Capítulo 40 #2
—Todos tus fracasos siguen teniendo consecuencias, Theon —respondió Valter , que cogió su copa con aire despreocupado y le dio un sorbo. Chasqueó los labios un par de veces, estudiando el líquido antes de decir—: Con un destino parecido al de tu antigua sirvienta bastará.
—¡No! —gritaron Axel y Theon al mismo tiempo y Luka le apretó tanto la cintura que a Tessa le costaba respirar. No entendía lo que estaba pasando. Sabía que su antigua niñera había sido Caris y que había muerto, pero…
—Castígame a mí —dijo Theon —. El que ha fracasado he sido yo. Sea cual sea el castigo por ello, lo aceptaré.
Valter puso los ojos en blanco y frunció el ceño.
—Sigue siendo tu mayor debilidad. Esa necesidad que tienes siempre de hacerte el puñetero mártir. —Se acercó a Eviana y Pen , acariciándole el torso con los dedos a la primera por el camino—. Eso sí, me lo pone todo mucho más fácil.
—Padre, por favor…
—¡Ya basta, Theon ! —ladró y Theon se calló.
Tessa no podía verle la cara, pero podía notar la inquietud manar de él en oleadas. Seguro que no permitiría que nada ocurriera. Estaban hablando de Pen . La adoraban. Haría algo.
Pero no lo hizo.
Se quedó quieto, y Axel , junto a él.
—¿Cómo debería hacerlo esta vez? —musitó Valter .
Hubo un segundo de silencio tenso y, entonces, Pen soltó un grito; alrededor de las enredaderas que le rodeaban las muñecas apareció sangre cuando les crecieron espinas y se le clavaron en la piel.
Theon y Axel no movieron ni un dedo.
—¿Esta vez no vais a seguir rogándome ni suplicándome, chicos? —preguntó Valter con una sonrisita burlona.
Ninguno habló. Parecía que ni siquiera respiraban. ¿Por qué no hacían algo? Seguro que Luka haría algo. ¿Por qué nadie hacía nada?
Pero nadie se movió cuando Eviana creó una estaca de madera y se la clavó a Pen en el costado, manchando el suelo de sangre.
Nadie dijo nada cuando Valter les regañó y le dijo a Theon que la culpa era suya por haber fracasado.
Nadie hizo nada cuando sacó una daga y le rajó la cintura a la mujer con ella.
No fue hasta que Eviana hizo que la enredadera que tenía en la mano reptara por el cuerpo de Pen hasta llegar a su garganta y rodeársela con fuerza mientras las espinas crecían y se le clavaban con cada pasada cuando alguien por fin reaccionó.
Axel explotó .
O, más bien, su oscuridad lo hizo.
Látigos de oscuridad aparecieron cuando rugió:
—Ya basta, joder.
El grito de Tessa se vio amortiguado por la mano de Luka cuando la oscuridad de Axel le agarró la cabeza a Pen y le rompió el cuello. El crujido resonó por la habitación antes de que se acercara, airado, y cogiera la daga que se había caído al suelo para enterrársela en el corazón.
Y Valter estaba sonriendo .
De oreja a oreja, como si estuviera orgulloso de su hijo.
—Puede que después de todo no seas un completo inútil —dijo Valter .
Unas sombras se elevaron a su espalda y, en cuanto tuvo a Eviana al lado, dio un paso hacia atrás, desapareciendo en la creciente oscuridad.
—¡Mierda! —vociferó Axel mientras más oscuridad brotaba de él.
Un escudo hecho del fuego de dragón de Luka la rodeó, protegiéndola, cuando la empujó al suelo.
La oscuridad de Axel no solo explotaba, destruía .
Los muebles salieron volando, las mesitas se astillaron cuando golpearon la pared.
Los espejos y las lámparas estallaron, y los trozos de cristal se fundieron cuando chocaron con el escudo de Luka .
Nunca había visto a Axel perder el control.
Ni siquiera se había planteado que hubiera estado a punto de perderlo.
Incluso ahora, había surgido de la nada.
A Theon se le notaba cuando estaba al límite, pero ¿a él?
Resultaba aterrador.
Tirada en el suelo, se le fueron los ojos al cuerpo sin vida de Pen , frente a ella; todavía tenía la cara contraída en una mueca de dolor y los ojos azules apagados y vacíos.
Se había dejado el alma sirviendo a la Mansión Arius fielmente durante décadas.
Primero, en las cocinas y, más tarde, como la sirvienta personal de Theon y Axel . Y la había matado. Sin ningún motivo.
No.
Sin ningún motivo no.
