Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 35 #3
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Capítulo 35 #3

—Ninguno de nosotros lo sabe porque nos escogieron muy pronto, pero ¿ Tessalyn ? — Jasper soltó otra risita burlona—. Todo el mundo sabía cómo terminaría. —La miró a los ojos cuando añadió—: Sirviendo a la estirpe de Sirana .

La confusión debía haber sido evidente en su rostro porque, enseguida, Maxson se inclinó hacia delante con entusiasmo.

—Anda, es verdad. No tiene ni idea de cuál es su deber —se regodeó, con la voz cargada de burla—. ¿Se supone que tenemos que estar celosos de eso? ¿De tu ingenuidad? ¿Acaso tu amo no te ha dicho nada?

—¿Con ese par de tetas y esa boca tan follable? —dijo Jasper , que volvió a colocarse las manos detrás de la cabeza—. No habrías sido más que un juguete para los legados. Cuando no estuvieras embarazada, claro.

—Cállate —le espetó Sasha con firmeza, partiendo otro lacito por la mitad.

—En cuanto su elemento se hubiera manifestado, se le habría emparejado con todos los fae poderosos del mismo elemento con la esperanza de que tuvieran una descendencia poderosa y atractiva —insistió Maxson y se metió otro lacito en la boca—. Sabes que les recompensan por eso, ¿no?

—¿Por qué? —soltó Tessa , enfurecida, con los puños bien apretados sobre el regazo.

Intentó convencerse a sí misma de que lo que Maxson estaba diciendo no era cierto, pero sabía que lo era.

Los legados valoraban el poder ante todo.

Por eso se les hacían las evaluaciones. Por eso concertaban matrimonios.

¿Por qué no iban a forzar a los fae a hacer lo mismo?

La expresión de Maxson era diversión pura mientras la observaba; se notaba que estaba disfrutando de la situación.

—Todos los legados de Sirana asistirán a la ceremonia de Emersión para ver qué fae son los más poderosos.

Quienes hayan creado a los cinco más poderosos se llevarán una recompensa.

Dinero. La elevación de su estatus. Un consorte con poder.

—Se encogió de hombros como si no fuera una práctica repugnante—.

Tú habrías acabado en una Casa de Sirana , donde te habrían follado hasta dejarte preñada y vuelta a empezar, sobre todo si tuvieras el más mínimo ápice de poder.

Hablando de eso, ¿con qué elemento se espera que emerjas?

Con fuego seguro que no —añadió, mirando de reojo a Gatlan —.

El Reino de Anala no deja que se le escape ni uno.

Tessa se quedó completamente quieta cuando se dio cuenta de qué iba todo eso.

Era un intento de sacarle información. Ninguno de los otros herederos le había prestado atención y estaba segura de que, en cuanto Theon la seleccionó, su expediente se había vuelto confidencial e inaccesible.

Madre Cordelia era lo bastante prudente para no compartir información sin permiso del Reino de Arius , así que su única fuente de información sobre ella serían los demás fae del poblado de Celeste.

Era bien sabido por todos que era impulsiva e insensata.

Jasper habría sabido que sacándola de quicio tendría más posibilidades de que se fuera de la lengua.

Y esa pregunta dejó claro lo que sus amas les habían pedido esa noche.

Tessa cruzó las piernas y la gran apertura de su vestido le dejó el muslo al descubierto. Todos los hombres clavaron la vista en él. Entonces, se inclinó hacia delante y apoyó un codo en la mesa y la barbilla en la mano.

—Dime, Maxson , ¿cuál será tu castigo por fracasar esta noche?

El destello de pánico que atravesó sus ojos de acero fue fugaz, pero real, confirmándolo todo.

—¿De qué coño hablas? —preguntó Maxson , sonando aburrido.

—¿Qué te hará tu ama por no conseguir la información que te ha pedido? —repitió Tessa .

—No sabes de lo que hablas.

—¿Debería contarte una mentira para que al menos puedas decirle algo? —prosiguió. Acto seguido, hizo una mueca—. Aunque el castigo por dar información incorrecta probablemente será peor, ¿no?

—No hables de ella así.

Tessa chasqueó la lengua con falsa compasión.

—A menos que disfrutes de sus castigos, claro.

—Cierra. El. Pico.

—Que yo no te juzgo, ¿eh? A veces los castigos te hacen sentir vivo, ¿verdad? Como si no te estuvieras limitando a sobrevivir.

Sasha estaba partiendo más lacitos. Dade y Jasper se habían tensado. Gatlan estaba sonriendo con la copa contra los labios.

Tessa se levantó y se inclinó sobre la mesa hacia Maxson .

—Mis resultados fueron no concluyentes. No tenemos ni idea de cuál será mi elemento.

—Mentirosa de mierda. Las evaluaciones no pueden ser no concluyentes —escupió Maxson con la cara roja de la rabia.

Ella se encogió de hombros, le arrebató la copa de la mano a Gatlan y la apuró de un trago. Las demás fuentes se quedaron de piedra. Soltando la copa en la mesa con un golpe seco, dijo:

—Si prefieres un castigo más duro por dar información incorrecta, puedes decirle a Lealla que se prevé que emerja con agua y sin apenas poder.

—Que te den a ti y a tu puto reino —dijo echando humo y se puso de pie de un salto.

