Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 26 #2
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Capítulo 26 #2

Mientras daba tono, se dirigió a un banquito y se sentó, dándole otro trago a la botella.

Ahora sí que estaba contentilla. El duermepétalo la había relajado muchísimo y, si no tuviera la certeza de que Theon probablemente la encontraría en la próxima hora, tal vez se hubiera planteado subir con Tristyn a su habitación en caso de que la invitara.

Alguien habló al otro lado de la línea, interrumpiendo sus pensamientos.

—¿Diga? ¿Quién es? —preguntó una voz de hombre.

Se le quedó la voz atascada en la garganta y se tragó las lágrimas que amenazaban con anegarle los ojos.

—¿Qué capullo llama a estas horas…?

—¿ Brecken ? —soltó—. Brecken , soy yo.

Lo único que recibió como respuesta durante unos largos segundos fue silencio y, entonces, su amigo dijo:

—¿Perdón?

Se le escapó una risita.

—Soy yo, Brecken , pero no tengo mucho tiempo. ¿Está Dex …?

—¿ Tessa ? —Se oyó la voz de Dex y las lágrimas que había estado reprimiendo le surcaron la cara.

—Te echo tanto de menos —susurró.

— Tessa , ¿dónde estás? ¿Estás bien? No me puedo creer que te haya dejado llamarnos.

Estaba hablando tan rápido que Tessa tuvo que interrumpirle.

—Estoy en Rocamor, pero solo por un par de horas más. He convencido a un mortal de que me preste su móvil un minuto. Theon no sabe que os he llamado.

—¿Vas a meterte en líos si te pillan?

—Seguro —confirmó—. Pero me falta poco para estar demasiado borracha como para que me importe ahora mismo.

Hubo una larga pausa antes de que dijera:

— Tessa , ¿estás bien?

—He tenido que hacer una evaluación hoy —le informó, arrastrando un poco las palabras—. En una sala de nivel cinco.

—Mierda —siseó Dex —. Dioses, Tessa . Siento tanto no poder estar contigo ahora mismo. ¿Qué ha pasado?

—Ha sido horrible, Dex —respondió con un tono más suave cuando los recuerdos la acecharon—. Me hicieron creer que os habían matado a todos. Creen que oculté mis auténticas habilidades de alguna forma en todas mis otras evaluaciones.

—No puedes ocultar tus habilidades.

—Lo sé. Intenté decírselo, pero… —Se encogió de hombros, aunque no pudiera verla.

Hubo otro momento de silencio.

—Lo siento, Tessie . Lo siento tanto, joder.

—¿Por qué te disculpas? Tú no eres quien me ha seleccionado y obligado a pasarme el resto de mi vida siendo invisible menos cuando se necesite mi poder —respondió con amargura.

—¿Te trata…? ¿Al menos te trata bien? ¿Cuida de ti?

Tessa soltó una carcajada.

—Lo controla todo, Dex . Lo que como. Cómo me visto. Dónde duermo.

—¿Te maltrata?

—¿Físicamente? No. ¿Mental y emocionalmente? —Tragó con dificultad, reprimiendo otro brote de lágrimas—. No estoy bien, Dex —susurró finalmente.

—Poco más de una semana —dijo con un tono levemente desesperado—. Poco más de una semana y podremos verte. Necesito que aguantes solo un poquito más. Estaré allí. Lo arreglaré. Podemos…

—No me dejará verte, Dex . Se le ha metido entre ceja y ceja que estamos juntos. No se cree que nunca lo hayamos estado —respondió, intentando que el pánico no le tiñera la voz—. Él solo…

—¿Solo qué, Tessa ?

Soltó un suspiro.

—Está convencido de que, en cuanto ceda por completo al vínculo fuente, todo irá mejor. Que querré lo mismo que él y…

—¿Has estado resistiéndote al vínculo fuente? —la interrumpió Dex .

