Capítulo 32
Theon
Tessa estaba de vuelta en el balcón esa mañana, con una taza de café en las manos.
Ya duchada y vestida, llevaba puesto un vestido informal de manga larga con unos tacones sencillos.
Pen le había dejado el conjunto fuera cuando Theon le había pedido que escogiera algo simple pero elegante para un día lleno de reuniones y preparativos.
Se había metido en la cama la noche anterior sin rechistar.
Él, en cambio, se había quedado despierto otro par de horas, dándole sorbos a una copa de licor y leyendo correos.
Había querido investigar el fenómeno de los ojos de Tessa , pero, cómo no, el Infrarreino era un caos ahora que estaban allí.
Tenía tres mensajes urgentes de Bohden que su padre le había reenviado para que se «ocupara» de ellos.
Igual que le había mandado «ocuparse» de la Selección.
«Ocuparse» del resto de los herederos.
Y, después de «ocuparse» de esos asuntos, había estado demasiado agotado para investigar los elementos fae.
Soltando un suspiro, terminó de anudarse la corbata antes de remangarse la camisa. Tendría que ponerse una chaqueta de traje más tarde, pero, de momento, el desayuno estaba listo y Tessa tenía que comer.
—¿ Tessa ? —inquirió de camino a las puertas del balcón.
Con el pelo revoloteando en la brisa otoñal, se giró hacia él. Ese día se lo había dejado suelto y unos rizos suaves le curvaban las puntas allí donde le caían por la espalda. Aun así, no le habló. Solo lo miró, a la espera de sus órdenes.
—Tenemos que hablar de un par de cosas.
—Vale —respondió, vacilante, y el alivio que le provocó el sonido de su voz hizo que no le costara tanto respirar.
— Luka y Axel nos están esperando abajo.
Una mirada recelosa de resignación le invadió los ojos.
—¿Esta vez vais a ir los tres contra mí o qué?
—¿A qué te refieres?
—Imagino que vas a establecer las expectativas para nuestra estancia aquí.
—No —objetó y ella enarcó una ceja.
—¿No? ¿No estás a punto de decirme todas las reglas que debo seguir aquí? ¿Lo que se espera de mí? ¿Qué puedo y no puedo hacer? ¿Adónde puedo y no puedo ir? ¿Que debo estar siempre contigo?
¿Qué se suponía que debía responder a todo eso?
Una sonrisa sardónica se abrió paso en su rostro.
—Eso pensaba.
Cerrando las puertas dobles a su espalda, se adentró en la habitación. Él la siguió en silencio fuera del dormitorio y escaleras abajo hasta el comedor.
—Buenos días, muñeca —la saludó Axel con una sonrisita cuando entraron.
Tessa asintió y se detuvo, a la espera de que le dijera dónde sentarse.
La sonrisa de Axel vaciló y este fulminó a Theon con la mirada como si tuviera la culpa.
Presionándole una mano en la espalda baja, la acercó al asiento frente a Axel antes de sentarse en la silla junto a la suya.
Luka apareció un momento después, observándolos a todos con sus ojos zafiro.
—¿Viste los correos de Bohden ? —le preguntó Theon .
Luka asintió y empezó a echarse beicon en el plato antes siquiera de haber terminado de sentarse en frente de Theon .
—¿Y?
—¿Y qué? —preguntó Luka —. ¿Qué quieres que hagamos desde aquí?
—Tenemos que hacer algo —señaló Theon .
—No —replicó Luka —. Vamos a decirle a Bohden qué hacer y dejar que él se encargue.
—Menuda mierda de plan.
Luka se encogió de hombros.
—Hasta que se te ocurra uno mejor, es lo que hay.
Theon soltó una maldición entre dientes, pero dejó el tema y le sirvió fruta fresca a Tessa en el plato al mismo tiempo que ella cogía un vaso de zumo.
—¿Qué planes tienes hoy? —preguntó Axel .
—Asistir a reuniones con los demás herederos y con el Panteón —respondió Theon —. Dagian Jove también ha pedido que nos reunamos a la hora de comer, pero…
Se apartó de golpe de la mesa cuando Tessa tiró el zumo.
—Perdón —tartamudeó y se levantó de un salto mientras cogía servilletas.
—No pasa nada, Tessa —dijo. Levantó su taza de café cuando el zumo se derramó por toda la mesa—. Pen lo limpia ahora.
—Puedo arreglar mis cagadas yo solita —respondió. La servilleta que sostenía ya había secado parte del zumo y él asintió, dejándola hacer justo eso.
Cuando la mesa estuvo limpia y ella sentada de nuevo en su silla, Theon dijo:
—Tenemos que hablar de en qué consistirán tus días durante el año de Selección.
Jugando con la fruta en su plato, ella asintió.
—No tienes que asistir a los mismos entrenamientos que el resto de los fae. Eso sí, recibirás el entrenamiento elemental después de la ceremonia de Emersión. También hay un entrenamiento exclusivo para las fuentes recién seleccionadas.
Levantó la cabeza bruscamente.
—¿Por qué?
—Porque ninguno de los herederos se fía de dejar a sus fuentes con el resto de los fae —respondió Theon —. Es un entrenamiento al que todos los demás se someten. La única diferencia es que vosotros lo haréis por separado.
—¿Lo habéis decidido vosotros? ¿Todos los herederos?
—Sí.
—¿Y qué se hacía los años que solo se seleccionaba una fuente o dos? Hace siglos que no se seleccionan seis a la vez —argumentó.
