Lo que se rompió en aquel verano 23Genevieve
21%

23Genevieve

Genevieve

Su madre ha enfermado. Es un leve resfriado, pero la molestia ha bastado para que no pueda ir a trabajar.

Por otro lado, sus abuelos maternos han decidido visitar a su hija mayor en casa y prepararle una deliciosa comida casera.

Ellos no viven muy lejos de Monte Vista, así que es común que los visiten los fines de semana o cuando suceden imprevistos.

Mientras tanto, luego de rellenar el cuenco de alimento de Lola, se recuesta en el diván de la sala con el diario de su hermana en mano.

Leer el diario de Lizzy se está convirtiendo en un inmejorable entretenimiento, y es que está descubriendo respuestas interesantes sobre sus propias cuestiones.

Sin percatarse de ninguna otra cosa, acomoda un cojín debajo de la nuca y abre el libro de felpa:

Querida Holly:

Ahora soy una hermana mayor. Genevieve ha nacido.

Es increíblemente hermosa.

07 de octubre de 2012

Querida Holly:

El último verano fue corto, pero fantástico.

Tuve un montón de aventuras con Miley en Lahaina, pues Henry me permitió quedarme en su casa una semana entera.

También conviví mucho con Havika, quien ya tiene diecinueve años y es tan gracioso que nos hizo los días más alegres.

Aunque para él no lo fueron tanto, ya que sus padres aún están procesando el hecho de que se ha declarado gay.

Nadie se lo esperaba, pero creo que siempre estuvo allí.

Había algo distinto, algo más. Solo espero que su familia lo acepte. No es nada malo.

En cuanto a Luca, Oliver y los demás, hubiera querido que también nos acompañaran en esa semana, y es que fuimos a sitios mágicos.

Pero Oliver ahora ayuda mucho más a su padre en la tienda y Luca, por otro lado, está más concentrado que nunca en sus clases de surf.

Desde este verano ha empezado a participar en competencias juveniles locales.

Eso sí, dijo que tiene claro que no sueña con convertirse en el mejor surfista del mundo, pero quiere experimentar.

¿Qué más? Aún mantiene mucho interés en la fotografía: nunca va a ningún sitio sin su cámara.

No lo sé, siento que quiere hacer muchas cosas.

También ha empezado a dibujar sus propias fotografías.

Lo hace a lápiz y distorsiona un poco las imágenes originales.

Luca parece disfrutar de todo, pero al mismo tiempo lo veo un poco triste cuando deja caer la sonrisa que lleva a todas partes.

Eso me preocupa. Luca siempre ha tenido un carácter animado, relajado y despreocupado, muy sencillo y muy él, pero creo que está tratando de ocultar la parte suya que se siente fuera de lugar o en estado de confusión por todo el tema de estar haciéndose mayor. Él ya tiene quince años.

Por ejemplo, aunque ya no es tan evidente como el año pasado, me he dado cuenta de que sigue manteniendo cierta brecha con sus padres.

Con sus hermanos no es así. A Kai lo he visto acercarse aún más, tal vez porque Luca ha crecido tanto que incluso ya lo ha superado en altura.

Con Manu, bueno, él aún tiene once años y prefiere juntarse con sus compañeros del instituto.

En fin, todo ha sido un poco raro, pero tal vez sea parte de ir creciendo.

Yo tengo trece y comienzo a sentir cosas nuevas, a pensar en cosas distintas, aunque creo que lo estoy llevando bien.

Leo bastante y sigo escribiendo pequeñas historias, pero aún no me atrevo a escribir una novela.

Además, he descubierto la poesía y me encanta.

Encontré un poema de Emily Dickinson y allí comenzó todo.

Si soy sincera, es un poco difícil mantener el ritmo de hacer lo que me gusta junto con todos los deberes de la escuela aquí en San Antonio, sobre todo cuando a mi madre le interesan mucho mis calificaciones.

Sé que el estudio importa, pero creo que exagera un poco.

¿Será por eso que me he vuelto un poco perfeccionista?

¿Hay algo que me falte por contarte?

Sí, claro…

Aquellas sensaciones que empecé a sentir desde el año pasado cuando estoy cerca de Luca no se han ido, pero las ignoré muy bien.

Con nadie volví a sacar el tema, ni siquiera con Miley.

Voy a guardarlo en un cajón y no lo abriré hasta donde más pueda.

No quiero explicármelo. No quiero descubrir qué significa.

20 de octubre de 2012

Querida Holly:

Mi grupo de amigas del colegio se ha roto.

Ya no somos Jane, Dakota, Mackenzie y yo.

Jane tiene un nuevo grupo de amigas más sofisticadas como ella; Dakota entró en conflicto con Mackenzie hace unas semanas porque a las dos les gusta el mismo chico —el nuevo que viene de Inglaterra— y ahora ya no se hablan.

Yo he quedado justo en medio de la discordia.

Así que de buenas a primeras decidí alejarme.

Ya sabes que nos conocemos desde hace más de tres años, pero nunca te hablé mucho sobre ellas porque siento que nunca pertenecí del todo.

