Capítulo 29 #2
—Vale —estalló Theon . Se pasó una mano por el pelo mojado para apartárselo de la cara—.
¿Quieres saber lo que sé? ¿Quieres saber por qué te seleccioné?
Tenía cinco opciones y tú eras una de ellas.
No visité los poblados como el resto de los herederos, pero eso no quiere decir que no os estuviera observando de lejos.
Quería a alguien inteligente y no me refiero a un empollón.
Me refiero a alguien astuto. Quería a alguien a quien no le importara saltarse las reglas.
Tenía preferencia por el elemento fuego, pero el Reino de Anala rechazó todas las ofertas, así que estaba dispuesto a conformarme con otro elemento con tal de que fuera poderoso.
No quería a una fuente dócil y tímida. Obediente, sí, pero no alguien sin agallas.
No te mentí antes cuando te dije que quiero que los demás teman aquello en lo que mi fuente y yo nos convertiremos.
»Había reducido las opciones a tres mujeres y dos hombres.
Os busqué a todos antes de la ceremonia de apertura de la Selección.
Y a ti no hubo manera de encontrarte. Porque tú, Tessalyn Ausra , eres inteligente y astuta y tienes muchísimos secretos.
— Tessa inhaló bruscamente cuando se acercó más a ella—.
Iba a escoger a otro porque no podía encontrarte, joder.
No hasta que me topé contigo por pura casualidad en un recoveco, comiendo chocolate robado.
No parecías tenerme miedo, no mucho al menos, a juzgar por la manera en la que me sacudiste ese trozo de chocolate en la cara, pero tampoco me mentiste cuando te advertí que no lo hicieras.
— Tessa tragó con dificultad—. Y lo supe.
Supe en ese preciso instante que te escogería a ti.
Porque tenías buenos resultados en todas las clases.
Porque mientes para romper las reglas, pero sabes cómo hacerlo sin que te pillen.
Y esos secretos… —Extendió el brazo y se enrolló un mechón de su pelo mojado en un dedo.
—No tengo secretos —susurró. La lluvia había amainado, convirtiéndose en una llovizna constante—. Eres tú quien conoce mis secretos, no yo.
—No me has mentido nunca, Tessa , no empieces ahora —replicó en tono sensual e inclinó la cabeza hacia ella.
—No miento.
Su boca se aproximó más a la suya.
—¿Seguro?
—Sí —suspiró, consciente de que, si intentaba besarla, le dejaría hacerlo. Quería que lo hiciera.
—Hay un secreto en concreto que se me escapa —admitió, y su aliento le rozó los labios.
Y esa noche, si se lo pedía, dejaría que ese secreto también le perteneciera. Le dejaría apoderarse de lo que quisiera. Porque, por una noche, necesitaba una escapatoria de todo eso. Quería abandonarse al placer, dejar que opacara el dolor y la soledad y…
—¿Cómo burlas los hechizos protectores?
—¿Qué? —soltó Tessa , parpadeando sin parar, convencida de que no le había oído bien.
—Tienes unas habilidades muy peculiares, Tessa .
—Tengo… ¿Por eso me escogiste?
—No solo por eso. Te acabo de mencionar algunos de los diversos factores que tuve en cuenta a la hora de tomar una decisión.
—Algunos de los diversos factores —dijo en voz baja. Entonces, le rodeó. Avanzó hasta estar en medio del balcón antes de girarse para volver a mirarlo—. ¿Así que, simplemente, marcaba la mayoría de las casillas de tu lista?
—No. A ver… — Theon exhaló un fuerte suspiro—. ¿Qué importa? No va a cambiar nada. No hay vuelta atrás. Te seleccioné. Tenemos que averiguar cómo seguir adelante juntos, Tessa .
—¡Importa porque casi nadie me quiere, Theon ! —chilló—. Quieren lo que puedo darles, lo que puedo ofrecerles, pero nunca me quieren a mí . Y me acabas de decir que eres como el resto. Así que estoy intentando averiguar qué quieres de mí exactamente…
—Todo, Tessa —gruñó Theon y se movió tan rápido que Tessa ni siquiera se dio cuenta hasta que volvió a tenerlo delante, agarrándola levemente de la garganta—.
Quiero todo lo que puedas darme y más. Quiero cada pedacito de ti: cada secreto, cada tempestad que azota esos ojos tormentosos.
Quiero todo tu miedo y dolor, todas tus sonrisas y carcajadas.
Quiero todas tus mañanas y tus noches. Todos tus días, meses y años.
—No son tuyos —replicó con desdén.
—Lo son —objetó él—. Lo serán. Aunque tardes toda una vida, me los entregarás. Todos y cada uno de tus pedacitos. Puedes odiarme si quieres, pero eso no cambiará nada.
—¿Me lo arrebatarás todo? —preguntó en un susurro apenas perceptible.
—Sí. Lo quiero todo.
—¿Y qué harás cuando no quede nada, Theon ? —Le oyó inhalar con brusquedad—. ¿Qué harás cuando me lo hayas arrebatado todo y no me quede nada?
Alzó la vista por encima de su hombro y ella miró hacia atrás; Axel y Luka se encontraban en el umbral de la puerta. Con solo verles la cara supo que lo habían visto y oído absolutamente todo.
