Lo que no se ve Capítulo XIII
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Capítulo XIII

XIII

El fin de semana ha sido increíble. Mi conexión con Yago se intensifica cada día que pasa. Cuanto más tiempo pasamos juntos, más nos cuesta despedirnos.

Hoy llevo a Lucas y a Chloe al colegio. Son diez minutos a pie que disfruto como uno de los ratitos más especiales del día.

Me cuentan sus cosas, sus juegos, sus pequeñas aventuras.

Al llegar a la puerta, les doy un beso, les digo que los quiero y los veo alejarse corriendo.

Me gusta quedarme unos segundos más mirándolos.

De vuelta a casa, noto que tengo algunas molestias en la zona íntima, y parece que van en aumento. Llamo a mi ginecóloga, pero está de baja, así que me asignan otra doctora de su equipo.

A las once entro en la consulta. El diagnóstico es inmediato: candidiasis. La doctora me hace algunas preguntas rutinarias y le explico que tengo una nueva pareja.

—Es habitual que pasen estas cosas al principio —me tranquiliza—. ¿Qué método anticonceptivo usáis?

—Él se ha hecho la vasectomía, pero por seguridad usamos preservativo.

—¿Quieres aprovechar para hacerte unos análisis y asegurarte de que todo está bien?

Como ya tenía pensado hacérmelos, le digo que sí. Antes de salir me extiende el tratamiento y el volante para los análisis.

Al entrar en el coche, me llega un mensaje de Yago:

Buenos días, preciosa. ¿Quieres salir de mi mente? Solo un ratito, por favor

Sonrío.

Buenos días, cariño. Me gusta estar en tu mente… (y no solo en tu mente)

Le envío un audio contándole que he ido al médico y que me haré unos análisis. Se preocupa, pero enseguida le resto importancia.

Suspira aliviado e insiste en vernos el miércoles. Solo faltan dos días, pero se me harán eternos. Sin Yago, todo me parece más gris. Supongo que es lo normal cuando una se está enamorando.