Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 27
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Capítulo 27

Tessa

Tessa se despertó cuando Theon le arrancó las sábanas de encima y dijo demasiado alto:

—Arriba, dormilona. Tenemos que irnos.

Ella se tapó la cabeza con una almohada y se pegó las piernas al pecho, poniéndose en posición fetal. La camiseta de Theon se le enredó en los muslos y soltó un quejido al recordar que no llevaba puestos ni pantalones ni ropa interior y, ahora, tampoco sábanas.

— Tessa , levántate —repitió él, y le oyó moverse por la habitación. Algo rebotó en la cama. Echó un vistazo desde debajo de la almohada; había una botella de agua a su lado.

¿Cuánto había dormido? Tampoco podía ser mucho. Estaba casi segura de que seguía algo borracha. Se incorporó hasta sentarse y la habitación le dio vueltas. Sin duda, seguía borracha. Cogió la botella de agua, le quitó el tapón y le dio un gran trago.

Theon salió del cuarto de baño. Llevaba vaqueros y una camiseta térmica de manga larga.

Empezó a decir algo, pero se calló cuando sus ojos aterrizaron en ella, sentada en medio de la cama.

La miró de arriba abajo y ella le fulminó con la mirada mientras volvía a ponerle el tapón a la botella de agua.

—Necesito ropa —dijo Tessa con voz ronca; tenía la boca demasiado seca.

—Estaba a punto de ir a por ella —respondió y se acercó a su bolsa para guardar la ropa que traía en la mano—. No esperaba que estuvieras ya despierta.

—Pero si me has despertado tú.

—Sí, pero te clavaste media botella de Corazón de Agave. Creí que me costaría más despertarte —repuso y cerró la cremallera de la bolsa.

—No me bebí media botella yo sola —objetó ella y puso los ojos en blanco—. Tristyn también bebió algo.

Ante la mención de Tristyn , él se tensó y levantó la bolsa de viaje de la mesa de un tirón.

—He guardado todas tus cosas, excepto el cepillo de dientes. Está en el baño —dijo con voz tensa—. Ahora vuelvo con tu ropa.

Abrió la puerta con un movimiento brusco y se fue dando grandes zancadas mientras Tessa daba otro trago de agua. Le echó un vistazo al reloj y vio que tenía razón. Solo había dormido dos horas… lo que significaba que, aunque fuera fae, seguía teniendo bastante alcohol en el cuerpo.

Soltó un quejido cuando se puso de pie, apoyándose en la cama para mantener el equilibrio. Se le revolvió el estómago. Normalmente, esa parte de la resaca se la pasaba dormida.

Dio trompicones hasta el baño, se lavó los dientes y se recogió el pelo en un moño desenfadado en lo alto de la cabeza.

Se echó un poco de agua en la cara para intentar espabilarse, pero fue en vano.

Ahora mismo debería estar inconsciente. No debería sentir nada.

En cambio, lo sentía todo . Recordaba todo lo que se había visto obligada a soportar en la evaluación del día anterior: Dagian diciéndole que Corbin , Oralia y Dex estaban muertos, que los habían torturado por su culpa.

«No era real», se recordó a sí misma y se aferró al borde del lavamanos, dejando que el agua siguiera colándose por el desagüe. «Nada de lo que viste era real».

Pero podía sentirlo.

Podía sentir cada descarga de energía atravesarle el cuerpo. Podía oír a Dagian riéndose cuando le dijo que había matado a Dex de la misma forma. Podía notar el sabor a vómito y sangre en la boca, pese a acabar de cepillarse los dientes.

«No era real», se repitió una y otra vez. «Hablaste con Dex hace un par de horas. Está vivo. Todos lo están».

—¿ Tessa ?

La voz de Theon llegó hasta ella desde el dormitorio principal y se enderezó antes de cerrar el grifo.

—Ya voy —le respondió con un grito, pero en su tono había cierto deje de emoción que no pudo ocultar.

Él apareció por la puerta con las mallas en la mano.

—¿Estás bien?

Sin atreverse a volver a hablar, asintió, aún aferrada al lavabo. Él le lanzó la ropa en el tocador.

—Vístete. —Fue todo lo que dijo antes de girarse y salir del baño.

Le fulminó la espalda con la mirada y cogió la ropa. Saltaba a la vista que creía que el alcohol era el único culpable de su estado, que se lo había buscado ella solita.

Se puso la ropa interior negra, pero no podía sacarse las imágenes de la cabeza. No podía dejar de oír la risa de Dagian en sus oídos, no podía quitarse el sabor a sangre de la boca.

Pero el Corazón de Agave sí.

El Corazón de Agave le quitaría ese sabor de la boca y se desharía de todo lo que sentía. Podía dormir en el coche. Podía pasarse todo el día durmiendo.

Salió del cuarto de baño sin molestarse en ponerse las mallas. Iba a hacerlo en cuanto recuperara esa botella.

—¿ Theon ? —Oyó a Axel decir, pero ella estaba enfocada en la botella de licor sobre la mesa, donde Theon la había dejado hacía unas horas. Con una sonrisita triunfante, la cogió. Pero, antes de poder llevársela a los labios, se la arrebataron de las manos.

—¿Qué cojones haces? —le preguntó Theon y levantó la botella para que no pudiera alcanzarla.

—Solo necesitaba un trago —le espetó.

—Lo que necesitas es ir a ponerte unos putos pantalones. Suficiente bebiste anoche.

