Capítulo 26 #3
—Tengo veintitrés. Cumpliré veinticuatro tras el equinoccio de primavera —respondió Tessa —. ¿Y tú? Pareces joven para estar en la junta de una gran empresa.
Por no mencionar que era mortal.
—Cuando ayudas a fundar la empresa, te ves obligado a estar en la junta —respondió Tristyn , mirándola de reojo.
Pero, antes de que pudiera responder, notó el vínculo saltar de la ilusión.
Había estado ignorándolo gracias al Corazón de Agave y los efectos del duermepétalo, pero ese entusiasmo solo podía significar una cosa: Theon estaba cerca.
Se enderezó un poco y le dio una buena calada al canuto que Tristyn le había devuelto.
—¿Fundaste la empresa tú solo? Impresionante —dijo, intentando que su tono sonara despreocupado. Les echó un vistazo a las puertas del hotel.
—Depende de a quién se lo preguntes —respondió Tristyn .
—Pues yo creo que es bastante impresionante independientemente de a quién se lo preguntes —objetó Tessa y le dio un toquecito en la pierna con la suya—. ¿Qué tipo de empresa es?
Tristyn estaba a punto de responder cuando Theon llegó.
Oyó las pisadas fuertes en los escalones.
Mantuvo la vista al frente y le dio otra calada al canuto.
Él se detuvo a unos pasos de ella, justo donde pudiera verlo.
Puede que fuera de noche, pero lo que se arremolinaba a sus pies y alrededor de sus brazos era, sin duda, oscuridad. Si pudiera verle los ojos, estaba segurísima de que también estaría latente en ellos.
Notó los ojos de Tristyn posarse en ella cuando su mirada se cruzó con la de Theon en la oscuridad y soltó el humo que había inhalado.
—Qué. Cojones. Haces.
La voz de Theon , grave y peligrosa, hizo que unos pequeños escalofríos le bajaran por la espalda, pero le dedicó una sonrisita.
—No sé por qué te haces el sorprendido. Te dije lo que había hecho cuando fui al baño del restaurante. Corazón de Agave, ¿recuerdas? —Alzó la botella de licor, ya medio vacía, antes de darle otro trago.
—Estás fuera. A oscuras. Bebiendo y fumando —soltó con los dientes apretados y una ira apenas contenida.
—Y comiendo pizza. Qué horror —le interrumpió con falso pesar y le dio la última calada al canuto antes de apagarlo contra el reposabrazos del banco.
—Con… —Le vio girar la cabeza para centrarse en Tristyn —. Él.
No quería que le hiciera nada y se levantó de un salto.
Lo cual fue una malísima idea porque no era consciente de cuánto Corazón de Agave había bebido.
El metabolismo de los fae y los legados era mucho más rápido que el de los mortales, así que les costaba más emborracharse.
Estaba claro que ella se había pasado. O puede que el duermepétalo lo hubiera empeorado.
En cualquier caso, se tambaleó y Tristyn la sostuvo antes de que Theon pudiera reaccionar.
Ni siquiera le dio tiempo a agradecérselo cuando se la arrebató de las manos.
—¿Qué te dije de volver a tocarla? —gruñó Theon , apretando a Tessa contra el pecho.
—Solo estábamos hablando —resopló ella—. Relájate.
—¿Que me relaje? ¿En serio acabas de decirme que me relaje? — Tessa no pudo evitar tensarse al oír su tono suave. Ese tono la asustaba más que cuando levantaba la voz—. Me he despertado y habías desaparecido . Sabía que no andabas muy lejos, pero el simple hecho de que no estuvieras…
—Está claro que estoy bien —respondió ella e intentó apartarse de él a empujones.
—Está claro que tenemos definiciones diferentes de «bien» —le espetó.
—No miente —intervino Tristyn —. Lo único que hemos hecho ha sido sentarnos aquí fuera y hablar mientras comíamos pizza y…
—Fumabais y bebíais. Sí, ya lo veo —gruñó Theon —. ¿Eres consciente de que es una fae al servicio de este reino?
—Yo no le dije que viniera. Ni le proporcioné el alcohol —objetó Tristyn con aire despreocupado. Ni de coña sabía que estaba hablando con el heredero de Arius —. Se lo buscó ella solita. Al parecer, ya te dijo cómo.
Tessa intentó (en vano) ocultar una sonrisita.
—Creo que lo mejor es que te pires de una puta vez —gruñó Theon , sosteniéndola con más fuerza. Entonces, la apartó de golpe y bajó la vista hacia ella—. ¿Qué llevas puesto?
Tessa también bajó la vista y se percató de que todavía llevaba puesta la chaqueta de Tristyn .
—Eh, ¿una chaqueta?
—Quítatela. Ahora mismo.
Ni siquiera le dio la oportunidad de quitársela sola antes de bajársela a la fuerza por los brazos. Tessa la atrapó, evitando que cayera al suelo, y se la tendió a Tristyn con una pequeña sonrisa.
—Gracias por prestármela. Y por la pizza y el duermepétalo.
Tristyn la cogió y se la colocó en el brazo.
—De todas formas, debería ir tirando. Tengo una reunión temprano. ¿Estás bien? —Lanzó una mirada significativa por encima de su hombro hacia Theon .
—Estoy bien. Gracias por pasar esta hora conmigo. Me ha gustado… hablar con alguien —admitió y los dedos de Theon la apretaron todavía más fuerte cuando empezó a tirar de ella hacia las escaleras.
