Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 33
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Capítulo 33

Tessa

Era la última fuente en reunirse con la instructora privada.

Se había dado cuenta de que el Reino de Arius siempre iba el último.

Theon había sido el último en seleccionar a su fuente.

Había sido el último de los herederos en recibir su copa y, ahora, ella era la última en reunirse con la instructora privada.

No le había pasado por alto que él había aceptado de buena gana ser el último.

Había presumido de serlo al convertir su entrada en la sala ese mismo día en una declaración de intenciones.

Había visto la forma en la que los herederos le observaban.

Tal y como le había dicho, los había observado a ellos y a sus fuentes.

Los conocía a todos, sí, pero solo Jasper , la fuente de la heredera de Celeste, y Sasha , la fuente del heredero de Achaz , habían residido en el poblado de Celeste.

Aunque Dade , la fuente de la heredera de Falein , había pasado unos cuantos años allí, en cuanto Prudence empezó a prestarle más atención, ordenó que se lo llevaran al poblado de Falein .

Durante horas, se había visto obligada a quedarse sentada y escuchar a la suma sacerdotisa y al centinela jefe hablar de los procedimientos del año, lo que se esperaba de cada reino, cambios respecto a las anteriores Selecciones y más.

Había acabado con dolor de cabeza, pero también había observado a Theon procesarlo todo sin problema.

¿Cuántas veces se había visto forzado a soportar una cosa de esas?

Se notaba que lo tenía dominado. Sabía qué decir y cuándo.

Le hacía preguntas directas a Sancia y Evander con el respeto justo para parecer…

Bueno, agradable tampoco, pero mínimo decente.

Observar a Theon allí era otra historia.

Estaba empezando a darse cuenta de que había estado ocultándole ciertas facetas de sí mismo en un intento por que…

¿Se sintiera más cómoda? ¿Creyera que estaba a salvo?

No tenía ni idea, pero ¿ese hombre? Ese sí era el heredero de Arius .

Lo que se había esperado del Reino de Arius . Despiadado. Retorcido.

El heredero de la oscuridad, la muerte y los finales.

A mediodía, a los legados se les había servido un almuerzo sofisticado en la sala.

Después, a las fuentes se les habían proporcionado bocadillos, una manzana, zanahorias y agua.

Theon se la había llevado a comer fuera del Panteón para poder comprobar un par de cosas en el móvil.

A ella tampoco le había importado mucho.

Apenas le había hablado mientras estaba sentada en un banco, observando a la gente pasar.

Una pequeña parte de ella había tenido la esperanza de ver a Dex o Corbin , pero quien esperaba, desesperaba.

La pausa se le hizo corta, pero, por el camino de vuelta a la Acrópolis, Theon la había puesto un poco más al corriente sobre lo que pasaría por la tarde.

Los acompañarían por la Acrópolis y sus alrededores, donde se llevaban a cabo los entrenamientos, para que pudieran observar a su antojo al resto de los fae.

La instructora privada también había solicitado tener reuniones individuales con cada fuente para hacerse una mejor idea de qué aspectos tratar.

Sasha fue la primera en ir, justo después del almuerzo, y, por lo que pudo deducir, tardó más o menos una hora en volver.

Entonces, Maxson , la fuente de la heredera de Serafina, desapareció otra hora.

Ya estaba anocheciendo cuando un centinela la acompañó a uno de los edificios de mármol fuera del Panteón. Se notaba que a Theon no le hacía ninguna gracia que la separaran de él, y a saber dónde estaban Luka y Axel .

Probablemente, por eso había querido que llevara el móvil encima.

No se lo había dejado a propósito y no le había mentido. No tenía batería. Casi nunca lo usaba y, a menudo, se olvidaba de su existencia. Hasta cuando había querido usarlo para llamar a Dex , Theon la había obligado a utilizar el suyo. ¿Para qué lo quería entonces?

Para situaciones como esa. Obviamente, lo quería para situaciones como esa, y se juró a sí misma que esa noche se aseguraría de cargar el puñetero aparato.

El centinela dio un único golpe en una puerta de roble de decoración intrincada antes de abrirla e indicarle a Tessa que pasara. Con una sonrisa débil, se adentró en lo que parecía ser un estudio.

Y se quedó de piedra.

Había una legada tras un enorme escritorio de caoba.

Sentada con la espalda recta, tenía las manos entrelazadas sobre la mesa frente a ella.

Llevaba el cabello rubio oscuro recogido en un moño apretado en la parte de atrás de la cabeza.

La miró con los ojos azul marino oscuro entrecerrados, y sus rasgos afilados ya dejaban clara su desaprobación.

—Siéntate, Tessalyn —dijo la legada, lanzándole una mirada significativa a la silla frente al escritorio.

—¿Qué haces aquí? —soltó Tessa , clavada en el sitio.

Madre Cordelia no podía estar allí. Sabía que vendría para la ceremonia de Emersión a finales de semana, pero Tessa había planeado evitarla a toda costa.

