Capítulo 30 #2
—Sí —admitió, la giró y la dejó en el suelo, cortándole el paso para que no pudiera ir tras el balón—. Me estás creando una inseguridad ganándome ronda tras ronda, preciosa.
—Pero si casi marcas un gol.
—Y encima te metes conmigo —la regañó.
Se mordió el labio, mirándolo.
—Venga, chicos —vociferó Axel —. ¡Que todavía nos queda una ronda!
Dedicándole una pequeña sonrisa a Theon , se giró y trotó hasta el centro del campo para la ronda final.
—¿Lista? —le preguntó Luka .
—A mí no me mires —respondió Tessa —. Yo no soy la que necesita toda la ayuda posible.
Axel se rio entre dientes mientras Luka colocaba el balón en el centro del campo.
Axel se las ingenió para hacerse con el balón y Tessa soltó un grito triunfante, echando a correr por el campo.
Luka se abalanzó sobre él para hacerle un placaje y este le lanzó el balón por los aires a Tessa , pero, cuando saltó para cogerlo, la oscuridad se cernió sobre su cabeza.
Las sombras atraparon el balón como si de manos se tratase y Tessa aterrizó en el suelo.
Se giró para mirar a Theon con una expresión de pura incredulidad en el rostro.
—¡Eso no vale! —protestó con los brazos en jarra.
—Ya ha quedado claro que yo no juego limpio —concedió y sus sombras le lanzaron el balón a Luka , que echó a correr en la dirección contraria con Axel pisándole los talones.
—Qué mal perder tienes —le reprendió cuando Theon se detuvo delante de ella.
—El peor —aceptó y la agarró de la mano para atraerla hacia sí de un tirón. Se enrolló su coleta en la otra y tiró con cuidado de ella para inclinarle la cabeza hacia atrás—. No dejas de sorprenderme.
—¿Por qué? ¿Porque sé jugar a la caosfera? —exhaló. Sus ojos acalorados le sostuvieron la mirada.
—Porque no eres… como me esperaba.
—Tampoco es tan difícil jugar a la caosfera, Theon . —Cuando se quedó mirándola, le preguntó, vacilante—. ¿Por qué me miras así?
—Porque estás sonriendo y casi nunca te veo hacerlo.
La respiración se le había ido acompasando después del sobreesfuerzo del partido, pero, entonces, volvió a cortársele.
No sabía qué responder a eso. Cuando siguió sosteniéndole la mirada, el resto del mundo empezó a desvanecerse lentamente a su alrededor.
Se perdió en esos iris esmeralda y el pelo negro que le rozaba la frente.
En ese hoyuelo que apareció cuando el inicio de una sonrisa lenta se extendió por su rostro.
En algún momento, Tessa había alzado la mano y había cerrado los dedos con cuidado en torno a su camiseta. No tenía ni idea de cuándo.
—Voy a besarte, Tessa —dijo Theon , con una voz tan grave que el deseo se le arremolinó en el bajo vientre.
—Vale —susurró.
No perdió ni un segundo en pegar su boca a la suya, como si creyera que cambiaría de idea en cualquier momento.
Pero, en cuanto sus labios entraron en contacto con los suyos, lo último que quería era apartarse de él y, en ese preciso instante, no estaba segura de que el único responsable fuera el vínculo.
Theon la había besado en muchas ocasiones a lo largo de las últimas semanas.
Besos apasionados. Exigentes. Besos desesperados y posesivos, pero ninguno había sido como ese.
Ese beso era lento y lánguido; su lengua se entrelazaba con la suya con delicadeza.
Seguía teniendo el pelo enrollado en la mano, pero lo aprovechó para inclinar un poco más su cabeza hacia atrás cuando profundizó el beso.
Sin darse cuenta, se puso de puntillas, intentando acercarse más a él mientras la otra mano de Theon le acunaba la mejilla.
No sabría decir si sintió alivio o decepción cuando fue él quien rompió el beso, con la respiración tan errática como la suya.
Theon apoyó la frente contra la suya y cerró los ojos.
¿Así serían las cosas si cediera? Si se permitiera buscar…
Bueno, la felicidad tampoco, pero algún tipo de consuelo en ellos. En él.
—Empiezo a creer que lo haces a propósito, pequeña tormenta.
—¿El qué? —preguntó, demasiado distraída con la forma en que las pestañas le caían contra los pómulos cuando cerraba los ojos.
—Solo me dejas acercarme así cuando estamos en público o tenemos algún sitio al que ir —respondió y abrió los ojos, que se cruzaron con los suyos.
Todavía le estaba acunando la mejilla con la palma y le pasó el pulgar por el labio inferior—.
Te pediría que recordaras este momento, que recordaras cómo te sientes ahora mismo para que podamos seguir por donde lo dejamos cuando lleguemos a la casa adosada, pero sé que sería en vano… ¿Verdad?
—Sí —susurró, incapaz de romper el contacto visual.
—¿Puedo pedirte otra cosa entonces?
—Creo que ya me pides suficiente.
Con los dedos aún aferrados a su camiseta, le notó tensarse bajo su mano.
Theon se aclaró la garganta y se enderezó, apartando las manos de su pelo y cara.
—Deberíamos ir tirando. ¿Necesitas algo más antes de que volvamos al coche?