—Según tengo entendido, tenían instructores particulares.
—¿Por qué no podemos hacer eso ahora?
—Nos pareció un desperdicio de recursos —respondió Theon —. ¿Para qué buscar seis instructores cuando podemos usar solo a uno?
—Pero…
—Además, como futuros gobernantes de los reinos, se supone que los herederos deben llevarse bien y trabajar en equipo. En teoría, pasaremos bastante tiempo con los demás herederos y fuentes. Nos vendría bien familiarizarnos con ellos.
—En teoría —repitió ella en tono seco.
—Según los Acuerdos de los Reinos, así es como funciona Devram : trabajando juntos por el bien común del reino —respondió Theon .
—Y, aun así, el Reino de Arius es muy reservado y no se sabe casi nada de él —reflexionó Tessa .
Theon hizo una mueca de desdén.
—Nos vimos obligados a ello.
Todos se habían quedado en silencio cuando Pen irrumpió con un plato de gofres recién hechos. Tessa alzó la vista hacia él y Theon asintió. De inmediato, se sirvió dos y les echó sirope por encima. Él habría preferido que comiera otra cosa, pero al menos estaba comiendo.
En cuanto Pen abandonó la sala, dijo:
—¿Sabes en qué se basan los Acuerdos de los Reinos?
—Por supuesto —respondió ella y empezó a comerse el siguiente gofre. El primero ya se lo había terminado—. En el Decreto de Revelación.
—Llamarlo decreto es pasarse —murmuró Theon .
Tessa se detuvo con el tenedor a medio camino de la boca y se giró hacia él.
—¿A qué te refieres?
—No es momento de ponerte a dar una clase de historia de tres horas, Theon —le interrumpió Axel antes de que pudiera decir nada.
—No iba a…
—Claro que sí —objetó Axel . Centró su atención en Tessa —.
Hay mucha especulación en torno al decreto y su origen, específicamente en cuanto a su interpretación.
Como le dejes, Theon se pasará días hablándote de eso.
De hecho, probablemente tengas la oportunidad de escucharle pronto, pero, sintiéndolo mucho, hoy no tenemos tiempo.
—La cuestión es que —le interrumpió Theon — tenemos que llevarnos bien con los demás herederos. Este ha sido un paso en esa dirección.
—¿Por qué? —preguntó Tessa , sonando aburrida, y siguió desayunando.
—Porque mi padre quiere conquistar Devram .
El tenedor de Tessa repiqueteó contra la mesa y Theon levantó su vaso antes de que volviera a tirar el zumo.
—Tu padre… No puede… ¿Qué? —balbuceó, intentando procesar lo que había dicho, sin éxito.
—Mi padre cree que ya llevamos demasiado tiempo desterrados en el rincón más recóndito de los reinos. Quiere hacerse con el control de Devram —respondió Theon .
—No puedes hablar tan a la ligera de derrocar al resto de los reinos, Theon —siseó Tessa en voz baja y discreta, como si temiera que los escucharan.
Entonces, abrió mucho los ojos y Theon dio gracias por seguir teniendo su vaso de zumo en la mano cuando estampó las palmas contra la mesa—.
Espera. ¿Para eso necesitas mi ayuda? ¿Para conseguir que tu padre conquiste los otros reinos?
—Sí y no —dijo. Hizo el zumo a un lado y se limpió las manos con una servilleta.
A ella se le escapó una carcajada incrédula.
—Dijiste que cuando gobernaras el Reino de Arius , podría tener mi propia ala y librarme de ti, pero si tu padre se sale con la suya, no gobernarás el Reino de Arius .
Serás el heredero de todo Devram . —Se echó hacia atrás en la silla y a Theon no le hacía falta conocerla para distinguir la furia en sus ojos—. Me la has jugado.
Él no dijo nada, dándole un sorbo al café. Solo tenía razón a medias, pero todavía no necesitaba saberlo. Todavía no podía saberlo. Hasta que el vínculo no estuviera completamente forjado, no podía confiarle todos sus planes.
—¿Qué hay del Decreto de Revelación? —preguntó—. Deja muy claro que el Reino de Achaz debe gobernar.
—Como ha dicho Axel , el Decreto se presta a diversas interpretaciones.
—¿Cómo interpretas «pues la oscuridad debe doblegarse y la luz gobernar» si no?
—Nosotros preferimos centrarnos en la parte que dice: «La vida otorga y la muerte quita».
Tessa se limitó a parpadear. Por primera vez, se había quedado sin palabras.
—Ya tendremos tiempo para hablar del decreto y lo que puede que signifique o no —añadió Theon y miró el plato de Tessa con el ceño fruncido. Solo se había comido un gofre y unos pocos trozos de fruta—. Deberías comer más.
—No tengo hambre —tartamudeó y volvió a echarse hacia atrás en la silla.
—No hay prisa. Tenemos más cosas de las que hablar.
— ¿Más?
—Retomaremos lo de salir a correr por las mañanas y, luego, entrenarás con Luka dos horas al día —dijo Theon mientras cortaba una salchicha y se llevaba un pedazo a la boca.
Ella le echó un vistazo rápido a Luka .
—¿A qué te refieres con entrenar con Luka ?
—Entrenamiento físico. De combate…
— ¿ De combate?
—Tienes que aprender a defenderte, Tessa —dijo Theon —. Metias y Pavil no serán los últimos en atacarte, a pesar de las evidentes amenazas y consecuencias de tales actos. Aunque siempre debes estar con nosotros, a veces pasan cosas y…