Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 26 #4
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Capítulo 26 #4

—Ah, ¿no? —preguntó y se puso de pie. Le subió las manos a las caderas en el proceso.

—No —insistió—. Tenemos que buscar otra solución.

—Mmm —murmuró y alzó la mano para soltarle el pelo—. No queda más remedio, Tessa . Luka está en el otro dormitorio y Axel se ha apropiado del sofá, así que…

—Así que nada. No va a pasar —estalló y le apartó la mano de un manotazo cuando empezó a enrollarse un mechón de su pelo, ahora suelto, en el dedo.

—Te has tirado toda la tarde durmiendo a mi lado solo con una bata encima —señaló.

—Eso es diferente.

—¿Por qué?

—Entonces te necesitaba. Necesitaba algo para bloquear todo lo que me he visto obligada a soportar hoy porque no tengo acceso a la gente y las cosas que podrían ayudarme de verdad a lidiar con ello.

Tessa se tapó la boca con la mano de golpe. No había sido su intención decir nada de eso, revelar lo desesperada que había estado.

—El Corazón de Agave funciona casi mejor que el embeleso —dijo Theon , y su brazo le rodeó la cintura—.

¿Cómo lidiabas antes con las evaluaciones?

—Ella negó con la cabeza, reacia a entregarle ningún pedazo más de ella—.

Tessa —la persuadió y se pegó más a su cuerpo, obligándola a dar un paso hacia atrás—.

Estoy listo para oír todos esos secretos.

—No tengo nada que decirte.

—¿No tienes nada que decirme? ¿Solo al mortal de abajo? —Se le ensancharon las fosas nasales cuando mencionó a Tristyn y la ira le atravesó los ojos, pero pareció reprimirla con la misma rapidez.

—Me dio pizza. Solo por eso, ya tiene más puntos que tú —replicó y dio un paso atrás cuando él dio otro hacia delante.

Notó un gruñido brotarle de lo más profundo del pecho cuando murmuró:

—Esa puta boca que tienes va a acabar conmigo.

—Pareces estar obsesionado con mi boca esta noche.

—Preciosa, siempre estoy obsesionado con tu boca. Con lo siguiente que vas a soltar por ella. Con su sabor cuando me dejas besarte. Con cómo sería tenerla rodeándome la polla —respondió y bajó la vista a sus labios conforme hablaba.

Tessa tragó con dificultad cuando volvió a acercarse a ella y, al retroceder, sus corvas chocaron con la cama.

Ni siquiera se había dado cuenta de que se habían adentrado tanto en la habitación.

Theon esbozó una sonrisita lenta. Seguía rodeándole la cintura con el brazo y se inclinó hacia ella, obligándola a tumbarse en la cama.

Le chasqueó la lengua.

—Solo es el vínculo, Theon —dijo, intentando ignorar la sensación de su cuerpo presionándose contra el suyo.

—No paras de decir eso —respondió y alzó la mano para pasarle los dedos por la mejilla y la mandíbula—. No sé por qué crees que…

—Porque hace unas semanas ni siquiera sabías quién era —le interrumpió y le apartó la mano de la cara de un manotazo—. ¿Pretendes que crea que de repente te importo? ¿Que me quieres para algo más que un polvo? ¿En tan poco tiempo? ¿Y que no es por el vínculo?

—Aunque fuera cierto, ¿por qué te molesta tanto? —insistió, mirándola a los ojos.

—¡No es real, Theon !

—¿Qué te hace pensar que no lo es? El vínculo no se limitó a crear algo de la nada.

Intensifica lo que ya existe —se defendió Theon , y sus caderas se presionaron contra las suyas, haciendo que sus pensamientos se dispersaran—.

¿Por qué crees que los demás herederos se han pasado los últimos años creando una relación antes de seleccionar a sus fuentes?

Para que el vínculo tuviera algo en lo que basarse.

—No lo entiendo —dijo con voz ronca, negándose a moverse para no causar más fricción entre ellos.

—El vínculo parte de lo que ya existe —repitió Theon y su poder se le enroscó en los muslos desnudos—. Quieras o no admitirlo, entre nosotros hubo un deseo instantáneo y el vínculo lo aumenta. Si buscas consuelo en mí, eso significa que el vínculo está intensificando algo que ya existe.

—Buscaba el consuelo del vínculo, Theon , no de ti.

—Y, aun así, has dicho que me necesitabas a mí.

—Cuestión de semántica.

—Hay una parte de ti que ya se siente a salvo conmigo.

—No tienes ni idea de lo que siento —soltó Tessa .

—Tienes razón. No la tengo —respondió Theon y sus dedos le recorrieron el pómulo con delicadeza otra vez—.

He de confesar que es la marca que más ganas tengo de que recibas.

Quiero saber qué sientes cuando te cierras en banda y te niegas a decírmelo.

— Tessa se tensó debajo de él—. Como ahora mismo, por ejemplo. ¿Por qué has hecho eso?

