Capítulo 21
Volvió a las cinco y diez con una bolsa de deporte.
—¿Qué es eso?
—Lo que me llevé cuando me fui.
La puso en la mesa del salón, apartó dos separadores con el antebrazo y la abrió. Dentro había cuatro carpetas de anillas, de las grandes, con el canto forrado de cinta.
—Ocho años de informes —dijo—. Míos. Copia de campo. Cuando salí de allí me llevé mi trabajo, que es lo único que se lleva uno.
—Eso es propiedad de la sociedad.
—Probablemente. —Se sentó—. Denúnciame.
Me quedé de pie con las manos quietas.
—No te he pedido esto.
—No.
—No te he preguntado nada.
—Llevas desde ayer sin preguntarme nada. —Abrió la primera carpeta—. Es lo que hace la gente cuando lo que quiere preguntar no se puede preguntar.
Y me puso delante justo lo que yo estaba buscando.
Las carpetas están ordenadas por año. Cada informe lleva arriba la clave, la referencia de operación, las fechas de inicio y de cierre y las secciones aplicadas.
Es el formato que diseñé yo el tercer año.
Está todo en su sitio, incluso lo que él escribió antes de que existiera el formato, que pasó a limpio después porque se lo mandaron.
Cogí el catálogo y me senté enfrente.
La franja de ÁMBAR son siete meses de hace nueve años. Fui a la carpeta de aquel año.
En esos siete meses, LEV-0417 tiene tres operaciones. Una en Bilbao, de seis semanas. Otra en Madrid, de dos meses y medio. Y una tercera que empieza en el sexto mes y se solapa con el final de la franja.
Ninguna de las tres es 08-ÁMBAR.
Las tres tienen referencia, fechas, secciones y cierre. Las tres están en mi catálogo, con mi letra, en la columna de la derecha, porque hice dictamen sobre las tres.
Lo comprobé tres veces. Del catálogo a la carpeta y de la carpeta al catálogo, línea a línea.
Y luego hice la otra parte.
En la franja había tres claves. Descontada la suya quedaban dos. Una de ellas figura en mi catálogo con un periodo de actividad que arranca dos años antes y que termina hace siete. La otra desaparece a los once meses de aparecer.
Siete años. Entró, estuvo siete años, se fue hace siete.
Me acordé de un hombre en un polígono de Valencia limpiándose unas manos que ya estaban limpias, diciéndome que había estado siete años y que se había ido hace siete.
Y diciéndome también que no me iba a decir qué operaciones hizo y cuáles no, y que eso no era lo mismo que decirme que no se acordaba.
Me tuve que levantar.
Estuve un rato de pie junto a la ventana, de espaldas, con la mano en el marco. Fuera había empezado a oscurecer, que en enero es a las seis menos algo.
—¿Ya está? —dijo Adrián.
—Ya está.
—Dilo.
—No hace falta.
—Sí hace falta. —No levantó la voz—. Llevas veinte horas mirándome como se mira un expediente. Dilo en voz alta y lo dejamos aquí.
Me volví.
—Pensaba que a lo mejor habías sido tú —dije—. Lo de mi hermana.
—Lo sé.
—Desde anoche.
—Desde el arroz. —Cerró la carpeta del año nueve—. Tú lo pensaste desde el arroz.
Nos quedamos así un momento, con la mesa entre los dos y cuatro carpetas de anillas abiertas encima.
Lo que yo debería haber sentido en ese momento es alivio.
Lo sentí, y duró lo que dura eso. Y debajo había otra cosa que no se me fue en toda la noche y que sigue aquí mientras escribo, y es que aquel hombre había estado dos horas cenando en casa de mi hermana sabiendo desde el arroz lo que yo estaba pensando, y me había pasado la leche, y le había hecho a Hugo dos preguntas sobre un videojuego, y no había dicho una palabra.
—Me lo podrías haber dicho en el coche.
—Sí.
