Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 27 #3
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Capítulo 27 #3

Seguía presionado contra ella y la cabeza le daba vueltas.

No podía formar ni un pensamiento coherente, y era una puta alegría no poder pensar.

Solo sentir placer. Detectó movimiento en el asiento delantero, pero Theon se inclinó hacia delante para acariciarle la nariz con la punta de la suya y, dioses, deseó que estuvieran a solas.

Deseó que no hubiera parado.

Dejó los labios a un centímetro de los suyos y su aliento le hizo cosquillas cuando susurró:

—Esto te va a doler.

—¿Qué? —se sobresaltó, ojiplática, pero él presionó la boca contra la suya y vertió su magia en ella, que le bajó por la garganta.

Se apoderó de lo más profundo de su ser, abriéndose paso por sus venas.

Ella se arqueó contra él por una razón completamente distinta, pero unas manos, unas reales, le impidieron moverse.

Sus ojos se clavaron en Axel , que rechinaba los dientes mientras la inmovilizaba.

Se retorció debajo de Theon , gritando contra su boca mientras él seguía metiéndole su magia a la fuerza. Dolía casi tanto como cuando le otorgó la marca. Notaba todo el cuerpo en llamas y no podía hacer nada al respecto.

Finalmente, Theon se apartó, alejándose de ella.

Axel la soltó y ella se incorporó como pudo.

En algún momento, Luka había dejado el vehículo en un aparcamiento a las afueras de la ciudad.

Axel ya se había bajado e hizo ademán de agarrarla, pero ella le apartó las manos de un empujón con el estómago revuelto.

Las piernas le fallaron cuando intentó bajarse del coche y, en su lugar, se cayó, rajándose las mallas y cortándose las rodillas contra la acera.

—Dioses, Tessa —murmuró Axel y volvió a intentar agarrarla cuando Theon llegó a su lado y empezó a agacharse junto a ella.

Alzó una mano para que no se acercaran, y los hermanos St. Orcas salieron volando por el aparcamiento. Tessa ni siquiera tuvo tiempo de procesarlo mientras se levantaba a duras penas. A trompicones, se apartó del vehículo unos cuantos pasos más antes de dejarse caer de rodillas y vomitar.

—Eso no ha sido magia terrestre. —Oyó a Axel rugir desde donde fuera que hubieran aterrizado.

—No me digas —gruñó Theon .

—¿Has visto…?

—Lo he visto.

—Creía que una fuente no podía atacar a su amo —dijo Axel .

Los vio acercarse de nuevo a ella por el rabillo del ojo cuando le dio otra arcada. La oscuridad los envolvía a ambos y sus expresiones eran tan oscuras como las sombras bajo su mando. No tenía ni idea de dónde estaba Luka . No podía levantar la cabeza lo bastante para buscarle.

—Se supone que no —respondió Theon con voz tensa.

Cuando estuvieron a unos pocos pasos de ella, Axel se detuvo, pero Theon siguió avanzando con cautela. Lentamente, se acuclilló frente a ella y le alzó la barbilla. Unas sombras se enroscaban con fuerza a su alrededor, como haciéndole de escudo o algún tipo de armadura.

—Voy a curarte, Tessa .

—La culpa de que necesite que me curen la tienes tú. Otra vez —intentó gruñir, pero a su tono le faltaba fuerza.

—Tenía que eliminar el alcohol de tu organismo —respondió. La confusión que le provocó el comentario debió ser evidente porque añadió—: Te he llenado el cuerpo de mi magia para que lo quemara todo. Eso es lo que has sentido.

—Eres un cabrón —añadió ella y apenas notó la sacudida que el vínculo le dio por llamarle así—. Y tú también —gruñó, alzando la vista hacia Axel .

—Lo siento, Tessa —respondió Axel , con la voz cargada de puro remordimiento.

—No quiero tus disculpas —escupió—. No quiero nada de ninguno de vosotros.

— Tessa …

— Axel —le advirtió Theon cuando presionó una mano contra la mejilla de Tessa . Notó su magia besarle la piel, refrescante y tierna esa vez, y el dolor de cabeza que había empezado a palpitarle en las sienes desapareció al instante—. Ayúdala a levantarse.

Axel se colocó a su lado y la ayudó a ponerse de pie, y Theon le curó los rasguños de las rodillas, examinándola con cuidado en busca de cualquier otra herida antes de levantarse.

—¿Te duele algo más?

Tessa se limitó a sostenerle la mirada un segundo más antes de zafarse del agarre de Axel y volver al vehículo. Luka estaba apoyado contra este con los brazos cruzados sobre el pecho.

Cuando se acercó, este se enderezó y bajó las manos a sus costados.

—¿Estás…?

—Que te den, Luka —rugió y se subió al asiento trasero, cerrando la puerta a su espalda.

Con las rodillas contra el pecho y la cabeza contra la ven tana , pasó por completo de los demás cuando se subieron al coche y Luka encendió el motor.

Oyó a Theon moverse y, un instante después, le echó una manta por encima.

Ahora estaba atrapada.

Atrapada en sus pensamientos sobre la evaluación, Theon , el vínculo, Tristyn y todo lo demás.

No había alcohol que la hiciera olvidar.

No había sexo sin compromiso en el que perderse.

Y, peor aún, sentía a Theon sobre ella. Sentía sus manos, sus labios y su magia.

Todo ello provocó que el vínculo latiera en su interior, instándola a ir hacia él, a buscar en él consuelo y más.

Estaba sola. Atrapada en su propia cabeza.

Y no había lugar más peligroso que ese.