Tessa negó con la cabeza y se apresuró a soltarle la camiseta y dar un paso hacia atrás. Miró alrededor del campo, pero no había ni rastro de Luka ni Axel . Lo liviano que había sentido el pecho ya era cosa del pasado y se abrazó a sí misma cuando el sol volvió a desaparecer tras las nubes.
Theon alzó la vista al cielo y luego volvió a bajarla hacia ella, frunciendo el ceño como si no entendiera algo.
Como si no la entendiera a ella .
Caminaron el uno junto al otro y ninguno de los dos dijo nada mientras bajaban por la misma calle. Theon no intentó darle la mano y, por una vez, al vínculo que los conectaba pareció darle igual.
Axel y Luka les estaban esperando en el coche, y ambos pasearon la mirada entre ellos. Vio a Theon sacudir la cabeza de forma casi imperceptible cuando Axel abrió la boca para decir algo, por lo que su hermano la cerró con la misma rapidez.
—¿Listos? —preguntó Luka con las llaves en la mano.
Ella no respondió, presa de la inquietud por tener que volver a meterse en el coche. Estaba intentando disfrutar de cada segundo al aire libre.
No fue hasta que estuvieron de vuelta en la carretera, con los auriculares puestos mientras ojeaba las listas de reproducción, que se dio cuenta de que Theon no la había sostenido contra él mientras se besaban.
No le había rodeado la cintura con el brazo.
Podría haberse apartado en cualquier momento.
De hecho, había sido ella quien se había aferrado a él .
Sorprendida, alzó la vista hacia él. Estaba mirando algo en el móvil con el rostro tenso y la boca apretada en una fina línea. Había dejado espacio entre ellos y apenas había hablado desde que todos habían vuelto al coche. Apenas la había mirado.
Y, cuando volvió a centrar su atención en la música de su móvil, se preguntó qué había querido pedirle.
—¿Te puedo hacer una pregunta? —dijo Tessa tras quitarse uno de los auriculares.
El vehículo entero se quedó en silencio. Todos los ojos se posaron sobre ella. Axel extendió el brazo para bajarle el volumen a la música y todos esperaron a que hablara. Fue un tanto perturbador.
Cuando Theon asintió, se aclaró la garganta con discreción y se sacó el otro auricular.
—¿Qué es una marca del guardián?
—¿Qué? —preguntó Theon , con clara sorpresa en su tono de voz.
—Estaba echándole un vistazo a las cosas del ordenador y he encontrado algunos de tus antiguos trabajos de clase —respondió, hojeando el que tenía abierto en ese momento.
Axel se giró todavía más en el asiento para mirar a Theon .
—¿En serio? ¿Todavía tienes guardados antiguos trabajos de clase en el ordenador?
—Nunca borro documentos —objetó Theon —. Le he dado acceso a Tessa a todo mi equipo. Algunos documentos tienen contraseña. Obviamente, esos no. —Volvió a centrar su atención en ella—. En cualquier caso, ¿qué haces mirando eso?
Se encogió de hombros.
—Me aburro.
—Solo nos queda una hora para llegar —dijo Luka .
—Genial —respondió Tessa —. Bueno, a lo que iba. Este trabajo que Theon escribió dice que es una especie de marca.
— Lo es —respondió Theon lentamente.
—¿Como las marcas de la fuente?
—Más o menos.
—Según tu trabajo, la marca del guardián se incorporó de alguna forma en las de las fuentes.
—Es una teoría.
—Claro. Una teoría… —murmuró y siguió hojeando el documento—. Pero ¿qué es exactamente?
—¿Qué sabes de Arius y Sargon ? —preguntó Theon a su vez.
Tessa alzó la vista hacia él.
— Arius es el dios de los finales y de quien desciendes. Ya que lo mencionas, ¿a cuándo se remonta eso? En plan, si cogemos tu árbol genealógico y miramos unas cuantas generaciones atrás, ¿encontraríamos a Arius o…?
Theon soltó una carcajada.
—No, Tessa . El semidiós original del que desciende nuestra familia vivió hace literalmente miles de años. Antes de que este mundo existiera. Ni siquiera sé a cuántas generaciones tendríamos que remontarnos para acercarnos a averiguarlo. Probablemente, cientos.
—Y Sargon es el dios de la guerra y el valor —dijo.
—Sí —respondió Theon , y los ojos se le fueron al asiento delantero, donde Axel y Luka escuchaban con atención—. También dirige los ejércitos de Arius , incluidos sus guardianes de élite.
—¿Guardianes de élite? ¿Y a qué te refieres con los ejércitos de Arius ? ¿No debería Sargon responder ante Achaz , ya que es el rey de los dioses?
—¿A qué se debe ese interés, pequeña? —preguntó Luka y a Tessa le sorprendió que la pregunta hubiera venido de él. Normalmente, dejaba que Theon y Axel lidiaran con ella y solo intervenía si Theon se comportaba como un auténtico capullo.
—Es que lo de la marca del guardián… —Hizo una pausa mientras seguía leyendo y sus pies empezaron a dar golpecitos en el asiento otra vez—. No entiendo por qué se incorporaría en las marcas de la fuente. ¿Cómo funcionaría?
—Existen distintos tipos de magia en todos los mundos, Tessa —dijo Theon , observándola atentamente—.
Algunas no son tan fáciles de encontrar aquí porque los dioses no intervienen en el nuestro, pero eso no quiere decir que nuestra propia magia no haya evolucionado en diversos sentidos. Hemos encontrado alternativas.