Lo que dejé en Madrid Capítulo 07
21%

Capítulo 07

Estáis usando a Hugo como excus a

—Creo que te vendría bien hablar un poco del tema o decirme cómo estás —sugiere Lucas mientras me sirve una taza de café—. Por mucho que no te apetezca, seguro que estarás mejor.

Es la primera vez desde que he vuelto que tengo un minuto tranquilo para sentarme a hablar con mi hermano.

Alicia se ha llevado a Mario al parque para jugar aprovechando la soleada mañana que hace hoy, mientras que mi hermano, con una excusa bastante mala, ha decidido quedarse aquí para hacer el check de cómo estoy.

Clásico Lucas. Hermano mayor protector donde los haya.

Lo ha sido siempre y no va a dejar de serlo ahora.

Sus detectores de problemas se han activado y hasta que no hable conmigo no los va a desactivar.

A mí no me apetece hablar de nada, la verdad.

Agradezco su presencia y estar con él un ratito.

No suele ser habitual, y menos que estemos solos, porque cuando nos vemos en vacaciones o vienen a Nueva York siempre estamos rodeados.

Este momento de hermanos se siente necesario para mi corazoncito y, a la vez, no lo quiero porque sé que va a querer seguir hablando del tema.

No es que haya dormido muy bien hoy, pero al menos he dormido algo.

Lo justo para devolver un poco de gasolina a mi cuerpo a pesar de las constantes pesadillas.

—No lo estoy llevando muy bien, la verdad, pero sobreviviré.

Intento sonar fuerte, convincente y menos afectada de lo que estoy. Antes me muero que reconocer que estoy en la mierda y que no sé gestionar ni una sola de las emociones que pasan por mi cuerpo a cada segundo.

—Mamá está preocupada por ti, Álex. Esto no es una situación normal. —Ya estaba tardando en sacar este tema mi querido hermano—. Hugo era tu mejor amigo y necesitas hablar con alguien para que esto luego no sea un problema para ti.

Gracias por la preocupación, mamá. Siento decirte que así no funcionan las cosas.

Mi familia no ha compartido nunca, ni ha visto bien, que me marchara como lo hice.

Mucho menos que no haya vuelto desde entonces.

Especialmente porque hay un detallito minúsculo, relacionado con Diana, que no saben y que, claro, pone difícil lo de entenderme en aquel momento.

—Mira, luego llamaré a mamá y a papá para tranquilizarlos y les dejaré claro que, si quieren saber algo de mí, me llamen directamente en lugar de calentarte a ti la cabeza.

—A estas alturas de mi vida y mi familia sigue sin entender que odio que hablen a mis espaldas—.

Pensaba ir a verles a Toledo uno de estos días, solo estaba esperando que las cosas se calmaran un poco.

—Les hará ilusión, y a ti también te vendrá bien despejarte.

Pues todos contentos, ¿no?

Iré a Toledo unos días, donde por cierto, mis padres decidieron mudarse en busca de tranquilidad para su jubilación, obviando nuestros consejos de quedarse más cerca de Lucas.

Es verdad que están a poco más de una hora, pero complica un poco más la logística de visitarles.

Si hubieran estado en Madrid, habría pasado en cualquier momento a verles, pero ahora tengo que encajar en mi agenda esa mini escapada.

—¿Cuándo tienes que volver a Nueva York? —pregunta Lucas.

Me encantaría que dejara de hacerme preguntas para las que no tengo respuesta concreta, la verdad.

—Todavía tengo algunos días libres —respondo sin dar muchos detalles—. Ya sabes que mi jefe me adora y me da libertad con estas cosas. Igualmente debería ir pensando una fecha de regreso.

Ni yo sé cuándo voy a volver porque no lo he decidido.

En principio iba a ser un viaje exprés. Y habría seguido mi plan si no fuera porque el inconveniente del testamento y de mi nuevo piso ha complicado un poquito la cosa.

Así que ahora estoy indecisa si debería seguir con este tema o cerrar el libro y volverme a casa.

—Puedes quedarte todo el tiempo que quieras aquí. Nos encanta tenerte en casa y ya ves que Mario no se despega de ti —ofrece, y la mirada de ilusión por que pasemos tiempo juntos es evidente.

—En realidad… —Aquí viene cuando se adelanta confesar, por su insistencia, la idea que lleva desde ayer rondando mi cabeza—. No te había dicho nada porque aún no es seguro, pero estoy pensando irme a un hotel en el centro.

Lucas arquea sus cejas sorprendido, probablemente sin entender que vaya a tomar esta decisión.

No es algo que no haya meditado. Al contrario, le he dado bastantes vueltas al tema.

Si quiero de verdad seguir tirando de los hilos que encontremos Diana y yo…

Diana y yo, qué raro me suena esto después de tantos años…

El caso es que necesito un poco de independencia para entrar y salir a mi antojo sin dar explicaciones.