Por su culpa.
—Quema el cuerpo y recoge las cenizas, Luka —dijo Theon con la voz demasiado monótona—. Nos las llevaremos al lago Sinvons para celebrar una Despedida tras la ceremonia de Emersión. Las esparciremos donde enterramos las de Caris .
No la miró. Ninguno de ellos lo hizo. Luka se puso de pie y su fuego se apagó al levantar el cuerpo sin vida de Pen . Tessa no sabía adónde iba. Axel ya había desaparecido. Ni se había dado cuenta de que se había ido.
Theon se giró y subió las escaleras. No sabía qué debía hacer. Durante semanas, habían dictado cada uno de sus movimientos. Respirando hondo, le siguió.
Cuando llegó a la tercera planta, vio que Theon ya se había cambiado. Tenía puestos unos pantalones cortos deportivos y una camiseta de manga larga. La misma ropa que se ponía para salir a correr. Se estaba atando los cordones de las zapatillas cuando entró, pero no se detuvo y mucho menos la miró.
Retorciéndose las manos, se aclaró la garganta un poco antes de decir:
—¿Vas a salir a correr?
—Sí.
—¿Quieres… que vaya contigo?
—No.
Y, joder, no sabía qué debía hacer.
—Lo siento, Theon —susurró—. Sé que Pen era… importante para ti.
—No es la primera vez que pasa. Y tampoco será la última —respondió cortante y se puso de pie. Se metió el móvil en el bolsillo antes de coger unos auriculares. Dos de sus anillos habían desaparecido, solo quedaba el de ónice, idéntico al de Axel .
— Theon , necesito que me digas qué hacer —dijo en voz baja.
—¿Por qué? —preguntó con desdén. Sus ojos esmeralda se clavaron en ella y las sombras que los invadían eran tan densas que parecían más negros que verdes—. ¿Por qué necesitas que te diga qué hacer? Si no paras de hacer justo lo contrario de lo que te pido.
—Yo…
Pero cerró la boca cuando se acercó lentamente a ella y, por cada paso que daba, más retrocedía hasta que su espalda chocó con la pared. Estaba equivocada. La ira impredecible de Axel resultaba aterradora, pero ¿la ira fría e implacable de Theon ?
Esa era terrorífica.
La ira de Theon era calculadora, justo como la de su padre. Cuando pagaba su rabia con alguien, lo hacía con determinación. Le daría donde más dolía, así como les había afectado a ellos verse obligados a observar la tortura de Pen .
Theon apoyó las manos a ambos lados de su cabeza y habló con voz baja y demasiado tranquila.
—Te dije que todo lo que hacías me afectaba directamente, Tessa . No debería sorprenderte.
Sabía que era su culpa, pero oír a Theon decirlo en voz alta…
—Lo siento —repitió.
—Ya te lo dije antes, ni necesito tus disculpas ni las quiero. ¿Qué es lo que necesito de ti, Tessa ?
—Obediencia —susurró.
—¿Acaso no te dejé claro que las consecuencias por fracasar ahora serían más duras?
—Sí.
Durante un buen rato, se limitaron a mirarse a los ojos mientras las sombras en los suyos se volvían cada vez más oscuras.
Hasta que la oscuridad se le enroscó en los brazos y se le hundió en el pelo oscuro como un halo de ónice.
—Se suponía que arreglarías las cosas —dijo en un siseo agudo—. Se suponía que las mejorarías. Que nos ayudarías a enfrentarnos a él. En cambio, mi mundo se ha convertido en un caos desde que entraste en él.
—¡Yo no pedí formar parte de tu mundo! —chilló y la cosa en su interior se puso en guardia.
—No podías hacer lo que se te dijera sin más, ¿no?
—prosiguió, ignorando su arrebato—. Te digo que te quedes con nosotros en todo momento y tú te vas y necesitas que Luka y yo te salvemos.
Te digo que todo lo que hago es para protegerte y tú te peleas conmigo cada vez que puedes.
Te digo que no dejes que nadie más te toque y tú no solo dejas que otro haga justo eso, sino que encima lo haces en público, donde todo el mundo puede verte y, ahora, Pen está muerta.
Tessa se apartó de golpe, presionándose más contra la pared.
—Sé que es culpa mía, pero…
—Toda la culpa es tuya —rugió. Sus palabras eran más afiladas que la daga con la que le habían quitado la vida a Pen —. Su muerte es una consecuencia directa de tus actos.
—¡Estaba intentando conseguirte información! Esta discusión ya la hemos tenido, Theon . Me has defendido delante de tu padre…