Lo que sabe de mí Capítulo 15
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Capítulo 15

El apartamento estaba con las luces puestas como las dejan siempre: la del pasillo, la pequeña del salón y ninguna más. Encima de la mesa, donde la otra vez estaba el guion, había un sobre cerrado con el número de operación.

—Ábrelo tú —dije.

—Ya sé lo que pone.

—Ábrelo tú igual.

Lo abrió. Eran dos folios, la transcripción mecanografiada de la parte de la noche, con las secciones numeradas otra vez y los tiempos entre paréntesis, como toca.

La letra de Celia se había quedado en una carpeta de la segunda planta y allí estaba lo que había dictado, limpio, sin eses cerradas y sin puntos desplazados.

Me quité el abrigo yo. Lo dejé en el respaldo, no en la silla de al lado de la puerta, y no fue una decisión, fue una torpeza, y me di cuenta al soltarlo.

—Verificación a las cero treinta —dijo él.

—Ya está funcionando.

—Ya está funcionando.

Nos quedamos los dos de pie. Yo llevaba desde las once de la noche con una copa de vino en la mano en un salón con ciento veinte personas y no había bebido ni la mitad, porque a la mesa nueve se sentó el notario de Almagro, que me reconoció, y estuvimos veinte minutos hablando del tiempo.

—Hoy no lo leas —dije.

—¿Qué?

—El guion. No lo digas en voz alta.

Adrián dejó los dos folios en la mesa.

—El otro día me pediste lo contrario.

—Ya sé lo que te pedí.

—Vale.

—No es «vale». —Me oí y bajé el tono—. Quiero decir que lo hagas igual, todo lo que ponga, pero sin decírmelo antes.

—¿Y eso qué cambia?

—Eso lo veremos.

Lo que yo estaba haciendo era una prueba y él lo sabía, y en el guion no hay ninguna sección que diga qué hacer cuando el sujeto retira el mecanismo.

Yo había leído mil veces la línea de la anticipación verbal y la había escrito y la había defendido en reuniones, y quería saber si aquello funcionaba porque él lo anunciaba o porque lo hacía él.

Lo que no había previsto es lo que le hace a una escena quitarle el aviso.

La otra noche yo sabía lo que venía. Aquella noche no lo sabía, y eso significa que cada vez que se movió, durante dos horas, tuve que estar entera.

Fue más largo. Fue mucho más largo. No hubo una sola espera medida, porque las esperas medidas se notan cuando alguien las anuncia y desaparecen cuando no.

Hubo cosas repetidas dos veces, cosas que en un guion no se repiten porque la repetición no aporta nada, y allí sí aportaban.

Hubo un momento, con la boca en el hueco del hombro y la mano donde llevaba un rato, en que lo oí respirar de una manera que no le había oído nunca, ni aquella noche ni la otra, y que no correspondía a nada.

Y a mitad, tumbados, con el pelo de él contra mi cuello y sin ninguna prisa, dijo:

—Cuando esto se acabe te llevo a comer a un sitio y no hablamos de nada de esto.

Me quedé quieta.

No dejó de hacer lo que estaba haciendo. Lo dijo así, contra la piel, en la voz baja en la que se dicen las cosas a las dos de la mañana, con el mismo tono con el que había dicho todo lo demás.

Un plan. Un sitio. Un futuro pequeño y ridículo y de sobremesa, dicho por un hombre que estaba ejecutando la sección tercera de un guion escrito a mano por su cliente.

Yo tengo eso clasificado.

Está en un cuaderno de tela, en el segundo estante de mi pasillo, subrayado dos veces con tinta azul, en la página que encontré hace nueve días por una esquina doblada.

Aparece cuando el objetivo llora o cuando lleva más de una hora hablando sin ser interrumpido.

Alta eficacia. Alto riesgo. Clasificar como variable, no como error.

Lo escribí a los veintitrés años sobre un hombre al que no conocía.

Podía haberlo dicho. Tenía la frase entera montada: es la sección seis, es lo que haces cuando el guion deja de funcionar, y te lo he visto hacer por escrito once años antes de que me lo hicieras a mí. Habría durado cuatro segundos y se habría terminado la noche.

No lo dije.

Y no lo dije porque quería ver hasta dónde llegaba, que es la única explicación que me sirve y que además es la peor, porque es exactamente el motivo por el que se escriben los expedientes.

—¿Qué sitio? —dije.

Ahí se le desordenó.

Se paró. Levantó un poco la cabeza, como quien vuelve de otra habitación, y tardó demasiado, y en ese tiempo yo vi una cosa que no había visto en él desde el bar del Único: no sabía qué venía después.

—No lo sé —dijo—. No lo he pensado.

—Pues piénsalo.

—No, si lo pienso ahora se estropea.

Y siguió, y siguió mal.

Mal quiere decir que se saltó una parte y volvió atrás a por ella.

Es la clase de cosa que un operativo no hace, porque el orden es la mitad del oficio.

Quiere decir que en un momento me preguntó si estaba bien, y en el guion hay una línea, y esa línea la escribí yo, que dice que no se pregunta cómo se encuentra el sujeto y que no se nombra lo que está pasando.

Quiere decir que dejó de administrar el tiempo, y que las dos veces que yo esperaba que se retirase no se retiró.

Fue mejor. Ese es el problema y por eso lo estoy escribiendo así.

Fue mucho mejor que la otra noche, y no porque hubiera más ternura, que no la hubo, ni porque nos dijéramos nada, que no nos dijimos nada.

Fue mejor porque durante hora y media hubo alguien allí improvisando, y a mí me estaba pasando algo que no venía escrito en ninguna parte y que por lo tanto no se podía comprobar después contra ningún papel.

Se completó. No sé decirlo de otra manera sin mentir por arriba o por abajo.

Después nos quedamos un rato. Él boca arriba con un brazo sobre los ojos, yo de lado, y en el edificio no se oía nada porque a las tres de la mañana ese edificio no tiene a nadie.

Miré la hora en el móvil: las tres y cuatro.

Esperé.

A las tres y once seguía sin moverse. A las tres y diecinueve se incorporó, se sentó en el borde de la cama y estuvo un rato con los pies en el suelo y las manos colgando, sin coger nada.

A las tres y veintiséis cogió el móvil.

Empezó a escribir a las tres y veintiocho.

Tardó cuatro minutos.

La otra noche había tardado once.

MÍMESIS · VERIFICACIÓN DE OPERACIÓN

Op. 4471-B. Registro de campo. Cumplimentado por el operativo.

Fecha: [—]

Hora de inicio: 00:41

Hora de finalización: 02:5\_

Secciones aplicadas: 1, 2, 3.

Secciones omitidas: —

Orden alterado: sí

Motivo del orden alterado:

Desviaciones respecto del diseño:

Indicadores de respuesta del sujeto: dentro de rango

Observaciones del operativo:

Incidencias: ninguna

Palabra de detención empleada: no

Próxima actuación prevista: pendiente de instrucción

Firmado: LEV-0417