Creo que son mis favoritas.
05 de julio de 2015
Querida Holly:
Hemos celebrado con los Dunn la Independencia en Lahaina.
Esta vez, por obvios motivos, no nos acompañaron Benjamín ni Oliver, pero Luca y sus hermanos sí vinieron junto a sus padres.
Aunque Anela también hizo acto de presencia y por eso Miley está un poco triste.
Miley podrá haberse hecho tatuajes este verano y proyectar un aura fuerte, peligrosa y desenfadada, pero en su interior se esconde una niña tan sensible como yo.
Una chica que necesita más amor que cualquiera porque su madre no se lo dio.
Eso se refleja en sus tatuajes: en su hombro izquierdo, las mariposas negras son símbolo de metamorfosis y resiliencia; y en su tobillo derecho, el delfín azul es una guía divina.
—Creo que va a casarse con ella —dijo Miley.
Estábamos sentadas en el jardín de Elenek y Lilo. Kai y Anela hablaban a lo lejos, apoyados en la parte delantera de la camioneta de Keanu. La forma en la que se miraban lo decía todo. Si alguien se rascaba la mejilla, el otro lo hacía también como un espejo.
—Creo que… no sería sorpresa —murmuré.
—¿Crees que podría hacer algo con todo esto?
Suspiré y sonreí con cierta tristeza.
—Yo estoy escribiendo un libro.
—Tu corazón está escribiendo un libro —aclaró.
—Sí, supongo que sí.
Ella hizo una pausa y luego añadió:
—Pues el mío podría hacer pasteles.