Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 32 #3
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Capítulo 32 #3

—¿Adónde van? —preguntó, mirando por encima del hombro, y eso hizo que la arrastrara a un recoveco y la acorralara contra una pared—. ¿Qué haces?

—Recordarte que estamos en público —respondió en tono grave y tajante.

—Eso ya lo sé —replicó.

—¿Seguro? Porque tu deber ahora mismo no es hacer preguntas. Ahora es cuando debes fingir, Tessa . Ahora es cuando debes demostrarme que puedes hacer esto, porque te juro por los dioses que podría haber escogido formas peores de lidiar con esto.

—Lidiar con esto —repitió.

—Sí, lidiar con esto. Y serían mucho más fáciles que hacer un puñetero trato contigo.

Ella apretó los labios y su expresión se endureció.

—Entendido.

—Hay mucho más en juego que nunca. No podemos dar pasos en falso. No delante de esta gente. Ya no.

—Lo he pillado, Theon .

—Eso espero, porque te aviso de que las consecuencias por fracasar serán más duras —respondió y retrocedió.

Ella abrió mucho los ojos, pero fue lo bastante prudente como para morderse la lengua—.

Estamos a punto de entrar en una habitación llena de los demás herederos y sus fuentes.

No hables sin permiso. Recuerda lo que espero de ti.

—Lo recuerdo —respondió con amargura.

Él le sostuvo la barbilla con el pulgar y el índice para alzársela, obligándola a mirarle.

—Dímelo.

—Alguien a quien teman tanto como a ti.

—Quiero que teman lo que somos juntos . Quiero que crean que nuestro vínculo es diferente al suyo. Mejor en todos los sentidos —corrigió—. La reunión con mi padre era una prueba. No fracases ahora, Tessa .

—Entendido —repitió entre dientes.

Él le soltó la barbilla y le apartó el pelo del hombro.

—Todavía no lo entiendes del todo, pero pronto lo harás.

Sabía que quería preguntarle a qué se refería, pero no lo hizo.

En su lugar, se apartó de la pared y se enderezó el vestido.

Él extendió el brazo entonces para agarrarle la mano y entrelazar sus dedos.

Las fuentes normalmente caminaban detrás de sus amos, pero no le había mentido.

Quería que los demás herederos se pusieran nerviosos al ver que no la trataba como ellos a sus fuentes.

El equilibrio que le había pedido que mantuviera era muy delicado y tenía que hacerlo a la perfección.

Avanzó con zancadas amplias y decididas, obligándola a esforzarse para seguirle el ritmo con los tacones, pero no se quejó.

Y, cuando entraron en la gran sala, toda la cháchara cesó.

Todos los ojos se posaron en ellos y, por el rabillo del ojo, la observó levantar la barbilla un poco más.

Todos los demás estaban ya allí. Podría pensarse que llegaba tarde, pero quería ser el último en hacerlo.

Su mirada fría recorrió al resto con indiferencia hasta que se detuvo en Dagian Jove , el heredero del Reino de Achaz .

Llevaba el pelo dorado repeinado y su mirada dorada sostuvo la suya, pero a Theon no le pasó desapercibido el vistazo rápido que le echó a Tessa .

La fuente de Dagian se encontraba un paso por detrás de él, a su izquierda.

Era guapa. Ojos y pelo castaños. Piel bronceada.

Sasha Roenya . Se preveía que perteneciera a viento y aire como Tessa .

Lo sabía todo sobre las nuevas fuentes. Las había estudiado tanto como había investigado sus propias opciones.

Junto a Dagian se encontraba Lealla Isleen , heredera del Reino de Serafina.

Esta le miró con los ojos azul plateado entrecerrados, y esa sonrisa afilada le confirmó que seguía siendo el ser despiadado de siempre.

Luego estaba Mahina Candra, heredera del Reino de Celeste.

El pelo ébano le enmarcaba la cara bonita, pero sus ojos jade se paseaban entre Tessa y él.

Podía notar los nervios que intentaba disimular y dejó que la oscuridad los envolviera a los dos.

Mahina se encogió. De forma casi imperceptible, pero lo hizo.

A su lado vio a Prudence Farhan, heredera del Reino de Falein , de pelo castaño cenizo y ojos pardos, que le observaban con curiosidad.

Y, por último, Tana Aithne , heredera del Reino de Anala .

El brillante pelo rojo le caía en rizos definidos por la espalda, y las llamas de sus ojos ámbar titilaron cuando se cruzaron con los suyos.

—Heredero St. Orcas, bienvenido. —Oyó decir a una voz melódica y Theon desvió la mirada hacia la sacerdotisa al frente de la sala—. Me llamo Sancia y soy una de las sumas sacerdotisas del Panteón. Le damos la bienvenida a la Acrópolis y al Panteón.

Theon inclinó la cabeza un poco a modo de saludo.

—Su excelencia.

—Si todo el mundo toma asiento, podemos empezar. Tenemos mucho de qué hablar hoy —dijo Sancia , haciendo un gesto hacia los diversos asientos y sofás que se habían dispuesto con buen gusto por la sala. Cerca había sillas mucho menos extravagantes, y Theon llevó a Tessa hacia una de ellas.

Acercándole los labios a la oreja, le susurró:

—Observa. Escucha. Descubre todo lo que puedas de la gente en esta sala. ¿Entendido?

Ella dio un pequeño asentimiento y él dejó que sus labios le rozaran levemente la sien cuando se apartó.

Desabotonándose la chaqueta, se dirigió a un sillón para sentarse junto a Mahina .

La oyó tragar saliva, pero no le prestó atención.

Su mirada había vuelto a posarse en Dagian , que estaba sentado en frente.

Y, cuando Theon aceptó la bebida que un fae le trajo, Dagian alzó la suya a modo de saludo.

Él no le devolvió el gesto; en su lugar, se llevó la bebida a los labios y le dio un trago.

Cuando vio esa superioridad apoderarse de la expresión de Dagian , sonrió para sus adentros.

Puede que todos estuvieran forzados a sentarse allí y ser cordiales, pero aquello no era más que eso, una farsa.

Todos y cada uno de los herederos en esa sala tenían un plan, fuera suyo o de sus padres.

Probablemente ambos. Pero el único que saldría de allí con todo lo que quería sería él.

Se le escapó una sonrisa al pensarlo mientras daba otro sorbo y Sancia empezó su discurso de bienvenida.

Le daba igual a quién tuviera que sacrificar por la causa. Como le había dicho a Tessa , fracasar no era una opción.