Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 30
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Capítulo 30

Tessa

Tessa llevaba puestos los auriculares que Axel le había dado y estaba escuchando una de las listas de reproducción que le había hecho.

Tenía la espalda apoyada contra la ven tana .

Ya hacía rato que se había deshecho de sus calcetines y zapatillas, y sus pies descalzos descansaban en el asiento entre Theon y ella.

Se había colocado el portátil que le había comprado sobre las rodillas dobladas y estaba trasteando con las diversas aplicaciones.

Theon le había enseñado lo fundamental a la hora de usar la tableta y el ordenador.

En el poblado, habían tenido acceso a tecnología básica, pero, al igual que su nuevo móvil, aquel era el mejor del mercado.

Corbin se volvería loco. Normalmente era reservado y estoico, excepto cuando había tecnología de por medio.

Llevaban viajando unas cuantas horas cuando hubo una pausa entre las canciones y Tessa oyó un par de palabras de la conversación que estaban teniendo a su alrededor.

—No sé cómo puede concentrarse en la pantalla. No para de rebotar —estaba diciendo Axel .

—Cada vez está más inquieta —respondió Theon .

—Probablemente porque odia los espacios cerrados y lleva horas atrapada en un vehículo —murmuró Tessa entre dientes, parando de dar toquecitos en el suelo con los pies al instante.

Se puso a tamborilear los dedos levemente contra el teclado a la espera de que la siguiente canción empezara, mirando la pantalla.

En realidad llevaba una hora sin hacer nada.

Nada salvo intentar mantener la cabeza ocupada para poder olvidarse de que estaba encerrada en un coche.

No paraban de moverla de un lado a otro, pero suponía que esa era la vida que le esperaba.

Al menos podría contemplar un paisaje distinto.

Anda, pero si podía ver el lado bueno de las cosas, o cómo leches lo dijeran los mortales.

Unos dedos le acariciaron el empeine y le dio un vuelco al estómago. ¿Cómo podía un simple roce hacerla reaccionar así?

Era el puto vínculo.

Entonces, ¿por qué no se apartaba de él? Podía hacerlo. Ya no tenía que seguir todas sus absurdas órdenes cuando estaban a solas. Pero, dioses, ese simple roce calmaba su inquietud lo justo para volverla soportable.

Él dejó la mano allí, haciéndole circulitos con el pulgar, y ella apoyó la cabeza contra la ven tana , cerrando los ojos. Unos minutos más tarde, notó que el vehículo redujo el ritmo y se giró para mirar al exterior cuando Luka aparcó en un pueblecito.

—¿Por qué paramos? —preguntó Tessa , sacándose los auriculares de las orejas.

—Necesito comprar otro cargador para el móvil, muñeca —dijo Axel antes de bajarse del coche.

—¿No tienes un cargador de sobra? —le preguntó a Theon .

—No, pero ya que estamos aquí, ¿por qué no sales a estirar las piernas?

—No se puede tardar tanto en comprar un cargador —repuso, vacilante.

—No hay prisa. No tenemos ningún compromiso hasta mañana —contestó Theon y abrió su puerta—. Venga.

Entrecerró los ojos, pero se puso los calcetines y las zapatillas y se ató los cordones rápido antes de deslizarse por el asiento.

De inmediato, inclinó la cabeza hacia el cielo y dio una bocanada de aire fresco.

Cuando volvió a abrir los ojos, vio a Theon apoyado contra el vehículo con las manos en los bolsillos, observándola.

—¿Qué? —preguntó. De la nada, se sentía cohibida y se abrazó a sí misma.

—Nada —dijo y se apartó del coche. Le tendió la mano—. ¿Vamos?

Sin permitirse pensarlo demasiado, deslizó la mano contra la suya y dejó que la llevara por la acera.

Pasaron por delante de unas pocas tiendas hasta detenerse en un parquecito; a su espalda se extendía un campo de caosfera vacío.

No estaba en las mejores condiciones. Hacía tiempo que no cortaban el césped y las demarcaciones estaban borrosas, pero suponía que era de esperar en una comunidad pequeña.

Theon tomó asiento en un banco y la miró, expectante.

—No voy a sentarme.

Él enarcó una ceja.

—¿Por qué?

—Llevo horas sentada en un coche —respondió, cambiando el peso de un pie al otro—. Y, quitando lo de salir a correr contigo, me he pasado semanas encerrada en tus aposentos.

—Se te olvida tu pequeña escapada al bosque.

Le dedicó una mirada desabrida.

Una media sonrisa curvó los labios de Theon .

—Bueno, pequeña tormenta, ¿qué te gustaría hacer?

Ella echó un vistazo al campo vacío de caosfera a su espalda.

—¿Podemos comprar un balón?

A Theon se le alzaron las dos cejas al oír la pregunta.

—¿Quieres jugar a la caosfera?

Ella se encogió de hombros.

—¿Te ves capaz de marcarme un gol?

—Lo dudo. —Se oyó la voz de Axel detrás de ellos—. Theon nunca ha jugado a la caosfera. Siempre estaba demasiado ocupado estudiando e investigando.

Volvió a girarse hacia Theon .

—¿Nunca has jugado?

—¿Tú sí?

—Pues claro. ¿Qué niño no ha jugado a la caosfera? Casi siempre jugaba sola, pero… —Se interrumpió y, luego, se aclaró la garganta—. Sí. Solía jugar. Aprovechaba cualquier oportunidad para estar fuera.

