Lo que el gouda se llevó (Misterios En La Quesería 2) Capítulo veintisiete
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Capítulo veintisiete

CAPÍTULO VEINTISIETE

T homas nos siguió a mí y a Cuqui hasta el interior de mi apartamento.

—Espero visita —le dije por si tenía intención de hacer alguna barbaridad de la que no pudieran protegerme una bola de pelo de dos kilos y un pez betta llamativo—.

¿De qué querías hablar conmigo? —Abrí una lata de comida para Cuqui y miré con anhelo mi queso teahive .

No cabía duda de que me merecía una velada relajante.

Soltó a Cuqui y me dijo:

—Le he contado al detective Heath todo lo que te conté a ti sobre la otra noche, pero no me deja salir del pueblo. Dice que aún soy una persona de interés para la investigación.

—Bueno, piénsalo de este modo: le estás ayudando a encajar las piezas del puzle. Cuanto antes lo resuelva, antes te irás a casa. —O a prisión, si fuera el caso .

Thomas se acomodó en el sofá. Le puse la comida a Loretta y me senté, no tan cómodamente como él, en el sillón de al lado. Thomas no pareció satisfecho con mi respuesta.

—¿Qué quieres que haga? —Intentaba ser simpática, pero percibí que mi velada relajante viendo Rebeca se esfumaba. Necesitaba sacar la mirada intimidatoria de la señora Danvers.

—Quería saber si has averiguado algo. Tú eres quien va haciendo preguntas a la gente, ¿no?

Se me vino a la cabeza la nota hallada en el coche de A. J.: «Dejad de hacer preguntas». Cualquier idea sobre mi noche de queso y cine terminó de irse al garete.

—No he sacado nada en claro —dije. Era solo una mentira a medias. Tenía mucha información, aunque no conducía a nada concluyente.

—Tal vez pueda ayudarte.

—Lo he dejado todo en manos del detective Heath. —No estaba dispuesta a compartir información con Thomas. Pudo haberle dado la dirección de Phoebe a A. J. para que sacara las fotos. Aún era uno de mis principales sospechosos, a pesar de su buena disposición para acudir a la policía.

—Crees que fui yo, ¿verdad? —dijo.

—Noooo —contesté con demasiada exageración. Dios, qué mal se me daba mentir.

—Oye, yo no la maté. Sé que suena fatal, porque ¿qué iba a decir en caso contrario? Pero es la verdad. Es probable que yo fuera uno de los pocos que la querían —tosió—, bueno, que la apreciaban de verdad. Me estoy volviendo loco en el hotel. Haré lo que sea para ayudar a resolver esto —suplicó.

No estaba segura de hasta qué punto era verdad lo que me contaba, pero sí que creía que quería a Phoebe. Aún no tenía claro si había contribuido o no a su muerte. Sin embargo, había algo en lo que sí podía ayudarme.

—A lo mejor puedes echarme una mano en algo. Dijiste que no sabías que la acosaba un hombre, pero Archie reconoció a este chico. —Busqué la foto en mi teléfono—. Este hombre le mandó una foto a Phoebe. A lo mejor lo has visto antes. —Le mostré la foto que Archie me había mandado—. ¿Sabes quién es?

Thomas agarró mi móvil para verlo mejor.

—Claro. Es Jeremy, el antiguo ayudante del que te hablé.

—¿Ese es Jeremy?

Volvió a examinar la foto.

—¿De dónde la has sacado? No podíamos tener redes sociales personales.

—¿En serio? —Eso último explicaba que no hubiera encontrado nada sobre Thomas en internet.

—Phoebe no quería que publicáramos nada que pudiera comprometerla si la relacionaban con nosotros, de manera que teníamos prohibido cualquier tipo de comunicación en redes —explicó.

—La foto es de una de las jornadas de puertas abiertas de Sadler. Olive Berns dijo que tuvo lugar después de que acabara el programa Dale caña , cuando Phoebe empezaba a ser famosa.

—Tiene sentido. Fue en esa época cuando Jeremy empezó a trabajar para ella.

Tenía que olvidar la teoría del acosador y centrarme en Jeremy como principal sospechoso.

—Jeremy no pudo irse en tan buenos términos como te dijo Phoebe. Archie dijo que ella se asustó al ver la foto y que le pidió que la tirara a la basura.

—No sé por qué se comportaría así Phoebe. Cuando Jeremy se fue, no pareció disgustada, sino contenta de que hubiera encontrado un trabajo mejor. Dijo que seguramente era lo más favorable para todos, puesto que ahora me tenía a mí.

