Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 35 #4
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Capítulo 35 #4

Debería descubrir más cosas de Tristyn .

¿Quién era? No solo le había hecho creer que era un mortal a ella, sino también a Theon , Axel y Luka .

¿Qué don era capaz de eso? Y, ya que estaba, ¿por qué no temía a Theon ni a ningún otro heredero?

¿No era exactamente eso lo que Theon quería que hiciera?

¿Descubrir secretos para poder usarlos después?

No se lo pensó dos veces. Siguiendo el mismo camino que había visto a Tristyn tomar, se dirigió al borde de la pista de baile. Había dicho que la estaría esperando y, un momento después, apareció delante de ella con una sonrisita.

—¿Esto también es porque te conviene? —preguntó al tenderle una mano.

—Puede —aceptó. Dejó que tirara de ella hacia la pista de baile justo cuando una balada famosa empezó a sonar—. No sé cómo se baila esto.

—Yo te guío —dijo Tristyn —. ¿Te sabes la letra de esta canción?

—No tiene letra —respondió con una risita—. No es más que una balada para bailar.

—Ahí te equivocas.

—¿Me vas a dar una serenata?

—Canto muy bien.

—Demuéstralo.

Aclarándose la garganta dramáticamente, Tristyn la hizo girar bajo su brazo antes de atraerla de nuevo hacia él y llevar los labios a su oreja.

—Todo debe tener un equilibrio. Principios y finales. Luz y oscuridad. Fuego y sombras. El cielo, el mar, los reinos.

—Eso no es una canción —la interrumpió—. Es el Decreto de Revelación.

—Es muchas cosas —objetó él.

—No te entiendo —dijo Tessa con una risa cuando volvió a hacerla girar bajo su brazo.

—Shh —la acalló—. Tú solo escucha. Encaja a la perfección con la balada.

Asintió, cediendo, y, entonces, él se puso otra vez a hablarle bajito al oído. No se podía decir que estuviera cantando, pero el tono de su voz era suave y todo el cuerpo se le relajó contra el suyo.

Todo debe tener un equilibrio.

Principios y finales.

Luz y oscuridad.

Fuego y sombras.

El cielo, el mar, los reinos.

Pero cuando se inclinen las balanzas

Y se desate el caos,

¿Quién luchará?

¿Y quién caerá?

Pues la oscuridad debe doblegarse

Y la luz gobernar,

Pero el caos no escogerá.

Controlad lo incontrolable

O la única ganadora la furia será.

La vida otorga

Y la muerte quita

Pero el sino necesita más.

El destino llama

Y el sacrificio exige

¿Quién quedará en pie

Cuando el caos reine?

Para cuando terminó, estaba hipnotizada, un poco perdida en su voz y sus ojos ocres. Tristyn le sostuvo la mirada mientras la inclinaba hacia atrás. Las últimas palabras coincidían a la perfección con la última estrofa de la balada, tal y como le había dicho.

—¿Cómo sabes que el decreto es muchas cosas? —le preguntó. Dejó que Tris empezara a guiarla en otro baile, completamente ajena a los legados que bailaban a su alrededor.

—Conozco a quien emitió el decreto.

Ella frunció el ceño.

—El decreto lo emitieron los dioses.

—¿Seguro?

—Eres desconcertante.

—Lo sé. Es tan frustrante.

Se le escapó otra carcajada.

—¿Cómo va a ser frustrante para ti?

—Porque no siempre quiero ser desconcertante —respondió él.

—¿Solo a veces?

—Exacto.

Se quedaron un minuto en silencio antes de que ella dijera:

—¿Puedo hacerte una pregunta?

—No pienso impedírtelo.

—No eres mortal.

—Eso no es una pregunta —se burló Tristyn .

—¿Cómo conseguiste hacerme creer que lo eras? ¿Hacérselo creer a ellos ?

—La gente ve lo que quiere ver, furia.

—Pero no le temiste al heredero de Arius .

La expresión pareció ensombrecérsele un poco.

—Hay cosas mucho más aterradoras en los mundos que un legado con un parentesco tan lejano a Arius que llamarlo así resulta irrisorio. A estas alturas, estoy igual de emparentado con el dios que él.

—Pero es poderoso —titubeó Tessa , un tanto perpleja por su indiferencia.

—Hay seres mucho más poderosos en los mundos.

—Lo dices como si el resto de los mundos se preocupara por nosotros.

—Y tú como si no.

—No pueden —razonó.

—No deberían —la corrigió.

Tessa chasqueó la lengua.

—Esto se está convirtiendo en una conversación de besugos.

Tristyn se echó a reír y sus dedos le dieron un apretón rápido en la mano. ¿Cuánto llevaban bailando?

—¿Puedo hacerte yo una pregunta? —le dijo.

Ella suspiró, haciéndose la dramática.

—Supongo.

—¿Cómo estás?

La pilló tan desprevenida que se tropezó. Tristyn impidió que se cayera.

—¿Qué?

—La última vez que te vi no estabas bien.

—Estaba bien.

—No lo estabas —repuso, mordaz—. Ideaste un plan elaborado para hacerte con una botella de Corazón de Agave y ahogar tus penas en alcohol.

—Yo no… —Frunció los labios; de repente, se acordó de que no estaban solos en la pista de baile. Forzó una sonrisa—. Estoy genial.

Él le dedicó una mirada franca.

—Mientes de pena.

—Miento genial.

—Mmmm —murmuró—. ¿Estáis juntos?

—¿Qué?

— Theon y tú. ¿Estáis ya juntos?

—No es asunto tuyo.

—Eso es debatible.

—¿Debatible? —repitió—. No tiene nada de debatible. No es asunto tuyo.

—Eso es un no —dijo.

—Yo no he dicho eso.

—Ni falta que hace —respondió Tristyn , encogiéndose levemente de hombros—. Pero, dejando eso de lado, quiero que sepas que puedes con esto, Tessa .

No podía hablar con el nudo que se le había formado de repente en la garganta y reprimió las lágrimas que amenazaban con anegarle los ojos.

—Sigues sin conocerme —susurró.

—Si tan solo supieras… —Emitió un ruidito de frustración cuando se interrumpió.

—¿Si tan solo supiera el qué? —insistió.

—Si tan solo supieras lo que yo sé —dijo, con la voz cargada de algo que Tessa solo podía describir como una mezcla de anhelo y dolor—.

Es algo que no descubres hasta que no te ves forzado a pasar por ello, pero tú mejor que nadie sabes que la fuerza reside justo en los momentos en los que crees que no puedes más, pero aun así lo haces.

Ser fuerte es resistirse. Ser fuerte es hacer lo que haga falta para tomar lo que es tuyo, aunque otros intenten convencerte de que no te pertenece.

—¿Y si no lo soy? ¿Y si no soy lo bastante fuerte para nada de eso?

—Lo eres, Tessa . Si eres lo bastante débil para caerte, eres lo bastante fuerte para levantarte.

La debilidad y la fuerza van de la mano, y ambas son necesarias.

Ambas te dan un propósito, ambas pueden ser tu perdición o tu salvación.

Solo tienes que abrazar un poco el caos —dijo Tristyn y la ferocidad se apoderó de su rostro—.

Y, cuando salgas airosa de todo esto, el heredero del Reino de Arius no será la pesadilla. Lo serás tú.