Capítulo 34 #3
Luka estaba detrás de ella con las manos en sus hombros y tiró de ellos para enderezarle la espalda.
—A los legados se nos raciona la sangre para garantizar que no nos convirtamos en hijos de la noche.
—¿Qué? —exclamó Tessa con un grito ahogado y se giró para mirarlo.
Irritado, él soltó un gruñido. Uno de verdad.
— Tessa —estalló—. Concéntrate.
—¿En qué? ¿En dónde poner los pies?
—Sí. La técnica lo es todo a la hora de tener un buen entrenamiento. Es una cuestión de control y tú no tienes ninguno.
—Tú no vayas a dorarme la píldora ni nada, ¿eh? —refunfuñó y dejó que le ajustara la posición otra vez.
—¿En serio pretendes que crea que tienes un ápice de autocontrol?
—Tengo más autocontrol del que crees —replicó.
—Dice la mujer que se pasó una cena debajo de la mesa porque no fue capaz de mantener el pico cerrado.
—Que te den, Luka .
—No, que te den a ti, Tessa —estalló y le tiró de los hombros más fuerte de lo necesario—. ¿Es que no te das cuenta de que casi todo lo que Theon ha hecho, incluyendo obligarte a sentarte debajo de una mesa, ha sido para protegerte?
—¿Protegerme? Del que necesito que me protejan es de Theon —chilló y volvió a girarse para mirarlo.
—Juro por Arius , Tessa , que como vuelvas a moverte antes de que te lo diga…
—¿Qué? ¿Me castigarás? ¿Acaso puedes hacerlo sin permiso de Theon ? Ahora que lo pienso, ¿hay algo que puedas hacer sin su permiso? —dijo con desdén.
—Oh, pequeña —respondió Luka , con la voz cargada de advertencia.
Los ojos le brillaban con intensidad y las pupilas se le habían convertido en ranuras verticales—.
Tienes una actitud tan encantadora como siempre, y a Theon le parece adorable por algún puto motivo, pero como no te controles, Theon será la menor de tus preocupaciones.
—Le colocó los pies otra vez de una patada—.
Dime, Tessa , ¿qué crees que habría pasado esa noche si Theon no te hubiera obligado a sentarte a sus pies?
—Cuando no respondió, él prosiguió con tono paternalista—: Venga, seguro que lo sabes, ¿no?
Al fin y al cabo, nunca has dejado que Theon se explique.
—¿Que explique el qué? ¡Me metió debajo de una mesa, Luka !
En un abrir y cerrar de ojos, lo tenía delante, agarrándole la mandíbula, y ella hizo una mueca de dolor. No porque se la estuviera apretando, sino porque le ardía la mano.
—¿Habrías preferido que te hubiera puesto de rodillas, Tessa ? ¿Que te hubiera metido la polla a la fuerza en esa boca tan insolente que tienes?
Se apartó de él bruscamente.
— Theon jamás haría eso.
La sonrisa sardónica que se abrió paso en su rostro fue aterradora.
—Si tan solo supieras las «correcciones de modales » que llevamos años presenciando y soportando, Tessa .
El tipo de cosas de las que te ha salvado.
Cosas que no quería decirte porque estaba intentando que te adaptaras poco a poco a todo esto, porque estaba intentando protegerte hasta en ese sentido.
De su padre. De nosotros. Tener que sentarte debajo de una mesa fue un puto lujo.
Pero creo que, aunque dejaras que se explicara, seguirías considerándole el villano de tu historia, ¿me equivoco?
De repente, unas cintas de llamas negras le rodearon los tobillos y ella hizo aspavientos con los brazos para no perder el equilibrio cuando le colocó los pies en su sitio de un tirón.
—Si vuelves a moverte, esas llamas te quemarán.
—Estarás de coña.
Entonces, soltó un alarido cuando las llamas se avivaron un segundo, abrasándole la piel.
—Los dos sois tan exasperantes, joder —le espetó y volvió a tirarle de los hombros hacia atrás—.
Él es demasiado controlador y tú no sabes controlarte.
Le repetí hasta la saciedad que esto sería un desastre.
Sois dos fuerzas que deberían repelerse.
Fuego y sombras. Luz y oscuridad. Principios y finales.
Y, en cambio, os sentís atraídos el uno por el otro.
—Yo no me siento atraída por él —replicó, furiosa, obligando a sus pies a estarse quietos.
—Negarse a reconocer algo no hace que no sea verdad.
—Reconoce esta —le espetó, haciéndole un corte de mangas.
Él abrió la boca para responderle, pero se detuvo. Durante un largo momento, se limitó a sostenerle la mirada, como si buscara algo en sus ojos.
Finalmente, dio un paso hacia atrás y dijo:
—Memoriza esta posición. Tiene que volverse algo instintivo para ti. Todo lo que te enseñe partirá de ella.
—Menuda estupidez. Si me atacan, no esperarán a que me ponga en posición.
