Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 41
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Capítulo 41

Theon

Sus pies golpearon el suelo mientras corría por las calles fuera de la Acrópolis.

No tenía ni idea de cuánto tiempo llevaba corriendo, pero no había bajado el ritmo cuando se levantó la tormenta.

No había parado a recuperar el aliento cuando las primeras gotas cayeron.

No había vacilado cuando los truenos retumbaron y los relámpagos atravesaron el cielo.

Corrió sin descanso, intentando huir de los gritos de dolor de Pen .

Intentando huir de su cuerpo destrozado.

Intentando huir del fracaso de que hubiera sido Axel y no él quien hubiera puesto fin a su sufrimiento.

Se suponía que era él quien debía protegerles y, sin embargo, había vuelto a fracasar.

El sudor se mezcló con la lluvia que le caía por la cara. Su móvil no paraba de sonar y le anunciaba cada llamada por los auriculares mientras corría.

Luka .

Luka .

Su madre.

Número desconocido.

Luka .

Las ignoró todas.

Ni siquiera estaba escuchando música. Solo silencio. Él a solas con sus pensamientos.

Él a solas con sus fracasos.

Él a solas con las lágrimas de Caris mientras se veía obligado a observar cómo la torturaban por su culpa.

Él a solas con los ojos muy abiertos de Cienna cuando le había dicho que huyera.

Él a solas con los alaridos de dolor de Pen cuando Eviana le clavó la hoja en las entrañas.

Él a solas con los rugidos de ira impotente de Axel cuando le quitó la vida a Pen .

Él a solas con los chillidos de Tessa mientras le suplicaba que no la dejara en la bodega.

Tampoco era tan pequeña. No le pasaría nada.

Otro trueno le hizo cuestionarse ese último pensamiento.

No le había quedado más remedio. No podía ni mirarla a la cara sabiendo que sus actos estaban detrás de todo ese fracaso, pero tampoco podía dejarla sola.

Por si acaso su padre regresaba, había llenado de hechizos protectores la bodega, además de haber dibujado una marca para insonorizarla.

A menos que fuera a buscarla allí, no daría con ella.

Y tampoco es que fuera a mirar en la bodega.

Hacer su propio trabajo sucio estaba por debajo de él.

Por eso Eviana había sido quien la había torturado.

Por eso Axel había sido quien la había matado.

Tantos fracasos.

Sus zapatillas chapotearon en los charcos y el agua helada le empapó los calcetines y las espinillas mientras seguía lloviendo a cántaros, pero no se detuvo. Recibió cinco llamadas, una detrás de otra. Todas de Luka . Y, luego, un mensaje, que oyó por los auriculares:

Luka : Cabrón, cógemelo.

Cuando sonó otra llamada, la ignoró y echó a correr en dirección opuesta a la casa con los relámpagos iluminando el cielo nocturno.

Cuando entró en el vestíbulo chorreando y formando un charco en el suelo, era pasada la medianoche. Fuera, la tormenta se embraveció. Imaginaba que la fae a la que había encerrado en la bodega también.

Sacudió la cabeza, salpicando gotas de agua. Estaba agotado y no veía la hora de darse una ducha, beberse una copa e irse a dormir. Por la mañana, tendría la cabeza más despejada para lidiar con Tessa . Habría recuperado el control.

—¿ Luka ? —gritó.

—Aquí.

Theon siguió su voz hasta la cocina. Estaba sentado a la isla con una botella delante y una copa vacía.

Se quitó la camiseta empapada y la tiró al suelo. Luka le echó un vistazo antes de rellenarse la copa.

—Ya no tenemos a quien nos recoja las cosas, gilipollas.

Theon hizo una mueca cuando el rostro sin vida de Pen se le vino a la cabeza.

—¿Has…?

Luka asintió.

—Tengo las cenizas en una urna de cristal en mi habitación.

—Genial —respondió.

Cogió la botella y se la llevó a la boca mientras se sentaba al lado de Luka .

—¿Dónde está? —preguntó este.

No le hizo falta preguntarle de quién estaba hablando.

—En la bodega.

Los ojos zafiro de Luka se clavaron en la despensa antes de volver a centrarse en su copa de licor.

—¿Cuánto tiempo piensas dejarla allí abajo?

—No puedo verle la cara esta noche.

Luka se limitó a asentir, sabiendo perfectamente por qué.

Durante un buen rato, ninguno de los dos dijo nada. Los minutos se convirtieron en una hora y, luego, en dos. Se turnaron dándole tragos a la botella; Luka había dejado de lado la copa.

Estaba deslizando la botella por la encimera cuando, finalmente, rompió el silencio.

—Esto la romperá. Jamás te lo perdonará.

Theon se llevó la botella a los labios para apurar lo que quedaba de Corazón de Agave.

—Lo sé.

Se encontraba en la despensa con una taza de café en la mano. Había borrado la marca de insonorización, pero no se oía nada al otro lado de la puerta. Hacía mínimo una hora que había amanecido y, por una vez, el cielo estaba despejado. Y allí había estado él.

Mirando una puerta.

Intentando averiguar lo que iba a encontrarse al otro lado cuando la abriera.

El sonido de pisadas le hizo echar un vistazo al umbral de la puerta y se encontró a Luka con otra taza de café en la mano. Este se apoyó contra el marco, observando a Theon , que había vuelto a girarse hacia la puerta.

—¿Sabemos algo de Axel ? —preguntó Theon sin mirarle.

—No. ¿Cuánto llevas ahí de pie?

