Capítulo XIV
XIV
Después de nuestra primera sesión con Clara, que nos ha dicho que nos puede ayudar, tanto a Yago con su tendencia a escapar como a mí con mi herida de abandono, tengo la necesidad de contarle a él mi conversación con Julieta. No quiero que haya secretos entre nosotros.
—Cata, no entiendo por qué tienes que hablar de mí a tus amigas. Son interferencias para la relación —dice, molesto.
—¡Son mis mejores amigas! Les hablo de ti y de todo.
—Pues no me parece bien. Me gustaría añadir algo más a nuestra alianza: que nuestros problemas se queden entre nosotros.
—Lo tendré en cuenta, pero hay cosas que necesito hablar con ellas —aclaro con cierta incomodidad.
—El problema es que parece que te fías más de lo que te dicen ellas que de lo que te digo yo —me dice, muy serio—. Y te recuerdo que soy yo quien está contigo.
—No se trata de confianza, es solo que entre nosotras lo compartimos todo.
—Cariño, no te lo tomes a mal, pero le das demasiada importancia a lo de fuera cuando las respuestas siempre están dentro de ti. Si quieres compartir tus cosas, adelante, pero entonces yo también me daré permiso para hacerlo, aunque creo que esto nos debilita. Es lo justo.
La conversación se queda ahí, pero algo se activa en mí. Empieza a surgir una duda incómoda. No me convence esa necesidad de cerrarlo todo, aunque intento entenderla.
Nos vamos a dormir, no sin antes quedarnos abrazados en la oscuridad. Yago pone música y enciende una vela que crea una burbuja a nuestro alrededor. Poco a poco, nos sumergimos en nuestro propio mundo, un lugar donde solo existimos él y yo, en el que no hay espacio para nada más.
El contacto de su piel contra la mía es un consuelo, y sus manos, firmes pero suaves, recorren mi cuerpo con la familiaridad de quien conoce cada rincón.
En silencio, nos entendemos y nos conectamos a otro nivel.
Y cuando al final nos quedamos dormidos, abrazados, el sonido de la música es lo último que escucho, como un susurro que nos acompaña, un recordatorio de que siempre encontraremos nuestro camino de vuelta a casa, pase lo que pase.
De nuevo, vuelvo a oír ese leve zumbido de fondo.
En algún momento tengo que averiguar de dónde viene…