—Un momento —interrumpió Axel —. ¿Ella fue quien trajo el Corazón de Agave anoche? Y yo preguntándome quién había bebido sin mí.

—No sé por qué os sorprende tanto —respondió Tessa —. De camino aquí os dije que anoche soborné a la camarera para que me mandara una botella al hotel.

—Creíamos que estabas de coña —aclaró Theon , que le entregó la botella a Axel y la agarró del brazo.

—¿Por qué? Se supone que no puedo mentirte, ¿recuerdas? —objetó.

Axel había alzado la botella y estaba echándole un vistazo al líquido.

—¿En serio te bebiste todo esto después de que nos fuéramos a dormir? Si ha sido hace nada.

—No me lo bebí todo yo —dijo Tessa —. Lo compartí con Tristyn .

—Creo que esa es una historia que todos queremos oír. —Se oyó la voz de Luka desde el pasillo.

—No hay nada que contar —soltó Theon . Estaba apretando tanto la mandíbula que Tessa creyó que se partiría una muela—.

Me desperté y vi que no había ni rastro de ella en la habitación.

Cuando al fin la localicé, estaba sentada fuera con el mortal del vestíbulo, fumando, bebiéndose su peso en Corazón de Agave y comiendo pizza.

—¿Cómo saliste de la habitación? —preguntó Axel , mirándola con curiosidad—. Si tiene hechizos protectores.

—Con los pies. —Entonces, alzó la vista hacia Theon con una sonrisita—. Y el «mortal» tiene nombre. Se llama Tristyn .

—Dioses, Tessa —murmuró Luka y se restregó la cara con una mano. Masculló algo sobre que era demasiado temprano para lidiar con todo eso y, luego, miró a Theon , que estaba abriendo y cerrando el puño libre—. ¿Vas a curarle la resaca?

—¿Puedes hacer eso? —soltó un grito ahogado y volvió a mirar a Theon .

—Sí —admitió—. Pero creo que voy a dejarte sufrir un poco.

—Probablemente vomite en el coche —señaló Axel .

—Se la curaré en algún momento —respondió. Entonces, le sostuvo la mirada y fue él quien esbozó una sonrisita—. Pero, ahora mismo, sigue teniendo bastante alcohol en el cuerpo. Borracha se le suelta bastante la lengua y necesito saber a quién llamó anoche cuando el «mortal» le prestó su móvil.

Tessa abrió mucho los ojos. Se le había olvidado que se lo había contado. Mierda.

—Pero, primero, tiene que ir a ponerse unos pantalones —dijo y la arrastró de vuelta al dormitorio. La llevó directa al cuarto de baño y la vigiló mientras se subía las mallas por las piernas. Entonces, le lanzó unas chanclas a los pies.

No dijo nada más cuando la sacó de la habitación y solo se detuvo para coger la bolsa del suelo, que estaba junto a la puerta, y colgársela del hombro.

No le soltó la mano ni un poquito mientras el ascensor bajaba y, cuando entraron en el vestíbulo, la atrajo hacia su costado.

El recepcionista se reunió con ellos en las puertas para darle una bolsa de papel a Axel .

Tessa acababa de bajar el último escalón cuando Theon la presionó contra el exterior del edificio y estampó su boca contra la suya.

La pilló tan desprevenida que le devolvió el beso, incapaz de alzar sus barreras para resistirse al vínculo.

Su lengua se abrió paso, peleándose con la de ella, y sus manos se colaron por debajo de la camiseta que le había prestado y que seguía llevando puesta mientras ella le recorría el abdomen tonificado y el pecho.

El aire matutino la había dejado helada, pero ya no lo estaba.

El calor la atravesaba y se arqueó contra él.

La necesidad de abandonarse al placer volvió con todas sus fuerzas.

Theon se apartó con la misma rapidez y una sonrisa maliciosa en los labios. Ella se quedó mirándolo, con la respiración demasiado acelerada y los pensamientos hechos un auténtico desastre.

—¿Hoy no estás solo de adorno, eh, furia?

Tessa se giró de golpe y vio a Tristyn a varios pasos, con los ojos clavados en Theon y en ella, y lo entendió todo. Theon nunca la había besado con tanta pasión en público, ni siquiera delante de Axel o Luka . Pero esa mañana tenía que marcar territorio.

Theon seguía sonriendo como un tonto cuando el aparcacoches dejó su vehículo al borde de la acera.

—Que no te engañe —le gritó Tessa a Tristyn —. Lo que pasa es que no quiere que nadie más me toque.

—Entonces, ¿no quiere estar contigo, pero tampoco que estés con otro? —preguntó Tristyn , ladeando la cabeza con la pregunta.

—Exacto —le respondió con un guiño antes de montarse en la parte de atrás del coche—. Nos vemos, Tris.

—Lo estoy deseando, Tessa —le gritó.

Se deslizó hasta la otra punta del asiento trasero y notó la tensión emanar de Theon en cuanto cerró la puerta. Se mordió el labio cuando sus miradas se cruzaron. Tenía todo el cuerpo rígido y prácticamente temblaba de la rabia. Puede que hubiera acabado con su paciencia de una vez por todas.

¿Le importaba?

Probablemente debería, pero, por más que lo intentaba, en realidad no lograba sentir ni una pizca de miedo, ni pánico, ni cualquier otra cosa mientras le devolvía la mirada.

Luka y Axel estaban igual de tensos en los asientos delanteros. Axel no paraba de echarles vistazos, nervioso, mientras Luka se incorporaba a la carretera.