Génesis, indeterminado
El ser humano no lo recuerda, es previo a su propia especie, aunque sí permanece el miedo impreso en los genes heredados de sus antepasados.
La rivalidad entre ellos es tan antigua como la vida en el planeta, debido a que unos siempre han acechado a los otros en busca de comida mientras los otros se reproducían y acaparaban recursos fundamentales.
Esta enemistad estuvo a punto de terminar unos con otros, tratando de conquistar y devorar.
Pero en realidad ambas eran criaturas sociales con orígenes evolutivos distintos. Y quizá por ello no todas las criaturas atacaban al antepasado del ser humano, aunque sí eran muchas las que lo hacían debido a razones de alimentación y protección de su ecosistema.
Mas sucesos externos, accidentes de tamaño geológico y extraterrestre, tierra de fuego y lluvia de roca, provocaron un cambio de tornas, la presa fue la que empezó a arrasar y a arrinconar, aprovecharon un momento desesperado para mandar a sus depredadores al olvido.
Un exilio del que habían regresado. Todo lo que ha existido es recordado porque la naturaleza no olvida y la misma carne puede engendrar presa y cazador.
E, igual que una lluvia desde el espacio los hizo dormir, otra los despertó.
El tejido que da forma al universo que conocen Clara y Eloise se rasgó una milésima de segundo —por sucesos que nada tienen que ver con nuestra historia— para después recomponerse, instante suficiente para que la energía diera lugar al génesis.