—Sé que no quieres creerlo pero me da la impresión de que Phoebe te mintió cuando te explicó por qué se iba Jeremy.

Thomas, confuso, se limpió las gafas con el bajo de la camisa antes de colocárselas de nuevo y contestar:

—No lo sé. Todo empieza a verse distinto ahora que ella no está. Supongo que es posible. Llevo dándole vueltas desde que hablamos esta tarde. A lo mejor ella no quiso que la relacionaran con Jeremy debido a su pasado.

—¿Qué pasado tiene Jeremy?

—En una ocasión me contó que había tenido problemas con la droga, que había comenzado a consumir cuando era adolescente.

Su madre se casó varias veces, y él no tuvo una infancia estable.

Su último padrastro quiso enviarlo a una academia militar, pero él se escapó de casa y nunca volvió.

Estuvo metido en la droga, aunque cuando lo conocí llevaba años sin probarla.

—¿Y se lo ocultó a Phoebe?

—No, no era ningún secreto. Ella lo sabía.

—Pero Jeremy ya llevaba un tiempo trabajando para ella, ¿no? ¿Por qué iba a molestarle eso a Phoebe de repente?

—Phoebe estaba disfrutando de una segunda oportunidad. Las cosas por fin comenzaban a irle bien y le preocupaba mucho que algo manchara su nueva imagen. Por la manera en la que investigó mi pasado antes de contratarme, parecía que iba a trabajar en la CIA .

Imaginé la situación.

—Jeremy estuvo con ella durante su auge inicial y permaneció a su lado durante su caída. La ayudó a reconstruir su imagen y, justo cuando volvió a lo más alto, ella lo sustituyó por ti.

—Nunca me vi como un sustituto.

—No te reprocho nada, Thomas. Lo único que digo es que, si fue eso lo que ocurrió, es posible que Jeremy se enfadara muchísimo.

—Jeremy no tenía mal carácter. Era un buen tío. No creo que tres años después haya vuelto para matarla.

—Entonces, explícame una cosa: ¿por qué le mandó una foto con el mensaje «¿Te acuerdas de mí?» escrito detrás?

—Es una buena pregunta.

Una pregunta que necesitaba una respuesta.

Por fin conseguí que Thomas se marchara y, aunque se me había quitado el hambre, me preparé mi panecillo con teahive y mermelada.

Comer queso era un bálsamo que tenía poco que ver con el apetito.

Dejé que el queso cremoso y el panecillo tierno me tranquilizaran mientras buscaba información en internet sobre el primer ayudante de Phoebe, pero no encontré nada.

Con Cuqui a mis pies en el sofá, saboreé despacio el té earl grey caliente y aromático mientras pensaba en la posibilidad de que Jeremy estuviera implicado en el asesinato de Phoebe.

Algo tenía que haber pasado entre él y Phoebe, algo que ni siquiera Thomas llegó a saber.

A lo mejor Jeremy había estado tres años dándole vueltas al asunto hasta que decidió vengarse.

Lo único que no me cuadraba era que no parecía implicado en la humillación que sufrió Phoebe antes de su asesinato.

Thomas fue quien le llevó la carne y A. J.

quien tomó las fotos. ¿Era una coincidencia que todo eso pasara justo antes de que la mataran?

Volví a examinar la foto que tenía en el móvil. Ese era el antiguo ayudante de Phoebe, el posible acosador, y ahora mi principal sospechoso. Le mandé un mensaje a Heath.

Rebeca seguía en el reproductor de DVD desde la última vez que la vi, así que lo puse en marcha y esperé a que Heath me contestara.

Cuqui estaba acurrucado en el hueco de mis rodillas.

Ambos teníamos el tamaño perfecto para ese sofá.

Me sentía un poco culpable por dejar a Loretta en su isla taburete.

Por lo general la colocaba en el banco que utilizaba como mesa de centro para que viera la tele conmigo, pero no sabía cómo reaccionaría Cuqui al tenerla tan cerca.

Al día siguiente le entregaría el perro a Chet, y Loretta y yo volveríamos a ver pelis juntas, bueno, todo lo cerca que se puede estar de un pez.

Había que admitir que tener una bolita de pelo adorable al lado era muy agradable también, pero no estaba preparada para hacerme responsable de un perro, así como no estaba preparada para casarme y tener hijos.

Los amigos y el queso eran lo único que necesitaba por el momento.

Y tal vez una cita con el apuesto propietario de una destilería.

Tampoco me hubiera importado que un detective se tomara mis sospechas en serio, pero Heath no contestó mi mensaje.