—¿Por qué no?
—Porque me habrías creído. —Puso la mano encima de la carpeta cerrada—. Y no quiero que me creas. Quiero que lo compruebes.
Empecé a recoger el catálogo. Y entonces sacó otra carpeta, la de hace seis años, la abrió por un sitio que tenía marcado con un papel doblado y la giró hacia mí.
—Ya que estás —dijo—, léete esta.
—¿Cuál es?
—La última que hice.
No la cogí enseguida.
—¿Por qué?
—Porque me la vas a pedir dentro de dos semanas —dijo— y prefiero dártela hoy.
La operación se llama NÁCAR. Está abierta hace seis años y cerrada cuatro meses después.
Cliente a través de un despacho intermediario cuyo nombre no aparece, solo su código.
Objetivo: mujer, treinta y seis años, arquitecta.
En la ficha de contexto hay dos líneas sobre una disputa provisional por la custodia de una niña de ocho años.
Y hay un objetivo operativo escrito en la sección primera con una limpieza que me dio frío: que la objetivo aceptara un proyecto profesional de seis meses fuera de España y firmara un acuerdo temporal de residencia de la menor con el padre.
Seis meses en París.
Elena Soria tendría hoy cuarenta y dos años. La niña, catorce.
Leí los cuatro informes de aquella operación, uno detrás de otro, sin levantar la cabeza. Adrián se quedó sentado enfrente todo el rato, sin decir nada y sin mirar el móvil.
En el tercero, en la sección de observaciones, está.
Cuando llegué al final del tercero levanté la vista.
—¿Qué es la sección seis? —dije.
—No lo sé.
—Aquí pides instrucción sobre la sección seis.
—La pedí en tres operaciones. —Se pasó la mano por la boca y se la quitó—. Nunca me la facilitaron. En los guiones que a mí me llegaban había secciones de la uno a la cuatro y, a veces, la cinco. La seis no la vi nunca. Sé que existe porque la numeración salta.
—¿Y por qué la pediste?
—Porque me dejaron sin nada que hacer y tuve que improvisar. Y cuando improvisas y funciona, quieres saber si te has salido del papel o si te han dejado el hueco a propósito.
Bajé otra vez la vista al informe, al sello azul de recepción, a esas tres palabras en mayúsculas.
—¿Esto te lo devolvieron así?
—Eso venía en la copia que me tocaba archivar a mí.
—¿Y qué entendiste?
—Nada, entonces. —Se echó atrás en la silla—. Entendí que estaba bien hecho.
MÍMESIS · INFORME DE CAMPO
Op. 06-NÁCAR. Informe 3 de 4. Copia de campo.
Clave: LEV-0417
Periodo cubierto: semanas 9 a 13.
Secciones facilitadas: 1, 2, 3, 4.
Secciones aplicadas: 1, 2, 3, 4.
Secciones no facilitadas: 6.
Desarrollo. El objetivo mantiene la reserva sobre la salida del país. Motivo declarado: la niña. Motivo real, a mi juicio: no quiere ir sola. En cuatro encuentros ha vuelto tres veces sobre la misma frase, que es que allí no conoce a nadie.
Sección 4 aplicada sin resultado en dos ocasiones. La anticipación no funciona con este objetivo. Responde mejor a la reciprocidad: cuenta cuando el otro cuenta.
Desviación. El día once, en el domicilio del objetivo, y sin que constara en las secciones facilitadas, manifesté que la acompañaría a París y que buscaría trabajo allí. No estaba previsto en 1, 2, 3 ni 4. Lo hago constar por si procede.
Resultado: el objetivo firma el acuerdo el jueves siguiente.
Observaciones del operativo. Solicito instrucción sobre la sección 6, que no me ha sido facilitada en esta operación ni en las dos anteriores.
Sello de recepción de coordinación, tinta azul, sin firma legible:
RECIBIDO. CONFORME A PREVISIÓN.