Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 28 #2
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Capítulo 28 #2

—Eso está hecho, pequeña tormenta —dijo y extendió el brazo hacia la puerta para abrírsela. Ella no le miró cuando entró y se dirigió a sus aposentos.

La dejó caminar sola, dándole espacio, y esperó a Luka y Axel .

—¿Comida? —dijo Axel , escéptico—. ¿En eso consiste tu gran plan?

—No, ese no es el plan —objetó Theon —. Solo quería que dijera algo.

—Porque… —preguntó Luka .

—Porque tenemos una reunión con mi padre esta tarde y no puedo dejar que note la tensión que hay entre nosotros.

—Claro. Será eso —replicó Luka sin tragárselo.

Theon no dijo nada más. Cuando llegaron a sus aposentos, vio que Tessa se había quedado fuera, a la espera de que uno de ellos desbloqueara los hechizos protectores.

Irónico, teniendo en cuenta que podía burlarlos sin problema.

Pasó por delante de ellos y se fue directa al dormitorio.

Theon la siguió y oyó la ducha encenderse antes de siquiera haber entrado en la habitación.

Soltando un largo suspiro, se dirigió al vestidor para cogerle algo de ropa.

Se deshizo de la camiseta y la tiró en el cesto de la colada.

Luego, se quitó los zapatos y la esperó descalzo en el armario.

Oyó el agua cortarse poco después. Tessa se detuvo cuando entró en el vestidor con una toalla bien envuelta en torno al cuerpo. Él tragó con dificultad y alejó los recuerdos de su boca contra su piel para poder concentrarse.

—Tenemos una reunión con mi padre esta tarde, pero pensé que te gustaría ponerte ropa más cómoda ahora mismo —dijo y señaló con la cabeza los vaqueros y la camiseta que le había dejado fuera.

—¿Tenemos? —le preguntó, ladeando la cabeza.

—Sí. Tenemos —confirmó—. A partir de ahora, deberás asistir a ese tipo de reuniones conmigo.

—¿Quién más estará allí? —preguntó y se acercó a la ropa.

— Luka . Axel . Algunos socios. —Cuando le dedicó una mirada desabrida, suspiró—. Pavil y Metias . —Abrió mucho los ojos y él dio un paso hacia ella—. Estaré allí en todo momento.

—No sé por qué, pero eso no me sirve ni un poquito de consuelo —murmuró y, diestra, se las ingenió para ponerse la ropa interior sin que se le moviera la toalla.

—Siempre te mantendré a salvo, Tessa .

—Perdona que lo dude después de todo lo que he tenido que aguantar estas últimas semanas.

—La comida ya debería estar aquí —soltó, tragándose la réplica que tenía en la punta de la lengua. Necesitaba que estuviera dispuesta a escucharle. Ahora mismo no podía permitirse que volviera a hacerle el vacío—. Ven a comer cuando te hayas vestido. Y asegúrate de ponerte pantalones.

Tessa le dedicó una sonrisita cuando abandonó la habitación. Luka y Axel todavía no se habían cambiado y estaban desparramados en el sofá. Unos pocos minutos después, Tessa apareció y se encaminó a la mesa.

Ellos se le unieron y Theon le dejó dar un par de bocados antes de aclararse la garganta.

—Como te he dicho, tengo una propuesta para ti.

Tessa dejó con cuidado la hamburguesa con queso en el plato y se limpió los dedos con la servilleta antes de echarse hacia atrás en la silla y mirarlo, expectante.

—Sé que no quieres este vínculo. Ya me has dejado muy claro que no vas a ceder a él en un futuro cercano —dijo, y ella entrecerró los ojos, desconfiada—. El problema es que ya te he seleccionado. No hay vuelta atrás.

Theon miró de reojo a Axel y Luka , al otro lado de la mesa. Los estaban observando atentamente; se notaba que ellos también sentían curiosidad por lo que iba a decir. No les había dicho nada a propósito. No les iba a hacer ninguna gracia.

—Te propongo esto: cuando estemos con otros, quitando a los presentes en esta habitación, fingirás que has aceptado con los brazos abiertos el vínculo.

—Fingir —repitió en tono seco.

—Sí, fingir. Cuando solo seamos nosotros, cuando estés a solas conmigo, Luka o Axel , no te exigiré nada —prosiguió—. Podrás hacer lo que quieras. Ignorarnos. Hablarnos. Negarte a hacerlo. Lo que tú quieras.

—A ver si lo entiendo —respondió, empujó su plato hacia atrás y plantó las manos en la mesa delante de ella—.

Quieres que finja que estoy enamoradita de ti.

Que mi mundo gira en torno a ti. Quieres que te adore, te llame amo y finja querer esto para hacerte la vida más fácil y yo…

¿Yo qué, Theon ? ¿Qué saco yo de todo esto?

—Antes de responder a esa pregunta, necesito aclarar algo —respondió Theon —.

No quiero que finjas que estás enamorada de mí, Tessa .

—Esta frunció el ceño, confundida, y él insistió—: Quiero que finjas que has aceptado este destino.

Que lo has abrazado. Quiero que finjas que estamos tan compenetrados que los demás se percaten.

Quiero que los demás teman lo que somos, Tessa .

Quiero que los demás te teman a ti , que teman aquello en lo que creen que nos convertiremos cuando se te otorgue la última marca.

