Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 43 #3
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Capítulo 43 #3

—Tenemos un objetivo en común —dijo entonces Rordan , sonando más tranquilo y despreocupado—. Varios, de hecho. Hemos acordado ayudarnos el uno al otro. Solo quiero confirmar que el trato sigue en pie, Dexter .

Dexter .

Dex estaba allí. Él la ayudaría. Él arreglaría ese desastre, como siempre.

Giró la cabeza y los ojos le empezaron a llorar.

Se le escaparon dos lágrimas, que se dirigieron al nacimiento de su pelo.

Le dolía todo el cuerpo; tenía los músculos tensos y doloridos.

La cabeza le palpitaba y el sudor le cubría el cuello y el pecho.

Y algo estaba gritando en su interior, atrapado y moribundo.

Dex se encontraba allí, de pie, y parpadeó unas cuantas veces, porque había algo curvándose en torno a él. Suave. Lleno de plumas. De un blanco roto.

Pero no podía ser. Su pelo era castaño oscuro y más corto, no se curvaba en torno a él.

Cerró los ojos con fuerza y soltó un quejido suave cuando intentó levantar las manos.

—Ya era hora —dijo Rordan a secas.

Oyó el sonido de pasos apresurados y, luego, unos dedos le apartaron el pelo de la frente.

—¿ Tessie ? Tessie , despierta.

—¿ Dex ? —Intentó apoyarse en las manos para sentarse.

Pero las suyas le agarraron los hombros, impidiéndoselo.

—Quédate quieta —la calmó—. Ve despacito.

—No lo entiendo. ¿Qué haces tú aquí? —dijo con voz ronca.

Dex alzó el brazo; en el interior de su muñeca ahora había tres símbolos. Uno para el poblado de Celeste, uno para indicar su recién revelado elemento aire y otro para demostrar que servía al Reino de Achaz .

—¿Te han… seleccionado?

—Sí —respondió.

Levantó las manos para restregarse la cara, pero algo negro le brillaba en las muñecas. Dos brazaletes.

—Son para controlar tu poder —explicó Dex cuando siguió mirándolas.

Ya. Su poder incontrolable.

—Qué ceremonia de Emersión más emocionante —prosiguió—. Aunque tú siempre pareces hacerlo todo emocionante, ¿eh?

—Lo siento —dijo ella con una mueca, y no sabía si estaba reaccionando al dolor de cabeza que tenía o a sus palabras.

—Lo resolveremos, Tessie —dijo—. Siempre lo hacemos. Yo me ocupo.

Él se ocuparía .

«Yo me ocupo de todo».

Eso era lo que había dicho.

«De todo».

«De ella».

Su poder se le removió bajo la piel, pidiendo salir a gritos. Era tan estridente que, de pronto, le dieron ganas de chillar.

—¿ Tessie ? —preguntó Dex , acunándole la mejilla—. No pasa nada, Tessa .

—¿Cómo no va a pasar nada si estoy vinculada a un legado de Arius y, sin embargo, me encuentro en presencia del lord de Achaz ? —Sonó como un siseo y los ojos de Dex se abrieron mucho al oír su tono.

—Creo que yo puedo arrojar algo de luz sobre ese asunto —dijo Rordan , que apareció detrás de Dex . Se rio entre dientes cuando levantó la palma; una bola de luz levitaba sobre ella—. Bromas aparte.

—Yo tengo ese poder —dijo Tessa con voz ronca y la vista clavada en la luz que sostenía en la mano.

—Sí —concedió.

—¿Cómo?

Rordan apretó el puño y la luz se extinguió.

—La única explicación lógica es que tengas algo de sangre de Achaz corriendo por tus venas.

—Pero eso no es posible.

—Te aseguro que lo es.

—Pero soy… —Su mirada se desvió hacia Dex y, luego, volvió a centrarse en Rordan —. No soy fae.

—No. Ni siquiera mitad fae, para colmo —concedió Rordan —. ¿Te apetece algo de beber?

—¿Que si me apetece…? ¿Qué? —preguntó, totalmente confundida.

—¿Agua? ¿Té? Te ofrecería algo más fuerte, pero temo que te siente mal teniendo en cuenta la cantidad de poder que he tenido que usar. Vuelvo a pedirte disculpas por eso —dijo y atravesó la habitación en dirección a un carrito de bebidas.

Apartó las manos de Dex de un manotazo antes de sentarse y miró a su alrededor.

Estaban en un salón simple, pero elegante.

Era de un tamaño decente, no demasiado grande, y había varias ven tana s con las cortinas echadas.

Las paredes eran de un blanco suave, así como los muebles.

Todo tenía detalles dorados y gris claro, y daban la impresión de brillar tenuemente cuando la luz se reflejaba en ellos.

—¿Dónde estamos? —preguntó.

Dex había tomado asiento a su lado ahora que estaba sentada.

—En mi casa de la Acrópolis. Si no fuera noche cerrada, las vistas al río Wynfell serían preciosas —respondió Rordan cuando regresó con un vaso de agua—. ¿Te sirve esto? —preguntó, tendiéndole el vaso.

—Sí. Gracias —dijo y lo aceptó con una mano temblorosa. Le dio un sorbo antes de bajárselo al regazo—. Lo siento. ¿Qué hago aquí?

El lord de Achaz se sentó en el sofá frente a Dex y ella y cruzó las piernas. Apoyó un codo en el reposabrazos antes de rascarse la sien con un dedo.

—Hay muchas formas de interpretar esa pregunta, Tessalyn . Estás en mi casa porque me vi obligado a aplacar tu magnífico poder. Lo mínimo que podía hacer era cuidarte y asegurarme de que te recuperabas del todo. Pero esa no es la pregunta que me gustaría que te hicieras.

—¿No?

Él esbozó una sonrisa, una amable y paciente. No era en absoluto lo que se había esperado del lord que gobernaba Devram de manera no oficial.

—No, jovencita —respondió—. La pregunta que deberías estar haciéndote es qué haces en Devram , para empezar.