Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 42 #2
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Capítulo 42 #2

—Desquítate todo lo que quieras, pero hazlo antes de que mi padre aparezca —respondió, aunque por dentro estaba suspirando de alivio. No había hecho uso de tanto sarcasmo y emoción en todo el día.

—Sé comportarme, amo —respondió y se dirigió a una de las sillas acolchadas para dejarse caer en ella.

—Si quieres llamarme de otra forma delante de los demás, tiene fácil solución.

—Mmmm, ¿como por ejemplo?

—Mi señor, su excelencia…

Ella soltó una carcajada.

—No. No eres ninguna de esas cosas. Amo te viene que ni pintado de momento.

— Tessa , sé que ahora mismo no te caigo especialmente bien, pero lo digo en serio: no puedes comportarte así esta noche. Por favor, dime que lo entiendes.

Volvió a ponerse de pie y caminó con toda la tranquilidad del mundo hasta él. Una mano aterrizó en su abdomen antes de subirle por el pecho.

—Esto tan bonito es lo que pasa… —musitó.

Theon tragó con dificultad cuando sus dedos le tocaron la piel de la garganta y, luego, la mandíbula.

—¿Qué?

—Cuando alguien por fin acepta que no es nada —prosiguió—. En serio, resulta liberador.

—Tú no eres…

—Shh —le acalló, poniéndole un dedo contra los labios—. Cuando aceptas que no eres nada, ya nada tiene que importarte.

— Tessa …

—Y, cuando ya no eres nada, puedes convertirte en cualquier cosa.

En ese momento, la puerta se abrió de par en par y Axel entró por ella con una copa de alcohol en la mano.

—¿Dónde coño te habías metido? —gruñó Theon .

—Por ahí con los perversos —respondió Axel con tono sombrío. Sus ojos se detuvieron en Tessa —. ¿Qué te ha pasado?

— Theon me ha hecho sangrar —respondió sin rodeos.

—¿Qué cojones? —dijo Axel con tono acusatorio.

—Yo no… — Theon suspiró—. Es una larga historia que ya sabrías si te hubieras molestado en pasarte por casa en algún momento.

—Tenía asuntos que atender —respondió de camino a la barandilla y se metió una mano en el bolsillo.

—¿Como qué? ¿Qué podría haber sido más importante que la ceremonia de hoy?

Axel dio un trago y chasqueó los labios mientras se sacaba el espejo del bolsillo.

— Cienna se puso en contacto conmigo.

—Mierda —maldijo Luka y dio un paso al frente.

—¿Quién es esa Cienna de la que tanto habláis con ese secretismo? —preguntó Tessa cuando una fae le tendió una copa de vino. Luka la había pedido antes de que Axel llegara—. Gracias —dijo con un asentimiento hacia la fae. A la camarera pareció sorprenderle que se dirigiera a ella.

Theon esperó a que se marchara y volviera a cerrar la puerta para responder a su pregunta.

Estaba claro que ocultárselo todo hasta que aceptara el vínculo había sido una pésima idea.

Solía creer que no importaría. Que aceptaría el vínculo, su sitio, y confiaría lo bastante en él como para pasar por alto sus pecados o los del reino.

Solía creer que el vínculo solucionaría todos sus problemas, no que crearía otros peores que no sabía cómo resolver.

Así que allí estaba, respondiendo a sus preguntas lo mejor que podía con la esperanza de que comprendiera mejor las intrigas vigentes, a su padre, los entresijos de los reinos y todo ello.

— Cienna es una bruja —explicó Theon —. La bruja que nos ayudó a Luka y a mí con el vínculo guardián. Está escondida en el Infrarreino.

—¿Escondida?

—Como te podrás imaginar, a mi padre no le hizo mucha gracia que le robara el guardián. Muchos perdieron la vida a manos de su ira, pero está decidido a darle caza a Cienna y hacerle pagar por ayudarnos.

Tessa dio un sorbo al vino.

—Entonces, ¿lo de joderle la vida a la gente para conseguir lo que quieres forma parte de tu día a día?

Axel y Luka se quedaron de piedra, pero Theon sonrió. Esbozó la misma sonrisa cruel que ella le había dedicado antes.

—Hago lo que tengo que hacer sin mostrar remordimiento.

—Ah, pero ¿lo sientes? —preguntó, enarcando una ceja.

Se acercó a ella y le sostuvo la barbilla con la mano.

—Si lo que me estás preguntando es si siento remordimiento por lo que hice anoche, la respuesta es no.

—Porque haces lo que tienes que hacer —dijo, sosteniéndole la mirada.

—Sí.

—Para hacerte con lo que es tuyo.

—Sí.

—Entonces, ¿no sientes remordimiento por lo de Pen ?

Unas sombras aparecieron y se arremolinaron en torno a los dedos con los que le agarraba la barbilla.

—Cuidadito con lo que dices, Tessa .

—¿O qué? ¿Me encerrarás en una bodega? ¿O te decantarás por algo más pequeño esta vez? ¿Una alacena en la que no pueda ni sentarme, quizá? A madre Cordelia le encantaba.

¿Lo decía en serio? ¿La madre del poblado la encerraba en una puta alacena? Eso a Cordelia se le había pasado contárselo durante su conversación. ¿Qué más se habría callado? Pero la mirada desafiante en los ojos de Tessa hizo que la soltara con los dientes apretados:

—Te invito a poner esa hipótesis a prueba, a ver qué resultados obtienes.

