Capítulo 30 #3
—¿Qué significa eso?
—¿Cómo crees que se logran los avances técnicos y tecnológicos?
—A nosotros se nos enseña que los dioses les dieron a los legados lo mejorcito de todos los mundos antes de dejarlos tirados aquí —respondió y devolvió la vista a la pantalla.
—Qué elocuente eres, muñeca —bromeó Axel .
Tessa se encogió de hombros.
—Entonces, ¿la marca del guardián existía de verdad?
—Existe —la corrigió Theon .
—En teoría.
—El que la marca del guardián se haya incorporado de alguna manera en las marcas de la fuente es una teoría, pero la marca del guardián como tal no —aclaró Theon .
—¿Cómo funcionaba?
—Los guardianes siempre pertenecen a la estirpe de Sargon . A menudo, estaban vinculados a descendientes de Arius , pero los más fuertes de su estirpe estaban vinculados a dioses o deidades para protegerles.
—¿Deidades? —preguntó Tessa , levantando la vista hacia él.
Theon le dedicó una suave sonrisa.
—Las deidades provienen de la unión entre un dios y alguien de linaje mágico.
—¿Linaje mágico? ¿Como los legados?
Theon negó con la cabeza.
—Todos los legados tienen sangre mortal.
Descendemos de semidioses, somos el resultado de la unión entre un dios y un mortal.
Puede que nos hayamos esforzado a lo largo de muchos siglos en hacer lo más insignificante posible la sangre mortal a través de matrimonios estratégicos, pero eso no quita que siempre tengamos algo corriéndonos por las venas, aunque solo sea una gota a estas alturas.
—Entonces, ¿qué tipo de linaje mágico?
—Los dioses crearon mundos —intervino Luka —. ¿En serio crees que solo crearon unos pocos seres vivos y que se conformaron con hacerlo aquí?
—Supongo que tiene sentido —reflexionó—. ¿Qué otros linajes mágicos hay?
Theon se encogió de hombros.
—Llegados a este punto, ¿quién sabe? Como los dioses acordaron no intervenir en este mundo, tampoco podemos saber qué hay o deja de haber en los demás.
Se dice que, en el pasado, los legados podían desplazarse entre dos lugares solo con desearlo, como si caminaran por el aire.
Pero nos quitaron esa habilidad cuando nos trajeron a todos aquí.
—¿Desplazarse entre dos lugares? ¿Entre reinos, dices?
Theon se encogió de hombros.
—Entre reinos. Entre mundos. Supongo que probablemente nunca lo sepamos. He encontrado textos que sugieren que del caos no solo surgieron dioses.
—Y volviendo a la tal marca del guardián —dijo Tessa y se enderezó un poco porque aquello era fascinante.
Claro que había sabido que existían otros mundos, pero nunca le había dado demasiadas vueltas.
¿Para qué, si su único deber era servir a los legados?
Pero ¿otros linajes y razas enteras? Aunque tenía todo el sentido del mundo, seguía costándole creérselo—.
¿Los dioses y las deidades escogían a un guardián sin más?
Les otorgaban esta marca y entonces, ¿qué? ¿Cómo funcionaba exactamente?
—No escogían a un guardián sin más —la contradijo Luka —. Algunos intentaban replicarla y forzarla, pero nunca funcionaba igual. Para otorgar la marca del guardián, ambas partes debían estar de acuerdo o no funcionaría para lo que se concibió.
—¿Y se concibió para…?
—Las vidas de guardián y protegido se interconectaban.
El guardián podía notar cuándo el protegido estaba en peligro y el vínculo creado le exigía al guardián hacer lo que fuera necesario para protegerle, aunque eso significara dar la vida por él —respondió Luka —.
Por eso no funcionaba cuando se forzaba.
Cuando se forzaba, el guardián podía acabar resintiendo a su protegido y, a menudo, lo hacía.
Pero cuando el guardián escogía recibir la marca y el consecuente vínculo guardián…
—Espera, ¿ vínculo guardián? —le interrumpió Tessa —. ¿Como el rollo ese del vínculo fuente?
— El rollo ese del vínculo fuente —repitió Theon en tono seco.
Le dedicó una sonrisa melosa.
—No te hagas el dolido. He dejado muy claro lo que opino del rollo ese del vínculo fuente .
