Capítulo 43 #2
Fue el poder que le dejó claro al reino que no era fae en absoluto.
—¡ Tessa !
Su nombre retumbaba y se perdía en el caos de la tormenta. No pudo hacer más que quedarse quieta mientras su magia se descontrolaba, devorando lo que se le antojaba, disfrutando de la libertad de no estar atrapada.
—¡ Tessa !
Con las gotas de lluvia aferrándose a sus pestañas, parpadeó y, de repente, Axel estaba delante de ella.
Tenía el pelo negro pegado a la frente, y el traje al cuerpo.
Las sombras también se pegaban a él, visiblemente resguardándolo y protegiéndole, pero sus zarcillos se extendieron hacia ella.
Ella levantó la mano con la luz arremolinándosele en las puntas de los dedos, que brillaron con destellos violetas de energía cuando se acercó, vacilante, a la magia de Axel .
Pero Axel apartó su oscuridad.
—No, Tessa . No es momento de ponerse a experimentar.
—Ella ladeó la cabeza y él se restregó la cara con la mano—.
Joder, Tessa . No me dejes, muñeca. Sé que tu magia te llama.
Sé lo que es perderse en tanto poder, pero tenemos que llevarte a un lugar seguro.
¿Puedes concentrarte, Tessa ? Solo un momento. Hasta que Theon pueda venir a buscarte.
Theon .
Su nombre la hizo parpadear y el vínculo en su pecho pareció jadear, como si se hubiera estado ahogando. Tessa sacudió la cabeza, intentando pensar con claridad mientras se estudiaba las manos.
—Bien hecho, Tessa —la persuadió Axel y extendió una mano cubierta de sombras hacia ella—. Dame la mano. Salgamos de aquí.
—¿Adónde vamos? —Su voz resultaba tan perturbadora como hacía unos días en la sala de entrenamiento.
—Conozco un lugar. Venga, muñeca.
—¿Dónde está Kat ? —preguntó de repente.
—Está a salvo. Tessa , tenemos que…
Pero se vio interrumpido cuando cuatro centinelas se les acercaron. Acto seguido, una ráfaga de aire que brotó de ella los mandó a la otra punta de la arena.
—Me alegro de no haber sido yo esta vez —murmuró Axel , pero entonces sus ojos esmeralda volvieron a clavarse en ella—. Tessa , tu magia confía en mí. ¿Acaso no lo ves? Me deja acercarme a ti, pero mantiene alejados a los demás. Puedes confiar en mí, Tessa .
—Estoy cabreada contigo.
—Lo sé, pero lo resolveremos. Resolveremos todo esto.
Volvió a tenderle la mano y ella colocó lentamente los dedos contra su palma expectante.
De inmediato, Axel se los agarró y tiró de ella para que le siguiera cuando unas sombras los rodearon como un cristal oscuro, permitiéndoles ver a medida que avanzaban.
Destellos violetas de luz brillaban entre ellos, como relámpagos en una tormenta.
Luz y oscuridad.
Y, de repente, estaban en el pasillo fuera de la arena, pero allí el caos era también descomunal. La gente corría presa de un pánico que no hizo sino aumentar cuando la oscuridad de Axel apareció. Gritos retumbaron a su alrededor y a su magia pareció gustarle .
Le gustaba la idea de que la temieran.
A ella le gustaba la idea de que la temieran.
—Por aquí —estaba diciendo Axel . Sus zapatos mojados chirriaban contra el suelo de mármol mientras recorrían un pasadizo.
—Por eso odio los zapatos —dijo, sin más.
Axel echó un vistazo hacia atrás.
—¿Qué?
Ella señaló su calzado empapado con la cabeza.
—Los zapatos son un estorbo. Impiden que escapes.
En cuanto se dio cuenta, Axel le tiró de la mano para colocarla a su lado en lugar de arrastrarla a su espalda.
—Los zapatos te entorpecían cuando huías de situaciones indeseadas en el poblado.
—Los zapatos no hacen más que molestar. Y los tacones son poco prácticos —añadió en el último momento.
Si a Axel le pareció raro que estuvieran manteniendo una conversación de lo más normal mientras atravesaban el Panteón, no dijo nada.
—No puedo decir que tenga experiencia llevando tacones —respondió—. Pero te hacen buen culo, así que me gustan bastante.
—Se supone que no deberías mirarme el culo —respondió—. Soy de Theon , ¿recuerdas?
—Muñeca, con los vestidos y pantalones que te pones, no puedo evitar mirarte el culo.
— Theon me escoge la ropa.
—Le gusta fardar de sus…
—¿Cosas? ¿Le gusta fardar de sus cosas?
—No —dijo Axel con rapidez y sacudió la cabeza, pero, antes de que pudiera decir algo más, la empujó contra una pared—. ¡No te muevas!
Tessa observó con interés cómo las sombras recorrían el pasillo a toda velocidad.
Como la cresta de una ola, rompieron contra un grupo que había venido corriendo de la arena.
Aunque esos ya no eran centinelas, sino guardias fae de los diversos reinos.
Cada vez salía más gente de allí, todos ellos empuñando armas con hojas tan negras como la noche.
Armas diseñadas para matar tanto a fae como a legados.
Su poder estaba desatándose a su alrededor, y Axel era lo único que se interponía entre ella y quienes querían darle caza.
Él retrocedió en su dirección mientras sus sombras seguían derrotando a legados y fae.
—¡ Tessa ! —gritó—. ¡Tenemos que irnos!