—Iré a por un balón —propuso Axel tras soltar una bolsa cerca del banco.

Luka se encontraba cerca; tenía una expresión inescrutable en el rostro mientras paseaba la mirada entre Theon y ella. Tessa levantó el pie hacia atrás y se agarró el tobillo para estirar.

—Te lo tomas muy en serio —observó Theon . Esa pequeña sonrisa había vuelto a aparecer en sus labios.

—Soy muy competitiva —replicó Tessa y cambió de pierna.

—Esto va a ser muy interesante —murmuró Luka , cruzándose de brazos.

—¿Tú has jugado? —le preguntó Tessa .

—Faltaría más. Estoy casi seguro de que, menos él, todo el mundo jugaba a la caosfera de pequeño —respondió Luka , y Theon le hizo un corte de mangas.

Un minuto después, Axel apareció con un balón negro, pasándoselo de una mano a la otra.

—¿Lista, muñeca?

—¿Acaso Theon sabe siquiera cómo se juega? —se burló y cogió con facilidad el balón cuando Axel se lo lanzó.

—Sé lo básico —se defendió Theon , indignado, y le robó el balón cuando pasó junto a ella.

—¿Tú y yo contra Theon y Luka ? —preguntó Axel , colocándose a su lado.

—Por mí, bien —respondió Tessa y algo que llevaba semanas sin sentir floreció en su pecho.

—¿Qué posición se te da mejor? —preguntó Axel .

—Delantera.

—¿En serio?

—Mmmm —murmuró e inclinó la cabeza hacia el cielo, donde el sol estaba haciendo todo lo posible por asomarse entre las nubes.

—Creo que deberíais darnos unos puntos extra o algo. Estoy en clara desventaja con Theon —dijo Luka desde el centro del campo.

—Que te den —murmuró Theon —. Tampoco es tan difícil.

Tessa y Axel intercambiaron sonrisitas antes de ponerse en posición. El balón siempre empezaba en el suelo, donde solo podía moverse con los pies. Una vez se lanzaba por los aires y alguien lo tocaba con las manos, no podía volver a tocar el suelo hasta la próxima ronda.

—¿Me encargo yo de Luka y tú de Theon ? —preguntó Axel .

Tessa asintió cuando Theon colocó el balón en el centro del campo y los cuatro se prepararon.

Axel contó hacia atrás y Tessa salió disparada hacia delante, pasándole el balón a Axel antes incluso de que Theon se hubiera movido.

No corría rápido, pero podía manejar un balón de caosfera mejor que la mayoría.

No había mucho con lo que entretenerse en los poblados y la mayoría de los niños dejaron de querer juntarse con ella porque no paraban de regañarla por una cosa o por otra.

Cualquiera que estuviera con ella solía llevarse un castigo, y no tardaron en darse cuenta de que lo mejor era evitarla directamente.

Se pasaba horas sola con un balón de caosfera, normalmente en una zona apartada.

El resto siempre estaba en los campos, así que ella se buscaba su propio espacio.

Corrió por el campo cuando Axel volvió a pasarle el balón y se echó a reír al ver a Theon hacer el intento más patético de robárselo que había visto en la vida.

Se lo devolvió de una patada a Axel , que lo atrapó en el aire con facilidad.

Llegó al final del campo, esquivó a Luka y lanzó el balón en la portería.

—Lo de delantera iba en serio, ¿eh, muñeca? Menudos regates —dijo Axel . La agarró de la cintura y le dio vueltas en el aire. Otra risa le brotó de la garganta. Era raro. ¿Cuándo había sido la última vez que se había reído de verdad?

—Sí, sí —gruñó Luka mientras regresaba al centro del campo con el balón—. Sigo pensando que deberíais darme unos cuantos puntos extra por tener a Theon en mi equipo.

—Tampoco soy tan malo —protestó Theon .

—Un poco sí —respondió Tessa y se puso en posición para la siguiente ronda.

Luka se hizo con el balón y se lo pasó a Theon de una patada, que lo atrapó. Tessa echó a correr a toda velocidad por el campo a su lado y él la miró de reojo.

—¿Tú vas a defender? Pero si te saco tres cabezas —dijo Theon con una sonrisita engreída. Tenía razón. Los defensas normalmente estaban cuadrados, perfectos para hacerle un placaje a quien fuera que tuviera el balón.

—Tranquilo —respondió ella mientras le seguía el ritmo por el campo—. Lo único que tengo que defender es la portería.

Theon le lanzó el balón por encima de su cabeza a Luka , que impidió por los pelos que Axel lo interceptara.

Mientras Theon estaba concentrado en Luka y en vigilar el balón, Tessa se dirigió a la portería, donde se preparó para su intento de marcar.

Luka le devolvió el balón a Theon , que lo lanzó hacia la portería, y Tessa bloqueó el tiro sin despeinarse, atrapando el balón.

—Mira que eres malo —dijo con una carcajada.

—Que no soy tan malo —gruñó Theon .

Para cuando llegaron a la novena ronda, Theon y Luka habían conseguido un punto, mientras que Axel y ella habían marcado los otros siete.

Estaba corriendo por el campo, preparándose para recibir el balón que Axel acababa de patear en su dirección, cuando un brazo le rodeó la cintura y la alzó por los aires.

—¡ Theon ! ¡Eso es trampa! —chilló entre carcajadas cuando interceptó el balón y se lo pasó a Luka .