Volvió a girarse hacia Theon .
—¿Cuáles han sido mis resultados hoy?
Él abrió la boca, pero volvió a cerrarla.
Incrédula, soltó una carcajada.
—Te ha salido mal la jugada, Theon . Ya no me queda nada. Lo poco que tenía ya me lo arrebataste tú. Enhorabuena. Ya has ganado.
Su mano le soltó el cuello y Tessa se alejó un paso de él.
—En cuanto a los hechizos protectores, no sé cómo lo hago.
Ni siquiera sabía que estaba haciendo algo fuera de lo normal hasta que la madre del poblado me castigó por ello cuando tenía cinco años.
Se mantiene en secreto porque le encantaba impartir castigos por comportamientos inapropiados.
Algo que ella y tú parecéis tener en común.
Pero debería haber sabido que era eso lo que querías desde el principio.
Es lo único que la gente quiere de mí. Lo único para lo que sirvo.
La única razón por la que la gente se molesta en lidiar conmigo.
Entonces, se dio media vuelta. Luka y Axel se hicieron a un lado cuando se acercó para que pudiera entrar en el dormitorio.
Fue directa al baño y se quitó el vestido empapado.
Una vez en la ducha, puso el agua tan caliente que apenas podía soportarla.
Luego se dejó caer en el suelo para quitarse las horquillas del pelo mientras el agua caía contra ella y deseó poder deshacerse del vacío de su alma.
Pero lo único que le quedaban eran sus pensamientos, que daban vueltas en su cabeza como el agua que se colaba por el desagüe.
A la mañana siguiente se levantó antes que Theon , ya que había dormido en el cuartito.
Y él no le había puesto pegas. Ni siquiera había intentado convencerla de que durmiera a su lado.
Todavía no había amanecido, pero no podía dormir.
Le sorprendía haber podido pegar ojo, aunque fuera durante un par de horas.
Estaba sentada en el banquito del ven tana l, tomándose una taza de café mientras observaba la lluvia caer en el exterior y preguntándose si llovería así en la Acrópolis.
Conducirían hasta Oasis Oscuro antes de usar el portal que había allí.
El resto de los fae no se habían ido de la Acrópolis en ningún momento.
Durante esas últimas semanas, les habían asignado habitaciones compartidas y habían asistido a una suerte de orientación sobre lo que ocurriría a lo largo del año de Selección.
Como fuente, sabía que no tendría que asistir a las diversas clases y pruebas a las que se someterían los demás fae, pero tampoco tenía mucha idea de lo que haría ahora.
Las últimas semanas habían sido todo un caos entre su relación con Theon y el puñetero vínculo.
A esas alturas, se imaginaba que le dirían lo que necesitara saber cuando necesitara saberlo.
«Haz lo que te digan y no des problemas».
«Sé quien quieren que seas ahora para poder convertirte en quien estabas destinada a ser después».
Pero ¿qué más daba, si ya nada le importaba?
Tal vez tenía que verlo con otros ojos. Tal vez pudiera darle algún tipo de sentido a todo eso. Encontrar algún tipo de… consuelo en el destino que le había tocado. Resistiéndose a él no había llegado a ningún lado.
El sonido de pisadas la hizo echar un vistazo justo a tiempo para ver a Theon aparecer sin camiseta y con solo unos pantalones de estar por casa puestos.
Desvió la vista hacia la ven tana , fastidiadísima por lo mucho que se le había acelerado el corazón al verle, mientras el vínculo se tensaba e intentaba llegar a él.
Ella tampoco se había vestido todavía, sin saber muy bien qué debería ponerse.
Tenía la esperanza de al menos poder ir cómoda durante el viaje.
Así que llevaba el pelo recogido en un moño desenfadado y la térmica de Theon sobre la camiseta de tirantes con la que había dormido.
Él le había echado una manta gruesa por encima cuando se había quedado dormida, por lo que no había pasado frío.
Le oyó servirse café en la cocina y, entonces, más que oírle, notó que se acercaba a la ven tana junto a la que se encontraba.
—Creo que la casa adosada de la Acrópolis no tiene un ven tana l con vistas a los jardines —comentó—. Me pregunto dónde te encaramarás allí.
Lentamente, se giró para mirarlo.
—¿Ya has dejado de hablarme otra vez? —preguntó cuando no le respondió.
Ella frunció el ceño.
—No. Es que nunca he estado en una casa adosada, entonces no sé qué esperarme ni dónde me… encaramaré.
—Llevo sin ir allí desde que la remodelaron tras la última Selección, pero me imagino que la distribución será la misma.
—¿Las remodelan después de cada año de Selección? —preguntó ella.
—Sí.
—¿No es pasarse un poco?
—Probablemente.
Cuando no dijo nada más, Tessa le preguntó:
—¿Tengo que llevarme algo en concreto?
— Pen se fue hace dos días para ponerlo todo en orden. Tendremos ropa y todo lo necesario en cuanto lleguemos. Cualquier otra cosa que necesitemos podemos comprarla en la ciudad —respondió Theon .
—¿ Penelope se quedará con nosotros?