Y es extraño, porque ellas eran mi cotidianidad, pero nunca se sintió como con Luca, o incluso con Oliver y Miley.

Supongo que las amistades verdaderas son así: cuando las encuentras, lo sabes.

Y no importa si se ven mucho o muy pocas veces al año.

26 de noviembre de 2012

Querida Holly:

Mamá me ha comprado un celular. Debido a eso las llamadas con Luca ahora son más recurrentes.

Hablamos dos o tres veces por semana y también por chat.

Ambos ya tenemos un perfil en Facebook, así que nos escribimos por allí de vez en cuando para contarnos cualquier tontería del día o lo que haremos el próximo fin de semana.

Él no comparte mucho en su perfil, apenas lo utiliza, pero yo sí.

Está de moda y me permite compartir mi contenido con los demás.

Comparto mucho sobre libros. He estado leyendo algunas sagas juveniles muy populares, como Crepúsculo y Hush, Hush , así que me gusta encontrar opiniones similares a las mías.

También estoy escribiendo poemas. Es apasionante jugar con las palabras hasta encontrar su rima perfecta.

En cuanto a mi vida en el colegio, tengo una buena noticia: he hecho una nueva amiga.

Se llama Grace Kavanagh. Es pelirroja y le gusta leer.

11 de diciembre de 2012

Querida Holly:

Hay algo que aún no te he contado. Pasó el último verano en Paia. Creo que intenté borrar lo que me hizo sentir ese momento, y por eso no lo escribí en su día. Pero ahora ha salido a flote en mis sueños y ha capturado mis pensamientos.

Era casi medianoche y yo estaba por hacer las maletas —al otro día viajaría a San Antonio en compañía de Henry, ya que él siempre va a dejarme—.

Entonces fui a la cocina por un vaso de agua y, por la ventana, vi a Luca sentado en el porche de su casa.

No lo pensé demasiado y fui. Henry ya se había dormido y estaba segura de que la familia de Luca también; aunque lo ignoré, la idea me produjo un poco de nervios.

No supe por qué, pero creo que ya empiezo a comprenderlo.

Luca sonrió cuando me vio llegar.

—Ya deberías estar dormida, Lizzy —murmuró cuando me senté en la banca a su lado, dejando un buen espacio entre los dos—. Mañana será un día largo en los aeropuertos.

Suspiré con la mirada al frente. Luca contemplaba la noche al igual que yo.

—Sí, pero aún tengo que hacer las maletas.

Él se rio entre dientes. El sonido fue como una caricia en el silencio. Mantenía las manos descansando en el regazo, como yo.

—Siempre lo dejas al final, ¿no?

Apreté los labios y quise ser sincera:

—Creo que es porque nunca tengo ganas de irme.

—A mí tampoco me pone feliz que te vayas. —Sus palabras calentaron algo en mi pecho, pero poco después ese sentimiento se apretujaría—. Este verano ha sido bueno hasta ahora, me he estado concentrando más en el surf. No lo sé, estoy contento con lo que hago, pero siento que algo me falta.

—¿Que algo te falta?

Luca aguardó varios segundos.

—No puedo explicarlo —se limitó a decir, aunque luego añadió—: supongo que solo quiero sentir que soy bueno para algo o que he nacido para algo especial, lo que sea.

Pero siento que no es así, ¿sabes? No lo sé, veo a Oliver, a Dylan y a Cameron, te veo a ti…

Todos ustedes han encontrado eso con lo que más se sienten conectados.

¿Soy demasiado joven para pensar en esto? Eso me ha dicho Kai.

Fui entendiendo a qué se refería.

—Luca…

—Creo que quisiera amar algo como tú amas las letras.

Entonces quise hacerlo sentir mejor.

—Luca, apenas tengo trece años y tú quince.

Creo que aún es demasiado pronto para pensar en todo eso de una manera tan seria —susurré, clavando la mirada en mis rodillas desnudas.

Mi pijama era corto y las dejaba al descubierto.

Nos llevamos dos años, pero si en ese momento cualquiera nos hubiera visto de frente, habría asegurado que Luca era ya todo un adolescente y yo aún estaba dejando atrás el último rastro de la infancia—.

Puede que más adelante yo termine descubriendo otras cosas, y puede que tú también.

Aún no deberías preocuparte ni pensar tanto en eso.

Él sonrió y, de repente, rozó mi mano. Cuando sus ojos capturaron los míos, sentí cómo cubrió mis dedos con su palma y algo se encendió en mi interior: una chispa, un brillo intenso. Pero en su rostro no hallé lo que debió haberse reflejado en el mío. Solo leí naturalidad y fraternidad.

—Me alegro de tenerte, Lizzy.

Yo apenas pude encontrar mi propia voz.

—Eres mi mejor amigo, Luca.

—Tú eres más que eso —dijo, y pensé que mi corazón escaparía de mi pecho—. Eres como mi hermana pequeña, y por eso siempre voy a estar para ti. Nunca lo dudes.

25 de diciembre de 2012

Querida Holly:

Henry ha venido a San Antonio esta Navidad. Me regaló libros y una computadora portátil. Estoy emocionada porque en ella escribiré mucho. Estoy muy, muy feliz.