Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 31 #3
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Capítulo 31 #3

Creía que no la habían oído cuando había murmurado que odiaba estar encerrada en el coche.

Nunca se había dado cuenta de lo mucho que odiaba los espacios cerrados.

Nunca se había parado a pensar por qué en casa siempre quería salir al balcón o por qué se ponía tan inquieta cuando tenía que quedarse sentada mucho tiempo.

Después de enseñarle la casa, había mandado a Luka allí arriba para que se asegurara de que no pudiera escaparse por ese balcón. Que sí, que había hechizos protectores alrededor de la casa, pero eso con ella no garantizaba nada. Razón por la que Theon se encontraba allí ahora.

Se apoyó contra el marco de la puerta y la observó contemplar la Acrópolis.

Ofrecía una vista perfecta al Panteón y la muralla de seguridad que lo rodeaba, con centinelas fae posicionados a lo largo de ella.

A la izquierda estaban los rascacielos donde los fae con edad de ser seleccionados residían en habitaciones compartidas.

Donde Tessa estaría ahora de no haberla seleccionado.

—Pequeña tormenta —la llamó después de unos minutos.

Ella se sobresaltó; no le había oído acercarse a ella.

—Supuse que no había problema con que estuviera aquí —se apresuró a decir, colocándose un mechón de pelo tras la oreja.

Theon asintió.

—No lo hay.

—Solo necesitaba un poco de aire.

—Si me lo hubieras dicho, podríamos haber ido a dar un paseo.

—Pedirte que me saques a dar un paseo como un perro es humillante —objetó—. A los demás fae no se les exige estar con un legado en todo momento. Los he visto de camino hacia aquí.

Theon soltó un suspiro.

—No está bien visto que una fuente salga sin su… legado vinculado.

Ella soltó una risa amarga.

—Puedes decir amo, Theon . Es lo que eres.

—También es por tu propia seguridad, Tessa —dijo, ignorando su pequeño arrebato—.

Secuestrar a una fuente es un delito por el que se es juzgado en el Infrarreino, pero eso no quiere decir que no vaya a pasar.

Podrían secuestrarte para usarte contra mí, mi familia y el Reino de Arius .

No es que caigamos muy bien, y se asegurarían de que siguieras con vida en algún lugar lejos de mí.

No podemos vincularnos a otra fuente a menos que la primera muera.

—Tranquilo, me aseguraré de pedirles a mis secuestradores imaginarios que me maten —replicó—. Puede que así encuentres a una fuente más dócil.

—¿Por qué tienes que convertirlo todo en una pelea?

—Supongo que es lo que pasa cuando eres un perro que puede replicar.

—Te comportas como una niña cuando te pones así.

Ella le dedicó una sonrisita engreída.

—Una niña no hace esto —dijo y le hizo un corte de mangas.

—Porque no me viste de pequeño —respondió con una sonrisa burlona.

Ella soltó una carcajada, una de las de verdad. La sensación que el sonido desató en su pecho fue una que no pudo reconocer.

—Yo creía que Caris y Pen os mantenían a todos a raya —dijo y por fin se giró para mirarlo de frente.

—Hacían lo que podían —concedió. Entonces, se aclaró la garganta—. Creí que te gustaría hacer esa llamada.

Se le abrieron mucho los ojos.

—¿Ahora? —Él asintió, sacándose el móvil del bolsillo—. ¿Con tu teléfono? —preguntó, vacilante.

—Sí —respondió y se lo tendió. Ni de coña iba a dejarla usar el suyo para que el fae ese se guardara su número. Si alguna vez intentaba ponerse en contacto con ella, llamaría directamente a Theon .

—Preferiría que no —dijo y se abrazó a sí misma con fuerza antes de girarse de nuevo hacia el balcón.

—Ese era el trato, ¿no?

—Sí.

—¿Y ya no quieres llamarle?

—¿Puedo verlos mañana?

—No. —Cuando ella se limitó a asentir, añadió—: Tenemos cosas que hacer mañana.

Ella no dijo nada mientras algunos mechones de su pelo revoloteaban en la brisa. El clima otoñal ya empezaba a notarse, lo que hacía que la lluvia constante resultara más rara. Pero más raro todavía era que esta parecía haberles seguido.

O haberla seguido a ella.

Todavía no había compartido esa observación con Axel y Luka . No hasta que tuviera más pruebas. Siempre se metían con él por sus investigaciones y teorías. Había aprendido hacía mucho a no decir nada hasta que pudiera demostrarlo para evitar convertirse en el blanco de sus bromas.

—¿ Tessa ?

—¿Mmm?

—Deberías llamarlos.

—No.

—¿Por qué?

—Porque no quiero —dijo.

—Quieres verlos.

—Sí.

—¿Y cuál es la diferencia?

Ella dirigió la mirada lentamente hacia él.

—Cuando puedas leerme la mente, ¿te darás por satisfecho con hacer solo eso? ¿O insistirás en verme?

Pues algo de razón tenía.

—Te dejo que le hagas una videollamada —ofreció Theon .

Ella parpadeó.

—Con el móvil —añadió y le volvió a tender su teléfono.

Aun así, ella no hizo ni el amago de cogerlo.

—¿Por qué insistes tanto?

—Porque ese era el trato. Tú cumpliste tu parte. Quiero cumplir la mía.

—Considérala cumplida.

—Que le llames.

—No.

—Entonces, ¿para qué hacer el trato?

—Porque soy impulsiva y no me lo pensé bien.