—Pero nos seguirán —respondió, y el pánico le invadió el pecho.
Su poder se intensificó; un aluvión de pura luz se estampó contra un grupo de legados, tirándolos al suelo.
—Tienes que tranquilizarte, Tessa .
—Claro, Axel . Dicho y hecho —objetó, se separó de la pared y se puso a dar vueltas en un círculo pequeño.
—Tú vete, Tessa . No mires atrás. Deja que yo me ocupe de quienes te persiguen.
—No paran de venir —razonó—. No puedes con todos. Eres uno contra docenas.
—Entonces, será mejor que lleguemos a nuestro destino —dijo.
Otra oleada de oscuridad arremetió contra un grupo de cinco. Se oyeron gritos y, luego, nada.
—¿Qué les haces? —preguntó cuando, poco a poco, sus sombras se desvanecieron lo bastante para ver a un hombre en el suelo con las venas negras.
—No es momento, Tessa —gruñó Axel antes de agarrarle la muñeca y volver a llevársela a rastras—. ¿No te das cuenta de que si te pillan te matarán?
—¿Tú estás seguro?
—Supongo que ahí tienes razón —respondió al doblar una esquina.
Y, de repente, ya no estaba agarrándole la muñeca. Estaba en el suelo, convulsionando mientras una explosión de luz arremetía contra su cuerpo.
—¡ Axel ! —gritó Tessa .
Su magia también atacó, pero estaba tan confundida como ella. Se dio media vuelta y se encontró cara a cara con Rordan Jove .
El lord de Achaz .
Llevaba la melena dorada recogida y estaba deslumbrante con un impecable traje azul marino.
Sus brillantes ojos azules tenían un anillo dorado, muestra de su poder.
La luz le crepitaba en las puntas de los dedos, lo que hizo que Tessa bajara la vista a sus propias manos, donde una luz violeta y dorada resplandecía en las puntas de las suyas.
Despacio, alzó la cabeza y su mirada se cruzó con la del lord de Achaz .
— Tessa —dijo Axel con voz ronca, intentando ponerse a cuatro patas, pero se desplomó cuando Rordan volvió a golpearle con más poder.
Ella se limitó a mirar a Rordan .
El pelo dorado.
La luz que albergaba en la palma.
A un descendiente de Achaz , el dios de la luz y los principios.
—Menudo revuelo has causado, Tessalyn —dijo Rordan con una sonrisita cómplice curvándole los labios—. Este no era el encuentro que tenía en mente, pero he tenido que improvisar un poco.
—No entiendo —murmuró.
—Todavía no, pero lo harás. Hasta entonces, te pido disculpas.
Levantó la cabeza de golpe.
—¿Disculpas? ¿Por qué?
Pero una descarga de energía la azotó y, dioses, cómo dolía. Era mucho más fuerte que la magia que Dagian había empleado en la visión de su evaluación, pero era normal. Rordan podía acceder al poder de su fuente para hacer el suyo más fuerte.
Su magia dio un alarido en su interior y forcejeó contra el poder que se le enroscaba con tanta fuerza que no podía moverse. Estaba gritando, pero no porque le estuviera haciendo daño, sino porque estaba atrapada.
— Tessa —la llamó Axel con voz ronca, y sus ojos se desviaron hacia él; estaba gateando en su dirección. Le salía sangre de la nariz y estaba usando los antebrazos para arrastrarse hacia delante—. Lucha, Tessa . Él irá a buscarte.
No podía luchar contra eso.
Era el lord de Achaz . Más fuerte. Más poderoso.
Y parecía saber algo de ella.
Sabía las cosas que Theon le había ocultado.
Ese fue su último pensamiento antes de que otra descarga de poder la atacara y la oscuridad se apoderara de ella.
—Me has asegurado sin parar que tenías esto bajo control. ¿Qué parte de esta noche ha estado bajo control? —preguntó Rordan Jove con voz tensa.
—Lo teníamos todo planeado. La sacerdotisa sabía qué hacer. No sabíamos que el custodio aparecería para llevar a cabo su rito —respondió una voz masculina.
Una voz masculina que conocía.
Tessa intentó abrir los ojos, pero le pesaban los párpados y tenía el estómago revuelto. No sabría decir si iba a vomitar o no.
—¿Y qué coño vamos a hacer ahora? —preguntó Rordan .
—Yo me ocupo de todo.
—¿Seguro? Porque cuando viniste aquí hace veinte años y me contaste tus planes, tuve mis dudas.
—Yo no vine, me enviaron —gruñó el hombre—. ¿Acaso le estás cuestionando?
—No, pero cada vez que envían a uno en una misión con la promesa de una gran recompensa, empiezo a desconfiar. La gente está dispuesta a sacrificar muchas cosas cuando hay tanto en juego —respondió Rordan con calma—. Mira a Valter y su absurdo reino.
—Jamás me compares con un descendiente del dios de la muerte —escupió el hombre.
—Y tú no me hables como si estuviera por debajo de ti. —La voz de Rordan se había vuelto grave y letal—. Sé que intentas hacerte un lugar en un mundo que no me importa, pero jodiéndome a mí no vas a convertirte en príncipe de ese mundo.
—No me he pasado los últimos veinte años en este mundo olvidado para fracasar ahora. Fracasar no es una opción.
«Fracasar no es una opción, Tessa ».
La voz de Theon se repitió en su cabeza, acercándola más a la superficie. Volvió a intentar abrir los ojos y la habitación le dio vueltas. Se encontraba en un sofá mullido con un cojín debajo de la cabeza.