Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 39
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Capítulo 39

Theon

—Por aquí —dijo la camarera e inclinó la cabeza.

Theon la siguió por la sala con una mano en la espalda baja de Tessa . El vestido que llevaba puesto era de un azul tan oscuro que parecía negro bajo la luz y le dejaba la espalda al descubierto, por lo que su palma estaba presionada contra su piel desnuda.

Piel desnuda que llevaba todo el día distrayéndole al recordar cómo había sido tenerla debajo de él. Notar que se le erizaba la piel. Sentir el pulso que latía bajo las yemas de sus dedos.

Pero no iba a volver a pasar. No hasta que admitiera de una vez lo que él ya sabía, y se odiaba a sí mismo por establecer ese límite.

Sabía que estaba cansada. Había acabado agotada después de tirarse casi tres horas entrenando con Luka .

Este se negaba a hablarle de sus sesiones de entrenamiento, solo le informaba de lo que trabajaban y de su progreso.

Nunca le contaba nada de lo que ella decía y no saberlo le ponía de los nervios.

Pero todos lo estaban. Llegados a ese punto, se suponía que el vínculo fuente ya debería estar consolidado.

Se suponía que Tessa ya debería ser una buena baza, ayudándoles a forjar alianzas e intimidar a sus adversarios.

Le había preguntado qué hacía mientras ella entrenaba.

Él había esquivado la pregunta porque, si supiera que se pasaba el tiempo revisando textos antiguos en el archivo del Panteón, solo le haría más preguntas.

Estaba intentando averiguar tantas cosas a esas alturas que no sabía ni en qué dirección ir.

Su poder. El vínculo fuente defectuoso que compartían.

Quién estaba intentando raptarla. Pero, más allá de eso, los textos que había en el Panteón podrían arrojar luz sobre la mujer del espejo de hacía unos pocos años o sus teorías respecto al Decreto de Revelación. Si tan solo supiera dónde buscar…

Pero no lo sabía.

Y, cuando estaba allí, lo único que el vínculo hacía era exigirle que regresara a su lado, notando de algún modo su malestar.

Los legados podían controlar la intensidad con la que sus fae sentían el vínculo.

Durante semanas, había dejado que el vínculo la bombardeara, creyendo que eso la empujaría a aceptarlo antes, más rápido.

Últimamente, había hecho justo lo contrario, con la esperanza de que, si no le sentía, si no sentía el vínculo, lo anhelara.

Y puede que lo hubiera hecho. Había dejado que la tocara dos veces en cuestión de días. Puede que se hubiera equivocado de estrategia. No debería sorprenderle. Con ella todo había sido diferente desde el principio.

La camarera abrió una gran puerta de madera pulida que daba a un salón privado y se hizo a un lado para dejarles pasar.

Tessa ya se estaba acercando de forma imperceptible a él y Theon frenó en seco cuando no solo vio a Dagian allí, sino también a Lealla .

Menudo giro de los acontecimientos, ¿no? Los herederos de Achaz y Serafina.

— Lealla —la saludó, sin que se le pasara por alto la mueca de desdén que su fuente le lanzó a Tessa —. Qué sorpresa tan agradable.

Sus labios esbozaron una sonrisa fría.

— Theon , no estamos en público. Déjate de teatros.

—¿Qué teatro? —preguntó mientras Luka y Axel se sentaban delante de Tessa y él. Vio a Lealla mirarlos de reojo, sorprendida momentáneamente por la falta de decoro.

Con una sonrisa igual de fría, Theon retiró una silla y dijo:

—Toma asiento, preciosa.

Tessa no vaciló, interpretando su papel a la perfección, antes de que él se sentara a su lado. Luka ya les había pedido copas de whisky y ella le pasó una antes de darle un sorbo a la suya.

—Creo que este es el teatro al que Lealla se refería —dijo Dagian .

El cabrón ni siquiera se había molestado en ponerse de pie cuando habían entrado en la sala. Obediente, su fuente se encontraba de pie a su lado, a la espera de órdenes. Era una copia idéntica de Eviana .

— Dagian —dijo con voz tensa—. Espero que no lleves mucho tiempo esperándonos.

—No pasa nada. Estoy seguro de que estás acostumbrado a tomarte tu tiempo teniendo en cuenta que el Reino de Arius siempre es el último de la fila. Además, sé que prefieres hacer una entrada triunfal con tu séquito. Y todo ese… teatro —contestó, con el borde de la copa cerca de la boca.

—Yo no llamaría séquito a mi hermano y a mi consejero —replicó Theon con tono aburrido y se echó hacia atrás en la silla, ignorando la pullita contra su reino.

Dagian se limitó a devolverle la sonrisa y, de inmediato, su cuerpo se puso en estado de alerta máxima. Bastante sospechosa le parecía ya la insistencia de Dagian en cenar después de que hubiera rechazado dos peticiones para reunirse con él la última semana.

Lealla se sentó a la derecha de Dagian y le indicó a su fuente que hiciera lo mismo. Cuando todos se acomodaron, Dagian dijo:

—¿Listo para la ceremonia de Emersión?

Theon soltó una carcajada amarga.

—Directo al grano, ¿eh?

Dagian se encogió de hombros.

—A diferencia de ti, no soy nada teatrero. Prefiero ser directo.

El hombre tamborileó los dedos en la mesa y la luz chisporroteó en sus dedos con el movimiento, provocándole un escalofrío a Tessa .

