Capítulo 34 #2
No tardaría en llegar. La oscuridad llegaría en cualquier momento y no sabría decir si le importaba o no.
Creía que se enfrentaría a la ira de Theon cuando terminara de asearse la noche anterior, pero, cuando había salido del baño, no había sido él quien la había estado esperando, sino Axel .
Al parecer, Theon había tenido que salir con Luka a «ocuparse de unos asuntos», dejando a Axel a cargo de ella.
Tessa había sentido alivio a la par que decepción.
Alivio porque había atrasado el tener que enfrentarse a Theon y las consecuencias que, sin duda, le esperaban, pero decepción porque había necesitado el vínculo.
El vínculo. No a él .
Había querido preguntarle adónde exactamente se había ido Theon , pero no lo había hecho. Y Axel tampoco le había dado más información. Se había limitado a acomodarse en el sofá con el ordenador y una copa, pareciéndose tanto a su hermano que casi le había resultado reconfortante.
Casi.
— Tessa . Venga. Que quiero salir a correr antes de tener que dejarte con Luka —repitió Axel y tiró de las sábanas.
¿Salir a correr con Axel ?
Se quitó las sábanas de encima de un empujón y se apartó el pelo de la cara mientras se sentaba. Con solo un vistazo al otro lado de la cama, supo que Theon no había dormido allí. ¿Había vuelto siquiera?
—¿Dónde está Theon ? —le gritó a Axel , que había desaparecido en el vestidor.
—Fuera —respondió a gritos.
—¿Todavía?
Estaba bajándose de la cama cuando Axel volvió a aparecer con ropa de deporte y unas zapatillas de correr en brazos.
—Sí, todavía —respondió y le tendió las cosas—. Ve a cambiarte. Salimos en cinco minutos. Y cómete esto —añadió. Cogió un plátano de la mesita y se lo colocó encima de la ropa.
—Pero…
—Ve, Tessa . Tengo cosas que hacer hoy.
—De qué buen humor andamos —se quejó Tessa y le arrebató la ropa de las manos.
—No empieces, Tessa —suspiró Axel —. Llevamos toda la noche despiertos ocupándonos de la situación y Theon tuvo que…
Entrecerró los ojos cuando dejó de hablar de repente.
—¿Tuvo que qué?
—Nada. Tú cámbiate. No te conviene llegar tarde al entrenamiento con Luka . Será un cabrón contigo.
—¿Al contrario que vosotros?
Una sonrisita oscura le alzó la comisura de los labios.
—Muñeca, Luka es un legado de Sargon . El dios de la guerra y el valor. Recuerda que es él quien va a entrenarte.
—¿Dónde aprendió todo eso? —preguntó de camino al baño. Dejó la puerta abierta para poder oír la respuesta de Axel .
—Padre le mandó a varios entrenamientos.
Se pasaba meses fuera. Theon se comportaba como un capullo en su ausencia, pero eso era cuando padre estaba preparando a Luka para que fuera su guardián, no el de Theon —explicó Axel —.
Aun así, creo que gran parte es instinto natural.
Theon y yo asistimos a unos cuantos entrenamientos con él y no pillamos las cosas ni la mitad de rápido.
— Luka tenía fuego. Pero era negro —vociferó Tessa . Apenas se la entendía con el cepillo de dientes en la boca.
—Pues claro. Era fuego de dragón —gritó Axel —. Tres minutos, Tessa .
Escupió en el lavamanos antes de quitarse corriendo los pantalones y la camiseta de tirantes con los que había dormido y cerrar la puerta para hacer sus necesidades.
Se puso la ropa de deporte y las zapatillas y, cuando salió, tenía el tallo del plátano sujeto entre los dientes mientras se recogía el pelo.
Soltando un suspiro, Axel lo cogió, se lo peló y se lo dio cuando terminó de hacerse la coleta.
—¿Qué es fuego de dragón? —preguntó.
—El fuego de un dragón —dijo Axel con tono seco y cogió su móvil de donde se encontraba cargándose. Theon debía habérselo puesto a cargar, porque a ella ni se le había pasado por la cabeza después de lo que había pasado la noche anterior—. Vamos.
—Tus respuestas son tan útiles como las de tu hermano —objetó antes de darle un mordisco al plátano.
—Pregúntale a Theon por el fuego de dragón durante tus clases con él. Seguro que se tirará horas hablándote de sus propiedades.
—¿Qué clases?
Axel la miró por encima del hombro.
—Probablemente no le haya dado tiempo a decírtelo todavía, pero algunas de las clases te las impartirá él. Historia detallada del Reino de Arius . Estoy seguro de que te pasarás horas escuchándole hablar sobre todas sus ideas y teorías.
Pen se encontraba en la puerta con dos botellas de agua en la mano y le tendió una a cada uno.
—Tu batido de proteína está en la nevera, Axel .
—Eres demasiado buena conmigo, Pen —la provocó Axel con cariño.
Pen puso los ojos en blanco, pero se le escapó una sonrisa cuando le abrió la puerta.
—Ahora vuelvo.
No hablaron más después de eso. Axel la forzó incluso más que Theon y, tras correr por la Acrópolis descalza la noche anterior, ya tenía las piernas y los pies doloridos de por sí. Para cuando Axel la dejó parar, tenía ganas de vomitar y le ardían los músculos.
—Te… odio… —jadeó entre bocanadas de aire cuando se dejó caer en el suelo con la cabeza colgando entre las rodillas dobladas.
—Ni que te estuvieras muriendo —la regañó Axel y levantó el tobillo hacia atrás para estirar.