—Diez minutos.

Luka le dio un sorbo a la taza.

—Tenía que hacerlo —dijo Theon .

—Lo sé.

—No tenía elección.

—Lo sé.

—Tenemos que prepararnos para la ceremonia de Emersión.

—Lo sé.

—Para de decir «lo sé» —estalló.

Luka se limitó a darle otro sorbo al café y, luego, cogió la taza de Theon cuando este se la tendió.

—No me carcome la culpa —dijo Theon al agarrar la manilla de la puerta.

—La culpa es un lujo que no podemos permitirnos.

—Da igual el estado en el que se encuentre, ha merecido la pena. Entenderá la gravedad de la situación. Jamás tendré que volver a hacerlo.

Luka no lo dijo, pero Theon sabía lo que estaba pensando: que le había dicho desde el principio que Tessa no era la indicada para eso.

La noche anterior había demostrado cuánta razón tenía.

Con una exhalación brusca, Theon abrió la puerta y se encontró la bodega completamente a oscuras. Le dio al interruptor, pero la luz no se encendió. Volvió a darle un par de veces más, pero nada.

¿Sería culpa de la tormenta? No le parecía posible. Las tormentas no interferían con la magia que alimentaba la electricidad de sus casas y edificios.

—Espera.

Luka lanzó unos orbes de llamas negras sobre sus cabezas. No iluminaban nada, pero el tenue brillo al menos les permitió distinguir las escaleras.

Theon empezó a bajarlas despacio, pegado a la pared.

—¿ Tessa ?

Pero no obtuvo respuesta. Solo un fuerte olor a vino. Si estaba borracha allí abajo…

Bueno, tampoco podría culparla. Joder, pero si la había encerrado en una bodega sabiendo perfectamente el pánico que le daría.

— Tessa —la llamó un poco más alto—. Tessa , responde…

Pero, cuando bajó el último escalón, se vio interrumpido por el sonido de algo crujiendo bajo sus zapatos.

—¿Qué cojo…?

Parpadeó mientras Luka prendía más fuego de dragón para iluminar toda la bodega.

Había cristales por todas partes. Botellas de vino rotas.

Luces reventadas. El suelo estaba cubierto de vino y el líquido rojo teñía las zonas de los estantes donde el alcohol había chorreado hasta formar un charco en el suelo.

Y, en medio de todo el caos, se encontraba Tessa .

Estaba hecha un ovillo, con las piernas abrazadas al pecho y la cara enterrada en ellas. Tenía el pelo hecho un desastre, lleno de nudos, como si hubiera estado tirándose de él, y estaba del mismo color que los botelleros.

— Tessa —exhaló Theon , incapaz de moverse mientras la observaba en el suelo.

Había sido consciente de que aquello la rompería, pero, aun así, no se había esperado… eso.

No se había movido ni un milímetro ni tampoco había dado señales de haber notado su presencia. No podía estar… muerta. Habría notado cómo se rompía el vínculo fuente. Además, no eran muchas las causas por las que un fae podía morir, y los cristales o el vino no se encontraban entre ellas.

—Tenéis que hacerlo el vínculo y tú —dijo Luka en voz baja y tensa junto a él.

Asintiendo, Theon se acercó lentamente a ella. Cuando estuvo a su lado, usó los zapatos para apartar trozos de cristal y así poder agacharse junto a ella. Pero con el vino no podía hacer nada, y notó que le calaba la rodilla de los pantalones.

—¿ Tessa ?

Cuando siguió sin reaccionar, estiró el brazo para tocarle el hombro y apartó la mano de golpe.

—¡Joder!

—¿Qué pasa? —preguntó Luka , que se dejó caer a su lado de inmediato.

—Me ha dado… corriente cuando la he tocado.

—¿Corriente?

—Sí —soltó Theon con los dientes apretados. Los dedos todavía le cosquilleaban. De hecho, todo el brazo le hormigueaba.

—¿Puede protegerte tu poder? —preguntó Luka .

Dioses, eso esperaba.

Con la mano cubierta de sombras, la tocó de nuevo y soltó un suspiro de alivio cuando su fuente no volvió a darle corriente.

— Tessa —dijo con voz suave—. Tessa , necesito que me mires.

Le agarró las manos y se las apartó de alrededor de las piernas de un tirón.

Una vez su cuerpo estuvo tendido, la puso bocarriba.

Tenía los ojos hinchados de tanto llorar.

Rastros de lágrimas secas surcaban el vino que le manchaba las mejillas.

Tenía toda la cara llena de cortes y los regueros de sangre se mezclaban con el vino.

No le miró. En todo caso, pareció mirar a través de él.

—Mierda —volvió a maldecir Theon , esa vez en voz baja y entre dientes. Extendió los brazos hacia ella para intentar levantarla del suelo y murmuró—: Venga, pequeña tormenta.

Pero, de repente, se movió.

Rápido.

Mucho más rápido de lo que se había movido nunca.

Se apartó de él a toda velocidad, siseando cuando se cortó las palmas con el vidrio roto.

— Tessa —dijo Theon , conmocionado—. Para. Tenemos que asearte. La ceremonia de Emersión es esta noche.

—Esta noche —repitió con voz carente de emoción.

—Sí. Esta noche.

—Ya es de día.

«Mierda», pensó Theon , restregándose la cara con una mano. ¿En qué coño estaba pensando para hacer eso la noche anterior a la ceremonia de Emersión?

En nada. Ahí estaba el puto problema. Había perdido el control por completo.