Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 25
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Capítulo 25

Tessa

No estaba bien.

Estaba de todo menos bien.

Aunque, claro, llevaba años sin estarlo.

No estaba enferma como Theon creía, pero, sin duda, ahora se encontraba mal.

Bueno, peor de lo que se había encontrado desde que se había despertado en el regazo de Theon en la sala de recuperación del centro.

Si Theon la hubiera embelesado para que le dijera qué le pasaba, se habrían tirado allí toda la noche, porque pasaban tantas cosas que no habría sabido por dónde empezar.

Nunca había tenido que volver a la normalidad tan rápido tras una evaluación.

A pesar de lo que la puñetera sacerdotisa le había dicho a Theon , no «retomaban sus obligaciones» pocas horas después de una.

Mucho menos después de una de nivel cinco.

Siempre les daban un día entero para recuperarse.

Sin clases ni asistencia obligatoria a cualquier otra cosa.

O dormía o follaba o bebía. O las tres. Pero la única que había podido hacer ese día era dormir y no había resultado tan efectivo sin alcohol que la hiciera olvidar o placer al que abandonarse.

El camarero apareció poco después y le dejó la comida delante de Theon y, luego, de Felicity antes de colocar ante ella un caldo humeante acompañado por pan crujiente.

Caldo.

De puta madre.

Y seguro que también estaba demasiado salado. Tal y como se había visto obligada a soportar en el poblado, donde se había alimentado a base de caldo durante semanas cuando no tenía permitido comer otra cosa.

—La tratas tan bien, Theon —volvió a halagarlo Felicity cuando Theon pidió que le trajeran un ginger-ale , creyendo aún que Tessa estaba mala. Tuvo que contener las ganas de poner los ojos en blanco.

—Como he dicho —estaba diciendo Theon mientras se cortaba el bistec—, cuido de lo que es mío.

Las palabras provocaron que Tessa se tensara y cogiera otra vez el vaso de agua. Le dio un sorbo, pero se sobresaltó cuando notó los dedos de Theon contra la nuca, derramándose parte del contenido del vaso en el vestido.

Dioses, cómo anhelaba el contacto hoy. No había mentido cuando le había dicho que lo necesitaba.

El vínculo era reconfortante y tranquilizador, y todo lo que no quería que fuera.

Había mantenido las pesadillas a raya mientras dormía.

La había calmado cuando lo único que se repetía en su cabeza era la última visión que le habían forzado a tener.

Esa en la que Theon , Axel y Luka habían…

—Aquí tienes.

Tessa volvió a sobresaltarse cuando le pusieron la botella de ginger-ale y el vaso delante.

Theon le estaba trazando círculos lentos en la nuca con el pulgar, pero ni siquiera eso parecía ser suficiente ahora mismo.

Tampoco es que pudiera hacer algo al respecto en un restaurante público.

Y puede que lo agradeciera, porque sabía que, si estuvieran solos ahora mismo, dejaría que le hiciera prácticamente cualquier cosa con tal de evitar que los recuerdos volvieran a asaltarla y consumirla.

—Gracias —respondió en voz baja y le dedicó una pequeña sonrisa al camarero fae.

—Estás muy inquieta esta noche, Tessa .

Y, dioses santos, volvió a sobresaltarse cuando oyó el susurro de Theon cerca del oído. Este cogió la botellita de ginger-ale y se la sirvió en el vaso. De repente, tenía sus labios contra el oído otra vez:

—Me hace pensar que me estás ocultando una cosa o, tal vez, varias.

Tessa resistió el impulso de tragar saliva y cogió el vaso de ginger-ale .

—Solo he tenido un día largo —respondió en voz baja.

Notó que no le quitaba los ojos de encima durante un buen rato, pero, finalmente, se acomodó en su asiento y volvió a centrarse en la comida y la legada que se suponía que debía conocer.

Aunque, consciente de que le estaba prestando mucha atención, Tessa cogió la cuchara y empezó a revolver el caldo.

—Dime, Felicity , ¿con qué don acabaste? —preguntó Theon .

—¿No mencionaba eso la información que mi padre te envió? —preguntó Felicity , y Tessa también podía notar su mirada.

—Sí, pero los poderes se manifiestan de forma distinta en cada uno. Me pareció interesante que acabaras con dones de Gracil en lugar de Rai . ¿Cómo funciona exactamente el poder de crear conflicto? —preguntó Theon .

¿La mujer podía crear conflicto? Qué casualidad.

—Puedo percibir conflictos entre individuos —respondió Felicity —. Y, a partir de ahí, puedo echar leña al fuego, por así decirlo.

—Un don muy útil —reflexionó Theon . Se echó hacia atrás en la silla y le dio un trago a su segunda bebida.

—Sin duda puede serlo, y estaría encantada de compartirlo con el Reino de Arius y su estirpe —contestó Felicity con una pequeña sonrisa.

—Ah, ¿sí?

Tessa echó un vistacillo por debajo de las pestañas mientras se llevaba una cucharada de caldo a la boca y vio a los dos legados mirándose a los ojos.

Se obligó a tragársela antes de soltar la cuchara.

Puede que no fuera tan malo que encontrara una consorte.