—Ay, Max, qué pena que no seas mortal. Tal vez entonces tendrías alguna posibilidad —dijo con voz melosa mientras se enderezaba y se pasaba las manos por el vestido, alisándoselo—. Aunque, claro, yo no tocaría las sobras de Serafina ni con un palo.

Se marchó antes de poder oír la respuesta de Maxson , consciente de que no se atrevería a formar un escándalo delante de todos los legados.

Con la barbilla bien alta, echó un vistazo a su alrededor y vio a Theon y Luka inmersos en una conversación con otros legados.

Axel estaba a su lado, diciéndole algo al oído a una mujer cuyos labios esbozaron una sonrisita.

Sin saber adónde más ir, se encaminó a la barandilla con vistas a la primera planta.

Felices, los demás fae estaban llegando entre risas.

Traían copas en las manos y se saludaban desde la otra punta de la sala.

Los inspeccionó a todos en busca del más mínimo atisbo de Lange o Dex , pero había tanta gente allí abajo que fue imposible.

—Mírate, furia salvaje. Otra vez arregladísima.

Tessa se giró y se encontró a Tristyn Blackheart con los codos apoyados en la barandilla y una copa colgándole de la punta de los dedos.

—¿Qué haces aquí? —soltó.

—Asistir a un evento social, por lo visto —respondió, haciendo un gesto hacia los legados.

—Pero tú… No eres mortal —dijo cuando cayó en la cuenta.

—No.

—Pero me dijiste que sí.

—En realidad, no dije eso en ningún momento.

—Tampoco me corregiste. Lo mismo es —dijo con voz monótona antes de darse la vuelta para volver a observar la planta baja.

—No es lo mismo —se defendió Tristyn y le dio un empujoncito con el codo—. Controlar información es controlar poder.

—Eres un legado. Bastante poder tienes ya —murmuró antes de suspirar. No podía hablarle a un legado así—. Lo siento.

—No lo sientas —dijo y le dio un sorbo a su bebida. Cuando se pasó un buen rato sin decir nada, se giró para observar la planta baja también y le tendió su copa—. No es Corazón de Agave, pero considéralo una ofrenda de paz.

—No puedo beber esta noche —respondió.

—Por Theon .

No era una pregunta, y notó que se sonrojaba al darse cuenta de que debía haber sabido quién era desde el principio. Pero, por esa lógica, también había sabido quién era Theon y no se había dejado amedrentar ni un poquito por el heredero de Arius .

—Sí, por él —respondió con voz tensa.

—Pues hace un momento estabas bebiendo con tus amigos.

—Estaba… No son mis amigos.

Asumiendo que no iba a aceptarle la copa, volvió a llevársela a los labios para darle otro trago antes de decir:

—Qué pena. Tienes que compartir tu caos con alguien.

—A ver si adivino. ¿Alguien como tú? —preguntó con una sonrisa coqueta, mirándolo de reojo. Era demasiado fácil hablar con él, demasiado fácil acabar de cháchara. Sabía mejor que nadie lo peligroso que era eso, pero no conseguía averiguar de qué estirpe procedía.

Él soltó una carcajada.

—Con mi propio caos me sobra y me basta, furia.

—Tengo amigos —dijo a la defensiva—. O los tenía… Los tengo.

Notó que Tristyn la observaba antes de señalar a los fae de abajo con la barbilla.

—¿Ahí abajo?

—¿Quizá? Todavía no los he visto.

—¿Vivían en el mismo poblado que tú? —preguntó y volvió a ofrecerle la copa medio vacía con sutileza.

Ella la cogió sin pensar.

—Sí. No siempre. Solo estos últimos años, en realidad.

—Interesante —reflexionó—. ¿Y no están aquí?

—Daría lo mismo. No puedo bajar.

—¿Solo rompes las reglas cuando hay Corazón de Agave de por medio? —le preguntó y frunció los labios cuando Tessa giró la cabeza bruscamente hacia él.

—Solo rompo las reglas cuando me conviene —replicó. Entonces, añadió con una sonrisita—. Y cuando hay Corazón de Agave de por medio.

Él se echó a reír y ella le dio un sorbo a su copa antes de devolvérsela.

—Deberíamos ir a bailar —dijo, estudiando a los fae de abajo una vez más.

—Te acabo de decir que no puedo bajar.

—Aquí arriba hay una pista de baile.

—Lo sé, pero…

No quería decirle que, si se iba a la pista de baile del rincón, Theon no podría verla.

—¿He perdido el encanto ahora que no soy mortal? —la provocó, y ella notó que las mejillas se le ponían rojas otra vez.

—Eh… Esa noche estaba muy borracha. Te pido disculpas si te ofendí.

—¿Ofenderme? Furia, me sentí halagado —replicó con un guiño. Entonces, se apartó de la barandilla y retrocedió poco a poco—. Si cambias de idea, te estaré esperando.

Le observó desaparecer entre los legados que pululaban por allí antes de girarse para volver a contemplar a los fae de abajo, deseando estar allí en lugar de arriba. Deseando poder ir a pasárselo bien con Tristyn . Deseando poder estar en cualquier otra parte.

En su lugar, tenía que quedarse allí y observar a la gente presente en la sala. Escuchar sus conversaciones. Descubrir todo lo que pudiera. La única persona de la que quería descubrir más cosas era Tristyn .

Al pensarlo se enderezó.