—He intentado ceder a él, pero no puedo, Dex . Por mucho daño que me haga. Por mucho que se tense y tire de mí en su dirección. Simplemente no puedo y, dioses, ojalá pudiera. No es sino otra cosa más que me vuelve una carga.

Las lágrimas le corrían otra vez por las mejillas. Se las enjugó con rapidez y se secó los dedos en las mallas.

—Encontraremos la forma, Tessie . Encontraremos la forma de hablar y vernos. Lo prometo —dijo Dex , y su tono dejaba entrever lo decidido que estaba a cumplir con su palabra. Sabía que era poco probable, pero no quería hablar de eso ahora mismo.

—No hay forma de que te pongas en contacto conmigo hasta que estemos en la Acrópolis —respondió—. Me ha comprado un móvil, pero controla todo lo que hago con él.

—Encontraremos una —repitió.

Atisbó a Tristyn y le dedicó una pequeña sonrisa.

—Tengo que dejarte.

—Nos vemos pronto, Tessie .

—Dile a los demás que les echo de menos.

—Se lo diré. Encontraremos la forma. Tú aguanta hasta que esté contigo y arregle todo esto.

—No puedes arreglarlo.

—Solo aguanta un poco más —repitió—. Nos vemos pronto, Tessie .

—Adiós.

Colgó, consciente de que, si no lo hacía ya, seguiría hablando con él hasta que Theon bajara y la arrastrara de vuelta a la habitación para castigarla. Le devolvió el teléfono a Tristyn en silencio.

—¿Estás bien? —le preguntó Tristyn y se guardó el móvil en el bolsillo antes de sentarse a su lado en el banquito.

—Sí —respondió rápidamente y volvió a secarse las mejillas—. Era un amigo al que hace bastante que no veo.

—Me alegro de que hayáis podido hablar entonces —respondió Tristyn . Extendió el brazo y rebuscó en el bolsillo de su chaqueta, del que sacó dos canutos más—. Tienes pinta de necesitar otro.

—¿Siempre los llevas encima? —preguntó Tessa al coger uno.

—No. Solo cuando sé que me harán falta. He venido a la ciudad por motivos de trabajo y he tenido un día bastante estresante —respondió Tristyn y le ofreció un mechero—. La pizza debería llegar en nada. No tenían mucho follón a esta hora.

—No tengo cómo pagar mi parte —dijo Tessa y volvió a sonrojarse al admitirlo.

—No te preocupes, furia. Yo invito —respondió, se recostó en el banco y soltó una bocanada de humo—. Espero que te guste la de pepperoni.

—¿A quién no le gusta la pizza de pepperoni?

Soltó una carcajada.

—Me imaginé que sería la opción más segura.

Le tendió la botella.

—Me has invitado a pizza y duermepétalo. Qué menos que compartir mi licor.

Él la cogió y asintió a modo de agradecimiento antes de darle un buen trago.

—Mañana te espera una buena resaca —señaló cuando levantó la botella y vio que se había terminado casi un tercio de su contenido.

Se encogió de hombros.

—Valdrá la pena.

—¿Tú también has tenido un día duro? —preguntó Tristyn y le devolvió la botella.

—Algo así.

Se sumieron en un silencio, por algún motivo, cómodo.

Unos pocos minutos después, Tristyn dijo:

—Probablemente no sea quién para decirte esto, pero voy a hacerlo de todas formas: no pasa nada si no estás bien, Tessa .

—No me conoces, Tristyn —le recordó ella suavemente.

—Eso no cambia lo que acabo de decir.

—¿No comiste en el evento ese o qué? —preguntó.

—Ya sabes cómo es la comida en esos sitios —dijo y le restó importancia con un gesto de la mano. Agradecía poder centrarse en otra cosa después de esa llamada.

—Tienes razón —concedió Tristyn y cerró la caja de pizza —. ¿Qué tipo de evento era?