Dagian se percató, y aquella pequeña reacción hizo que las comisuras de los labios se le alzaran, pero Theon estaba demasiado concentrado en su poder, pues había visto el mismo hacía poco.

En las puntas de los dedos de su fuente.

—No creo que haya necesidad de presumir de nuestros poderes —dijo Axel lentamente antes de terminarse la copa de un trago.

—Ya sabes cómo va esto —respondió Dagian —. Uno tiene que dejar salir ese poder extra de vez en cuando.

—Sí, dominar por completo tu propio poder tan joven es toda una proeza, pero no me cabe duda de que lo conseguirás con el tiempo —dijo Theon .

Dagian le fulminó con la mirada y el poder en su palma se extinguió al instante.

—Veo que sigues siendo un arrogante de mierda.

—No hay necesidad de insultar a nadie. Yo solo te estoy diciendo lo mucho que confío en tu habilidad para algún día controlar tus dones lo suficiente como para no tener que dejar salir ese poder.

—Hemos pasado por el mismo entrenamiento intensivo que tú, Theon —señaló Lealla .

—No sé por qué, pero lo dudo mucho.

—Tengamos la fiesta en paz, que no hemos venido aquí para discutir —interrumpió hábilmente Dagian —. Al fin y al cabo, vamos a estar trabajando codo con codo para que el año de Selección sea un éxito, ¿no?

—Por supuesto —respondió Lealla con voz tensa mientras su fuente le rellenaba la copa de vino ya vacía.

—Y, con ese mismo propósito —prosiguió Dagian —, solo estaba sacando el tema de los próximos festejos.

—Estoy seguro de que todos esperamos con ansias la ceremonia de Emersión —dijo Theon —. Siempre resulta emocionante ver a los nuevos fae que se unirán a nuestros reinos.

—Además de comprobar que las evaluaciones no se equivocaron con nuestras fuentes —añadió Dagian y le dio otro sorbo a su copa.

—Por supuesto —concedió Theon .

—Nos permite seguir… mejorando las relaciones entre los reinos.

—¿Y qué relaciones esperas mejorar tú? —preguntó Theon , sin saber muy bien adónde quería ir a parar con todo eso.

—Tenemos toda la noche para hablar de eso —dijo Dagian con desdén y abrió el menú que su fuente le entregó sin que tuviera que mirarla siquiera. Compenetrados a la perfección sin todas las marcas. Justo lo que había querido transmitir él con Tessa .

Mierda.

Fuera o no una farsa, desde luego resultaban convincentes.

De no ser por los años que se había pasado aprendiendo a no mostrar nunca sorpresa, se habría sobresaltado al notar una mano en el muslo. Bajó la vista y vio que era la de Tessa . Sin pensar, entrelazó los dedos con los suyos.

—No hace falta que mire la carta —dijo ella—. Ya le he echado un vistazo por el camino mientras los tres hablaban de la propuesta del Reino de Celeste. Tienen su plato favorito.

—Gracias, preciosa —murmuró.

Le sonrió con ternura y, una vez más, se vio obligado a disimular su sorpresa. Porque estaba sonriendo de verdad.

Cuando volvió a mirar al resto, Lealla ya tenía el móvil en la mano; sin duda, para ponerse en contacto con la heredera de Celeste. Volvió a echarle un vistazo a Tessa , que, con una sonrisita de satisfacción en el rostro, inclinó la copa en dirección a la fuente de la mujer.

Theon no tenía ni idea de qué había sido eso, pero le gustaba ese lado de ella.

Puede que no se le diera tan mal mentir como pensaba.

Hasta que no empezaron a comer, Dagian no entró en el meollo de la cuestión.

Siendo sincero, a Theon le sorprendió que hubiera tardado tanto.

El heredero de Achaz no se caracterizaba por su tacto.

El reino era directo y exigente, y siempre pensaba en el presente en lugar de a largo plazo.

No le extrañaba que contara con el apoyo del Reino de Serafina.

A fin de cuentas, cuando Devram se creó, sus dioses iban a casarse.

Tenía sentido que esas alianzas siguieran vigentes en este mundo.

—Hablando de esas relaciones que has mencionado antes —dijo Dagian .

—Yo no he mencionado nada —objetó Theon —. Has sido tú el que ha sacado el tema de mejorar relaciones.

Dagian murmuró, pensativo, cogió su copa y le dio un sorbo sin prisa. Pues para no ser teatrero, el espectáculo lo estaba dando.

Theon estaba cortando un pedazo de carne cuando por fin continuó hablando:

—He de admitir que creía que tener relación con el Reino de Arius era una pérdida de tiempo. Siempre parecéis tan… obstinados.

—Ser exigentes a la hora de decidir con quién trabajamos no nos hace obstinados —replicó Theon —. Solo significa que barajamos nuestras opciones antes de escoger las más beneficiosas.

Dagian volvió a murmurar.

—Eso ya quedó claro anoche.

Theon le echó un vistazo a Axel y, luego, a Luka . Tenían expresiones impasibles en el rostro, pero, cuando ninguno dijo nada, supuso que tampoco tenían ni idea de lo que Dagian estaba hablando.

—El Reino de Arius nunca ha sido de compartir más allá de sus fronteras —comentó Lealla .

—Estamos más que dispuestos a compartir por el precio justo —objetó Theon .