Capítulo dieciocho
CAPÍTULO DIECIOCHO
D e vuelta a Yarrow Glen, pusimos a Baz al corriente de lo sucedido en el despacho de Olive Berns.
Archie me envió al móvil la foto del supuesto acosador.
Estaba ansioso por mostrársela a Heath, pero me preocupaba la reacción del detective.
¿Creería a Archie? Quería asegurarme de que no cayera en saco roto esa pista, tanto si la investigaba la policía como si no.
—¿Ha dicho algo más Olive? —preguntó Baz. Cuqui tenía una patita en el volante, siempre necesitando mandar—. ¿Qué tienes ahí?
Con el descubrimiento de Archie, se me había olvidado por completo la carpeta. La abrí.
—Son correos electrónicos de gente que estaba descontenta con la escuela debido a su relación con Phoebe.
Olive quiere que se los entreguemos de su parte al detective Heath.
Hay un tipo que tuvo un rifirrafe con ella cuando iban a clase juntos, podría ser importante.
Deja que lo busque… Olive dijo que escribió varios mensajes.
—Hurgué entre los papeles y lo leí en voz alta.
Señora Berns:
Le escribo de nuevo para insistir en el error que supone utilizar a Phoebe Winston como alumna destacada de la Escuela de Cocina Sadler.
Su personalidad no concuerda con la imagen del centro; es más, resulta perjudicial.
Mientras sigan aplaudiéndola, me niego a donar dinero para la escuela, ahora y en el futuro.
Atentamente,
Louis Pimbley
—¿Es de Lou? —preguntó Baz mientras apartaba la vista de la carretera unos instantes para mirarme y mirar el papel.
—¿Lou? —Durante un segundo, me quedé confusa—. ¿Te refieres a Lou el del colmado? ¿Ese Lou?
—Sí. Has dicho que se apellida Pimbley, ¿no?
—Sí. —Releí el nombre—. Louis Pimbley. No sabía que ese fuera el apellido de Lou. ¿Crees que es él?
—¿Cuántos Lou Pimbley crees que hay por aquí?
—Eso significa que estuvo en Sadler con Phoebe.
—Inspeccioné los demás papeles. Había otros dos correos antiguos suyos donde se quejaba, básicamente, de lo mismo—.
Me pregunto por qué no me dijo nada de su resentimiento hacia ella.
La mañana de la presentación le expliqué la razón de que hubiera ido tan temprano a su tienda, pero no me dijo que la conociera.
Hice algunas fotos de los correos antes de pasarle la carpeta a Archie. Este insistió en ir solo a la policía para entregar la información.
—Levanta el teléfono en cuanto necesites algo —le dije a Archie mientras Baz detenía la camioneta frente al complejo de seguridad pública y él se bajaba en dirección a la comisaría.
—¿Vas a admitir ya que tenía razón sobre Ginger? —dijo Baz acelerando de nuevo.
—¿Que no es sospechosa?
—Exacto. Hay un acosador y acabamos de enterarnos de esta historia de Lou. Y todavía no sabemos qué pasa con Thomas y A. J. Yo diría que ya tienes unos cuantos sospechosos.
—Esto no es el juego del Cluedo, donde los sospechosos son limitados. Me gustaría averiguar qué pasó entre ella y Phoebe, y por qué no montaron un negocio juntas.
—Podría haber mil razones. —Baz detuvo el coche junto a la carroza, pero no apagó el motor—. Ay, madre. Wil, me parece que han vuelto a tomarla con vuestra creación.
Me bajé de la camioneta a toda prisa y eché a correr hacia la carroza. Mi repentino ataque de ira se disipó.
—No, está igual que antes. Ya te dije que Roman y Chet se habían llevado las piezas que faltan.
Sacó el brazo por la ventanilla y señaló.
—No, lo digo porque han destrozado tu espantapájaros.
Le di una palmada en el brazo.
—¡A Guernsey no le pasa nada!
Baz empezó a reírse. Sabía que me molestaba que se metieran con mi vaca artesanal. La risa por fin cesó.
—¿Quieres que les pida a Sharice y a Ginger que te enseñen a hacer espantapájaros?
—No. Guernsey es perfecta tal y como está. Pero sí me gustaría que le preguntaras a Ginger por Phoebe.
—No voy a interrogar a Ginger.
—No he dicho eso. Solo que le preguntes por ella.
—Tengo que irme a la cita de esta tarde. Te veo luego, Wil.
Mientras lo observaba alejarse, me pregunté cómo recibiría el detective Heath toda la información que Archie tenía para la policía.
Esperaba que la foto convenciera a Heath de que alguien había acosado a Phoebe.
Pero los correos de Lou eran harina de otro costal.
¿Hasta dónde llegaba su inquina? Heath o Shep hablarían con Lou en cuanto los leyeran.
Sin embargo, antes quería hacerle yo unas cuantas preguntas.