Puede que así dejara de estar encima de ella todo el rato.

Pero ¿tendría que servir a su consorte también?

Nunca había visto a Cressida darle órdenes a Eviana .

Aunque, claro, tampoco es que hubiera pasado mucho tiempo con Eviana o los padres de Theon .

Aun así, nunca había visto a Cressida interactuar lo más mínimo con Eviana .

—¿Por qué no me hablas de la Mansión Arius ? —preguntó Felicity , rompiendo el silencio y bajando la vista a su plato como si de repente se hubiera vuelto tímida. Incapaz de resistirse esa vez, Tessa agachó la cabeza para que no la pillaran poniendo los ojos en blanco—. ¿Quién vive allí contigo?

—La casa es tan grande que tengo un ala entera para mí.

Mis padres también tienen una y los aposentos de mi hermano están en esa parte de la casa.

Los míos se encontraban allí hasta que escogí a mi fuente.

Luka , que será mi consejero cuando llegue el momento, también tiene aposentos en mi ala —respondió Theon .

—¿Y tu madre es quien dirige el hogar? —preguntó Felicity —. ¿Es algo que se esperaría de mí?

—Supongo que en algún momento —respondió Theon —. Pero no veo a mi madre renunciando a ese cargo en un futuro cercano. Así que tendrías tiempo de dedicarte a otros intereses mientras tanto si quisieras.

—¿Qué buscas con el acuerdo de consorte, Theon ? —preguntó Felicity y cogió la copa de vino—. ¿Una compañera con quien compartir tu vida o solo alguien que dé a luz a tus herederos?

La pregunta hizo que Tessa se enderezara. Esa… esa era una pregunta muy atrevida para un primer encuentro.

Theon guardó silencio un buen rato y le dio un sorbo a su bebida antes de responder.

—Supongo que depende de la persona con la que tenga el acuerdo. ¿Podríamos llegar a tener una relación real? Quizá. ¿Lo forzaré? No. ¿Complaceré a mi padre de momento y me reuniré con posibles consortes? Sí.

—¿Y en qué te basarás para elegir?

—En la estirpe. El poder. En si puedo aguantarla más de diez minutos —dijo Theon con una sonrisita.

Felicity miró de reojo al fino reloj en su muñeca.

—Teniendo en cuenta que llevamos cenando juntos más de una hora y no has intentado huir, a pesar de que está claro que tu fuente está enferma, yo diría que cumplo las tres de sobra.

—Tal vez —confesó Theon .

Tessa no se terminó el caldo.

Había sido una de las noches más largas de su vida.

Estaba hecha polvo física, mental y emocionalmente.

Por poco se echó a llorar del alivio cuando Theon y Felicity dieron por terminada la velada…

casi a medianoche. Theon se había empeñado en tocarla en diversas ocasiones a lo largo de la noche, pero Felicity había acaparado gran parte de su atención.

Y se las había ingeniado para no parecer desesperada ni exigente.

Había hecho las preguntas oportunas, dado las respuestas correctas y, para cuando se despidieron, ya habían planeado salir a cenar una vez que Felicity llegara a la Acrópolis.

Lo cual estaba genial. De puta madre.

Tras asegurarse de que Felicity se hubiera montado en su vehículo, Theon le tendió una mano a Tessa , que se encontraba cerca de las puertas, esperándolo.

Podría haberla dejado subirse al coche con Axel y Luka , pero ¿para qué?

Mejor que se quedara esperándolo allí de pie.

Intentando pasar por su lado, hizo caso omiso de la mano extendida, pero, de repente, sus manos la agarraron de la cintura, la giraron y la presionaron contra el lado del vehículo.

Apoyó uno de los brazos sobre su cabeza y se inclinó hacia ella. La otra mano se la posó en la cintura.

—Tenemos mucho de qué hablar esta noche, Tessa . —Tenía la voz grave y el hilo estaba vibrando como loco después de que se hubieran pasado la mayor parte de la noche ignorándolo.

Tragó con dificultad.

—Creí que estarías harto después de haberte tirado toda la noche hablando con la señorita Davers .

Theon ladeó la cabeza y un mechón de pelo oscuro le cayó en la frente.

—¿Celosa, preciosa? —Le acarició la nariz con la suya.

—No, para nada.

—Ah, ¿no?

—Lo que estoy es cansada, Theon . Ha sido un día… Siendo sincera, ha sido desagradable.

Más bien insoportable, pero sabía que ya estaba cabreado por el pequeño arrebato que había tenido durante la cena.

«Demasiado rebelde. Demasiado impulsiva».

—Mmm —murmuró recorriéndole la mandíbula con la punta de la nariz—. ¿Quieres hablar de ello?

—¿Al lado del coche frente a un restaurante? No mucho —respondió con voz ronca y echó la cabeza hacia atrás cuando sus labios le rozaron el cuello. Estaba intentando ignorar el fuego que se abría paso en su interior.

—Entonces, supongo que tendremos que terminar esta… conversación en nuestros aposentos —respondió y le rozó la clavícula con los dientes.

Tessa cerró los puños a sus costados y presionó el cuerpo contra el vehículo para tener donde apoyar las piernas temblorosas.