Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 27 #2
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Capítulo 27 #2

Después de varios minutos de puro silencio, Axel se atrevió a preguntar, despacio:

—¿ Theon ?

—Bien —siseó Theon con los dientes apretados—. Estoy bien. — Tessa resopló y se apoyó contra la ven tana . Él giró la cabeza de golpe hacia ella—. ¿A quién llamaste, Tessa ?

Apretó los labios mientras se giraba para mirar por la ven tana . Seguían en plena ciudad y tardarían una hora larga en salir de ella, aunque hubiera poco tráfico.

—No me hagas forzarte. Me lo vas a decir de una forma u otra.

Siguió callada.

— Tessa , después de lo de anoche y esta mañana, no deberías provocarle ahora mismo —le advirtió Luka , echándole un vistazo por el retrovisor.

—No es asunto tuyo —replicó y se cruzó de brazos—. No es asunto de ninguno.

—Tú eres asunto mío, Tessa —rugió Theon . No se había dado cuenta de que se había deslizado por el asiento. Le agarró la barbilla, obligándola a mirarlo a los ojos—. Todo lo que haces es asunto mío. Con quien hablas. Quien te toca.

—Esa es la cuestión, Theon —respondió con desdén—. No lo es. Nada de eso es asunto tuyo, joder.

La mano que le sujetaba la barbilla se deslizó hasta su garganta y tiró de ella para que sus labios volvieran a chocarse con los suyos.

El beso era apasionado y exigente, y el deseo le corrió por las venas.

Tessa le hundió las manos en el pelo y tiró fuerte.

Theon soltó un gruñido a modo de respuesta y se apartó.

Sus ojos esmeralda irradiaban ira, pero aún más lujuria.

—¿Por qué te crees con derecho a besarme sin parar esta mañana? —jadeó ella.

—¿Por qué te crees que puedes seguir siendo una contestona sin que haya consecuencias? —contratacó, y un brazo le rodeó la espalda, tirándola al asiento para dejarla tumbada debajo de él.

—No estamos solos, Theon —dijo con voz ronca.

Entre el efecto del alcohol y la sensación de su cuerpo presionado contra el suyo, la cabeza le daba vueltas. Estaba intentando mantener la cabeza fría. Y fracasando estrepitosamente. El vínculo tampoco ayudaba mucho, disfrutando del contacto.

—Mmm —murmuró contra su piel y le deslizó los labios hasta el cuello—. Son lo bastante listos para guardar silencio y fingir que no están mirando. —Arrastró la boca hasta su oreja, contra la que le susurró—: Pero te aseguro que están mirando, Tessa . No te quepa duda.

Entonces sus labios le dejaron un reguero de besos por el cuello, pero eso no fue lo que le arrebató un jadeo.

Fría y oscura, su magia se le presionó contra la piel.

Notaba a Theon en todas partes y, dioses, no podía pensar con claridad.

El vínculo intentaba llegar hasta él. Estaba segura de que podía ver el hilo plateado estirándose en su dirección mientras todas aquellas sensaciones la abrumaban.

—¿A quién llamaste, Tessa ? —murmuró y volvió a levantar la cabeza para recorrerle la mandíbula con los labios.

Sus sombras le trazaron un sendero por los muslos, bajo la camiseta que le había prestado y que aún llevaba puesta—.

Dímelo —insistió—. O Luka y Axel se van a llevar un buen espectáculo. ¿A quién llamaste?

—A Dex —jadeó, pero su oscuridad no se apartó.

No, le subió por el torso como si fueran sus propias manos y sus labios le rozaron la oreja cuando volvió a susurrar:

—¿El que no es tu amante?

—Sí —dijo con voz ronca y arqueó la espalda cuando su magia le acarició los pechos.

Su brazo seguía rodeándole la espalda, inmovilizándola contra el asiento, y su rodilla se alzó, abriéndose paso entre sus muslos. Los dedos de su otra mano le subieron por la garganta hasta acunarle la mandíbula y su pulgar le acarició el labio inferior.

—¿Por qué le llamaste?

—Tenía que oír su voz. Asegurarme de que seguía vivo —exhaló y su magia volvió a rozarle la piel, impidiéndole concentrarse.

—¿Por qué?

Dioses, hasta su voz era sensual, sumándose a todo lo demás que la abrumaba.

—Porque una visión de la evaluación intentó convencerme de que estaba muerto —chilló y sus sombras le subieron más por los muslos, haciendo que un calor húmedo se arremolinara en su centro—.

El heredero de Achaz estaba en mi visión.

Me torturó con su magia y me dijo que les había hecho lo mismo a mis amigos.

Que los había matado. A todos. Por lo que soy para ti.

—¿Por qué Dex es tan importante? —insistió Theon . Mirándola a los ojos, le recorrió los labios con el dedo al mismo tiempo que su magia rozaba su centro, haciendo que ella se frotara contra la pierna con la que le estaba separando aún más los muslos.

—Impide que me vuelva loca —admitió con un grito ahogado. El placer se extendió por su cuerpo cuando volvió a frotar el clítoris contra él—. Me ayuda a volver a pegar los pedazos, incluso cuando a mí ya no me parece que valga la pena.

Todo paró. Los dedos de Theon . Sus labios. Su magia. Todo se quedó inmóvil contra su piel al oír sus palabras. Estaba jadeando debajo de él y, despacio, este le acarició el pómulo con el pulgar, casi con ternura.

—Buena chica —la halagó en voz baja—. Gracias por decírmelo.