Ella le dirigió una sonrisita. Volvió a llevarse la copa de vino a los labios y se la terminó de un trago.

No estaba seguro de cómo reaccionar a su nueva actitud, pero tanto el vínculo como su magia se estaban percatando de ella, indignados por el desafío en sus ojos.

Y, por alguna puta razón, lo único en lo que podía pensar era en cuando le había preguntado si las cosas siempre serían así con ella, una pelea continua, y en que su respuesta había sido que sí.

Antes de poder responder, la puerta volvió a abrirse y sus padres irrumpieron junto a Eviana . La actitud de Tessa cambió por completo y se alejó de Theon . Dejó la copa vacía a un lado mientras inclinaba la cabeza ante su padre. Comedida. Contenida.

En resumen, la fuente perfecta.

Tal vez había estado prestando más atención de la que pensaba.

Theon saludó a su padre con voz tensa antes de plantarle un beso rápido a su madre en la mejilla.

Axel le imitó. Pidieron unas copas y, enseguida, la ceremonia de Emersión empezó.

Su padre no le hizo mucho caso; no paraba de entrar y salir del palco para visitar a otros legados.

No se interesaría mucho hasta que se produjeran las emersiones de las fuentes.

Eso era bueno. Cuando no estaba, había menos tensión en el ambiente. Su madre se había ido hacía una hora. Tenía la certeza de que a ella tampoco volvería a verle el pelo hasta que fuera el turno de las fuentes.

—¿Le conoces? —le preguntó Axel a Tessa .

Esta se encontraba entre los dos, y Luka , a la izquierda de Theon .

En general, había guardado silencio; no quería que su padre la pillara comportándose de manera inapropiada.

Pero Theon le había prestado más atención a ella que a lo que pasaba abajo.

Había visto ese pequeño ceño fruncido aparecer en su rostro cuando un fae al que se notaba que conocía emergía con un nivel decente de poder.

Había oído el pequeño resoplido que había soltado cuando otro había manifestado el elemento tierra con fuerza.

Y la había notado tensarse mientras acompañaban al fae de abajo a una de las plataformas.

Theon le reconocía de la llamada. Era uno de los dos que salían juntos.

Tessa se aclaró la garganta antes de decir:

—Sí. Es Corbin .

—¿Qué elemento se prevé que tenga?

—Agua, pero es un genio de la tecnología —murmuró, absorta en el rito que se estaba llevando a cabo.

Sus manos apretaban con fuerza la barandilla y Theon podía ver el ligero temblor en ellas. Quería tocarla, consciente de que el vínculo calmaría esa ansiedad, pero, hasta donde sabía, el contacto también la sacaría de quicio.

La sacerdotisa dio un paso al frente y Corbin levantó el brazo.

Le presionó el vástago contra la piel para trazarle una marca que ya estaba allí.

Una marca que los fae no podían ver, no sin tener sangre de los dioses corriéndoles por las venas.

En cuanto alzó el vástago, una explosión de agua le empapó la ropa al hombre, que se puso a toser y escupir.

Elemento agua. Tal y como sus evaluaciones habían previsto, según Tessa .

Lo acompañaron fuera y lo mandaron a que recibiera la marca correspondiente en la muñeca, junto a la de su poblado. Tessa se había relajado junto a él y un suspiro de alivio se le escapó de los labios. ¿Qué era lo que tanto le preocupaba?

La ceremonia continuó. Theon se quedó con la cara de unos cuantos fae a los que no quería perder de vista. La mujer de la llamada también manifestó agua, mientras que Lange emergió con aire.

Ya solo faltaba el último puñado de fae cuando Axel se enderezó.

—¿La conoces?

Tessa había empezado a caminar de un lado para el otro.

Cuanto más avanzaba la noche, más inquieta estaba.

No sabría decir si eran los nervios o la falta de ven tana s en la arena.

Pero se detuvo entonces para echar un vistazo a la mujer de piel oscura a la que estaban llevando a una de las plataformas.

Incluso desde allí, Theon se percató de lo guapa que era: tenía unos ojos ámbar brillantes y una buena mata de pelo negro con rizos definidos.

—Se llama Kat —respondió Tessa y siguió dando vueltas.

—¿«Gata»? ¿Como el animal? —preguntó Axel con la cabeza ladeada, observando a la mujer de abajo.

—No —dijo Tessa con mucho fastidio—. Su nombre completo es Katya . Nosotros la llamamos Kat .

—¿Sabes con qué elemento se prevé que emerja?

—No, pero estoy segura de que lo descubriremos en breve.

Axel le dio un sorbo a su copa.

—Para que me quede claro, ¿sigues cabreada conmigo, muñeca?

—Furiosa —respondió, sonando de todo menos eso. Había dicho la palabra con alegría. ¿Por qué eso no hacía sino aumentar la ansiedad de Theon ?

Axel murmuró a modo de respuesta mientras observaba a la fae de abajo quitarse las sandalias y subirse a la plataforma.

—Tenemos que reclamarla —dijo de repente.

—¿Perdón? —respondió Theon , completamente atónito.

—Reclámala. Ya —ordenó Axel con la vista clavada en lo que ocurría abajo.

—No podemos reclamarla. Ni siquiera sabemos cuál es su elemento —razonó Theon .

—Te estoy diciendo que la reclames. Luka , coge un vial.

—¿Se te ha ido la puta olla o qué? —preguntó Theon —. Padre se pondrá hecho una fiera.