Además, el hotel me facilita ir y venir a cualquier sitio, incluido el apartamento, sin perder horas de coche.

Adiós tráfico de Madrid si hago esto. Álex uno, coches cero.

—Sabes que no molestas a nadie. —Me conoce bien y piensa que el único motivo de mi huida es no querer causar problemas o molestarles en su rutina de vida—. Te puedes quedar sin problemas.

Esta casa es una pasada y me encanta pasar tiempo con ellos porque no suelo hacerlo mucho. Eso es un gran punto a favor para quedarme. El problema es que Aranjuez está a un ratito en coche del centro y eso me cansa mucho más y no estoy para regalar esfuerzos estos días.

—Lo sé —respondo para que entienda que, por una vez, eso no es lo que me está llevando a tomar esta decisión—. Y me encanta estar con vosotros, pero tengo papeleo y trámites que hacer con todo lo del piso y el coche de Hugo.

—¿Qué vas a hacer con eso?

Otra pregunta que no sé responder.

—No lo sé.

Sinceridad, porque otra cosa no puedo hacer. No le he dedicado ni un solo pensamiento a qué voy a hacer con la herencia que me ha dejado Hugo en caso de que todas mis intuiciones sobre que pasaba algo más fueran erróneas.

—Bueno, no te agobies con eso —dice Lucas quitándole importancia cuando nota que agacho la cabeza un poco decepcionada conmigo misma por estar tan perdida—. Tienes tiempo para pensarlo y si tienes que volver a Nueva York antes de solucionarlo todo, puedo encargarme del papeleo si lo necesitas.

El hijo perfecto, el hermano perfecto, el marido perfecto… Ese es Lucas. Y lejos de tenerle celos o envidia, lo que siento es cierta admiración de que sea capaz de gestionar todo tan bien y siempre tenga una buena palabra para todo el mundo. No puedo decir que sea mi caso.

—¿Quieres que vayamos con Mario y Alicia al parque? Seguro que el enano quiere pasar más tiempo contigo antes de que te vayas —ofrece cuando entiende que la conversación conmigo no va a llegar mucho más lejos.

—Me encantaría.

Normalmente, pasar una mañana así, rodeada de mi familia, me ayuda a poner en pausa mi vida, no solo por lo de Hugo, sino cuando vienen a Nueva York o vamos de viaje a algún lugar.

No está siendo hoy el caso porque ver a Lucas jugar con su hijo en el parque, mientras Alicia pasea a Roco, me recuerda que yo quise todo esto.

Y lo quise junto a Diana.

Cuando me alejé de ella, me alejé de todo esto, o al menos de la idea de poder tenerlo.

En vacaciones no me remuerde la conciencia, ni me hace pensar en todo lo que ahora pienso por culpa de haberme cruzado, de nuevo, a una rubia de ojos verdes capaz de alterar toda mi química y cambiar la formulación de mi cerebro hasta el punto de que aparezcan de nuevo las imágenes de futuro que creía enterradas para siempre.

Unas imágenes que quemé en la hoguera por orgullosa e impulsiva. A veces soy un poco como los depredadores, cuando me hieres, no pienso y solo ataco y claro… luego hay consecuencias, que son geniales si las afrontas, pero si no… Y si hubiera…

¿Cómo habría sido mi vida si no me hubiera ido? ¿Lo habríamos arreglado? ¿Tendría ahora esta misma imagen que tengo delante pero con Diana a mi lado?

Da igual.

No lo pienses porque te fuiste a Nueva York y la nostalgia no sirve de nada en esos momentos. Me fui y construí una vida que me gusta de mujer independiente y feliz con su carrera. Ya está. No hay que darle más vueltas a las cosas que no fueron.

Llegué a Nueva York con casi nada, un euro y un sueño como quien dice, y casi cero experiencia en el mundo laboral con mi carrera recién terminada.

Me las apañé para conseguir un trabajo en una empresa española de diseño industrial gracias a un contacto de Marcos.

Un día más, mi mejor amigo salvándome la vida.

Irme no era una decisión fácil, aunque todos piensen que sí.

Era dejar mi vida atrás por su culpa e irme a un lugar donde no iba a tener ningún tipo de ayuda ni soporte emocional, pero no iba a ser mucho mejor quedarme aquí donde todo iba a recordarme a ella.

Hice la maleta y me marché sin mirar atrás y sin pensar en las consecuencias de lo que iba a hacer.

Trabajé incansablemente hasta demostrar que era muy buena en mi trabajo y podía con todo lo que me echaran.

No tardaron en ver que podían darme cada vez más responsabilidades y que nunca fallaba.

Por eso ahora, cinco años después, tengo uno de los puestos de jefa en mi departamento de diseño industrial y se me respeta en toda la empresa.

Una empresa que ha crecido mucho en los últimos años y que colabora con grandes nombres de Nueva York en lo que a construcción e innovación se refiere.