—Buenas noches, furia —gritó Tristyn a su espalda y ella se despidió con la mano.
Theon no dijo nada mientras la llevaba hacia el ascensor privado.
Cuando las puertas se abrieron, la metió dentro bruscamente y ella, borracha, se tambaleó contra la pared del fondo, agarrándose del pasamanos en cuanto el ascensor empezó a subir.
Abrió la boca para soltar un comentario mordaz, pero, antes de que pudiera articular una sola palabra, Theon habló.
— Tessalyn , dime todo lo que has hecho desde que te fuiste de nuestra cama. Habla.
Ante el inesperado embeleso, se quedó ojiplática y las palabras brotaron de su boca mientras intentaba sortear la orden lo mejor posible.
—Bajé y recogí el Corazón de Agave que encargué.
Salí a tomar aire fresco y Tristyn estaba fuera fumando.
Nos pusimos a hablar y compartimos un canuto de duermepétalo y el Corazón de Agave.
Mencioné que quería pizza. Él fue a pedir una y me prestó el móvil.
Cuando volvió, nos sentamos y nos quedamos hablando hasta que apareciste tú.
El ascensor se detuvo y las puertas se abrieron. Antes de que pudiera poner un pie fuera de él, Theon se colocó delante de ella, acorralándola contra la pared.
—Antes de que hablemos de todo lo que acabas de decir, ¿te ha tocado? —La miraba frenético y desesperado. Unos hilillos oscuros se arremolinaban en sus iris mientras los zarcillos de unas sombras negras se extendían hacia ella.
—No.
Se le relajó un poco el cuerpo entero y le rodeó la nuca con la mano. La empujó para que anduviera delante de él en dirección a su dormitorio.
—No hagas ruido cuando entremos. Si despiertas a Luka o Axel , te meterás en un lío más grande.
—A estas alturas, lo mismo da, ¿no? —dijo arrastrando las palabras.
Le agarró la nuca con más fuerza cuando llegaron a su puerta. Theon extendió el brazo para girar el pomo, pero, antes de abrirla, notó su aliento contra el oído.
—Solo quiero asegurarme de que sepas que, si hubieras aceptado este puñetero vínculo, le estaría dando mucho mejor uso a esa boquita que tienes esta noche.
Tessa se quedó paralizada y el deseo se extendió por su interior al oír sus palabras, pero resopló.
—Qué pena que no seas mortal. Te haría de todo con la boca.
—Joder. —Le oyó murmurar un momento antes de que la puerta se abriera y la obligara a moverse.
Axel seguía despatarrado en el sofá con la tele encendida.
Theon la dejó de pie cerca del corto pasillo para soltar la botella medio vacía de Corazón de Agave en la mesita y coger un par de botellas de agua.
Una vez en el dormitorio, le tendió una.
—Bébetela. Te va a hacer falta.
—Tengo buen aguante —objetó, pero le quitó el tapón de todas formas y le dio un sorbo.
—Ya lo he visto, teniendo en cuenta que queda menos de media botella de Corazón de Agave. Ve y dúchate —añadió, señalando el baño con la barbilla.
—¿Qué? ¿Por qué?
—Porque no pienso permitir que huelas a otro hombre, mucho menos a un mortal —rugió—.
Así que, o te quitas su olor del cuerpo, o lo haré yo por ti.
— Tessa resopló entre dientes y se giró hacia el baño, recogiéndose con rapidez el pelo en un moño alto por el camino—.
Ahora te llevo algo con lo que dormir —gritó a su espalda.
Se desnudó y enterró la tarjeta de presentación de Tristyn en el fondo de su neceser de maquillaje antes de meterse en la ducha. O caerse en la ducha más bien. Ahora sí que se le había subido el Corazón de Agave. Puede que el duermepétalo hubiera sido una decisión terrible. Una impulsiva.
Se frotó de arriba abajo lo más rápido que pudo y, cuando salió de la ducha, la térmica de manga larga de Theon estaba esperándola.
No había ni rastro de ningún tipo de parte de abajo y refunfuñó al meterse la camiseta por la cabeza, que le llegaba a la mitad del muslo.
Tiró la toalla al suelo antes de salir al dormitorio y terminarse la botella que Theon le había dado.
—Necesito pantalones —exigió y tiró la botella vacía en la papelera.
—Te los están lavando. Recepción me aseguró que estarían de vuelta antes de que nos fuéramos mañana —respondió Theon desde el sillón en el que estaba sentado. Tenía las piernas muy separadas y se rascaba la sien con el dedo, estudiándola.
Tessa se cruzó de brazos.
—¿Y mi ropa interior?
—También te la están lavando. A Luka se le pasó pedirte más cuando te compró ropa esta tarde.
—¿En serio?
—Mmmm —confirmó—. Ven aquí.
—No —se mofó.
— Tessa . —Su nombre iba acompañado de una advertencia—. Ven aquí y podremos hablar de esto.
—Puedo hablar contigo perfectamente desde aquí.
— Tessalyn …
—Por amor de los dioses —gruñó y caminó hasta él.
En cuanto estuvo lo bastante cerca, él extendió los brazos y le agarró los muslos desnudos para colocarla entre sus piernas. Alzando la vista hacia ella, le preguntó:
—¿Qué tiene de malo exactamente tu pijama?
—No voy a dormir a tu lado llevando solo una camiseta, Theon —respondió, ignorando deliberadamente la sensación de sus manos sobre ella allí donde sus pulgares le trazaban círculos amplios en la parte posterior de los muslos.