—Porque no quiero que sepas lo que siento o lo que pienso todo el tiempo. Igual que no me gusta que sepas dónde estoy en todo momento —replicó—. No me gusta necesitarte. No te necesito.

—¿Me estás diciendo que todo este día, que dijeras que me necesitabas, que fueras tú quien iniciara todo el contacto físico, tu actitud dócil, todo eso no era más que una farsa? —preguntó.

Una mueca burlona le curvó la boca.

—Sí. Sabía que, si pensabas que estaba empezando a aceptar el vínculo, bajarías un poco la guardia. Me di cuenta de que estaba funcionando cuando me dejaste ir al baño sola durante la cena, así que pedí que me mandaran el Corazón de Agave a recepción.

—¿Porque lidias con las evaluaciones emborrachándote?

—Lidio con las evaluaciones emborrachándome y tirándome a mortales para olvidarme de todo lo que he tenido que aguantar —le escupió.

—¿Qué has experimentado hoy, Tessa ? ¿Además del dolor físico? —El tono de Theon se había suavizado un poco y sus ojos esmeralda la observaban atentamente.

Ella negó con la cabeza.

—Puede que esté borracha y me haya ido un poco de la lengua, pero no pienso entregarte ningún pedazo más de mi alma esta noche.

Él ladeó la cabeza y una sonrisita arrogante le alzó la comisura de la boca.

—¿Te gustaría que te distrajera de otra forma? —Bajó la mano a su muslo y empezó a pasear los dedos por sus sombras—. Aseguras que todo este día ha sido una farsa, pero apuesto a que tu cuerpo no opina lo mismo. Dime, preciosa, si te toco, ¿estarás empapada y lista para mí?

—¿Acaso importa? ¿Te has vuelto un mortal de la nada mientras estaba fuera, fraternizando con uno? —soltó con los dientes apretados.

—Ningún mortal va a volver a tocarte —rugió Theon , dejando la mano quieta—. Ya te lo he dicho. — Tessa puso los ojos en blanco y él la agarró de la barbilla, obligándola a mirarlo—. Nadie más volverá a tocarte de esa forma, Tessa . Nadie.

—Pues supongo que estaremos mis dedos y yo el resto de mi triste vida, Theon . Porque, si crees que algún día satisfarás mis necesidades en ese sentido, lo llevas claro —soltó y el vínculo dio una descarga en el cuerpo que hizo que se arqueara contra él y se le escapara una mueca de dolor.

Theon la observó; parecía buscar algo en sus ojos.

—Pequeña tormenta —suspiró.

—No me llames así —dijo ella con desdén.

—¿Tan mala es esta vida? ¿Que te cuide? ¿Que cubra todas tus necesidades? ¿En serio nos odias tanto a los tres?

—No creo que haga falta que te responda.

El hecho de que haya urdido un plan tan elaborado para escabullirme y emborracharme con tal de alejarme de vosotros debería servirte como pista.

El hecho de que, si no hubiera sabido que vendrías a por mí en menos de una hora, habría subido encantada con Tristyn a su habitación, debería servirte como respuesta —objetó.

Theon colocó la mano junto a su cabeza, estampándola contra el colchón, y Tessa se quedó paralizada con los ojos muy abiertos.

—He sido muy paciente contigo esta noche, pero, si vuelves a mencionar a alguien más tocándote, no te gustarán las consecuencias.

Ella apretó la mandíbula, obligándose a morderse la lengua. De repente, estaba demasiado cansada para seguir peleando. Durante una breve hora, no había tenido que fingir ser algo que no era. Intentar obligarse a volver a adoptar ese papel era demasiado agotador y no le quedaban fuerzas.

—¿Podemos acordar una tregua por esta noche y continuar con la pelea mañana por la mañana? —preguntó Theon finalmente—. Tenemos que levantarnos dentro de nada y no te vas a encontrar bien.

—Con suerte, seguiré borracha —murmuró entre dientes. Theon se quitó de encima de ella, le agarró la mano y la levantó de un tirón. Empezó a llevarla hacia uno de los lados del colchón y Tessa se tambaleó; la habitación le daba vueltas. La ayudó a recuperar el equilibrio antes de abrir la cama.

—Que no voy a dormir a tu lado llevando solo una camiseta he dicho —insistió.

—Te he oído, Tessa —respondió Theon y le dio un empujoncito para que se sentara al borde de la cama—. Dormiré en el sillón. —Le subió las piernas al colchón.

—Ah, ¿sí? ¿Por qué?

La ayudó a tumbarse antes de inclinarse sobre ella, con la cara a centímetros de la suya.

—Porque, a pesar de parecer haberte autoconvencido de lo contrario, es más que un vínculo, Tessa . —Le rozó un beso suave en la mejilla antes de taparla con las sábanas y el edredón.

Ella le observó atravesar la habitación y dejarse caer en el sillón con las piernas estiradas. Soltando un resoplido, le dio la espalda para no tener que mirarlo y rezó por que el Corazón de Agave y el duermepétalo bastaran para mantener a raya las pesadillas.