—Cuando puedas extraer poder de mí a tu antojo —escupió con desdén.

—No, preciosa —objetó, inclinándose hacia ella—.

Eso es lo que sacas tú. Si finges, si eres lo bastante convincente, entonces, cuando gobierne este reino, cuando mi padre ya no lleve las riendas, te daré un ala entera de esta casa.

Te protegeré y cuidaré de ti, y serás tú quien decida si puedo extraer poder de ti y cuándo.

— Theon … —empezó a decir Axel , pero Theon levantó la mano para acallarlo.

Sabía cómo sonaba eso, pero llevaba horas dándole vueltas. Para cuando recibiera las últimas marcas, daría igual. Tessa querría aquello tanto como él.

—Si no quieres volver a verme la cara cuando mi padre no esté, no pisaré tu ala de la casa. Tendrás toda la libertad posible —concluyó.

Se quedó mirándolo y, por enésima vez, Theon deseó poder identificar sus emociones.

—¿Por qué? —preguntó finalmente—. ¿Por qué no me obligas a someterme y ya?

—Porque estoy harto de estar constantemente intentando controlarte, y está claro que no está funcionando —respondió.

Se echó hacia atrás en la silla y le dio un trago a su vaso de agua.

Cogió una patata y la mojó en un poco de salsa antes de metérsela en la boca—.

Pero eso probablemente no pase hasta dentro de unos años, así que haré que te merezca la pena desde ya —prosiguió y Tessa abrió mucho los ojos—.

Demuéstrame que eres capaz de hacerlo. Demuéstrame que puedes resultar convincente en la reunión que tendremos con mi padre dentro de un par de horas y te dejaré llamar y hablar con tu querido Dex .

—¿Me vas a recompensar como a un perro? —la desafió, con el labio contraído en una mueca de disgusto.

—No —replicó él, negando con la cabeza—. Sé convincente y podremos hablar de cómo serán las cosas de ahora en adelante. Dame algo y yo te daré otra cosa a cambio.

—Dar y recibir —aclaró.

—Exacto —le confirmó. Cogió otra patata y se la tragó antes de inclinarse hacia ella.

Le sujetó la barbilla con el pulgar y el índice—.

Te lo voy a dejar muy claro, Tessa . No quiero una Eviana .

No quiero una mascota que me siga a todas partes y me cumpla todos los caprichos.

Quiero a alguien a quien la gente tema tanto como a mí. ¿Trato hecho?

Las palabras formales la dejaron ojiplática. Si aceptaba el trato, ambos recibirían marcas contractuales. Si cualquiera de los dos lo rompía sin que el otro le eximiera, se atendría a consecuencias atroces, algún tipo de maldición.

—¡ Theon ! —ladró Luka .

Pero antes de que pudiera decir algo más, Tessa le interrumpió.

—Trato hecho —dijo rápidamente.

Theon notó un hormigueo a lo largo del torso. Bajó la vista, encontrándose con un sol y unas estrellas en uno de los costados. Le echó un vistazo a Tessa y vio que se había levantado la camiseta; tenía una marca parecida en el torso. Esta volvió a mirarlo a los ojos y tragó con dificultad.

Le señaló el plato con la cabeza.

—Termina de comer. Tienes que arreglarte.

Le sostuvo la mirada un segundo más, con el recelo todavía brillándole en los ojos tormentosos, antes de acercarse el plato y darle otro bocado a su hamburguesa.

Luka y Axel le estaban mirando desde el otro lado de la mesa.

Axel parecía sorprendido y Luka tenía los hombros tensos y los labios apretados.

Guardaron silencio el resto del almuerzo y, cuando se terminó la hamburguesa, Theon se retiró para ir a ducharse.

Dejó que el agua caliente le corriera por el cuerpo y apoyó las manos contra la pared de azulejos de la ducha.

Funcionaría. Tenía que hacerlo. No era cuestión de que la obligara a someterse, sino de que fuera ella quien decidiera hacerlo en los momentos decisivos.

Era cuestión de que ella pusiera de su parte y, en el proceso, fuera alimentando sin querer el vínculo hasta ceder a él inconscientemente.

Jamás querría que se fuera. Le desearía como él la deseaba a ella.

Y, dioses, vaya si la deseaba. No entendía cómo Tessa podía resistirse a todo eso. Cada minuto de cada día suponía todo un reto y, cada vez que perdía el control, acababa deseándola más.

Cuando la había besado en condiciones por primera vez sobre la mesa del comedor.

Cuando la había tenido debajo de él mientras discutían sobre salir a correr.

Cuando la había ayudado a bañarse después de lo ocurrido en los jardines.

Ya tenía la mano alrededor de la polla y un gruñido de frustración se le escapó de los labios cuando, con cada imagen, se le puso más dura contra la palma.

Sosteniéndola con solo una bata encima.

Descubriendo que no llevaba ropa interior debajo de ese condenado vestido.

Acariciándole los muslos mientras se encontraba entre sus piernas llevando solo su camiseta.

Los tendones del antebrazo se le flexionaron mientras bajaba y subía la mano por su miembro, apretándolo más duro. Más fuerte. El dolor de testículos que tenía no era nada comparado con la agonía de no poder poseerla de todas las formas posibles día tras día.