Lo que se rompió en aquel verano 37Genevieve
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Genevieve

Es temprano. La hora del alba. Pero ha tenido una pesadilla que le ha hecho saltar de la cama, impidiéndole volver a dormir. De modo que se ha quedado bajo las sábanas.

Cuando la luz de la lámpara del buró es suficiente para calmar su nerviosismo, y el silencio de la noche deja de evocar imágenes sombrías, abre el diario y se sumerge en sus páginas:

Querida Holly:

Le dije a Grace la verdad: que estoy enamorada de mi mejor amigo y que lo descubrí este verano.

Me dijo que no le sorprende, que ya lo intuía porque hablo mucho de él.

Pero también me dijo algo que me dolió un poco: que debería olvidarlo y verlo solo como un amigo.

Como él me ve a mí. A Grace no le gusta verme triste por un chico.

21 de octubre de 2013

Querida Holly:

Hoy escribí el último capítulo. Hoy terminé mi primera novela.

10 de noviembre de 2013

Querida Holly:

Genevieve crece cada día más. Camina y juega todo el día por la casa.

Hoy salimos de paseo en familia. Sé que Genevieve es muy pequeña aún y por eso recibe la mayor parte de la atención y cuidado, sobre todo de Elliot.

Él la adora tanto como yo. Pero… a veces quisiera que mamá se diera cuenta de las cosas que no le digo.

Aunque quizá no puedo culparla. Mamá no tiene el don de ver por debajo de las apariencias como Henry.

Cuando pienso en él siempre me pongo un poco triste. Me pregunto qué estará haciendo.

15 de diciembre de 2013

Querida Holly:

Se acerca la Navidad. Estos últimos meses han sido extraños.

Es decir, todo sigue igual, sigo siendo amiga de Grace y hablo regularmente con Luca, pero me he distanciado un poco.

Solo un poco. Aunque él está tan distraído con Rachel que ni siquiera debe notarlo.

Siento que estoy pasando por una serie de cambios, pero sé que solo estoy creciendo.

Me he vuelto más alta. La ropa empieza a quedarme de forma distinta.

En cuanto a la escritura… me estoy dando una pequeña pausa.

Grace ya leyó mi primera novela y le gustó mucho.

Dice que debería publicarla en internet, al menos en alguna plataforma de lectura gratuita, pero yo no me siento preparada para ello.

Por ahora escribo solo para mí. Y para las personas que quieran leerme, como Luca.

Sí, ya le envié mi novela por correo y me dijo que le gustó.

13 de febrero de 2014

Querida Holly:

He decidido que este año será mejor. Pondré más empeño en todo lo que haga.

Siempre he sido un poco distraída. A veces mi mente empieza a volar justo en medio de una clase de matemáticas o de ciencias, pero me estoy comprometiendo todo lo que puedo.

En el instituto he mejorado mis notas. Mamá es la que más feliz se ha puesto.

Cada día me repite que lo más importante son los estudios y que en un futuro seré una gran doctora como ella.

Cuando lo dice, solo asiento y sonrío, pero no me siento muy de acuerdo.

Es decir, nunca me he imaginado a mí misma siendo doctora o cualquier otra cosa —me da igual—, pero en el fondo sé que no puedo decirle simplemente que quiero escribir.

21 de marzo de 2014

Querida Holly:

Empecé mi segunda novela. Es sobre un grupo de amigos que tienen que descubrir los secretos de su pasado en un pequeño pueblecito donde nunca sale el sol. Estoy inmersa en ello, pero no dejo de lado mi compromiso con mis buenas notas en el instituto.

Grace sigue siendo mi mejor amiga y, aunque a veces nos juntamos con otras chicas, somos algo así como inseparables.

Ella es una gran fan de las redes sociales y obviamente tiene muchos seguidores.

Grace insiste en que yo también tengo admiradores, solo que aún no quiero darme cuenta, que es porque solo pienso en un chico y eso me impide ver a los demás.

Bueno, quizá tenga razón… He notado cómo me miran algunos compañeros.

Ahora me observo en el espejo y el reflejo me gusta tanto que sonrío cada vez que lo hago.

He empezado a tener ese cambio que tanto anhelé el año pasado.

Tal vez sea ridículo, pero ahora me siento más segura.

Aun así, sé que por muchos cambios que esté experimentando, hay dos cosas que seguirán igual que siempre: mi amor por Luca y su amor por Rachel.

25 de abril de 2014

Querida Holly:

Hoy cumplí quince años. Grace me hizo una fiesta sorpresa de cumpleaños. Aún tengo muchas emociones en el pecho, pero ya estoy más tranquila. Solo voy a contarte lo sucedido y no pensaré más en esto. No me gusta. Es como estar en lo alto de una montaña rusa.

Todos estaban allí, menos Henry, quien no pudo venir y llegará en una semana.