Dio un mordisco para tener tiempo de inventarse algo creíble.

—Una reunión que tenía uno de los hombres con los que he venido. Es bastante importante en su ámbito. Podría decirse que era su acompañante.

—¿Su acompañante? ¿Su cita, quieres decir?

—No, su cita no era yo, sino otra. Yo solo estaba ahí. De adorno.

—¿De adorno? —repitió—. ¿Me estás diciendo que te llevó a una cita con otra mujer?

—Más o menos. Es muy difícil de explicar.

—Tranquila, tampoco creo que pudieras darme una buena explicación —señaló Tristyn y cogió la botella de Corazón de Agave.

Tessa se echó a reír mientras abría la caja de pizza para coger otro trozo.

—Y dime, Tristyn …

— Blackheart .

Tessa soltó una carcajada.

—Sí, claro.

—Te lo juro por las damas del destino.

—Vale, Tristyn Blackheart , ¿qué haríamos si me invitaras a salir?

—Comer pizza y beber Corazón de Agave. Obviamente.

Soltó otra carcajada.

—Imbécil.

—¿Y si quisiera una cita en condiciones?

La sonrisa se le borró.

—Eso no va a poder ser.

—¿Por los guardaespaldas?

—Por uno en concreto.

—El que quiere salir contigo.

—Sí.

—Pero tú no quieres salir con él.

—No.

—¿Por qué?

—Porque… —Hizo una pausa, intentando averiguar por dónde empezar—. Es complicado —dijo finalmente.

—Eso he oído.

Solo pudo vislumbrar su sonrisita débil.

—Podrías darme tu número de todas formas. Por si acaso —añadió.

Tessa se quedó inmóvil. Ni siquiera se sabía el número del móvil que Theon le había dado.

—Me marcho en un par de horas y tampoco soy de aquí —dijo, forzándose a esbozar una sonrisa brillante—. Tampoco es que pudiéramos organizar una salida.

—Puede —respondió él—. Pero podríamos hablar. Para eso están los móviles, ¿sabes?

Ella soltó una risita.

—Me da un poco de vergüenza admitirlo, pero acabo de comprarme un móvil y no me sé el número de memoria —confesó—. Así que tendrás que darme el tuyo y ya te mandaré yo un mensaje.

—Tengo la sensación de que eso es una excusa para no darme tu número.

—Te juro que no —insistió y le dio un empujoncito en el hombro—. De verdad que no me sé el número. Si quieres me lo invento.

Él soltó una carcajada, se sacó una tarjeta de presentación de a saber dónde y se la tendió.

No podía leerla a oscuras, pero se la guardó en la cinturilla de las mallas. Se quedaron en silencio unos minutos y, entonces, ella le preguntó:

—¿Por qué motivos de trabajo has venido a Rocamor?

—Formo parte de la junta de una empresa bastante grande —respondió Tristyn y buscó a tientas otro canuto de duermepétalo en la chaqueta que ella seguía llevando puesta.

—¿Un mortal? —Entonces, se dio cuenta de lo fuera de lugar que había estado el comentario y añadió a toda prisa—: Que no es que… Perdón.

—Aunque me parece admirable que te disculpes con un mortal, no tienes por qué —respondió Tristyn . Se encendió el canuto y se lo tendió.

—¿Podrás volver a casa cuando termines en Rocamor? —preguntó, cambiando rápidamente de tema.

—En realidad, iré a la Acrópolis.

—No jodas. — Tessa le dio una calada y exhaló—. Yo me voy a la Acrópolis en unos cuantos días.

—¿En serio? —Su tono denotaba gran interés. Recuperó el canuto—. Oye, ¿qué edad tienes?

Se le escapó una carcajada.

—Llevas una hora bebiendo conmigo. Es un poco tarde para preocuparte por mi edad, ¿no crees?

Tristyn se rio entre dientes.

—No me preocupa en absoluto.