Capítulo 37
Theon
Esperó a que estuvieran arriba, en su habitación.
Se habían marchado del evento una hora más tarde.
Axel se había quedado allí, susurrándole de nuevo cosas al oído a esa mujer de pelo oscuro.
Luka los había llevado a casa en coche, pero ni siquiera había entrado.
Había empezado a quitarse de inmediato la chaqueta, la corbata y la camisa; estaba claro que planeaba volar al amparo de la noche.
Lo cual dejaba a Theon completamente a solas con Tessa .
La ferocidad de la que había hecho gala se había desvanecido en cuanto se había deslizado por el asiento, dándole la espalda y mirando por la ven tana durante el corto trayecto a casa. No había pronunciado palabra y tampoco lo hacía ahora, de camino al vestidor.
Theon la siguió y se la encontró luchando por alcanzar la cremallera en la espalda del vestido. Le apartó las manos con cuidado y, al instante, se tensó. Inclinándose hacia ella, le rozó la oreja con los labios cuando le preguntó:
—¿Lista para decirme qué cojones hacías con él?
Dejó que sus dedos le acariciaran la piel al bajarle lentamente la cremallera.
—Ya lo has visto. Estábamos bailando —respondió con tono cortante mientras se sostenía la parte delantera del vestido contra el pecho.
—Para evitar confusiones, permitiste que otro te tocara sin mi permiso. ¿No te dejé claro lo que pasaría si eso ocurría?
—Y, aun así, Tristyn sigue vivo —replicó ella.
—Por ahora —concedió y, cuando se giró para mirarlo, bajó la mano al costado.
—No puedes matarlo sin más, Theon .
—Los acontecimientos en el río Wynfell sugieren que podría hacer justo eso.
—No es un vampiro cualquiera. Es un legado, como tú.
Theon alargó el brazo y le acarició un mechón de pelo.
—Ah, pequeña tormenta. ¿Crees que nunca he derramado la sangre de un legado? Por mucho menos que tocar lo que es mío, además.
—No soy tuya —soltó con los dientes apretados e hizo el amago de pasar por su lado, pero él la agarró del brazo, volvió a darle la vuelta y la puso contra la pared. Él fue detrás; le pegó el pecho a la espalda, arrebatándole un grito ahogado.
—¿Qué hacías con él, Tessa ? ¿Delante de docenas de legados en busca de puntos débiles? —preguntó.
—Justo lo que me pediste que hiciera —replicó. Tenía una mano apoyada en la pared, evitando que su cara se presionara contra ella. Con la otra todavía se sujetaba el vestido contra el pecho.
—¿El qué?
—«Observa. Escucha. Descubre todo lo que puedas sobre la gente en esta sala» —escupió—. Así que estaba descubriendo todo lo que pudiera sobre Tristyn .
Esa puñetera boca insolente. Era lo único en lo que Theon podía pensar y no sabía si sentir furia u orgullo por que hubiera dado con la excusa perfecta. Ese era el tipo de astucia que necesitaba de ella, pero no para que la usara en su contra.
—¿Tienes idea de lo que parecía para el resto de los legados? —preguntó con voz demasiado calmada. Notó que ella también se dio cuenta; se le tensó aún más el cuerpo.
—Te lo juro, Theon . Solo intentaba conseguirte información.
Él soltó un murmullo ante la evasiva.
—¿Y qué has descubierto para mí? —Conforme hablaba, llevó una mano hasta su hombro y le bajó el tirante para pasarle los dedos por la piel.
—Me… me pareció raro que ninguno de nosotros se diera cuenta de que era un legado en Rocamor. Intentaba averiguar cómo era posible —respondió con la voz entrecortada cuando le hizo lo mismo al otro tirante.
—¿Y qué has descubierto? —repitió.
—Yo… —Entonces, con un arrebato de fuerza que no se esperaba, se retorció entre sus brazos, girándose para mirarlo—. Para —rugió—. No puedo pensar con claridad cuando haces eso.
—Tal vez así entiendas la mitad de lo que sentí yo cuando me enteré de que estabas con él —objetó Theon y apoyó las manos en la pared a ambos lados de su cabeza, acorralándola—. La ira que te imposibilita concentrarte en cualquier otra cosa.
Ella esbozó una sonrisita cruel.
—Oh, sé de sobra lo que es sentir ira impotente, Theon .
—¿Segura, pequeña tormenta? Porque últimamente solo te has mostrado indiferente. —Ella frunció los labios y apartó la vista de la suya. La agarró de la barbilla, obligándola a volver a mirarlo—. Luka y Axel me han dicho que este último plan no funciona, y yo estoy de acuerdo.
—La culpa es tuya —dijo con desdén—. Yo no tengo ni voz ni voto en cuanto a los planes . Se me dice adónde ir y cuándo, qué decir y cómo.
—Y, sin embargo, te empeñas en hacer lo contrario. ¿Sabes qué creo yo, Tessa ?
—Me da igual lo que creas.
Él le soltó la barbilla y dejó que sus dedos se deslizaran por su garganta antes de recorrer con ellos el escote del vestido que todavía se sostenía contra el pecho.
—Creo que disfrutas obedeciendo órdenes. Te hace sentir viva.
—No sabes nada de mí, Theon . Nada.
