Capítulo 39 #3
Todos guardaron silencio. Era peor de lo que Theon podría haber imaginado.
Se había pasado los últimos dos días solucionando todo ese desastre en el río para asegurarse de que no pasara precisamente eso.
Les habían dado caza a los hijos de la noche y destruido todas las pruebas.
Incluso se habían ocupado de los centinelas que habían visto huir a Tessa , así como de los tres fae que juraban no haber visto nada, pero que habían estado cerca.
No estaba dispuesto a correr riesgos. Nada podía poner en peligro aquello.
Nada excepto ella.
Lo había puesto todo en peligro con su rebeldía, su falta de autocontrol y su reticencia a someterse de una puta vez.
Lentamente, se levantó y se abrochó la chaqueta de traje mientras se giraba para mirarla. Podía notar lo nerviosa que estaba; rezumaba miedo. En una ocasión le había dicho que no le tenía miedo. Otra mentira.
— Tessa —dijo con demasiada calma.
La vio encogerse cuando sus sombras se volvieron más densas, punzantes allí donde todavía la tocaban. Luka y Axel también se habían levantado. Los platos a medio comer quedaron en el olvido en la mesa.
—No sé nada de él —balbuceó.
Estaba agarrada a los reposabrazos de la silla y se había quedado blanca.
La comisura de sus labios se curvó y ella se apartó de lo que fuera que hubiera visto en su cara.
—Te lo juro. Sabes tanto como yo. Él…
Estaba empezando a divagar, pero eso no podían hablarlo allí, donde cualquiera podría oírlos.
Abrió mucho los ojos cuando sus sombras le subieron por el cuello y se le metieron por la garganta. Sin cortarle la respiración, pero lo bastante como para amordazarla. Aunque tenía las manos en el cuello, como si no pudiera respirar, el pánico se apoderó de sus ojos grises.
Theon la agarró de la mano y la levantó de un tirón brusco. Ella se tambaleó con los tacones. Sus dedos apretaron los suyos en una súplica muda, pero no le importó.
Hasta que no estuvieron en el vehículo y Luka no se incorporó al tráfico, no la liberó de sus sombras. Tessa tosió y escupió, fulminándolo con la mirada.
—¿Era necesario? —rugió con la mano en el pecho y dando grandes bocanadas de aire.
—Dime todo lo que sepas de Blackheart . —Fue lo único que dijo, frío y distante.
—No sé nada de él.
—¿Te has pasado horas con el tipo y no sabes nada de él? Me cuesta creerlo.
—Ni vosotros tres os disteis cuenta de que era un legado en Rocamor —chilló, apretándose la tela del vestido con una mano.
—¿Sabías su apellido? —preguntó Axel desde el asiento delantero sin molestarse en girarse para mirarla.
—Sí, pero…
—¿Cuándo? ¿Cuándo te lo dijo? —la interrumpió Theon .
—En Rocamor, pero yo no…
—Entonces, la noche que te pillé con él, ¿ya sabías quién era?
—No. No reconocí el nombre. A ver, me dijo que había fundado una empresa, pero no sabía cuál ni a qué se dedicaba. Ni cuando me dio su tarjeta me…
—¿Tienes forma de ponerte en contacto con él? —preguntó Theon .
—Eh… —Bajó lentamente la mano de su pecho y la dejó caer en el asiento, donde sus dedos se curvaron en torno al cuero. Tragó con dificultad—. Sí.
—¿Y lo has hecho? ¿Por eso fue anoche al evento?
—¿Cómo quieres que me ponga en contacto con él? —soltó—. Si controlas mi móvil, mi tableta. Todo.
Theon esbozó una sonrisa amarga.
—Llamaste a tu fae sin mi consentimiento. No me extrañaría viniendo de ti. ¿Has hablado con él o no?
—No —insistió—. Solo esa noche en Rocamor y anoche en el evento. No sabía que iba a estar allí. Lo juro, Theon . No tenía ni idea. No sabía quién era. Sigo sin entender por qué…
—Tu deber no es entender —rugió Theon —. Tu deber es servir, Tessa , no ocultarme cosas. ¿Tienes idea siquiera de lo que has puesto en peligro?
—Lo siento…
—No necesito tus disculpas —estalló—. Necesito tu obediencia. Necesito tu lealtad…
—¡No has hecho nada para ganártela!
En un abrir y cerrar de ojos, cruzó el asiento trasero y Tessa soltó un gritito cuando se cernió sobre ella. Le agarró la mano y se la levantó, girándola para que pudiera ver la marca.
—Esto significa que no tengo que ganarme una puta mierda, Tessa .
—The…
Pero su nombre se le quedó atascado en la punta de la lengua.
Luka había aparcado el coche. Axel ya se había bajado e iba de camino a la puerta dentro del garaje. Luka se había dado cuenta de lo que Theon estaba pensando y unas llamas negras aparecieron delante de la puerta e impidieron el paso a su hermano.
—¿Qué cojones? —dijo Axel y se giró para mirarlos.
Tessa no había podido decir su nombre. Le había dado permiso para usarlo delante de Pen , así que eso solo podía significar una cosa: tenían visita.
—¿Detectaste a alguien en los hechizos protectores? —preguntó Theon .
Había salido del coche. Luka estaba ayudando a Tessa a bajar.
Un destello de comprensión atravesó los ojos de Axel .
—No —soltó con los dientes apretados.
Los tres se quedaron delante de la puerta. Axel se metió las manos en los bolsillos. Prudente, Tessa guardaba silencio detrás de ellos.
—No llega hasta mañana, ¿no? —preguntó Axel .
—Sí —respondió Theon .
No sabía por qué lo había dicho. Sabía perfectamente quién los estaba esperando al otro lado.
Respirando hondo, dio un paso adelante y abrió la puerta para entrar en el vestíbulo. En silencio, se dirigieron a la sala de estar formal. Lo único que se escuchaba eran los tacones de Tessa contra el suelo de madera.
Se lo encontraron sentado en uno de los sillones orejeros con una copa de líquido ámbar en la mano.
Theon se detuvo a unos pasos de él. Luka estaba a su lado, y Axel , detrás con Tessa cuando dijo:
—Hola, padre.