—Para de replicarme o acabarás con llamas en la boca, pequeña.
Ella entrecerró los ojos.
—No te atreverías.
—Ya te digo yo que sí.
Se sobresaltó al oír la voz de Theon y, por un momento, se preguntó por qué no le había notado acercarse, pero, entonces, soltó una maldición; las llamas alrededor de sus tobillos le achicharraron la piel cuando volvió a moverse.
Y no pararon de arder.
—¡ Luka ! —chilló mientras daba saltitos con un pie y el otro para intentar apagarlas.
—Vuelve a ponerte en posición —dijo el dragón, cruzándose de brazos, y el fuego de dragón se intensificó.
—¡No puedo pensar con el dolor! —volvió a chillar e intentó que sus pies se movieran, pero no había estado prestando atención a la posición en la que la había colocado una y otra vez.
— Luka , sus ojos —advirtió Theon con cautela.
—Lo sé —respondió Luka —. Está al límite desde hace unos pocos minutos.
No tenía ni idea de qué estaban hablando, pero, al parecer, dio con la posición de pies correcta porque el ardor cesó. Salvo que, cuando alzó la vista, Luka estaba poniendo los ojos en blanco y Theon parecía estar a punto de intervenir.
En cuanto Luka desvaneció las llamas de sus tobillos, Theon se relajó visiblemente. Cruzándose de brazos, se apoyó contra la mesa y la recorrió de arriba abajo con los ojos esmeralda.
—Por este mismo motivo, Theon no estará presente durante los entrenamientos —dijo Luka en voz baja a su lado—. Se pondría demasiado sobreprotector.
—Entonces, ¿qué hace aquí?
Luka enarcó una ceja ante la pregunta, pero, en lugar de responder, se giró hacia Theon y le dijo:
—No te esperaba hasta al menos dentro de una hora.
—Lo sé —respondió Theon y se pasó una mano por el pelo oscuro. Todavía tenía pinta de estar cansado. ¿En serio no había dormido?—. Axel ha encontrado lo que necesitábamos.
—¿Ya?
Theon asintió.
—Viene de camino.
—¿Ha encontrado también suministros extra? —insistió Luka .
—No.
—¿Qué piensas hacer? —preguntó Luka , lanzándole una mirada significativa a Tessa .
—No hasta más tarde.
—Como tu guardián…
—Mi guardián, no mi niñera —le cortó Theon , tajante.
—No me jodas, si la mayoría de los días te hacen falta ambos —refunfuñó Luka .
Cuando se hizo el silencio, Tessa preguntó, vacilante:
—¿Tengo que seguir en la misma posición o ya puedo moverme sin llevarme más quemaduras?
—No te muevas —estalló Luka .
Ella resopló, molesta, pero dejó los pies en su sitio.
Sus ojos por fin habían vuelto a la normalidad y no quería volver a cabrearlo.
Además, Theon todavía no le había hablado ni se le había acercado, y no sabía qué pensar al respecto.
Estaba descolocada y al límite, sin saber qué esperar, y, por extraño que pareciera, el hilo en su pecho estaba quieto y callado.
Cuando se tiraron minutos sin hablar, el silencio pudo con ella.
—Si se supone que los hijos de la noche no pueden salir del Infrarreino, ¿por qué estaban aquí? ¿Por qué estaban…?
—¿Persiguiéndote? —terminó Luka por ella—. Theon ya te lo ha explicado. Pueden usarte en su contra y, por ende, en contra del Reino de Arius . Siempre te perseguirán, Tessa .
—¿Vampiros? —se quejó.
Luka se encogió de hombros con indiferencia.
—Vampiros ligados a un reino en concreto. Mercenarios. Alguien que intente ganarse el favor del lord o lady de un reino. Cualquiera a quien otro legado contrate para hacerle el trabajo sucio.
—¿Y se supone que tengo que aceptar que me persigan sin más?
—No. Vas a aprender a defenderte —objetó Luka —. Vas a aprender a controlar tu elemento cuando emerja. Y vas a aprovechar parte de esa rebeldía.
No se molestó en decirle que no funcionaría. Que madre Cordelia se había pasado años intentando enseñarle a controlarse. Que no merecía la pena perder el tiempo y la energía con ella. Lo descubriría él solito dentro de poco.
La puerta se abrió, pero Tessa se obligó a no girarse cuando la oyó. En su lugar, miró por encima del hombro y vio entrar a Axel . Todavía tenía puesta la ropa de deporte y traía un batido de proteínas medio vacío en la mano.
—Acabemos con esto de una vez —refunfuñó—. Tengo cosas que hacer.
En serio, ¿qué puta mosca le había picado hoy?
—¿Lo tienes? —preguntó Theon .
—Te he dicho que sí —replicó Axel y sacó algo de una explosión de sombras que solo podría describir como un palo. Un palo fino y negro—. ¿Estás seguro?
—La idea fue tuya —respondió Theon .