Capítulo 31 #2
Tras varios minutos de silencio, Axel dijo:
— Luka puede escupir fuego.
—¿Qué? —Su cabeza se giró de golpe hacia él y, con los ojos muy abiertos, volvió a inclinarse entre los dos asientos delanteros—. ¿Puedes escupir fuego?
Luka le lanzó a Axel una mirada irritada, pero le respondió:
—Puedo escupir fuego, pero me agota las reservas de magia más rápido.
—¿Cuánto tardan en rellenarse tus reservas? —preguntó Tessa y extendió un brazo para coger el dónut que Axel le tendía.
Theon miró a su hermano a los ojos y le dio un pequeño asentimiento a modo de agradecimiento.
Tessa llevaba todo el día sin comer. Se lo habían ofrecido.
Muchas veces. Se había negado todas y cada una de ellas, quitando el par de bocados que le había dado al dónut de esa mañana.
A esas alturas, le daba igual lo que comiera con tal de que lo hiciera.
—De forma natural, tardarían varias semanas —respondió Luka .
—¿De qué otra forma podrías rellenarlas si no? Tú no tienes fuente, ¿verdad?
—No, Tessa , no tengo fuente. Solo los lores y ladies gobernantes, así como sus herederos, tienen una. Lo sabes de sobra.
Luka le echó un vistazo a Theon por el retrovisor y él se preparó mentalmente para lo que Tessa estaba a punto de descubrir.
—La sangre de fae puede rellenar las reservas de poder de los legados, Tessa —dijo Theon . Seguía teniendo el brazo extendido a lo largo del respaldo del asiento y reprimió el impulso de atraerla hacia su cuerpo cuando se giró para mirarlo.
—¿A qué te refieres con que la sangre de los fae puede rellenar las reservas mágicas de los legados?
Él exhaló fuerte y se restregó la cara con la otra mano.
—Todos los legados, salvo aquellos con fuentes de las que extraer poder, reciben una ración de sangre fae cada semana para hacer con ella lo que consideren conveniente. Para que no tengan que esperar a que sus reservas de poder se rellenen de forma natural.
El dónut al que le había dado unos cuantos bocados cayó en el olvido.
—Pero ¿de dónde sacan esa sangre fae?
—Tras la Selección, cuando a los fae se les asigna un reino, se les exige donar sangre cada semana como parte de sus obligaciones —respondió Theon sin romper el contacto visual.
—Donar —resopló—. ¿Por qué no se nos informa de esto?
—Sí se os informa. Durante el proceso de Selección anual, a los fae se les comunica esto.
Tessa asintió, bajando la vista a su regazo. Tras un largo minuto de silencio, Theon estiró el brazo y le quitó el dónut a medio comer de la mano. Ella se deslizó por el asiento hasta la puerta opuesta otra vez y él la dejó ir.
La había dejado dormir en el puto cuartito la noche anterior y le había echado una manta gruesa por encima después de que se quedara dormida. Él no había pegado ojo por culpa del vínculo, que no le dejaba tranquilo, y se había pasado toda la noche oyendo sus palabras una y otra vez.
«¿Qué harás cuando me lo hayas arrebatado todo y no me quede nada?».
«No soy nadie y no tengo nada que ofrecer».
«Enhorabuena. Ya has ganado».
Y volvió a preguntarse por lo que habría pasado en el poblado. ¿Qué la había llevado a ese punto? ¿A creer que no era nada?
Podía intentar decirle que no era cierto. Que, para él, era más que poder, pero se había negado a hablar del tema esa mañana. Algo le decía que también se negaría ahora. Y esa noche. Y al día siguiente. Había perdido el control y se había ido de la lengua la noche anterior.
¿Y ahora?
Ahora Tessa no tenía motivos para creer nada de lo que decía.
Cuando llegaron a Oasis Oscuro, todos se cambiaron la ropa por vestimenta apropiada.
Luka , Axel y Theon optaron por pantalones de traje negros y camisas.
Tessa llevaba un sencillo vestido ajustado de un verde esmeralda que se le ceñía a todas las curvas.
Se puso unos tacones negros antes de que Theon le diera la mano para atravesar juntos el portal, que los dejó al otro lado del de la Acrópolis.
Los guardias pertenecían todos al Reino de Celeste, centinelas extra traídos a la Acrópolis durante los años de Selección, y les hicieron una reverencia a Axel y a él en cuanto aparecieron.
Otros tendrían que presentar un documento de identidad, pero los herederos de Arius no.
Uno parecía estar a punto de pedirle a Luka su documentación, pero una mirada asesina de Theon mientras le entregaba la de Tessa bastó para que el hombre bajara la vista.
Apenas le echó un vistazo antes de devolvérsela con la mano temblorosa.
Otro vehículo los esperaba allí, además de un conductor.
Luka avanzó hasta él y simplemente extendió la mano.
El conductor no tardó ni un segundo en soltarle las llaves en la palma antes de retroceder.
Ni de coña dejarían que un conductor los acompañara.
Cualquiera podría haberle pagado para que los espiara e informase de sus movimientos y conversaciones.
El trayecto al distrito superior de la Acrópolis no fue largo.
Allí era donde todas las familias gobernantes y los miembros superiores del consejo tenían casas adosadas.