Theon apretó la mandíbula, pero no dijo nada más.
—La marca del guardián crea una especie de vínculo. Como he dicho, el guardián puede notar cuándo su protegido está en peligro y siente la necesidad de defenderle —explicó Luka , rompiendo el silencio tenso.
—¿Y cómo se incorporó eso en las marcas de la fuente? —preguntó Tessa mientras deslizaba hacia abajo en el documento.
Cuando nadie habló, alzó la vista y los vio a los tres mirándose entre sí.
—Después soy yo la que tiene secretos —comentó con aire despreocupado.
—Si aceptaras el vínculo, podría confesarte todos mis secretos, Tessa —dijo Theon .
—Ya. Para que te fíes de mí, tengo que confiar ciegamente en ti y aceptar el vínculo. Entendido.
— Tessa —suspiró Theon , pasándose el pulgar y el índice por la frente.
—¿Cuál es la teoría que explica cómo se incorporó en las marcas de la fuente? —preguntó.
—Es… —empezó a decir Luka .
— Luka … —le advirtió Theon , haciendo que Tessa volviera a alzar la mirada.
—Merece saberlo, Theon . Debería saberlo.
Theon empezó a decir algo, pero Tessa le interrumpió.
—No merezco nada, Luka . Ya deberías saberlo.
— Tessa , lo estamos intentando —dijo Theon .
—No, Theon . Luka lo está intentando. Axel lo está intentando. Tú solo exiges. Como tu padre.
El interior del coche se sumió en el silencio y todos los hombres se quedaron inmóviles.
Tras un largo y tenso momento, Tessa volvió a ponerse los auriculares, cerró el documento y apagó el portátil.
Tenía los ojos cerrados y la cabeza apoyada contra la ven tana cuando le quitaron un casco de la oreja.
Theon se cernía sobre ella, pero, antes de que pudiera cantarle las cuarenta, habló:
—¿Qué sabes de las marcas, Tessa ?
—¿Qué?
—Cuando todo esto empezó, me dijiste que no sabías tanto como el resto de las fuentes. Que no te habían preparado para lo que estaba pasando como a ellas.
—Porque es cierto.
—¿Y qué sabes?
—Que hay cuatro marcas.
—¿Sabes lo que hace cada una? ¿En qué orden se otorgan?
Ella lo miró parpadeando, porque no tenía ni idea. Sabía lo que las marcas harían, pero no el orden en que las recibiría o la función que le correspondía a cada una.
Un dedo le acarició la marca que tenía en la mano derecha.
—Esta nos permite notar la presencia física del otro. Por eso el vínculo desea que estemos cerca ahora mismo. Son nuestras esencias conociéndose y por eso…
—¿Estás falto de cariño? —propuso ella y Axel se rio entre dientes desde el asiento delantero.
—Sí —respondió Theon con voz tensa—. Tú deberías estar igual, pero salta a la vista que… no.
Tessa le dirigió una sonrisa sardónica.
Alejó el dedo de su mano y se la llevó al pecho para acariciarle la zona justo encima del corazón.
—La siguiente irá aquí. En el equinoccio de otoño —prosiguió con voz suave—. Nos permitirá sentir las emociones del otro.
Ella tragó saliva, sosteniéndole la mirada, y algo inaceptable le hizo cosquillas en el estómago.
—¿Y si no quiero que sepas lo que siento? —suspiró.
Él no respondió y su dedo le recorrió la clavícula y le rodeó la garganta hasta bajarle por la nuca en una caricia. Se inclinó hacia delante para susurrarle al oído:
—Y, durante el solsticio de invierno, recibirás la tercera marca, que nos permitirá oír los pensamientos del otro.
—¿Y si no te quiero en mi cabeza? —respondió entre susurros.
—Le ruego a todo dios que esté dispuesto a escucharme por que hayas cambiado de opinión para entonces —respondió.
—Qué pena que los dioses no puedan oír tus plegarias. Y, si pueden, no hay nada que puedan hacer al respecto.
Unos acalorados ojos esmeralda se cruzaron con los suyos. Theon le levantó la mano izquierda y le acarició el dorso con la mano.
—La última marca irá aquí. En el equinoccio de primavera.
—Y te permitirá extraer poder de mí.