Me sorprendió que tantos compañeros vinieran.

¿Acaso soy tan popular como Grace y no me he enterado?

Bueno, yo soy su mejor amiga, eso tiene que contar.

En fin, mamá y Elliot colaboraron con la sorpresa.

Ellos se encargaron de decorar el jardín de la casa y preparar el pastel, los bocadillos y los cócteles sin alcohol.

El patio se llenó de música, murmullos y sonrisas.

Soplé la vela del pastel y todos aplaudieron.

Minuto a minuto, junto a Grace, comprendí que he dejado de ser la de antes.

Ya no tengo el cuerpo flacucho de un niño y cada día los vestidos me quedan mejor.

Incluso Ethan, un chico guapo que va un grado más arriba que yo, estuvo todo el tiempo tratando de llamar mi atención.

Es blanco, castaño y tiene los ojos verdes.

También una linda sonrisa. Pero sus ojos no son de ese verde…

En cierto momento, cuando el crepúsculo comenzó a caer y la fiesta se hizo más pequeña, entré a la casa porque recibí la llamada que estaba esperando, la de Luca.

Me dijo que revisara lo que ya tendría que haber llegado en el correo y así lo hice.

Elliot siempre guarda el correo en un cajón del pequeño mueble del recibidor sin husmear nada.

Busqué y me encontré con un pequeño sobre en el cual había una tarjeta blanca y un collar de plata con un dije de luna.

Me emocioné al leer su perfecta y cuidada caligrafía: «Porque tus ojos alumbran la noche».

Esas palabras tuvieron el poder de dejarme sin habla y acelerar mi corazón, pero enseguida escuché una voz aguda llamándolo. Supe que era Rachel.

Luca se disculpó. Yo colgué primero. Le dije que llamaría más tarde, que le agradecía el detalle y eso fue todo.

Después, tras haber guardado el regalo en mi habitación, bajé de nuevo a la reunión y descubrí que la mayoría seguía en la misma atmósfera, sin percatarse de mi ausencia.

Solo Grace me integró de nuevo. Traté de seguir presente, pero ya no lo estuve tanto.

Solo podía pensar en las palabras de Luca.

Aún sigo pensando en eso. No lo entiendo.

¿Cómo puede hacerme esto? ¿Cómo puede escribirme este tipo de cosas como si fueran de lo más común?

¿Acaso para él es tan simple y sencillo?

¿Es fácil escribir cosas lindas como si no significaran nada? Me pregunto si así es para todos.

27 de abril de 2014

Querida Holly:

Ethan me invitó a salir. Acepté.

03 de mayo de 2014

Querida Holly:

Ethan es un chico agradable. Nunca he tenido novio ni he salido con nadie, pero esto tampoco lo es.

Solo hemos ido un par de veces al cine y andamos juntos en el tiempo libre entre clases, nada más allá de eso.

Aun así, Grace está bastante emocionada por lo que está ocurriendo.

Ella también ha empezado a hablar con Aiden, un chico del instituto.

Sé que Grace quisiera verme igual de contenta, pero nadie conoce mi conexión con Luca.

No es algo que yo decido. Es algo que sucede.

11 de mayo de 2014

Querida Holly:

Genevieve cumplió dos años. Le hicimos una pequeña celebración en casa.

No sé por qué, pero siento que será una buena deportista.

Le encanta jugar con las pelotas de tenis que Elliot guarda en su maleta deportiva.

Él, además de doctor, sigue mucho el tenis y lo juega los fines de semana.

Creo que Genevieve sacó gran parte de sus genes.

24 de mayo de 2014

Querida Holly:

Hoy conocí dos cosas: mi banda favorita y el arrepentimiento.

Estaba con Ethan en una banca del instituto.

Era hora libre y Grace había ido a la biblioteca con otros compañeros para adelantar un proyecto.

Como yo ya lo había terminado, no me importó quedarme con él, comiendo helado.

De pronto Ethan me dijo que escuchara una canción que apenas salió.

Él llevaba audífonos de cable, así que me compartió uno.

Nunca había escuchado esa canción: «A Sky Full of Stars», de Coldplay. Me encantó.

Mientras la escuchaba, solo pude pensar en un chico de ojos verdes como el musgo, fascinantes como los de un león.

Por eso creo que en ningún momento me percaté de que la mirada y la sonrisa de Ethan habían cambiado.

Y tal vez fue mi silenciosa tristeza la que hizo que cuando Ethan me quitó el audífono y pronunció esas palabras, «Me gustas mucho, Lizzy», me recorriera el impulso de unir mis labios a los suyos.

Él reaccionó sin dudar y me besó con delicadeza.

Al principio me gustó. Pero luego me sentí mal.

Mi primer beso no fue con Luca West. Mi primer beso no fue como lo soñé.