—Me estoy muriendo, capullo.
—Todavía no, pero cuando Luka termine contigo ya verás.
—Necesito comida.
—Él tiene —respondió Axel —. Levántate. Caminaremos hasta allí para enfriarnos.
—¿Caminar adónde? —refunfuñó cuando Axel la levantó de un tirón.
—A las arenas de entrenamiento.
—¿Voy a entrenar allí?
—Mmmm.
—Pero ahí es donde entrenan a los fae que van a ser guerreros y centinelas.
—Efectivamente.
—Yo no… lo soy.
—No, pero tienes que aprender a combatir, Tessa . Ya te lo hemos dicho. Así al menos podrías haberte defendido anoche hasta que Theon te encontrara.
El tono de Axel era brusco y acusador, y ella hizo una mueca. Él nunca le hablaba así.
—No estaba huyendo de él —respondió a la defensiva.
—Más te vale, joder, pero eso dejaré que lo resuelvas con Theon .
—¿Debería preocuparme?
—¿Acaso te importa? —objetó.
Ahí le había dado.
Guardaron silencio el resto del camino hacia las arenas de entrenamiento. Axel la guio por el edificio a lo largo de unos pasillos hasta que llegaron a una de las salas privadas de entrenamiento y abrió la puerta, haciéndose a un lado para que pasara primero.
Y se quedó boquiabierta.
Luka estaba allí. Sin camiseta. Y por los dioses.
Sabía que estaba en forma, pero no tenía ni idea de que eso era lo que se escondía bajo los trajes que siempre llevaba puestos: músculos definidos que desaparecían bajo la cinturilla de sus pantalones holgados de lino.
Se notaba que llevaba un rato allí. Tenía el pelo castaño recogido en una coleta casi deshecha y una fina capa de sudor le cubría el cuerpo.
A su lado, Axel soltó una carcajada y extendió el brazo para tocarle la barbilla con el índice, cerrándole la boca.
—Cuidado, muñeca —dijo con un guiño—. No dejes que Theon te pille mirándolo así.
Ella intentó tragar saliva, pero tenía la boca demasiado seca, cuando Luka terminó de hacer… lo que fuera que estuviera haciendo y se giró para mirarlos. Señaló la pared con la barbilla y le dijo:
—Cómete eso.
Ella se giró, y se encontró una mesa con varias cosas encima, incluyendo un cuenco pequeño de yogur y frutos rojos.
Se apresuró a cogerlo, en parte porque se moría de hambre, pero sobre todo porque sabía que las consecuencias no tardarían en llegar.
Era puro instinto comer todo lo que pudiera ahora mismo, aunque fuera consciente de que Theon no le haría eso.
Bueno, de que probablemente no le haría eso.
—¿Te encargas ya tú? —le preguntó Axel a Luka , observándola engullir el yogur. Frunció el ceño—. Ni que no fueras a volver a comer, Tessa .
Notó que se le sonrojaban las mejillas, pero le dio igual y paseó la mirada entre Luka y él.
—No te preocupes. Theon llegará en un rato.
Tessa se quedó quieta con la cuchara a medio camino de la boca.
—¿Me necesitáis aquí? —preguntó Axel , que se pasó una mano por el pelo.
—No. No hasta que hayas localizado lo que nos hace falta.
Axel asintió, evitando repentinamente hacer contacto visual con Tessa . Esta había bajado la cuchara de vuelta al cuenco y Luka dijo:
—Termínatelo, Tessa .
—No tengo hambre.
—Los días se te van a hacer muy largos. Tienes que alimentar a tu cuerpo, sobre todo una vez que emerja tu elemento. Entrenar conmigo y con tu magia acabará con tus reservas de energía en un abrir y cerrar de ojos. Necesitas comer varias veces al día.
—Lo dices como si fuera a luchar por mi vida.
—Eso es justo lo que habrías estado haciendo anoche. Termínatelo —volvió a ordenarle y señaló con la barbilla el yogur a medio comer.
Ella resopló, pero se llevó otra cucharada a la boca. Se giró para decirle algo a Axel , pero ya se había ido.
Luka estaba cogiendo más esterillas y haciendo la zona de entrenamiento más grande. No sabía qué pasaba, pero tenía un mal presentimiento.
—¿ Luka ?
—¿Qué?
—¿Dónde se ha metido Theon ?
Por un segundo, se quedó quieto.
—Hemos estado intentando averiguar para quién trabajaban las hijas de la noche.
—¿Y lo habéis descubierto?
—No.
—Le dijo a Axel que te estabas ocupando de los cuerpos de las dos que mató.
—Sí.
—¿Qué hiciste?
—Reducirlos a cenizas.
Tardó un momento en procesar esa afirmación. Entonces, dijo:
—Yo no… Creía que los vampiros eran un cuento que usaban para que nos portáramos bien de pequeños en los poblados —confesó, haciendo a un lado el cuenco vacío de yogur.
—Los hijos de la noche no tienen permitido campar a sus anchas. La mayoría están recluidos en el Infrarreino —respondió Luka y le hizo un gesto para que se uniera a él en medio de las esterillas, donde la esperaba de pie.
—Una dijo que quería beber de mí —dijo Tessa y arrastró los pies hasta él.
Él soltó una carcajada sombría.
—No me extraña. La sangre fae es como una droga para los hijos de la noche.
—Pero…
—Pero ¿qué, Tessa ? —preguntó con un suspiro de resignación cuando empezó a ajustarle la posición de los pies, la espalda y los brazos.
—Los legados también beben sangre, ¿no? ¿Qué diferencia hay?