Capítulo 28
Theon
Tessa se negaba a mirarlos, y mucho menos a hablarles.
Intentó ofrecerle comida o agua. Los demás también.
Ella se limitó a mirar por la ven tana .
Suponía que podría haberla embelesado. Podría haberla obligado a sentarse más cerca de él, a apoyarse contra su cuerpo en lugar de contra la puñetera ven tana .
También podría arrepentirse de lo que le había hecho, pero no lo hacía.
La información que le había sonsacado era necesaria y arrepentirse no cambiaría nada de todas formas.
Necesitaba saber a quién había llamado y por qué.
Y de lo que tenía claro que no se arrepentía era de haberla tenido inmovilizada debajo de él.
De solo pensar en su magia acariciándole el cuerpo se le puso dura contra los vaqueros y, dioses, estaba hasta las putas narices de cascársela.
Le había dicho que no la forzaría a nada, pero las cosas tenían que cambiar, y pronto.
Su magia se sentía tan atraída hacia Tessa como él.
Estaba en constante tensión bajo su piel y unos curiosos zarcillos de oscuridad siempre intentaban salir a la superficie.
Siempre intentaban llegar a ella. Y, cuando su poder pudiera mezclarse con el de ella, atraería a su magia como el vínculo fuente atraía a su alma, y no sabía qué haría si seguía resistiéndose.
Al pensarlo, se acomodó la erección y echó otro vistazo hacia ella.
Tenía los ojos cerrados, pero no sabría decir si de verdad estaba dormida.
Después de que cayera rendida en su cama, la había observado dormir el resto de la noche.
Dándole sorbos a una copa de whisky, le había dado vueltas a qué hacer con ella.
Las cosas no podían seguir así. Puede que todo fuera mejor cuando tuviera el resto de las marcas, pero no podía esperar tanto.
Necesitaba tener la situación bajo control. Necesitaba tenerla a ella bajo control.
Al menos en público.
En cierto sentido, Tessa le temía. Sabía que era peligroso, sabía que había un monstruo acechando bajo su piel.
Había intentado ocultárselo. No había querido que lo viera hasta que se hubiera entregado irrevocablemente a él y a nadie más.
Pero siempre iba de un extremo al otro: o era completamente dócil o totalmente incontrolable.
Y, aunque sabía que había otras formas de infundir obediencia, se negaba a convertirse en la clase de monstruo que era su padre.
Aunque, claro, puede que, a fin de cuentas, el monstruo que habitaba en él tampoco fuera mucho mejor que su padre.
Lo que tenía claro era que, aunque su rebeldía lo volviera loco, también la anhelaba de una forma que no sabría explicar.
Le echó otro vistazo y vio que la manta se le había bajado por el brazo. Extendió el brazo para volver a subírsela. No había soltado ni un mísero suspiro en la última hora. Tenía que estar dormida.
—¿Qué piensas hacer ahora? —preguntó Axel .
—¿A qué te refieres?
—Está claro que lo que estás haciendo no funciona —respondió y se giró en el asiento para mirarle.
—Te he repetido miles de veces que no lo haría —intervino Luka .
Theon se presionó la lengua contra el interior de la mejilla y volvió a recostarse contra el asiento.
—Tengo un plan.
—¿Y ese plan implica que nos lancen por los aires a través de un puto aparcamiento otra vez? Porque, si es así, no cuentes conmigo —bufó Axel .
— Está claro que se sentía… en peligro para que su magia se haya manifestado así —respondió Theon y se pasó una mano por el pelo.
¿Cómo era posible que la evaluación no hubiera desatado nada, pero que el hecho de que él le eliminara el alcohol del cuerpo sí lo hiciera?
Seguro que las evaluaciones eran peores que eso, ¿no?
Si le habían sangrado la nariz y las orejas, joder.
—Ya. ¿Y cómo explicas sus ojos? —preguntó Axel en tono seco.
Theon le había interrumpido cuando había intentado sacar el tema antes; no quería que Tessa supiera que se habían dado cuenta.
Pero, sin duda, se habían dado cuenta.
Axel estaba haciendo el amago de ayudarla a levantarse cuando Theon rodeó el vehículo.
Sabía que estaba a punto de vomitar en cuanto se había agachado junto a ella.
Sus ojos se habían cruzado con los suyos una milésima de segundo antes de que su magia les lanzara a Axel y a él por los aires, lo que sugería a todas luces que su elemento era el viento y el aire, como siempre habían previsto sus otras evaluaciones.
Pero había distinguido destellos violetas en sus ojos, así como la oscuridad se arremolinaba en los suyos.
Salvo que parecían más bien corrientes de energía.
Como si unos relámpagos se hubieran reflejado en sus ojos tormentosos en el momento exacto en que unas descargas de poder habían arremetido contra ellos.
Cuando Theon había vuelto a su lado, habían desaparecido, junto a sus fuerzas.
Tessa había vuelto a resignarse y cerrarse en banda.
—No es la primera vez que lo veo —admitió Theon .
—¿Perdón? —dijo Luka y le lanzó una mirada rápida por encima del hombro.