Las familias gobernantes también tenían mansiones a las afueras de la Acrópolis, pero Theon había preferido estar cerca del Panteón.
Las casas estaban a diez minutos andando.
Además, cuando su padre los visitara a lo largo del año, se quedaría en la casa familiar.
Aparcaron en el camino de entrada de la casa adosada de ladrillo de tres plantas.
Aunque, siendo sincero, no debería considerarse una casa adosada.
Era más grande que la de dos pisos del falsificador de documentos.
La planta baja estaba conformada por una cocina completa con alacena y bodega.
En el mismo piso había un comedor formal, una sala de estar y un salón, además de un estudio.
La segunda planta albergaba dos habitaciones con baños propios.
El dormitorio y baño principales ocupaban la tercera planta entera.
Como le había dicho a Tessa , la habían remodelado de arriba abajo desde la última vez que se había quedado allí con su padre, hacía cinco años.
Y, aun así, solo había sido para observar algunos de los procedimientos de la Selección.
No le habían permitido quedarse todo el año.
A Axel ni siquiera le habían dejado asistir.
Una vez que Luka hubo aparcado en el garaje adjunto, Theon ayudó a Tessa a bajarse del coche y entraron a un pequeño vestíbulo por una puerta lateral.
Tessa estaba mirando a su alrededor cuando Luka y Axel le pasaron por el lado con pequeñas bolsas de viaje en la mano, que contenían sus ordenadores y cualquier otro efecto personal que hubieran traído.
—¿ Pen ? —llamó Axel . Soltó la bolsa nada más pisar el vestíbulo y se desabrochó el primer botón de la camisa. Ninguno llevaba corbata, pero hasta ahí llegaba su informalidad.
—Ya era hora de que llega rai s, jovencitos —gritó Pen y, un momento después, apareció con una bandeja de fruta fresca en las manos.
Axel cogió un trozo de melón y le dio un beso en la mejilla antes de meterse la fruta en la boca.
—¿No hay galletas?
Ella intentó dedicarle una mirada severa de desaprobación, pero se convirtió en una sonrisa un instante después.
—En la cocina —respondió y le hizo un gesto para que se fuera.
—Me tienes mimado, Pen —dijo Axel , dándole otro beso en la mejilla antes de irse a la cocina.
Tessa le siguió con la mirada; se notaba que no sabía muy bien lo que acababa de pasar.
Luka se acercó entonces y le arrebató la bandeja de las manos a Pen , adentrándose con ella en la casa.
Ella le chasqueó la lengua, pero dejó que se la llevara.
Luego, volvió a girarse hacia Theon y Tessa con los brazos en jarra.
—¿Todo bien, Pen ? —preguntó Theon y posó la mano en la parte baja de la espalda de Tessa para instarla a avanzar.
—Sí, cielo —respondió, mirándolo de arriba abajo—. Tienes que dormir más.
Él soltó un suspiro.
—Lo sé, Pen .
—¿Has dormido algo desde que me fui?
—Claro. —Ella entrecerró los ojos y él soltó un suspiro—. No tanto como debería.
Ella hizo un ruidito de desaprobación.
—La cena estará lista en una hora. Así podréis acostaros temprano y descansar antes de que empiece esta semana tan ajetreada.
—Sí, Pen —respondió con una sonrisita y se agachó para plantarle un beso suave en la mejilla al pasar por su lado.
—Deja de hacerme la pelota, Theon St. Orcas.
—¿Quién, yo?
—Mmmm —murmuró antes de girarse y dirigirse a la cocina—. Juro por Anahita , Axel , que como te hayas comido el plato entero de galletas, no pienso hacerte más en todo el año.
Theon se giró hacia Tessa .
—¿Quieres que te enseñe la casa?
Ella lo miró parpadeando antes de responder despacio.
—Vale.
Solo llegó a enseñarle la sala de estar formal y el salón antes de que Tessa soltara:
—¿Qué ha sido eso?
Se detuvo en la entrada del salón.
—¿El qué?
Señalando por donde habían venido, dijo:
—Eso. Con Penelope .
—Sabes de sobra que Pen nos sirve a Axel y a mí.
—Sí, pero…
Se metió las manos en los bolsillos.
— Pen tenía pareja. Se llamaba Caris . Se podría decir que era nuestra niñera, supongo. Fue más una madre para nosotros que Cressida . Cuando Pen no estaba en las cocinas, estaba con nosotros y Caris . Podíamos llegar a ser… un poco trastos.
—¿Qué le pasó a Caris ?
—Ella… murió.
—¿Por eso Pen es vuestra sirvienta?
Theon asintió.
—¿Tu padre permitió que una fae tuviera tanta influencia en vuestra crianza? —preguntó con curiosidad, cambiando el peso de un pie al otro y haciendo una mueca.
—Confiaba más en una fae bajo su control que en otro legado que pudiera intentar usarnos en su contra. Quítatelos —dijo y señaló los zapatos con la cabeza.
Ella se sacó los tacones a toda prisa, soltando un suspiro de alivio.
—Gracias —respondió en voz baja.
Él asintió.
—Ven. Te enseñaré el resto de la casa antes de cenar.
No le sorprendió encontrársela en el balcón.