Lo que sabe de mí Capítulo 29
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Capítulo 29

A las once y media de la noche estábamos los dos en mi casa trabajando, que es una frase que no se parece a lo que era.

Él había traído cerveza y comida de un sitio de Antón Martín.

Habíamos hablado dos horas de la lista de la diligencia, de quién estaba en los cinco nombres y de por qué el cuarto es un tipo de sistemas al que echaron en el año seis y volvieron a contratar como externo.

Yo había puesto música baja porque no soportaba el silencio de aquella casa con cuatro cajas en la entrada.

A las once y cuarenta él estaba en la cocina fregando dos platos que no hacía falta fregar, y yo estaba en la mesa del salón con las catorce páginas del alcance, releyéndolas por cuarta vez, buscando un hilo que no salía.

Y detrás del alcance, grapado, había un anexo que no había abierto.

Se llama «Anexo III. Protocolo de cierre y consolidación». Son seis páginas y media, numeradas con una tipografía distinta, porque no lo ha redactado nuestra asesoría: lo ha redactado la de ellos.

Empecé a leerlo por curiosidad profesional, que es como empiezan casi todas las cosas importantes de mi vida.

Punto primero. Objeto: establecer el procedimiento de entrega material del activo.

Punto segundo. Con carácter previo a la formalización, la sociedad transmitente procederá a la consolidación íntegra de los repositorios que integran el archivo en un entorno controlado de acceso único, bajo acta notarial.

Levanté la cabeza.

Punto tercero. La consolidación se practicará bajo la dirección de un perito forense independiente designado en el propio protocolo, que verificará ficheros, huellas y correspondencia técnica entre lo declarado y lo entregado, y emitirá inventario.

Punto cuarto. El inventario se acompañará de un manifiesto de integridad suscrito por el perito y por la persona que ostente el conocimiento de la arquitectura del sistema, en calidad de arquitecta certificante.

Punto cuarto.

Me levanté de la silla sin darme cuenta de que me estaba levantando.

Llevo once años sabiendo una cosa que aquella noche entendí por primera vez, y es que ese archivo no existe.

Existen siete repositorios. Uno con datos, otro con identidades cifradas, otro con instrucciones de clientes, otro con autorizaciones, otro con informes de campo, otro con verificación y otro con la matriz.

Están en sitios distintos, con responsables distintos, con claves distintas y con reglas de acceso que impiden que nadie los mire juntos.

No hay una sola persona en esa casa que los haya visto a la vez. Ni Celia.

Y esa arquitectura no la puso Dios. La puse yo, la segunda semana, con un argumento que sigue siendo bueno.

Once mil expedientes repartidos en siete cajas que no se hablan entre sí. Cada caja, por separado, no prueba nada. La cadena entera solo existe como idea, en un documento de trabajo, en una libreta de tela del segundo estante de mi pasillo.

Arcadia no compra eso.

Arcadia no puede comprar siete cajas y fiarse. Un fondo con abogados no paga por una cosa que no ha podido contar. Necesita verlo junto, una vez, con un perito delante, con un notario levantando acta, con huellas y con un inventario firmado. Necesita que exista.

Y para que exista, alguien va a coger las siete cajas y las va a poner encima de la misma mesa, en un sitio conocido, en una fecha conocida.

El día cero.

Por primera vez desde que se fundó la empresa. Y probablemente por última.

Volví a sentarme y leí el punto cuarto otra vez, muy despacio, y luego el quinto y el sexto y el séptimo, y la carta de encargo pericial que iba detrás.

Y cuando llegué al párrafo del alcance de la certificación tuve que parar.

La arquitecta certificante certifica cuatro cosas: que la arquitectura declarada es la real, que la correspondencia entre repositorios es la declarada, que el inventario está completo y que el método es reproducible.

Cuatro cosas sobre continentes.

No lee expedientes. No abre nada. No tiene acceso sustantivo al contenido individual de ninguna pieza, porque su función es decir que la caja está entera, no decir qué hay dentro.

Lo leí tres veces por si me había equivocado, y no me había equivocado, porque está escrito con una limpieza que reconocí enseguida: eso lo ha redactado alguien que sabe que la persona que va a firmarlo tiene todos los motivos del mundo para querer mirar dentro.

Y entonces oí el grifo cerrarse en la cocina.

No lo pensé. Lo hice.

Saqué la página del anexo donde está el punto cuarto, la doblé por la mitad, la volví a doblar y la metí debajo del montón de las catorce del alcance, y puse encima la libreta y el móvil, y cuando él entró en el salón secándose las manos en el pantalón yo estaba mirando la página seis, la de los plazos de notificación. No dice nada.

—¿Sigues con eso?

—Sí.

—¿Y?

—Nada. Es procedimiento.

Se quedó de pie al otro lado de la mesa. No miró los papeles. Me miró a mí. Peor.

—Vale —dijo.

—Es aburridísimo. Son plazos.

—Ya.

Cogió la chaqueta del respaldo, se la puso y buscó las llaves en el bolsillo, y no me preguntó nada más, y no dijo ninguna de las cuatro cosas que yo tenía preparadas por si preguntaba.

En la puerta se paró.

—Mara.

—Dime.

—El otro día te dije lo de las mitades.

—Me acuerdo.

—Era en serio.

Cerró él.

Volví al salón, saqué la página de debajo del montón y la estiré con la mano.

Eran las once y cuarenta y tres.

Y me quedé de pie mirando aquel punto cuarto, con la casa en silencio y cuatro cajas en la entrada, entendiendo por fin que llevaba veintiocho días peleando por lo único que garantizaba que aquello no ocurriera nunca.

Mi voto no era el poder. Era el obstáculo.

ANEXO III · PROTOCOLO DE CIERRE Y CONSOLIDACIÓN

Documento del comprador. Seis páginas y media. Extracto: puntos 2 a 5 y carta de encargo.

Segundo. Con carácter previo a la formalización, la transmitente procederá a la consolidación íntegra de los repositorios que integran el activo en un entorno controlado de acceso único, bajo acta notarial, en la fecha y lugar señalados en el calendario de cierre.

Tercero. La consolidación se practicará bajo la dirección de un perito forense independiente designado en el presente protocolo, cuyo nombramiento y alcance han sido aceptados por ambas partes.

El perito verificará ficheros, huellas y correspondencia técnica entre lo declarado y lo entregado, y emitirá inventario.

El perito no se pronunciará sobre el contenido.

Cuarto. El inventario se acompañará de un manifiesto de integridad suscrito por el perito y por la persona que ostente el conocimiento de la arquitectura del sistema, en calidad de arquitecta certificante.

Quinto. Entre la emisión del manifiesto y la formalización mediará el plazo técnico previsto en el calendario. Durante dicho plazo el corpus permanecerá precintado en el entorno controlado, bajo custodia del fedatario.

CARTA DE ENCARGO PERICIAL (extracto)

El alcance de la certificación a cargo de la arquitecta certificante se limita a los siguientes extremos:

a) que la arquitectura declarada del sistema se corresponde con la real;

b) que la correspondencia entre repositorios es la declarada;

c) que el inventario resultante de la consolidación está completo;

d) que el método documentado es reproducible en los términos declarados por la transmitente.

La certificación no comprende el examen del contenido de las piezas individuales , ni la apertura de expedientes, ni pronunciamiento alguno sobre la licitud de los tratamientos documentados. La certificante no tendrá acceso sustantivo a las piezas.