—¿Te arrepientes? —insistió y ladeó la cabeza al ver que se alteraba más, que perdía un poco más el control. Siempre revelaba pedacitos de sí misma que mantenía ocultos cuando se ponía así.

—Sí —soltó.

—¿Por qué?

—Porque no ha sido sino otra forma más de atarme a ti.

Arrepentida, cerró los ojos cuando se dio cuenta de lo que había dicho y volvió a girarse hacia el balcón.

Guardándose el móvil otra vez en el bolsillo, Theon se colocó a su lado.

—Acabarás atada a mí en todos los sentidos, Tessa . Esa marca de trato no cambia nada, y tomar lo que es tuyo tampoco lo hará.

—No quiero.

—¿Llamarle?

—Por qué no. Digamos que es eso.

Él extendió el brazo, incapaz de contenerse, y le sostuvo la barbilla entre el pulgar y el índice, obligándola a alzar la vista hacia él.

—Sé que eso me convierte en un cabrón, pero no retiro lo que dije. Me apoderaré de cada pedacito de ti. Puedo esperar a que estés lista para entregarme algunos de ellos.

—¿Y los que no te entregue?

—Siempre encuentro la forma de conseguir lo que quiero, Tessa .

Sus labios formaron una fina línea, pero le sostuvo la mirada. Un tenue anillo violeta le brilló alrededor de las pupilas y esa vez no desapareció. Se quedó allí, devolviéndole la mirada.

—¿En qué estás pensando ahora mismo? —murmuró. Cuando no le respondió, se acercó más a ella, rozando su torso con el suyo.

—En que no tengo ni idea de cómo voy a sobrevivir a una vida entera a tu lado —respondió.

—Siendo una cabezota solo para demostrar que tienes razón, seguro que no.

Se le endureció la mirada y el violeta brilló con un poco más de intensidad.

—¿Qué se supone que significa eso?

—Significa que, si te estás negando a hacer esta llamada simplemente para demostrar que puedes, la única que sale perdiendo eres tú.

Obcécate con cosas que importen, Tessa .

Sé lista —respondió y le soltó la barbilla justo cuando una ráfaga de viento los envolvió.

Un trueno retumbó a lo lejos y Theon observó el violeta brillar como un relámpago a través de sus iris.

¿Qué elemento fae hacía eso ? Se pasaría un buen rato investigándolo esa noche, pero probablemente todos los textos que le servirían de ayuda se encontraban en la Mansión Arius .

—¿Por qué insistir? —preguntó.

—Ya te lo he dicho. Quiero que nos teman, Tessa . Las clases y entrenamientos a los que asistirás aquí no serán solo sobre tu elemento. Necesito que seas lista a la hora de decidir dónde y cuándo pones en práctica tus tendencias testarudas.

Ella se quedó mirándolo y Theon casi podía oír el debate que estaba teniendo en su cabeza.

—Si rechazar esta llamada tiene un objetivo más allá de pensar que me estás demostrando algo, en cuyo caso te aseguro que no es así, entonces, adelante, Tessa , obcécate. O toma lo que te has ganado. Toma lo que es tuyo.

Dejó que el silencio se alargara entre ellos durante un minuto entero antes de volver a sacarse el móvil del bolsillo.

—Voy a preguntártelo una última vez. Después, da la oportunidad por perdida. ¿Te gustaría hacer la llamada que te has ganado?

Ella tragó con dificultad y frunció el ceño, como si odiara haberse dejado convencer, cuando hizo el amago de coger el teléfono.

—¿Puede ser una videollamada entonces?

—Sí —dijo, reprimiendo una sonrisa triunfante.

—¿Puedo hablar con ellos a solas?

—No.

—Vale —resopló y le pasó por el lado para adentrarse en la habitación. Se dejó caer en el sofá que había en la salita del dormitorio, donde un televisor colgaba sobre la chimenea.

Un momento después, se llevó las rodillas al pecho para apoyar el móvil en estas y él se dejó caer a su lado.

No se quedaría allí sentado todo el rato.

Solo hasta que consiguiera lo que quería.

Puede que le acabara de decir a Tessa que tomara lo que se había ganado y, aunque lo había dicho de corazón, también le enseñaría a aprovechar cada oportunidad que se le presentara.

Algunas oportunidades serían una mierda, pero siempre habría forma de sacar algo de ellas.

Y, ahora mismo, iba a aprovechar esa oportunidad para conseguir lo que quería.

La videollamada no se conectó y ella se mordió el labio mientras abría sus mensajes. Le mandó uno al mismo número. Solo dos palabras.

Theon : Soy yo.

Entonces, volvió a llamar.

Respondieron de inmediato.

Un fae con el pelo castaño oscuro alborotado y unos ojos marrones tan oscuros que casi parecían negros apareció en la pantalla.

—¿ Tessie ?

Tenía el teléfono girado para que Theon no saliera en la pantalla y, de momento, lo dejaría estar.

—Hola, Dex —lo saludó, esbozando una pequeña y triste sonrisa.

—¿Cómo me estás llamando? —preguntó con una mezcla de alivio y sospecha en la voz.

Ella se aclaró la garganta y le echó un vistazo a Theon por el rabillo del ojo.

—Me ha prestado su móvil.

—¿Prestado? —repitió el fae con escepticismo.

Parecía estar andando por algún tipo de pasillo y se detuvo delante de una puerta antes de dar dos golpes en ella.

—Sabe que lo estoy usando —respondió Tessa , que volvió a mirarlo de reojo.

La comprensión atravesó el rostro del fae.

—¿Cuánto?

—Treinta minutos.

Esbozó una sonrisa de oreja a oreja.

—Eso es más que suficiente.