—Nunca se le había notado tanto —dijo—. Antes no habían sido más que destellos fugaces. Ni siquiera estaba seguro de haberlo visto.
—¿Ver qué exactamente? —soltó Luka con los dientes apretados. Theon podía ver sus dedos apretar el volante, sus nudillos ponerse blancos.
—Cuando se emociona mucho, sus ojos casi parecen adquirir un tenue brillo violeta.
—De brillo tenue nada —le interrumpió Axel —. Nos ha lanzado por los putos aires, Theon .
—Me lo dices o me lo cuentas.
Axel se giró hacia Luka .
—¿Tú qué opinas?
—Que tenemos que hablar con Cienna —respondió Luka con tono sombrío.
Axel ya estaba jugueteando con el espejito y detuvo sus movimientos para bajar la vista a la superficie reflectiva.
—Tampoco es que podamos invocarla.
—Y no sabes cómo me toca las pelotas.
—Vive escondida por tu culpa —objetó Axel .
—Tiene que haber una mejor forma de comunicarse que con un puto espejo.
—Es la única forma con la que padre no puede encontrarla.
Theon no respondió. Ya habían tenido esa misma conversación cientos de veces.
No tenía sentido seguir peleándose por lo mismo.
Estaba en la lista negra de Cienna , como Luka .
Lo cual era un suplicio. Solo se comunicaba con Axel , así que se había visto obligado a dejar que su hermano se ocupara de toda la correspondencia con ella.
Razón por la que últimamente pasaba cada vez más tiempo en el Infrarreino.
Probablemente había una forma más fácil de ponerse en contacto con ella, pero esa era la única opción que les había dado.
—¿Qué hacemos hasta entonces? —preguntó Axel .
—Estoy ideando un plan —dijo Theon y su atención se desvió de nuevo hacia Tessa —. Todavía estoy dándole los últimos retoques —murmuró Theon .
—¿Y cuándo tendremos el placer de conocerlo? —preguntó Luka con voz monótona.
—Cuando lleguemos a casa —respondió y apoyó la cabeza contra el asiento antes de cerrar los ojos.
Funcionaría.
Tenía que hacerlo.
Cuando se detuvieron delante de la Mansión Arius , le apartó la manta del cuerpo a Tessa y le acarició el brazo con los dedos.
— Tessa —murmuró con voz suave, intentando mantener distancia—. Tessa , hemos llegado.
Sus ojos se abrieron poco a poco y se cruzaron con los suyos un instante fugaz antes de que se despertara del todo y rompiera el contacto visual.
Se sentó, agarró la manilla y se bajó en silencio.
Sin esperarse siquiera a que cogieran el equipaje, empezó a subir el camino que llevaba a la entrada del ala este.
—Ve. Yo me encargo —dijo Axel , observándola irse. Si su padre la veía alejándose de ellos así, se pondría hecho una fiera. Theon sabía que de esa ira no podría salvarla.
Salió corriendo detrás de ella y bajó el ritmo cuando la alcanzó.
—No puedes irte así sin más, Tessa .
Con los ojos clavados en el camino, no dijo nada.
—Y tampoco puedes dejar de hablarme.
Nada.
Siguieron caminando en silencio, pero, cuando llegaron a la puerta y ella alzó la mano para abrirla, Theon se apoyó contra ella con aire despreocupado. Lentamente, Tessa desvió esos ojos tormentosos hacia los suyos, dedicándole una mirada poco impresionada.
—Tengo una propuesta para ti.
Tessa parpadeó una vez y esa fue la única señal que dio de estar escuchándole.
—Te diré cuál cuando te hayas duchado —prosiguió y ella frunció levemente los labios.
Seguía con la mano en el pomo de la puerta.
Luka y Axel ya casi les habían alcanzado—.
También tenemos que comer —dijo como quien no quería la cosa—.
Dime qué te apetece y pediré que te lo traigan para que te esté esperando cuando salgas de la ducha.
—Ella enarcó las cejas como diciendo: «¿En serio?
» y la mueca que acompañó al gesto le dejó claro lo poco probable que le parecía—.
Lo que quieras, preciosa —la persuadió, intentando que le dijera, aunque fuera, una puñetera palabra.
Pero nada.
— Tessa —gruñó, incapaz de mantener su frustración a raya más tiempo.
La oscuridad salió de las puntas de sus dedos, extendiéndose hacia ella, y ella le echó un vistazo antes de apartarse.
Se obligó a respirar hondo. Dentro de una hora, aquello estaría solucionado.
Dentro de una hora, habría escuchado su propuesta y ya no habría problema.
Se sacó el móvil del bolsillo de los vaqueros y abrió la conversación con las cocinas.
—Hamburguesa con queso y patatas fritas entonces —dijo con calma—. ¿Quieres que le quite o le añada algo a la hamburguesa?
La vio presionarse la lengua contra el interior de la mejilla. No había dicho nada, pero al menos había reaccionado, y no de los nervios o la ira.
—Última oportunidad —la instó con el pulgar sobre el botón de enviar.
—Quiero beicon en la hamburguesa —soltó antes de cruzarse de brazos con un resoplido.
Sus labios se curvaron en una media sonrisa.