No debería haberle costado mucho. Ella estaría arriba, en el palco privado de Arius con Theon y los demás.

Madre Cordelia habría estado en uno distinto.

Puede que hubiera sido la única vez que Tessa hubiera agradecido ser una fuente.

De algún modo, los ojos de madre Cordelia se entrecerraron todavía más.

—Siéntate, Tessalyn .

Fue puro instinto lo que la llevó a acercarse corriendo a la silla, producto de años en el poblado.

De años siendo convocada a su estudio privado. El suyo era casi tan imponente como ese.

Tessa se sentó y se quedó completamente quieta, con la espalda recta y las manos entrelazadas en el regazo.

La rodilla le dio una pequeña sacudida; era su pie intentando dar toquecitos contra el suelo, pero bastó una mirada rápida de madre Cordelia en su dirección para que se forzara a dejarlo quieto.

«Te remueves demasiado. Ningún reino querrá a una fae que llame demasiado la atención, Tessalyn ».

Eso era lo que madre Cordelia solía decirle mientras un fae con magia terrestre la ataba bien fuerte a una silla. Tanto que no podía mover la rodilla. Tanto que no podía moverse ni un milímetro.

Así que había aprendido a no removerse en su presencia.

Pero madre Cordelia ya no podía castigarla, ¿no? No sin permiso de Theon . Usar dones en contra de una fuente era un delito por el que te mandaban directo al Infrarreino. Lo cual, ahora que lo pensaba, tampoco le vendría muy mal a madre Cordelia …

—No esperaba verte aquí, Tessalyn —suspiró madre Cordelia y abrió una carpeta que tenía delante.

El uso de la tecnología estaba permitido fuera del Panteón, pero a madre Cordelia nunca le habían gustado los ordenadores ni las tabletas.

Prefería hacerse la dramática y añadir papeles a un expediente cada vez más grueso con razones por las que Tessa nunca sería suficiente o la primera opción.

—Lo siento —respondió Tessa sin vacilar. Hacía mucho que había aprendido a asumir la culpa de todo. Lo único que conseguía peleándose con ella era empeorar las cosas.

—Ya, bueno, si el heredero de Arius se hubiera molestado en observar a sus opciones como el resto de los herederos, todo esto podría haberse evitado. A ese reino sí que le gusta dar problemas —murmuró.

Tessa guardó silencio, lo bastante prudente como para no hablar sin que se dirigieran a ella. Madre Cordelia pasó varias páginas en silencio. Finalmente, cerró la carpeta y volvió a entrelazar las manos.

—Se me ha pedido que supervise la instrucción de las nuevas fuentes dadas las circunstancias históricas de este año de Selección.

Tessa tragó saliva y se apretó las manos entrelazadas en el regazo. Cómo no, madre Cordelia se percató. Tessa podía prácticamente notar las enredaderas atándole las muñecas y las espinas clavándosele en la piel mientras aprendía a no hacer eso tampoco.

—Sin embargo, no se te ha preparado para esta posición como al resto —prosiguió—. Así pues, el heredero St. Orcas ha solicitado tres horas adicionales de instrucción privada cada semana para compensar las insuficiencias.

—¿Que ha hecho qué? —titubeó. Cuando madre Cordelia se limitó a enarcar una ceja ante su arrebato, Tessa dijo—: ¿Por qué no puede… instruirme él mismo? Seguro que eso fortalecería nuestro vínculo más que…

—Un heredero tiene cosas mucho más importantes que hacer —la interrumpió madre Cordelia —.

Lidiar contigo no es un problema con el que deba cargar, mucho menos durante el año de Selección.

Como residías en el poblado de Celeste, lo lógico es que tu instructora sea yo, ya que estoy muy familiarizada con tus carencias.

—Tres horas a la semana es una exageración, ¿no cree?

—se defendió Tessa y, con cada palabra, la voz se le fue poniendo más chillona.

El sudor le perlaba la nuca y, dioses, deseó haberse recogido el pelo ese día.

Por inercia, miró a su alrededor, tomando nota de todos los huecos y recovecos.

El armario alto de la esquina. La estantería abierta llena de libros que se podía vaciar con facilidad.

El espacio debajo del escritorio donde un pie podía conectar sin problema con su cuerpo.

Todos los espacios en los que podía dejarla a oscuras para lidiar con ella más tarde.

—Al contrario —dijo madre Cordelia , tajante—. Yo dije que cinco horas serían más productivas, pero tu amo decidió que tres serían suficientes. Una hora. Tres días a la semana.

—¿No pueden ser tres horas seguidas?

—No.

—Pero…

—Basta —estalló madre Cordelia —. No pienso pasar el rato discutiendo contigo. Tienes demasiadas cosas en las que mejorar como para perder el tiempo en tonterías como esa.

¿Se lo había dicho Theon ? ¿Le había dicho que había intentado escaparse más de una vez? ¿Le había dicho que discutía con él sin parar? ¿Le había dicho que la había obligado a sentarse a sus pies debajo de una mesa? ¿Lo que había pasado durante su última evaluación?