—Sé que odias los calcetines. —Ella chasqueó la lengua y volvió a darle la espalda, pero él prosiguió—: Sé que te encanta la comida que es malísima para tu salud. Sé que te duelen los pies con los tacones.
—A todo el mundo le duelen los pies con los tacones. Quien te diga lo contrario miente —refunfuñó.
—Sé que preferirías estar en un campo de caosfera a encerrada en casa.
Te gustan más las mañanas que las noches.
Has descubierto que te apasiona la música.
Odias salir a correr, pero a la vez te encanta.
Eres impulsiva e insensata, y tus amigos lo usan en tu contra, pero fingen que te están haciendo un favor.
De golpe, sus ojos volvieron a clavarse en los suyos.
—Eso es mentira.
—Vale, puede que no todos. Ahí llevas razón —concedió—. Pero sé muchas más cosas.
—Me tienes en vilo —dijo con mofa.
Se acercó más a ella, dejando su cara a unos centímetros de la suya.
—No querías que te seleccionaran como fuente, pero en parte te alegras, porque eso quiere decir que no eres tan insignificante como te han hecho creer.
Que puede que alguien vea algo de valor en ti, aunque tú no seas capaz.
Es un destello de esperanza al que te aterra demasiado aferrarte, así que prefieres hundirte en la miseria.
Pero eso no es lo que más te aterra. No, lo que más te aterra es que quieres esta vida.
Quieres ser alguien, no caer en el olvido.
Quieres ser más que una simple fae a la que le asignen una tarea servil en los reinos.
Sé que simplemente te aterra demasiado admitir que eso es lo que quieres, por no hablar de aceptarlo.
¿Qué tal lo he hecho, pequeña tormenta? ¿Me he acercado o no? ¿Acaso no te conozco?
La estaba mirando y, a pesar de todo lo que sabía sobre ella, seguía sin poder distinguir ninguna de las emociones que se arremolinaban en sus ojos.
Sabía que aquello podía acabar de dos maneras: o se cerraría en banda o se le echaría encima.
Y, dioses, esperaba que se peleara con él, porque necesitaba soltar toda la rabia antes de que la consumiera.
Uno solo podía reprimirla hasta cierto punto antes de que estallara.
O, en el caso de Tessa , antes de que acabara volando por los aires en un puto aparcamiento.
Tenía el pecho agitado, y él esperó, observando cada uno de sus movimientos. Había retrocedido un poco, lo suficiente para que respirara, pero no lo bastante para que se escapara.
De repente, los labios se le curvaron hacia arriba. La sonrisa que esbozó fue tan oscura y maliciosa que no podía creerse que viniera de ella.
—¿Crees que quiero esta vida? —le preguntó, y la frialdad en su tono le provocó un escalofrío—. Oh, Theon . ¿Por qué coño iba a querer pasarme el resto de mi vida vinculada a ti?
Una carcajada incrédula brotó de sus labios y la maldad que rezumaba por poco le sacó una sonrisa a Theon .
—Tú, Theon St. Orcas, eres precisamente la razón por la que no quería que me seleccionaran.
¿Quién en su sano juicio querría estar atado a alguien que ansía control porque no tiene ninguno?
—Inconscientemente, él dio un paso hacia atrás y esa sonrisa maníaca no hizo más que crecer, acompañada por los anillos violetas que le brillaban en los ojos—.
¿Crees que no me he dado cuenta? ¿Crees que no he observado?
¿Escuchado? ¿Descubierto todo lo que he podido sobre la gente con la que estoy obligada a pasar cada mísero minuto del día?
Axel lo evade todo y apacigua a quien sea lo justo y necesario hasta descubrir cómo conseguir lo que quiere.
Luka se hace el gruñón y el apático, pero en realidad se está buscando a sí mismo mientras intenta averiguar cómo encaja en todo este puto desastre.
¿Y tú? —Le presionó un dedo contra el pecho, clavándole la uña en la tela de la camisa—.
Tú crees que tienes el control de todo porque eso es lo que tu padre te hace creer.
Obligas a todo el mundo a someterse a tu voluntad porque tú siempre estarás obligado a someterte a la suya.
Exiges perfección. Me dices que fracasar no es una opción, pero el mayor fracaso de todos eres tú, ¿verdad?
Porque, por mucho que te esfuerces en evitarlo, eres igualito a tu padre.
Theon le rodeó la garganta con la mano antes de que pudiera parpadear —antes de que él mismo pudiera hacerlo— y la empujó contra la pared otra vez.
Ella ni siquiera se inmutó.
En su lugar, siguió sonriéndole y los ojos le brillaron con intensidad cuando dijo:
—¿Qué tal lo he hecho, amo ? ¿Me he acercado o no? ¿Cuánto no te conozco?
—Dame una buena razón por la que no debería capturar a Tristyn ahora mismo y darle su merecido por tocar lo que es mío. Para demostrarte todo el control que tengo, Tessalyn .
—¿A esto lo llamas control ? Me estás rodeando la garganta con la mano —replicó.
Y una sonrisita maliciosa le curvó la boca cuando respondió:
—Si no tuviera control, Tessa , te la estaría apretando. Sabes que ese es el motivo por el que te he dejado a cargo de Luka y Axel estos últimos días, ¿no? Para asegurarme de poder controlarme cuando estuviera cerca de ti.
Ella resopló.
—¿Y crees que tienes control cuando necesitas que tus niñeras te mantengan todo el rato a raya?